Holaaaaaaaa!! Ya esta aquí el séptimo capiiii!!

Wiiii!! –corre como una loca esquizofrenica-

Wow creo que quedo bien, que dicen? n.n

Un cálido rayo de sol le acarició el rostro, haciendo que abriese sus ojos grises con una ligera mueca de fastidio. Nada más hacerlo se encontró con el rostro, ahora cándido, de Kanda, que dormía plácidamente a unos centímetros escasos de él. Allen sonrió y apretó su abrazo para apoyar su frente en el pecho del japonés, sintiendo el movimiento de este a cada respiración que daba.

Sintió calor, mucho calor a decir verdad, era un calor insoportable que lo abrasaba por dentro y encendió sus mejillas al rojo vivo. Comenzó a jadear débilmente y un sudor frío comenzó a hacer aparición en su frente. Pero a pesar de todo no quería alejarse de su dueño, al contrario, se le pegaba más, quería sentirlo más cerca, quería… Allen abrió los ojos al máximo al identificar ese doloroso calor que lo embargaba y se separó bruscamente de Kanda, cayéndose de la cama en el acto.

Oyó como el japonés soltaba un gruñido de protesta y se asomó tímidamente por la orilla de la cama, deseando no haberlo despertado. Sus súplicas parecían haber sido escuchadas. Kanda se había girado y seguía durmiendo plácidamente.

Suspiró aliviado y salió de la habitación apresuradamente.

Mientras caminaba por los pasillos pudo oír como un par de tipos le silbaban entre risas y palabras algo obscenas, dándose cuenta así de que iba sólo en bóxers y la camisa de Kanda, con la que había acostumbrado a dormir. Se sonrojó y se golpeó mentalmente por no haberse vestido. En la situación en la que se encontraba aquello era tan sólo empeorar las cosas.

Ahora si que corrió para llegar al comedor y encontrarse con Lavi y Lenalee, que charlaban animadamente sobre qué modelito comprarle a Allen para conseguir que Kanda le diera un limón o algo así. El peliblanco estaba muy confundido por eso, pero no tenía tiempo para pensarlo, así que se sentó junto a Lenalee, mirando con cierto recelo a Lavi, que en cuestión de segundos se puso rígido.

-¡Hola Allen-kun! ¿Hoy no comes? -preguntó extrañada la china al ver lo desanimado que estaba el cachorro y fijándose en la ropa que llevaba.

-No tengo apetito -a Allen los ojos se le llenaron de lágrimas al decir esto- Le… Lenalee… estoy en… celo.

Lenalee lo miró unos segundos intentando asimilar la información y luego sacó su libro de "Tu mascota y tú" y se puso a leer como una posesa mientras Allen esperaba paciente, sin quitarle ojo a Lavi, que había comenzado a olfatear el aire. Cuando su amiga hubo acabado tenía estrellitas en la mirada.



-Ooooh… Con que se trataba de eso… ¡Es genial!

-¡No es nada genial, Lenalee! Es vergonzoso… y no me deja comer…

La china lo vio con lástima y se levantó con determinación.

-¡No sufras, Allen! ¡Hare que Jerry te prepare su más exquisito manjar y verás como recuperas el apetito! –dijo con el puño alzado dirigiéndose a la ventana de pedidos.

-¡Espera! No me dejes… con él.

Lavi también se había levantado de su banca y se acercaba a él mientras seguía olfateando a su alrededor. Se sentó junto al cachorro, que bajó las orejas intimidado, y comenzó a olerlo para después mirarlo con una sonrisa triunfal.

-¡Lo sabía! ¡Ese olor venía de ti! –dijo olfateándolo muy cerca- ¿Te has echado colonia, Allen-puppy-chan?

-No…

El pelirrojo se fue acercando cada vez más a él y Allen fue retrocediendo hasta que quedó tumbado en el banco, con el otro encima suyo.

-Pues hueles muy bien –dijo muy cerca de sus labios.

A Allen ya le comenzaba a subir ese calor asfixiante, se sonrojó como nunca y de nuevo hicieron aparición los inevitables jadeos, producto de la taquicardia que le producía tenerlo tan cerca. Lavi parecía hipnotizado, lo miraba directamente a los ojos y acortó por fin las distancias para besarlo de forma apasionada. El peliblanco soltó un gemidito al notar tal contacto y aunque se decía a sí mismo que debía empujarlo, su instinto animal lo dominó y obligo a corresponderle, abriendo su boquita para dejar vía libre a la lengua del pelirrojo, quien la empezó a degustar gustoso y comenzaba a manosearle frente las traumatizadas miradas de los demás exorcistas que se encontraban allí.

Lenalee llegaba a la mesa con un jabalí enorme que Jerry había cocinado especialmente para el niño cuando vio aquella escena.

Su primer impulso fue gritar "OMG! Sugoiiiiiii!!" y buscar una cámara para grabarlo, pero luego recordó que aquello era obra del celo del cachorro, así que dejó abandonado al jabalí y los separó. Nada más hacerlo se rompió la magia. Allen volvió a respirar con normalidad y el calor que antes lo envolvía desapareció en cuestión de segundos. Lavi respiraba entrecortadamente y lo miraba confundido.

-¿Moyashi-chan? –Allen se volvió a sentar asimilando lo que acababa de ocurrir. Lavi volvió a sonreírle- ¡Buenos días, Allen-kawaii!

Hizo el ademán de tirársele encima, pero por suerte Lenalee lo paró a tiempo para evitar un nuevo calentón.

-¿Es que no recuerdas nada, Lavi?



-Claro Lenalee-chan, aún no tengo alzhéimer –dijo divertido- recuerdo que estábamos hablando de comprarle a Allen-puppy un precioso trajecito de enfermera y ahora ha llegado él y lo he ido a abrazar, pero tu me lo has impedido y me has preguntado "¿Es que no recuerdas nada, Lavi?" Y yo te he dicho que sí, que aún no tengo alzhéimer y entonces…

-¡Ya, para Lavi! –lo detuvo la china viendo que si esto seguía así iban a tener que escuchar el mismo relato más de una vez- Entonces ¿No recuerdas que has estado a punto de violar a Allen-kun?

El peliblanco se sonrojo de inmediato por el poco tacto que gastaba su amiga y Lavi se quedó blanco, pero se recuperó de inmediato.

-Jejeje… de verdad Lenalee si eso hubiera pasado no lo hubiese olvidado aunque quisiese.

-¡Pero…! –no pudo continuar, ya que Kanda había entrado en el comedor.

Allen reaccionó al instante.

-¡No le digan a Yuu, por favor!

Lenalee lo miró con comprensión, si ella tuviera esa naturaleza también se avergonzaría de ella. Asintió con seguridad.

Kanda ya se acercaba hacia ellos con su cuenco de soba, se sentó al lado del niño, saludando secamente con un movimiento de cabeza, y comenzó a comer. Kanda se extraño de que el Moyashi no saltase sobre él nada más verlo, pero es que no podía ver que al pobre animalito se le había acelerado el corazón nada más sentirlo a su lado, y jugaba nerviosamente con un tenedor.

Entonces pasó lo que resultó ser la gota que colmó el vaso de la poca tranquilidad que sentía Allen en esos momentos. El japonés alzó la cabeza con rostro serio para decir:

-¿A qué huele?

Al peliblanco se le resbalo el tenedor de las manos al oírlo. Se agachó a recogerlo, pero su mano se encontró con otra de piel más áspera, que lo cogió por él. Un suspiro escapó de los labios del menor al sentir ese contacto, el cual no pasó por alto al japonés.

-Mira que eres torpe, Moyashi –dijo dándole un zape.

-Yuu… -Allen se había vuelto a sonrojar, cosa a la que se tendría que acostumbrar en los días que durase su celo.

-Moyashi… ¿Eres tú el que huele así?

Aquello le sonó increíblemente sensual. Allen se puso rígido al instante y se levantó, golpeando la mesa por la brusquedad del movimiento.

-¡voy al baño!



Y salió corriendo. Lenalee supuso qué era lo que había pasado y, después de avisar y disculparse frente a sus compañeros, salió en su busca. Lavi y Kanda se quedaron solos.

-Esto de tener que soportarte en la comida se hace una maldita costumbre –se quejó Kanda con fastidio.

-¡Vamos Yuu! Se que en realidad me amas.

-Como a un grano en el trasero –dijo en tono cortante mientras terminaba su soba.

-Que cruel eres… -le reprochó con un puchero el pelirrojo- ¡Pero al menos me tendrías que agradecer por el excelente trabajo que hice con Allen-puppy! Si no tuviese esas adorables orejitas y esa colita tan kawaii se podría decir que nació hablando.

-Tsk, ya termine.

-¡¡Pero Yuu!!

Mientras tanto Allen había entrado en el baño y mantenía la cabeza metida bajo el grifo de agua fría. Sabía que con eso no se iba a quitar ese tan odiado olor de encima, pero algo lo impulsaba a hacerlo. Una voz le sacó de su trance desde la puerta.

-¿Allen, estas bien?

El aludido levantó la cabeza y la sacudió rápidamente a ambos lados para secarse, para luego mirarla con ojos tristes, de cachorrito abandonado, nunca mejor dicho con las orejas totalmente agachadas.

-Me doy asco.

La china lo miró sin comprender.

-Obligué a Lavi a hacer eso… y ahora iba a hacer lo mismo con Kanda…

-¡Allen, fue culpa del celo, no tuya! Ahora te voy a vestir en condiciones y te vas a meter en mi habitación, lejos de cualquier baboso.

Lenalee le cogió de la muñeca y lo arrastró por los pasillos. Caminaban tranquilamente, soportando las babosadas de los hombres que pasaban cerca y las insinuaciones indecentes constantes hacia Allen, cuando vieron a Kanda entrando en la habitación. Ambos se pusieron totalmente blancos cuando lo vieron girarse hacia ellos con gesto serio.

El japonés iba a abrir la boca cuando la china volvió a agarrar al pequeño con gesto decidido y corrió con el como alma que lleva el diablo. Ya en la habitación de Lenalee lo sentó en la cama y cerró con llave. El peliblanco la observaba entre divertido y asustado.

-Nunca antes habías estado en celo ¿cierto? –apuntó la chica al verle esa expresión.

Allen negó enérgicamente con la cabeza.



-Pues entonces créeme que esto es necesario –dijo señalando la llave con la que había cerrado la puerta.

Allen rió tímidamente ante ese comentario. Entonces Lenalee ya estaba poniendo patas arriba su armario. El cachorro se asomaba curioso desde detrás cuando de repente esta se giró mostrándole una prenda con una escalofriante sonrisa.

-¡Tadáh!

Allen escudriñó la prenda con la mirada para luego mirarla con horror.

-Oh, no…

-Oh, si… -le contradijo la china con mirada tétrica.

-Pero yo…

-Pero tú nada, Allen-kun –Lenalee se puso en plan madre, con los brazos en jarras- esa ropa esta sucia, así que hasta que podamos entrar al cuarto de Kanda y coger algo ¡tendrás que llevar esto!

Allen miró la ropa con cierto desagrado, pero no volvió a protestar y se quitó la camisa que llevaba para colarse la nueva prenda que su amiga le ofrecía con toda la buena fe del mundo, o eso quería pensar él.

-¿Qué tal? –preguntó apenado.

Lo que ahora mismo llevaba puesto era un camisón suelto de color blanco, hasta por encima de la rodilla, con un pequeño bordado de rosas alrededor del cuello y en las tirantas. Y lo peor era que le quedaba como anillo al dedo, de hecho se ajustaba perfectamente a su cuerpo y lo realzaba de manera increíble.

Lenalee lo observó con un gesto de adoración, pero su gesto se torció en disgusto y volvió a meterse en su armario para sacarle otra prenda, esta de color negro.

Allen se sonrojo a más no poder al identificar de qué se trataba.

-¿Eso no son…? –preguntó Allen con un visible miedo a la respuesta.

-Ajá, braguitas –contestó la china radiante de felicidad, mientras les hacía un agujerito donde calculó que le podía quedar la cola- esos bóxers también están que dan asco.

El niño le pidió que se girara mientras se las ponía. Fue entonces cuando se dio cuenta de un pequeño detalle.

-Se trasparentan mucho.

"Esa es la idea" pensó Lenalee maquinando un maquiavélico plan. Aunque tendría que esperar, ahora tenía unas preguntas en mente que hacerle al cachorro.

-Allen-kun, ¿Cómo va lo del celo?



Allen enrojeció al instante. Era embarazoso de explicar.

-Pues… llegado a una edad todos los animales lo tienen… sean machos o hembras… excepto los humanos –aclaró- Sirve para señalar que un sujeto esta dispuesto para… para… para eso –retorcía el borde del camisón con los dedos, mientras miraba al suelo- y entonces ese sujeto empieza a desprender un aroma muy atrayente, que impulsa a los de su especie a…

-¿Tirársele encima como Lavi hizo contigo? –completó su amiga sin pudor.

Allen asintió en silencio, muy avergonzado.

-¿Y cómo es que solo afecta a los hombres?

El peliblanco se encogió de hombros.

-Supongo que es porque me gustan, bueno sólo… Kanda –el nombre del japonés lo dijo en un susurro, con mirada ausente.

-¿Qué vas a hacer en los días que dure?

Allen se quedó pensativo y se tiró sobre la cama, tapándose la cara con la almohada.

-Dormir –dijo con voz amortiguada- No quiero obligar a Yuu a hacer nada que no quiera.

Como siempre Gracias infinitas por los reviews!! Owo

Los amo! Y a los reviews también! xD

Ya los contesto .w.

Kini-Ainotsuki: jejeje si crees que Kanda tiene problemas para controlarse tienes que verlo cuando no le suministro las pastillas OwO xDD Me alegro de que te haya gustado Allen de cachorro es una personificación de mi perrito –lovea- en cuanto al lemon ire practicando y si me sale uno en condiciones lo pongo!! Yo también kiero que Yuu se lo viole! O.ó

Fafi Raposinha: Seeeh Allen y su juguete… Kanda y su …juguete! (Allen xD)te espero este capi!

Muffin-cake: kukuku!! No le quitarás la medicación a Bakanda!! O.ó si lo haces tendre que escribir Lemon!! ;/; -abraza protectoramente un botecito donde pone "Antídoto"- y sinceramente no se que coyons es el lime O.O intentare alargar el fic… pero no prometo nada xD

Sick Sad Little World: Todos queremos un asdf que viol.. digo… amar OwO"

Shiori-Agito-Hichigo: Wiii mi alegrar de ver tu nwn es cierto! No debi haberte dado la vara con lo de tu fic, lo siento u.u –se tira a la vía del tren-

Kyoko Himura: Es eso!! Me comprendes!! ;o; -la abraza- una vez escribi lemon en un fic sasunaru y pude ver que de lo avergonzaba que me sentía me había salido tan mal que me cargue el fic y lo acabé eliminando. No kiero que le pase eso a Allen-kawaii-puppy-genialoso-guaísimo-chan xDD

Cold-Sesshy: El mérito de las frases de Lavi son del propio Lavi!! Parche-kun me ilumina owo awww me haces feliz con esos comentarios!!

Mandragorapurple: Allencito sigue teniendo sobre 15 añitos owo lo que pasa esq yo le digo "niño" por lo adorable e inocente que es n0n y esa carica de angelico violable que tiene!! +w+ No es un vestido! Pero espero que te haya gustado igual! xD Lenalee las aprovecha todas!

chungyang-chan: ahora sabes porque le ladraban los perros! Sabían que se le acercaba el celo xD pero te los puedes cargar igual!! +0+ Y coincido contigo! Ojala escriba lemon! Quizás en el siguiente capi…? Kukuku…

Ichi - Ichi: Sorprendida?? xD te gusto?? O.ò kiero otro rev!!

Countess Erzsebet: Lo siento pero este animalico es exclusivo de Bakanda u.ù yo intento que me lo empreste… pero es un tacaño que no me lo deja violar! o0ó yo creo que es un cachorrito de Golden Retriever!! Ya sabes, como el de Scotex! -babea- y no importa que hayas tardado! Lo importante esq lo hayas leído y te guste n.n

Mai-Kusakabe: Cuando allen salta sobre canda y lo lame yo también estuve a punto de morir!! O.o pero por pérdida de sangre xDD culpa de las hormonas, que son mu malas .. te comprendo, yo también soy muy floja para levantar un dedo! xD Eso es, indudablemente, culpa de la subida del petróleo u.u