Helloooooo!! Aquí esta el tercer capítulo!! :D espero que os guste y que os resulte más largo que los anteriores ok? Gracias por los reviews!! Os kiero!! X
Kanda lanzaba mantas al suelo con cara de demonio en pleno ataque colérico. Se quitó la camisa y la tiró al mismo lugar.
Entonces se tumbo en la cama a observar como Tim aleteaba con nerviosismo por toda la habitación y empezó a dirigirle las "bellas" palabras que rigen su léxico, recordando lo que había pasado minutos antes.
--Flash Back--
Kanda volvía de la cafetería después de cenar su rutinario plato de soba. Aquella noche la Orden estaba más revuelta de lo normal debido al nuevo compañero canino, que había causado auténtica expectación, y el bullicio era casi insoportable. Cuando estaba a unos cuatro metros de su habitación vio a Komui salir por patas en un alegre trotecillo y una risa de colegiala en celo.
-¡Eh, tú! –Kanda lo persiguió con mugen en alto, por haber entrado en su cuarto sin permiso, pero el chino ya había desaparecido en una nube de polvo… aunque dejando el eco de su risa macabra en los pasillos.
Al japonés le bajó un sudor frío por la espalda. No se habría atrevido ¿verdad?
Volvió en sus pasos a la habitación, puso la mano en el pomo pesadamente, tragó saliva y abrió la puerta. Y allí estaba de pie, sonriéndole, su peor pesadilla.
--End Flash Back--
Kanda suspiró. De pronto Allen salió de debajo de la cama y empezó a perseguir al gólem dorado entre risas. El japonés se mantuvo tirado en la cama mirando al techo con cara de fastidio y desinterés. ¿Por qué narices le tocaba siempre a él?
En cuestión de segundos, tras formular aquella pregunta, las risas cesaron, se oyó un golpe y un sepulcral silencio se apoderó de la habitación. Kanda chasqueó la lengua sabiendo que se arrepentiría de hacerlo, pero a pesar de todo se incorporó para ver que había ocurrido. El peliblanco se encontraba tirado en el suelo con las orejas agachadas y el rabo entre las piernas. Sangraba levemente por la nariz y unas gruesas lágrimas amenazaban con salir de sus cristalinos ojos. A Kanda casi le enternecía aquella escena.
-Moyashi idiota… -Kanda se levanto y se acercó a él. El aludido levantó la cabeza para mirarle apenado - ¡¡Si aún no sabes usar las malditas piernas no corras de esa manera!!
-Yuu… -un tono rosado apareció en la cara de éste al escucharle decir su nombre de esa manera. Se arrodilló ante él y sacó un pañuelo.
-Echa la cabeza hacia atrás –El otro obedeció y así pudo presionar la pequeña nariz para que dejara de sangrar.
Mientras presionaba con sus dedos sintió como Allen empezaba a lamerle la mano, en gesto de agradecimiento, cosa que le estaba poniendo notablemente nervioso.
-Moyashi –lo llamó, mirando hacia cualquier sitio que no fuera al niño- eso no esta bien.
-¿No? –preguntó Allen confundido.
-No, aquí damos las gracias.
Allen ladeó la cabeza preguntándose qué demonios eran las "gracias" y donde podría ir a buscarlas. Kanda suspiró impaciente.
-Sólo tienes que decir "Gracias" y punto, idiota.
El peliblanco lo miró pensativo.
(….)
-Gra...cias –pronunció con cierta dificultad.
Ahora lo miraba con los ojos brillantes y una leve sonrisa, como esperando la aprobación de su nuevo amo. Kanda carraspeó y, tras asegurarse de que no sangraba más, le señaló el montón de mantas que yacía en el suelo.
-Tú dormirás ahí y más vale que no me despiertes mientras duermo si quieres vivir muchos años.
El peliblanco cabeceó enérgico en señal de afirmación. El japonés se tiró en la cama y, tras echarle una mirada furtiva a su nuevo inquilino, hecho un ovillo en la camisa que había tirado antes, se durmió pensando que quizás no fuese tan problemático tener al cachorro allí.
-- In the morning (usease, por la mañana, vamos .w.)--
Un rayo de sol se coló por la agrietada ventana de la tétrica habitación y golpeó a Kanda en la cara. Intentó levantarse a ciegas, pero un cálido peso envolvía la cintura del pelinegro impidiéndoselo. Kanda se alertó y lentamente cogió a mugen, que descansaba apoyada en la orilla de la cama, se incorporó y… sintió que un líquido cálido salía de su nariz a borbotones.
Lo que le presionaba la cintura no eran otra cosa que los bracitos de Allen que durante la noche se había levantado, se había abrazado a él y ahora dormía plácida e inocentemente con su cara pegada en el lugar más sensible de la anatomía de Kanda, al que se le agolpaba la sangre en la cara además de en el sitio anteriormente insinuado. Y es que cuanto más intentaba quitarse de encima al dulce cachorrito más se le pegaba, así que Kanda optó por la opción más dura, pero también más efectiva.
El aullido de dolor se escuchó en toda la Orden.
Un Allen con cara de indignación y un chichón en la cabeza caminaba apresuradamente hacia la cafetería, seguido de Tim y de un despreocupado Kanda que andaba sumergido en sus pensamientos hasta que algo distrajo su atención. Los torpes pasos de Allen, además de darle un aire de lo más tierno, hacían que sus caderas se moviesen de forma agraciada, capturando
la mirada del japonés. Kanda se abofeteó mentalmente por ello, aquél niño le estaba volviendo loco así que luego iría a ver a Komui para EXIGIRLE que lo sacara de su habitación y lo instalase unos treinta pisos por encima de él. De nuevo se fijó en el cuerpecito que caminaba delante de él. El Moyashi tenía unas formas muy femeninas, sobre todo en el rostro y las piernas, que lucía estupendamente gracias al abrigo, que apenas le tapaba medio muslo.
-Moyashi, te pasas la cafetería.
Allen, se apresuró en volver y colarse delante de Kanda en la fila, visiblemente molesto. Un escalofrío general recorrió la estancia, ¿Le había robado el turno a Yuu Kanda y no había muerto? Kanda les dirigió una mirada asesina y todos agacharon la cabeza, sudando frío.
-¡¡Ooooh!! ¡Que monada de niño! –exclamó Jerry, el cocinero de dudoso sexo y sexualidad, al ver al pelibranco en la ventanilla- ¿Qué quieres comer, bonito?
Allen se puso un dedo en los labios, pensativo. Kanda se asomó a la ventanilla.
-Yo quiero soba. No me mires así Moyashi, eres lento.
Allen inflo los mofletes y decidido señaló la carta con todos los platos del día.
-¿Todo…? –el can asintió sonriente y Jerry se arremangó la camisa para ponerse en marcha y cocinarlo todo. Después de diez minutos de trabajo una montaña de comida salió de la cocina y le fue entregada con dificultad al niño, que no tenía brazos suficientes para tanto plato. Jerry se dirigió a Kanda y le entregó un cuenco de fideos, sin aliento- y tu soba…
-Wow, si que tiene apetito… -canturreó una voz alegre tras él.
-¿Qué quieres, conejo?
-Que malo eres, Yuu –se quejó el pelirrojo con un puchero- sólo te quería preguntar qué tal había ido la primera noche con Allen-kawaii-puppy-chan –comentó divertido viendo como se las apañaba el niño con toda la carga.
-Tsk.
-Ya veo que luce un nuevo y reluciente chichón.
-El muy idiota se ha colado en mi cama –respondió Kanda a sabiendas de que el insistente bookman no pararía hasta sacarle información.
-¡Ooooh! Que monos… ¡cómo se nota que es primavera!
-Verano.
-Es igual. Mira tu nueva mascota va junto a Lenalee, vamos con él – y sin más fue trotando hasta sentarse junto al niño, saludando antes a la china.
Kanda lo imito y se sentó al otro lado de Allen, que miraba al Lenalee fijamente entre la montaña de platos. La chica le saludo con la mano y él la imitó, pero algo ausente.
-Creo que no se acuerda de mí… como ALGUIEN lo estuvo acaparando desde que llegó–mirada asesina a Lavi. Luego se volvió a dirigir al pequeño- Yo soy Lenalee, ¡¡encantada de tenerte aquí Allen-chan!!
El niño sonrió ampliamente.
-¿Qué se dice, Moyashi? –inquirió Kanda mientras se tomaba su soba tranquilamente.
-Um… Gracias –contestó éste mirándolo con gesto de adoración. Parecía haberse olvidado del incidente de aquella mañana con la espada del samurái.
Lenalee le acarició la cabeza cariñosamente.
-Sabía que os llevaríais bien –comentó sacando su libro de "Tu mascota y tú"- Porque aquí dice que los perros saben desde un principio quien es el dominante y mandamás de la familia para escogerlo como su dueño y… aunque en la Orden sea mi hermano, el más respetado eres tú.
-Tsk.
-Oye Lenalee –inquirió Lavi mirando el asiento junto a la chica- ¿Qué son esas bolsas?
-¿Esto? Es que… me da penita verlo así vestido y le he comprado ropa nueva –contestó la china tan alegre y sonriente que un escalofrío les recorrió todo el cuerpo, menos a la pobre víctima Allen, que aún no sabía lo que le venía.
¿Qué demonios le habrá comprado Lenalee?
¿Por qué Lavi no es capaz de saber la estación en la que están si va a ser un futuro bookman y es lo mínimo?
¿Cuál es esa parte tan sensible de la anatomía de Kanda en la que moyashi-chan apoyó su adorable carita?
Todo esto y mucho más… corre a cargo de vuestra imaginación 8D
Bueno… y en el próximo Capitulo también xD
