Nuestra Amistad había quedado congelada desde la ultima vez que nos habíamos visto, aun recuerdo la decepción de sus ojos y el repentino odio que brillaba detrás de las lagrimas contenidas. Aun así ahora estaba frente a mi, tan perfecto como siempre, tan indescriptible, tan Lucas Scott.
-Que haz hecho en este tiempo? –no necesite que me lo dijera, podía tocar el dolor y el resentimiento mezclado en las palabras que caballerosamente intento pronunciar.
-Soy Asistente del Asistente, el sueño de mi vida –sonreí irónicamente, el mas que nadie conocía todo de mi, sabia que ese trabajo me amargaba la existencia, pero aun así me mostró su mejor sonrisa y rozo mi hombro en señal de apoyo.
Me estaba dando su amistad, pero eso no era lo que yo quería… yo necesitaba ser parte de su vida, ese había sido mi deseo desde la ultima vez, pero al parecer el aun no podía perdonarme, le provoque demasiado dolor y ahora aunque es muy tarde soy conciente de ello.
-Tranquila, se que tu estas en la Tierra para hacer algo grande –las lagrimas amenazaron con salir de mis ojos, de nuevo sus palabras me detenían unos segundos el corazón para después acelerarlo indefinidamente. Aun creía que yo era importante y eso lograba iluminar mi día.
