Capitulo 3:
Entro a su casa, y lo recibieron los brazos de su hija que había salido corriendo a su encuentro y él, la alzo en vilo.
-¡Papa!... que bueno que llegaste- le recibió con una gran sonrisa –no sabes todas las cosas que tengo que contarte… tío Darien… regreso hoy- agrego aun más entusiasmada
-ya veo- dijo él, bajando a la niña de sus brazas después de darle un beso en la mejilla. Había girado su cabeza a la izquierda y encontró a su cuñado saliendo de la cocina –¡Darien!, que bueno tenerte de vuelta por aquí- se acerco para estrecharle la mano, pero cuando lo hizo vio a Serena que también salía de allí –oh- gesticulo y observo más detenidamente a Darien, fue cuando se dio cuanta de aquello. –veo que han estado recordando viejos tiempos- dijo a Darien mientras hacia una seña a los labios del oji azul
Seña que Darien entendió perfectamente. Habían quedado restos de brillo labial en sus labios.
-Serena- saludo con picardía
Pero lejos de haber captado la indirecta de Nicolás, Serena siguió su camino hasta la salida.
Había quedado completamente aturdida con aquel encuentro y sobre todo con aquel beso. Paso por delante de Nicolas, hizo un gesto con su cabeza, que podría decirse que era algún tipo de saludo, y salio.
Camino hasta su auto y una ves dentro de el, las lagrimas comenzaron a salir. ¡La había besado y ella no se resistió en lo absoluto!
Se había jurado después de aquel encuentro cuatro años atrás que nada de lo que hiciera, aria que lo perdone, que aunque de estuviese muriendo de amor, no lo perdonaría, entonces… ¿Cómo es que permitió, que él se le acercara de esa forma?
Cerró su puño y golpeo con todas sus fuerzas el volante, tratando de descargar así un poco de toda la impotencia que tenía en su alma. ¡Por Dios! ¿Cómo era posible que ese sujeto le provocara las mismas sensaciones que hacia tanto tiempo atrás, pensó que había enterrado? ¿Es que acaso… aun seguía enamorada de él?
¿Cómo podía ser eso, después de todo lo que paso? Él había sido quien había dudado de lo que sentía por ella y estuvo alejado casi un año entero. ¿Con que derecho se apareció aquella ves a hacerle esa clase de reclamos? Y sobre todo, infundados.
"veo que has encontrado buena compañía durante mi ausencia" había dicho en cuanto la vio con la pequeña Nanako en sus brazos.
Aun se preguntaba como había sido capaz de encontrarla en una ciudad tan grande como lo Era New York.
Así tan solo dos días que habían llegado y se habían enterado de la trágica perdida de su hermano. Pero Había que reponerse, sobro todo por que ahora tenían que sacar a la pequeña Nanako adelante. Ella misma se había ofrecido a ir de compras. No contaban con nada de lo que podría llegar a necesitar una niña de apenas dos semanas de vida. Fue por eso que había decidido ir al centro comercial.
Compro pañales, toallas, biberones… Lo suficiente como para no tener que salir por unas cuantas semanas. Cuando pago todo, uno de los empleados la ayudo con las bolsas llevándoselas hasta el auto y en camino de regreso fue cuando decidió pasar por alguna tienda a comprar algo de ropa también.
Camino con la bebe, por las calles comerciales, había todo tipo de negocios Joyerías, tiendas de ropa, lencería, zapaterías…
Mientras caminaba, le había parecido ver de entre la multitud un rostro conocido, pero siguió en lo suyo, después de todo, que esa persona estuviera allí era imposible.
Finalmente se decidió entrar en la más prestigiosa tienda de ropa de bebes. Había visto en el escaparate un conjunto color rosa que le había encantado. ¿Qué más daba? Adoro a la niña en cuanto la vio, y sus padres decían que se parecía a su hermano y a ella cuando eran bebes. Solo que no tenía el mismo color de ojos que ellos, los de la pequeña eran de un verde esmeralda intenso.
En cuanto entro, una de las empleadas le ofreció su ayuda
-¿puedo servirle en algo?- había preguntado la joven muy servicial
-si, por favor- dijo Serena con una sonrisa –el conjuntito rosa tejido que esta en el escaparate, es para ella –señalo con la cabeza a la bebe que tenia en el carrito
-si enseguida se lo muestro- la empleada había entrado por alguna puerta y desapareció. Mientras esperaba que regresara decidió mirar la ropa de los percheros.
Había quedado maravillada, todo lo que veía le resultaba hermoso y le enternecía el alma de una manera que nunca pudo haberse imaginado. Nunca en sus diecinueve años se había planteado la idea de tener hijos, pero viendo a la pequeña Nanako dormir en su coche, y todos los cuidados que había tenido que tener con ella desde que se la entregaron, habían despertado todos los instintos maternales que jamás imagino tener.
O tal vez si, poco más de año atrás, cuando se había dado cuenta de que se había enamorado del hermano de su mejor amiga, en algún momento pensó que quería a ese hombre como su esposo y padre de sus hijos, pero ese sueño se esfumo en el aire. Él se había ido y con él, todas sus ilaciones.
Observo con ensoñación a la pequeña que yacía a su lado, tal ves algún día podría borrar el recuerdo de esos labios sobre su boca, el fuego que provocaba en su cuerpo las manos masculinas recorriendo su piel. Y tal vez, solo tal vez podría darle una segunda oportunidad al amor.
Unos minutos más tarde, apareció nuevamente la vendedora, con aquel conjunto que le había pedido. Superaba sus expectativas.
-es su hija- le había preguntado
"¿mi hija?" nunca lo había visto de esa forma pero… Manako no tenía a nadie en el mundo más que a ella y sus abuelos, necesitaría una madre, y aun que no fuera su hija biológicamente hablando, se encargaría de que ese pequeño detalle no se notara nunca sentimentalmente. Fue ahí cuando tomo la decisión de adoptar a la pequeña, nunca dejaría que le faltara el amor de una familia, y aun aunque no tuviera un padre, ella representaría los dos papeles. Si, claro que si, se dijo decidida.
Demasiado concentrado estaba en sus añoranzas que no se había dado cuenta de aquellos ojos azules que la observaban desde la entrada del local.
-si- dijo con una sonrisa
-es muy bonita- Y miro por encima del hombro de Serena –se le ofrece algo-
La rubia volteo, solo para palidecer al ver el rostro de la persona tras ella, que la miraba sin expresión.
-veo que has encontrado buena compañía durante mi ausencia-
-¿que?- pregunto sorprendida, pero dirigió su vista a donde ahora se posaba la del moreno
-se parece a ti… pero supongo que ah de tener los ojos de su padre- dijo refiriéndose a las esmeraldas de la pequeña que lo miraban
-no… no es… no es lo que crees- dijo nerviosa –yo… puedo explicarte…
-no gracias… no necesito explicaciones- dijo y se marcho sin mirarla
Serena se quedo helada ¿acaso había sido un mal sueño?, la empleada tuvo que sujetarla cuando sus piernas se aflojaron y casi cae desmayada.
Esa había sido la última vez que había sabido de él. Había llegado a su casa completamente aturdida con el encuentro, pero cuando se recupero y puso sus ideas en orden se juro olvidarlo, ¿Cómo podía creer que ella hubiese sido capas de algo así? La había juzgado sin dejar que explicara nada.
¡Al diablo con Darien Chiba! Se había dicho esa vez y se lo repetía una y otra vez nuevamente ahora que se lo había vuelto a encontrar.
Respiro profundamente, seco sus lágrimas y bajo del auto para entrar nuevamente a la casa.
-mamá ¿Dónde has estado?-
-lo ciento pequeña- dijo cuando se arrodillo para ponerse a la altura de la pequeña – fui a buscar mi bolso al auto-
-pero si esta ahí- Nanako señalo el sillón de la sala
-si mi amor, lo acabo de ver cuando entre, creo que estoy un poco distraída-
-pareces triste ¿Qué pasa mami?-
-es verdad… - la apoyo Megumi – y tío Darien también esta raro-
Serena le dio un beso en la frente a cada una de las niñas y se paró nuevamente, su teléfono celular estaba sonando
-no es nada, de verdad estoy bien, solo estoy un poco cansada, atenderé el teléfono-
-¿tu que crees?- pregunto la hija de Serena a su amiga, cuando su mama estuvo a una distancia considerable
Megumi se encogió de hombros cuando respondió
-nunca había visto a tío Darien actuar así con nadie, parecía enojado con tu mama, ah de ser cosas de grandes-
-pero mi mama esta muy triste-
-Megumi- la llamo Darien desde el estudio donde había entrado luego del encuentro con Serena, pero se detuvo en cuanto vio a la rubia caminar hasta el sillón, unos metros delante de ella.
La observo con detenimiento, al parecer buscaba algo en su bolso. Su teléfono móvil fue lo que saco de el, y una extraña sonrisa de… ¿alivio tal ves?, fue lo que pudo ver en su rostro.
Serena había encontrado su teléfono, se había puesto estúpidamente nerviosa cuando, escucho la vos de Darien nuevamente en la misma habitación donde ella se encontraba, y lo que era simplemente abrir su bolso y buscar, se torno la tarea más difícil del mundo, con sus manos temblorosas.
Finalmente, lo consiguió y cuado vio en el visor, se dibujo una sonrisa de alivio en su rostro. Levanto la tapa del aparato y contesto.
-Seiya, que gusto que llamaras- observo de reojo como Darien se acercaba a las niñas, y decidió salir al jardín trasero para poder hablar más a gusto
-a mi también me alegra escucharte pero… no estas bien… ¿Qué tienes?-
-¿co-como lo sabes?- pregunto mientras se sentada en un pequeño escalón del porche. Era increíble como con apenas haberle pronunciado dos palabras él ya supiera su estado de ánimo. Seiya era una persona muy especial para ella, siempre estuvo cuando ella lo necesito, y aun que estuvieran a la distancia, el sabia cuando ella necesitaba desahogar sus penas, y esta no era una de las excepciones. Se había convertido en uno de sus mejores amigos cuando entro en la universidad, y aunque el termino cuando Serena apenas terminaba el primer año, nunca perdieron el contacto, y él junto con sus otros dos hermanos Taiki y Yaten estaban casi todo el tiempo juntos, claro hasta que cada unos hizo su vida, con sus respectivas novias, el único que siempre se mantuvo en contacto con ella fue Seiya.
-te conozco más de lo que me gustaría, por eso lo se… tu vos no tiene la misma alegría de siempre… anda cuéntame-
-es… algo complicado…- suspiro -se remonta a mucho antes de que nos conociéramos, no es nada para poder hablar por teléfono… mejor cuéntame de ti ¿como esta todo en Nueva York, y como esta Chelsi?-
-bueno… Chelsi esta bien, estudiando como siempre, esta por terminar el semestre y en cuanto lo haga se viene con migo… las cosas en Nueva York estaban bien hasta que viaje, y en cuanto a tu problema… si gustas, podemos hablarlo personalmente-
Serena frunció el seño, acaso estaba cerca. Si asía solo dos días había hablado con Chelsi, la había llamado para pasarle su nueva dirección y su nuevo teléfono, y Seiya estaba con ella ¿Qué estaba pasando?.
Y como Serena se había quedado completamente muda, seguramente por que estaba analizando todo lo que él le dijo agrego
-¡si vienes a tu casa, hace más de media hora que te estoy esperando!
-¡¿Qué?! Pero…- se levanto estrepitosamente del pequeño escalón donde estaba sentada, para ingresar nuevamente a la sala, solo que se topo con el atlético físico del moreno que la estaba atormentando su mente con tal solo una hora de haberlo visto.
Su rostro asombrado palideció de inmediato, y tuvo que ser sujetada por la espalda por el oji azul, para que no cayera producto del leve choque que dio contra su pecho.
-yo… lo… ciento- balbuceo. Y Darien frunció el ceño al ver que Serena aun seguía con su móvil en la mano.
-Rai, manda a decirte que la cena estará en media hora- dijo, pero aun sin soltarla
El cuerpo le temblaba, era como si aquel contacto con el cuerpo masculino le robara todas sus fuerzas, y le hiciera perder la razón. Aun seguía con el móvil en su oído, y fue eso lo que la hizo volver a la realidad
-¿Serena?... si estas con alguien…-
La rubia reacciono y se separo bruscamente de Darien.
-no te preocupes Seiya estaré ahí en diez minutos-
-pero…-
-nos vemos al rato- dijo y entro, ignorando lo tenso que se había puesto Darien al escuchar el nombre masculino salir de sus labios.
Serena se disculpo con Rai por no poder quedarse, aun que en cierta forma, había sido la excusa perfecta para huir de aquel lugar.
Subió a Nanako al auto y en diez minutos, como había dicho, llego a su casa.
Nanako bajo antes que ella, se había rehusado a volver a la casa, pero en cuanto su madre le dijo quien las esperaba, no dudo en despedirse de su amiga, con la promesa de que volverían a jugar al día siguiente. Corrió y se abraso de Seiya.
-pequeña, cuanto has crecido-
-vamos, tío Seiya si apenas hace un mes que no nos vemos-
Serena llego un segundo después y también abrazo a joven apenas tres años mayor que ella.
-Seiya- dijo sin poder contener las lágrimas. Y la mirada de angustia no tardo en aparecer en el rostro de su hija
-vamos- trato de no angustiar más a la niña –si no hace tanto tiempo que no nos vemos ¿tanto me has extrañado?- pero no obtuvo respuesta – ¿por que no entramos y hablamos de todo lo que ha pasado este tiempo que no nos vimos?-
Serena asintió, introdujo la llave en la ranura de la puerta y cinco minutos después estaban sentados en la sala con una taza de café hablando de tonterías.
-y dime, aun no me has contado que es lo que te trae por aquí… creí que habías dicho que nunca volverías a pisar suelo Japonés-
Seiya se encogió de hombros
-la disquera, esta en tratativas de abrir una nueva sucursal en el país y pues bueno, me pidieron que me encargara de ello, el dinero que me ofrecieron es muy tentador, no pude resistirme-
-ya veo… ¿entonces pasaras las fiestas aquí?
-pues era una opción, supongo que no tendrás problemas de que Chelsi y yo las acompañemos-
-oh, claro que no- dijo con una gran sonrisa –la casa es enorme, y tengo habitaciones de sobra, será grandioso tenerlos con migo y de paso les presento a los señores Ahiko, ellos me han cuidado desde que me instale aquí-
-si, me has hablado de ellos, de verdad tengo deseos de conocerlos, han de ser grandes personas-
-si- sonrío Nanako –y siempre que vienen me traen dulces, por que saben que mama nunca me quiere dar-
-eso es por que tu no quieres cepillarte los dientes después de que los comes- le reto su madre.
Seiya sonrío, les tenia gran aprecio a las dos y recordó cuando había conocido a Serena. Habían chocado, en los pasillos de la universidad y el había tirado los libros de la rubia. Entre charla y charla, descubrieron que coincidían en una clase y con el tiempo se hicieron grandes amigos. Aunque ciertamente eso no era lo que él quería ser precisamente de Serena, aunque nunca se lo hizo saber, ella le había profesado alguna ves en una de sus tantas platicas cuando él le pregunto si estaba interesada en algún chico, que aun tenia una herida abierta, y que estaba reacia a algún acercamiento amoroso con los hombre.
Nunca quiso indagar más, sabía que cuando esa herida se cerrase ella se lo contaría todo.
Poco tiempo después conoció a Chelsi, una amiga de Serena que vivía en el mismo edificio que ella y un par de años menor que la rubia, luego de algún tiempo se dio cuenta que lo que sentía por serena no era más que una cariño fraterno, de hermanos, y agradeció a los cielos su cobardía, causa de que jamás le dijera lo que creía que sentía por ella.
Ahora estaba completamente enamorado de Chelsi, la castaña de ojos color miel, más hermosa que jamás hubiese visto.
Pero aun así no podía dejar de preocuparse por la rubia, su gran amiga, la conocía tan bien, que sabía que lo que le estaba pasando ahora era por culpa de un hombre. Asía solo un mes que ella había llegado a Japón, no pudo haber conocido a nadie con todo el tiempo que tenia, ocupada en la remodelación de la casa, los tramites para su nuevo trabajo y la pequeña, pero travesía e intuitiva Nanako, entonces… dedujo que tendría que ser aquel hombre que la había lastimado una vez, y que había reaparecido en su vida. Por que ella le había asegurado que cuando esa herida sanara le contaría acerca de él.
Por su mirada triste sabía que esa herida no había sanado, entonces lo único que quedaba era que él había reaparecido.
-ah… casi lo olvidaba- dijo Seiya acercándose a Nanako, con un pequeño paquete que saco de su bolsillo de la camisa que traía –esto te lo mando Chelsi-
La niña abrió el paquete y miro asombrada el contenido
-Serena nos comento que estabas algo enojada cuando llegaste a Japón por que no podías encontrar ese video juego, así que, en cuanto me decidí a viajar Chelsi lo encargo para ti-
-gracias- dijo la niña abrazando a Seiya –iré a probarlo a mi habitación-
Seiya espero a que la niña desapareciera, para interrogar a al rubia
-¿y bien?- dijo con semblante serio -¿Quién es el idiota que te trae de ese modo?-
-¡por dios!- exclamo horrorizada, ¿como podía ser que la conociera tanto que hasta sabia que su problema era de pantalones? - ¡lo único que falta es que me digas de qué color es mi ropa interior!
-pues… conociéndote como te conozco- observo con detalle lo que traía puesto… un Jean azul oscuro levemente ajustado y una pequeña remera mangas corta ajustada al cuerpo en color blanco y zapatos con un pequeño tacón también en blanco- pues… un fino conjunto de encaje blanco-
Serena se sonrojo hasta las orejas, y no pudo evitar que una leve sonrisa apareciera en sus labios. Seiya siempre lograba animarla, aunque sea un poco.
-lo ves, te conozco más que tú misma, ahora dime… ¿como se llama el idiota y que fue lo que te hizo?-
Continuara…
Notas de la autora:
Pues bueno, como prometí aquí tengo otro capi de mis historias actualizada. Como ya ven las cosas se están aclarando un poco, ya saben que fue lo que paso para que Darien actuara de ese modo, tonto ¿verdad? Si solo hubiese dejado que Serena le explique… Pues y ahora que se muera de los celos con la llegada de Seiya.
No tengo mucho más para agregar.
Ah si… ¡pilluelas y pilluelos! Veo que están bastante interesados en el encuentro entre Darien y Serena. Pues bien, la idea para es te fic, era esa y aun que tengo la idea mas o menos de cómo va a ser, de todos modos me esta costando bastante escribirla, pero que va a estar va a estar, no os preocupéis.
Natalia: pues bien, para aclararte tus dudillas, Nanako no es hija biológica de Serena, en realidad es su sobrina. Y pues las cosas entre ellos… quien sabe aun no se como se arreglara el asunto si es que se arreglan. Ja soy muy mala. Saludo y cuídate.
Daniela: pues la verdad es que si, cuando se entere de la verdad, se va querer morir. Pues se lo tiene merecido por orgulloso. Como dijo Serena ¡Al diablo con Darien Chiba y su orgulloso ego machista! Jaja sufrirá como ella sufrió.
Ginny potter w: ¡si niña respira! JA pero te entiendo a mi a veces me pasa igual. Ah y otra cosa… a ver si tu también actualizas has estado algo desaparecida y extraño tus historias. Besos y cuídate.
Mariinlicero chiba: pues creo que ahora sabes que fue lo que paso entre nuestra pareja favorita, tonto Darien, pero en fin, ahora queda resolver como es que han llegado al embarazo de Serena y eso será conforme valla avanzando la historia. Muchos saludos y cuídate.
Moon-Chiba: Su orgullo machista fue lo que lo hizo reaccionar de esa forma, pero te digo una cosa… cuando se entere de la verdad va a querer morir. ¡Se lo tiene merecido! Jaja. Muchos saludos.
Cositas+cositas: Pues gracias, que bueno que te gusten mis historias, la verdad es que a veces, no me dan ganas de escribir, pero saber que hay alguien del otro lado de la pantalla que las esta leyendo me da ánimos para seguir adelante Muchas gracias por tus buenos comentarios. Cuídate
Muchas gracias a todos por sus buenos comentarios
Nos vemos en el próximo chap.
Cuídense muchos
Silene-luna
