No había nada que decir

Y tres meses después…. Si, si me demoré, pero bueno el tiempo a veces es muy corto, el otro capitulo ya lo tengo en mi cabecita así que es solo escribirlo y listo. Espero que les guste y que ya no se les haya olvidado la trama, de todos modos un recorderis:

Tomoyo es una sexóloga muy reconocida y Sakura una escritora exitosa, las dos viven sus vidas solitarias, apoyándose una en la otra. Cuando les toca ir juntas a Londres se encuentran con dos personajes de sus pasados: Eriol y Syaoran, todavía no se sabe cual es la historia allí solo que hicieron algo muy malo. Tomoyo ha tratado de esconder el hecho de que fue violada cuando joven y una reportera se lo sacó en cara en una entrevista. ¿Qué sucederá ahora?


Capítulo II

"Los ojos azul oscuro"

No había nada que decir. Ella solo recordaba, y el recuerdo era suficiente para no querer ver sus ojos, para no querer que el la tocara nunca más y para odiar el simple roce de sus palabras. El odio no se lo podía permitir, pero aún así el sentimiento floreció cuando escuchó sus palabras.

De pronto, en la oscuridad, mientras daba vueltas en la cama, pensó ver una silueta.

Siguió dándole vueltas al asunto, pero esta vez al ver en la oscuridad, la silueta se hizo real… no era su imaginación…

-- A la mañana siguiente --

-Pues mi pregunta consiste en que si las mujeres pueden llegar al orgasmo sin que se les toque el clítoris-

Tomoyo lo pensó un momento y respondió –La mente es poderosa, y la mente y nuestra imaginación pueden hacernos muy bien en el sexo. Si la mujer le parece muy excitante que le estén tocando los pezones, ella puede llegar al orgasmo. Esto no es solo algo físico, es mental. El clítoris es un órgano muy sensible, al igual que los pezones, pero el más sensible es la mente. Muchas mujeres se preguntan porqué no logran orgasmos incluso aunque les toquen el clítoris, pero si estas recostada en la cama, pensando "¿y entonces?", no va a pasar absolutamente nada. De esto pueden saber más en el seminario que daré, casualmente, mañana a esta misma hora-

Todo el mundo aplaudió, pero una muchacha rubia de ojos negros se levantó de su asiento y nerviosa, parecía esperar su turno para hablar. Pronto los aplausos cedieron a la presencia de aquella muchacha y el silencio se acomodó en el salón.

-¿Qué deseabas preguntar?- Tomoyo le sonríe mientras la muchacha parece armarse en valor.

-Pues… me…preguntaba si podía tener una cita privada contigo…- los ojos de la muchacha se habían tornado vidriosos y la desesperación se podía notar en su pequeño cuerpo.

-Ehmm no estoy dando citas privadas- Tomoyo sonríe, pero por dentro esta preocupada. La muchacha se vuelve a sentar, y así todos salen de salón. Ella quietecita, espera paciente que el salón esté vació. Tomoyo logra encontrar la tapa de su flash memory, cuando nota su presencia allí.

-Realmente necesito hablar con usted- Tomoyo estaba preocupada por lo que le pidió a un ayudante que le indicara un lugar donde podrían hablar tranquilamente. Pronto estaban en una oficina muy claramente de algún hombre (cuadros de palos de golf, y premios de fútbol y otros deportes) y Haley, que era como se llamaba, empezó a hablar.

-Hace 4 días… mi novio y yo terminamos, es decir, el terminó conmigo, dijo que no podía seguirme el ritmo y que yo era muy pegajosa, pero yo no entiendo de que habla- se sacudió la cabeza como tratando de concentrase en lo que de verdad quería decir –Le aseguro que han sido las 4 noches mas difíciles de mi vida-

-Debes extrañarlo- Tomoyo le dedicó otra amable sonrisa, pero Haley la interrumpió.

-No es solo eso… extraño los múltiples orgasmos que me daba, las horas de interminable placer, ese es un hombre, un verdadero hombre que sabe complacer a una mujer, el sabía como hacerme explotar cuando el quisiera…. Le he dejado mensajes, me he comprado tres lingeries distintos, pero nada… y no se si pueda aguantar un día más- la desesperación de la muchacha puso algo incómoda a Tomoyo, quien nunca había tenido un caso así –estoy a punto de tener sexo con el que pase en mi camino, y yo soy una mujer cristiana, como usted, no quiero llegar a eso…. El y yo íbamos a casarnos, éramos perfectos y ahora todo se arruinó, ¡y yo lo único en que pienso es en hacer el amor con él!- Tomoyo estaba algo desconcertada, pero logró encontrar su instinto profesional ante todo aquel desastre. –Tres veces al día hacíamos el amor, y los fines de semana no recuerdo ni cuántas veces-

-Haley, tu condición es totalmente comprensible, acabas de perder al hombre de tu vida, tienes una ansiedad por el sexo por alguna condición más allá de tu voluntad. Necesitas un profesional que te ayude-

Haley la miró algo sorprendida –Es decir, ¿que puede que no sea yo, sino algo psicológico que me está afectando?-

-Si, es eso lo que te quiero decir. Y puede que hayan muchas cosas que te lleven a esa situación-

-¿Pero eso significa que soy una ninfómana?- Haley lloraba mientras veía a tomoyo.

-No, no te preocupes, las mujeres ninfómanas no logran satisfacerse nunca y están con cualquier hombre que se le cruce en el camino, no es tu caso- Haley suspiró hondo y parecía más tranquila –Te recomendaré a un buen psicólogo que tiene el consultorio cerca de aquí, y hasta tienes esperanza de recobrar tu relación si tu novio es paciente, pero tienes que decirle lo que pasa-

Entonces alguien irrumpió en la puerta, una mujer vestida en ropa de trabajo –Disculpen, pero esta es mi oficina-

Tomoyo se quedó algo sorprendida al ver a la dueña de la oficina tan deportiva, y luego reconoció de quien se trataba.

-- 3:31 pm --

Sakura estaba especialmente distraída ese día, pero logró captar la esencia de la conversación que mantenía con Tomoyo.

-Pues, al parecer es un mundo muy pequeño-

-Londres es muy grande, no puedo creer que específicamente me haya encontrado con la madre de Eriol, no sabía ni que decir, bueno en realidad no dije nada-

-"No existen las casualidades, solo lo inevitable"- Tomoyo se le quedó mirando por un momento a Sakura.

-Ehm, me vino a la mente, él lo decía siempre- Tomoyo no respondió, cambió de tema.

-Ayer tuve un sueño algo perturbador… estaba en la cama dando vueltas pensando en mi encuentro con… quien tu sabes… y luego su silueta aparece ante mi, amenazante, se va acercando y luego desperté-

Sakura sigue sin saber que decir, pero intenta con algo –Es solo un sueño, te alteró su visita, eso es todo- Se despide y promete seguir hablando luego con su querida amiga, pues el deber llama.

-- 3:59pm --

La Asociación Mundial de Sexología justo a las 4:00pm empezó la primera convención realizada en Londres. Muchos sexólogos importantes del mundo se reunían a compartir conocimientos y a condensar los nuevos descubrimientos hechos por estudiantes, universidades, etc. Serían dos horas de sexo, y de la teoría que lo envuelve.

Por supuesto, después de la primera hora ya llegaba el momento de un descanso para tomar unos aperitivos.

Tomoyo tomó algunos y se fue a sentar nuevamente, en este día en particular no se sentía de ánimos para entablar conversaciones. Pero el señor que se sentaba a su lado, al parecer no sentía lo mismo.

-¿Es usted Tomoyo Daidouji?- la susodicha miró y asintió con una sonrisa, mientras terminaba de masticar un pedazo de empanada.

-Usted estuvo en una entrevista muy interesante- Tomoyo pensó que se iba a atragantar con la comida, pero logró engullir lo que quedaba.

-Que bien que le haya parecido interesante- el hombre la miraba algo divertido, como si estuviera jugando.

-Si, es que sexólogas como usted son las que hacen noticia-

-¿Por qué lo dice?- pregunta ella sin gustarle a donde se dirigía la conversación.

-Sus faltas la hacen "interesante"- dijo él, poniendo un tono de énfasis a la última palabra.

Tomoyo prosiguió a ignorarlo, fingiendo ver hacia delante como esperando que pronto empezara de nuevo la convención.

-Una persona que solo entiende la teoría del sexo, no puede ayudar verdaderamente, porque tengo entendido que nunca ha tenido una relación larga… quizás unas noches de placer, aunque lo dudo después de un trauma como el que usted sufrió… que me podría decir usted al respecto-

Tomoyo estaba sumamente enojada, tranquilamente tomó su cartera y lo que quedaba del plato de aperitivos, y se sentó tres filas adelante.

El señor sacó de su bolsillo lo que parecía ser una grabadora y apretó un botón.

--6:30pm--

Uno de esos silencios incómodos se apoderó de la conversación, era una tensión que las obligaba a llegar a ese tema, no se miraban a los ojos, y las dos pensaban como salirse de aquel incómodo momento.

Tomoyo fue la primera en hablar -¿Por qué aun no me has dicho nada?-

-Porque no hay nada que decir- Sakura la mira y ve en los ojos de su amiga algo de confusión, pero sabe que ella finge no interesarle mucho el tema.

-Mi manager llegó recordándome que tenía una cita en una hora y que aún debía cambiarme y todo eso. El quiso posponer nuestra conversación pero yo le dije que no quería abrir viejas heridas-

-Si es que alguna vez la herida cerró- Sakura la miró como reprochándole el comentario, pero calló. Y su silencio confirmó las palabras de su amiga.

-Éramos muy jóvenes, fue algo que impactó en nuestras vidas como muchas veces te lo he dicho pero que no tiene porque afectarnos ahora si nos cuidamos y hablamos de lo que sentimos-

Sakura siguió en silencio. No sabía que decir. Solo sabía que aquel sentimiento de abandono, de desamor, aquel sentir en el corazón como si fuera aplastado hasta romperse en mil pedazos… no permitiría que nadie la hiciera sentir así nunca más.

--9:36pm--

La silueta realmente estaba ahí… era una persona, ella intentó gritar pero él se abalanzó contra ella y tapó su boca… y con la otra mano tenía amenazante un cuchillo que colocó a centímetros de su cuello, mientras aún la apuntaba susurró –grita y mueres- y se deslizó un poco hacia la izquierda para lograr prender la luz de la lámpara. Ella lo vio horrorizada, tenía una mascara negra de tela en la cara y sus ojos eran de un azul oscuro e intenso…

--The end--


Hola!! Como había prometido… espero que les guste y me escriban sus comentarios al respecto. Los quiero!!

Helen.