Capitulo 7

Capitulo 7

Para cundo Serena llego a su casa, se encontraba hecha un manojo de nervios. La debilidad ante la cercanía de Darien, la turbaba, y aun más la turbaba la arrogancia de su sensual sonrisa cuando se burlaba de ella.

Nunca antes se había sentido de esa manera, ni siquiera cuando se habían conocido, le gustaba estar con el y a el con ella, como Darien decía… era una compañía rejuvenecedora.

-¡ Bah…! Como si tuviera 50 años.

Increíble, total y completamente increíble.

No entendía cono es que aun después de esos cuatro largos años y de todas las cosas que pasaron, ese hombre le pusiera aun la piel de gallina con un simple rose de sus dedos masculinos sobre su piel…

Y ni que hablar de los terribles besos que le había dado… sr habían dado, por que lo cierto era que aun que su mente le decía que debía alejarse lo mas lejos posible de el, su cuerpo reaccionaba con mente propia y se negaba a hacerle caso a sus neuronas, y respondió a ellos con la misma avidez de Darien.

Lo cierto es que la habían sorprendido, no había sido para nada comparado con otros, estos eran nuevos, firmes, decididos, seductores. Dispuestos a tomar todo lo que se les ofreció, y a provocar que se pidiera mas de ellos…

La había dejado aturdida, temblando como una hoja, con la visión nublada y una especie de vacío… con la sensación de que apenas empezaba a descubrir algo…

Cerro los ojos con fuerza para tratar de borrar el recuerdo de los besos que Darien le dio horas antes cuando la había encontrado parada observando el hogar apagado…

¡Con un demonio! , y se reprendió por su vocabulario, tenia que encontrar algo para hacer o se volvería loca.

Recordó que era martes, lastimosamente tenia todo el día para ella sola. Si hubiese estado Nanako con ella, seguramente habría encontrado algo para hacer.

Pero no era así. Miro en rededor y observo su computadora portátil, recordó en lo que había estado trabajando un par de días atrás y pensó que lo mejor para distraerse un poco seria ir a la escuela y recabar toda la información que necesitaba para finalizar su proyecto.

Si eso era, seguramente así pasaría gran parte de su día.

Decidida se dirigió a la cocina preparo la cafetera y subió a su habitación para cambiarse de ropa.

Un hermoso pantalón de satén beige oscuro y una camisa entallada en color blanco con pequeñas margaritas bordas en beiges claro hacían un conjunto elegante y exquisito.

Se dirigió al tocador, para cepillar su cabello, lo observo como siempre rebelde y decidió que con un poco de crema para darle un poco de forma a sus ondas bastaría. Una ves frente al espejo y conforme con lo que le mostraba se giro, tomo sus sandalias blanca, su bolso y su bléiser que hacia juego con su pantalón y bajo para tomarse su café.

Recordó que se le había hecho costumbre cuando estuvo viviendo en Estados Unidos.

No era una persona con vicios, pero en las interminables noches de estudio era lo único que la mantenía despierta y luego cuando ya se había adaptado a la ciudad y habían conseguido un lindo grupo de amigos, se les hizo ritual salir de la universidad y dirigirse al café para despejarse.

Cuando se dio cuenta, tomaba café hasta en las comidas, como todo norteamericano que se quisiera llamar así.

Cuando lo termino dejo la taza en el fregadero.

Se dirigió a la sala guardó la computadora portátil en su estuche, se la colgó al hombro luego su bolso y con las sandalias en las manos salió. Dejando la puerta de entrada cerrada con llave.

Se detuvo frente a la puerta de su coche y cuando pulso el botón de la alarma miro para la puerta de entrada y sintió nostalgia de sus padres.

Un mes atrás, si su madre la hubiese visto salir descalza de la casa y subir de igual forma en al auto y manejar seguramente hubiera dicho "luego no te quejes cuando estés que no des mas de la gripe" "te eh dicho una y mil veces que cojeras una pulmonía"

Sonrío para si mientras se acomodaba en el auto y salió.

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Solo una hora le tomo llegar hasta el establecimiento y aunque no había podido dejar de pensar en lo que había sucedido entre Darien y ella esa mañana, al menos ahora ya estaba de mejor humor.

Y mientras caminaba por los pasillos de la escuela su ánimo iba en aumento, verse rodeada de tantos pre adolescentes la animaba, era lo que siempre había querido y ahora que lo había conseguido, no cabía de gozo.

Había estudiado para dedicarse a la enseñanza y luego de eso decidió hacer un máster para especializarse en dirección escolar. Si tenía un poco de suerte podía dedicar el tiempo a las dos cosas. Por eso mismo su proyecto. No quería dejar nada al azar y aunque no tuviera la oportunidad de estar frente a un aula, al menos no dejaría huecos para cuando faltaba algún docente de improviso. Eso era parte de su proyecto.

Que cada área curricular tuviera un titular de cátedra que se encargara del currículum áulico anual, de cada docente pero no sencillamente con eso tendría que quedar establecido por escrito y al alcance de cualquiera que tuviese que ponerse al frente de los alumnos, para con ello no perder oras de cátedra y terminar el año lectivo sin ningún tipo de retrasos, como solía pasar.

Bueno era sencillo decirlo y pensarlo, pero estaba segura que le traería algún tipo de problema con los docentes más viejos.

Esperaba al menos contar con la ayuda de la dirección. Suspiro.

Después de caminar por los largos pasillos, se detuvo frente al despacho de la directora y golpeo. Espero unos segundos y como nadie salió pensó en ir a la sala de profesores. Cruzo el salón dos puertas más y cuando abrió la señora Akizuki estaba allí. La vio en el otro extremo de la enrome sala. Pero no estaba sola, una joven como de su edad estaba hablando animosamente con ella.

Le llamo la atención la abundante cabellera rubia que adornaba el esbelto cuerpo de la joven que estaba de espaldas a ella. Solo había conocido una joven así…

Por sobre el hombro de la muchacha, la vio la directora y le sonrió.

-señorita Serena… que gusto de tenerla aquí… - se disculpo de su interlocutora y fue a su encuentro – no la esperaba hasta que empezara el siguiente año lectivo… - cuando estuvo frente a ella le extendió la mano

Serena le devolvió el saludo con una afectuosa sonrisa. Es que desde que había conocido a la señora Akizuki le había caído muy bien. Tenía fama de ser muy estricta, pero el día que había ido a su primera entrevista la había visto rodeada de muchos alumnos, los cuales evidenciaban en sus caras el afecto que le tenían. Eso le agrado y es por eso que también le agradaba a Serena.

-Bueno… es que estaba sola en casa… quería recopilar un poco de información para presentarle mi proyecto-

-oh de eso nada- la tomo de la mano –al menos por ahora… mira deja que te presente a nuestra profesora de música… - la llevo hasta donde se había encontrado un minuto antes. La joven con la que estaba hablando se había inclinado sobre la mesa ojeando unos hojas que había en ella… -Minako… -

Serena se detuvo en seco y la vio levantar el rostro sonriente

¡Claro que era ella! Se puso en marcha nuevamente… justo cuando por la cara de asombro que había puesto Mina, también la reconoció.

-¿Serena?... ¿Serena Tsukino?... – su hermoso rostro no dejo de expresar su asombro, tal como la recordaba Serena. Siempre había sido una niña alegre y expresiva…

-Veo que se conocen… - noto la señora –en ese caso… tengo un asunto que atender… las dejo platicando- las saludo y salió por la puerta opuesta por la que había entrado Serena.

-Mina… - se abrazaron.

Hacia ya muchos años que no se veían, cuando ella había viajado a estados unidos se habían mantenido en contacto por un tiempo corto, pero cuando Serena quiso dejar atrás su paso decidió que también tenia que incluir en ella a sus amistades. No es que hubiese estado enojada con ellas, para nada. Pero si mantenían el contacto inevitablemente seguro tendría noticias de Darien, y eso era lo que menos quería en ese momento.

-no lo puedo creer Serena… ¿que es lo que esta haciendo aquí?... no hemos tenido noticias tuyas ni de Rai… después de que viajaron… que es lo que es hecho todo este tiempo… - tomo sus manos en entre las suyas mientras saltaba como una niña de felicidad –imagina la cara que pondrán Lita y Amy cuando les cuente… -

-ya Mina… de una cosa por ves… -

Su amiga se sorprendió – ¿de a una por ves? ¡Por Dios tenemos que ponernos al día… son tantos años… dime ¿te has casado? ¿Tienes hijos?

Una gota resbalo por la cabeza de Serena. Definitivamente Mina no había cambiado en absoluto durante esos cinco largos años.

-pues no Mina no me eh casado. Pero si tengo una Hija- la vio abrir sus orbes azules desorbitadas y le aclaro –en realidad ese hija de mi hermano, él y su esposa murieron cuando Nanako apenas tenían días en un accidente y desde entonces yo me eh hecho cargo de ella-

-valla Serena lo ciento mucho- se noto su pena

- No es para tanto- le aseguro la rubia –yo ya lo eh superado… pero cuéntame que ha sido de las chicas…-

-bueno como podrás imaginarte- su semblante alegre volvió de inmediato –Amy se ah convertido en una gran doctora, esta trabajando en el hospital que queda aquí a diez cuadras, le había ofrecido una plaza en el hospital que estaba su medre, pero no la acepto, es que bueno… ya sabes nosotras no nos separamos nunca y bueno, Lita consiguió poner su propia pastelería en el centro, Andrew… ¿te acuerdas de él verdad? –Serena asintió con la cabeza. Como olvidarlo si era el mejor amigo de Darien –bueno Lita y el se pusieron de novios al poco tiempo de que Darien y tu se fueran… han estado juntos desde entonces… por cierto… seguro no has sabido nada de Rai ¿verdad?- interrogo desesperanzada.

El rencuentro con Serena la había animado, de repente se sintió como si tuviera diecisiete años nuevamente. Si solo estuviera Rai para completar el cuadro…

-bueno… la verdad es que si-

Mina volvió a saltar de alegría

-¿de verdad? Lo último que eh sabido de ella después de que se caso era que esteba embarazada… estaba viviendo con Nicolas en Hong Kong…-

Serena negó con su cabeza.

-se mudaron hace poco a un pueblo de las afueras de la ciudad, fue allí donde la encontré después de tanto tiempo-

-genial… me pondré en contacto con Amy y con Lita… podremos juntarnos las cinco nuevamente… -

-Estoy segura de que le agradara la idea-

Estuvieron platicando más de dos horas, el tiempo se les había pasado volando pero se dieron cuenta de que se les había pasado cuando sintieron la campana que indicaba la hora de regreso a casa para los alumnos y minutos más tardes la sala se llenaba de gente.

Reconoció a unas cuantas personas del día anterior que la señora Akisiki le había presentado, la mayoría estaba ahí.

Se acercaron a saludarla. Esta ves no había nadie que le estuviera pisando la espalda.

Suspiro aliviada

El ambiente de trabajo perecía ser prometedor.

Luego de conversar con unos cuantos colegas se despidieron.

Mina la acompaños hasta el aparcamiento del colegio y se quedaron un rato más conversando hasta que una sensación extraña la invadió.

Se giro buscando algo alrededor, pero no encontró a nadie.

Tenía el extraño presentimiento de que estaba siendo observada. Pero era una sensación nueva. Es escalofrío recorrió por todo su cuerpo y súbitamente sintió miedo.

Mina la vio fruncir el seño y pregunto preocupada

-¿sucede algo Serena?-

-no…- sonrío nerviosa –es solo… que siento que alguien nos esta observando…-

Ahora fue el turno de Mina de preocuparse. Serena tenia una extraña cualidad para percibir ciertas cosas… Lo malo es que generalmente no solían ser cosas buenas.

No objeto en absoluto lo dicho por Serena. Y para estarse más tranquila sugirió que salieran de allí.

La convenció para ir a visitar a Lita a la pastelería, y se pusieron en marcha sin perder el tiempo. Tardaron solo unos veinte minutos y la reacción de la castaña cuando la vio fue casi tan cómica como la de Mina.

Amy se les unió uno hora más tarde, también se asombro de encontrar a Serena. Pero ella al menos fue más discreta.

Cuando se estaban despidiendo con la promesa de que la próxima vez que se vieran Rai estaría con ellas, Un rubio casi tan alto y corpulento como Darien entro, comparo Serena sin gustarle demasiado este hecho, atravesó la puerta de vidrio.

-amor- saludo Lita –te esperaba hasta más tarde… -

Serena lo reconoció al instante. Andrew. El amigo inseparable de Darien.

-Si bueno…- suspiro cansinamente –es que Darien ah regresado a la ciudad… -observo de reojo a Serena a quien todavía no había saludado –fui a conocer su casa… pero salí demasiado estresado de allí… es que hoy ah estado algo… irritable-

Serena creía saber a que se debía. Se mordió la lengua para no decir que ella había estado de la misma forma en la mañana, pero que todo era culpa del Darien.

-ya se le pasara… -le aseguro su novia –mira… ¿a que no te acuerdas de ella…-

-De Serena…- levanto una ceja –como olvidarla… a traído a Darien de la cabeza prácticamente desde que se conocieron…- recibió un sutil codazo en el estomago, cortesía de Lita Kino… y a pesar de haberse puesto completamente roja por el para nada sutil comentario del rubio, Serena no pudo hacer más que reír abierta mente.

Desde que los recordaba Lita y Andrew siempre se habían llevado de maravilla, hasta que el rubio picaba a alguien con alguno de sus comentarios. Lita se caracterizaba por ser más discreta al igual que Amy y Rai.

Mina… bueno ella si que era un caso perdido… junto con Andrew. Los dos juntos hacían una mezcla explosiva.

Pero por gracia divina Drew era novio de Lita y este los amansada un poco.

-Serena entro trabajar en la preparatoria Seiyun junto con migo… ah sido una gran sorpresa encontrármela hoy… -comento Mina

Las cejas de Andrew se volvieron a arquear pero antes de que tuviera de tiempo de agregar algún tipo de comentario malicioso, Serena lo detuvo con un gesto de la mano.

-veo que aquí nadie a cambiado en lo absoluto- y miro sucesivamente al rubio y a Mina –pero… yo si lo eh hecho… así que si no quieren salir perdiendo en una guerra verbal, les sugiero que se eviten cualquier tipo de comentario molesto-

-pero si yo no iba a decir nada- fingió inocencia el hombre mientras la miraba a los ojos –solo que Darien… -

Serena suspiro cansinamente. Definitivamente un caso perdido.

Le sostuvo la mirada, y el brillo malicioso el las orbes azules de Serena, le confirmaron a Andrew de que se valdría de alguna manera para ponerlo en su lugar.

Bien las cosas estaban demasiado frescas coma para poder averiguar algo mas por ese día.

Pero nadie le sacaría de la cabeza que el estado de ánimos de Darien… o mejor dicho ¡humor de perros! Se debía a un problema de polleras…

Y ahora que sabía que Serena había regresado a Japón…

Definitivamente el problema de polleras de Darien se llamaba Serena.

De alguna forma ya se habían encontrado, en la escuela supuso. Darien le había confirmado que aceptaría el empleo en la preparatoria Seiyun…

Serena pudo ver tanbien el brilla molisioso en los ojos de Andrew, y se tenso instintivamente, podia imaginar todos los engranages de su cerebro dando vueltas a mil revoluciones. Podia apostar, y jugaba su vida en ello que ya estaba planeando algun tipo de juego…

-Bueno como sea… - se encojio de hombros – ya se le pasara se giro para ver a su novia –bueno voy para casa… ¿te espero para cenar?-

-si tratare de estar temprano-

-bien nos venos esta noche entonces- saludo a las demas chicas y se retiro, no sin antes dirgirle una mirada de soslayo a Serena.

Estaba seguro de que se divertiría de lo lindo viendo los enredos de esos dos.

Serena también termino de despedirse y salio. Esperaba que al menos, ahora, hubiese alguien en la casa.

A mitad de camino se dio cuenta de que ya estaba de mucho mejor amino, el encontrarse nuevamente con sus amigas le daba una especie de respiro comparados con todos esos malos encuentro había tenido con Darien en tan poco tiempo de estar en la ciudad. Y su camino de regreso a casa fue mucho mas relajado.

Cundo llego a la entrada del pueblo pensó en pasar por el almacén. De repente le dieron unos antojos terribles de comer un poco de helado mientras se sentada un rato frente a al televisión.

Aparco el auto en la puerta entro y cuando tuvo todo lo que necesitó, helado, palomitas para microondas y unos cuantos chocolates, pago a la dependienta y salio nuevamente. Se detuvo de golpe en la puerta cuando la imponente figura de Darien Chiva se interpuso en su camino.

Levanto su cabeza para verle a la cara, al tiempo que un escalofrío recorría por segunda ves su cuerpo en el día. Darien también estaba con el entrecejo fruncido, pero esta ves no tenia nada que ver con ella… directamente.

Sintió los fuertes brazos del hombre rodeando su espalda al tiempo de giraba su cabeza para observar la calle.

-será mejor que te siga hasta tu casa-

Serena asintió, ambos compartían ese extraño sexto sintió que los alertaba de las cosas malas. Pero se sintió tan segura en los braza de Darien que no objeto absolutamente nada.

Se dejo guiar hasta su coche y cuando estuvo en marcha Darien arranco tras de ella.

Mientras recorría los pocos kilómetros que faltaban para su casa, no dejaba de pensar en esa extraña sensación que había tenido. Era la mirada de alguien sobre ella. Estaba segura de ello. Y Darien, gracias a Dios, estaba justo allí, y también lo sintió.

Ya un poco más "relajada", se atormentó con el hecho de no haber protestado en lo absoluto la posesión de Darien. Pero se sintió tan segura en el calor de sus brazos…

Definitivamente tendría que trabajar más sobre sus debilidades…

Darien era la de ella.

Pero por ahora… quería llegar segura a su casa. Miro por el espejo del auto. Darien venia tras de ella a solo unos metro de distancia.

Ya tendría tiempo para pensar… en el extraño mal presentimiento…

Y en Darien…

Continuara…