Capítulo 2: Los Cullen.

"Lo siento Carlisle." Dije con el brazo apoyado en la mesa de la cocina mientras él me curaba el brazo mordido y los zarpazos en el costado. "No sabía que los osos de esta zona eran tan agresivos."

"No pasa nada." Me dijo. "No tenías por qué saberlo. De todas formas Emmeret debería haberte avisado."

"Creo que lo hizo, pero después de que ahogase al oso que me estaba atacando con mis propias manos." Le dije. "Siento daros tantos problemas, pero... desde que tu querida nuera humana me tocó parece como si mis poderes se hubiesen esfumado. No me había pasado con ningún humano tanto tiempo antes. Normalmente me suele durar como medio día, no... dos días."

"Bella tiene unas características especiales a pesar de ser humana." Me explicó Carlisle. "Ningún tipo de ataque que esté relacionado con la mente puede afectarle."

"Ah, mira, eso es raro." Dije yo. "Es la segunda persona que me encuentro así, la primera siendo humana."

"En fin, me alegro de que vinieses, pero aún no nos ha dicho nadie a qué has venido." Me dijo presionando sin querer la venda más de la cuenta.

"Creo que estáis equivocados." Dije yo. "Mi primera tarea aquí es investigar unas desapariciones a lo largo de esta costa con centro una playa cerca de este pueblo, para los Vulturis, sí. Después, una segunda tarea para ellos sería meter un poco la nariz en cierto asunto que ha llegado a sus oídos de ciertas... disputas que ha habido entre unos nativos y tu familia."

"No ha sido nuestra familia." Me dijo él. "Hace poco llegaron una pareja itinerante y cazaron en sus territorios, así que ellos acabaron con uno y el otro se ha puesto a pelearse con ellos. Íbamos a ayudar pero nos dijeron que no nos metiésemos."

"Vale, vosotros no podéis, pero yo sí." Dije.

"Así que has venido siguiendo ordenes de los Vulturis." Me dijo él.

"Sí, un encargo por cada uno de los tres jefes." Dije yo flexionando un poco el brazo para comprobar los vendajes.

"¿Uno para cada uno?" Me dijo. "Solo son dos tareas."

"La tercera es para Aro, echar un ojo al asunto Bella y avisarle a él exclusivamente." Le dije. "Entonces esperar ordenes."

"Luego has venido a matar a Bella." Me dijo.

"Sabes que no es mi estilo." Dije yo volviendo a ponerme mi camisa rasgada. "Necesito más ropa..." Murmuré antes de volver a dirigirme a él. "No, solo tengo que echarle un ojo, enterarme de todo lo que pueda y hacer un informe. Aro sabe cómo trabajo y la mayoría de mis bases, no creo que tomase una decisión a la ligera."

"No, y yo conozco tus informes." Me dijo. "Hormigón armado, contemplas hasta el más diminuto detalle sobre el trasfondo del conflicto, con un solo informe tuyo es imposible no tener una idea completa del conflicto."

"Y con un poco de suerte podríais ganar algo más de tiempo puesto que tampoco se leen en una tarde." Dije. "Además, hay algún... pequeño conflicto... con más prioridad que este caso y ya sabes cómo va eso."

Entonces él sonrió casi riéndose.

"Sí, sí." Dijo él. "Que igual pueden pasar veinte años antes de que decidan cualquier cosa."

"Exacto." Dije yo. "Y también sabes que no son tontos, acabarán por saber la verdad."

"No tienes peligro." Me dijo. "Edward le puso unas condiciones y ella las ha cumplido, tan solo esperamos a que acabe un cierto asunto y la convertirá él puesto que ella así lo quiso."

"Genial." Dije yo. "Me tomaré un poco de tiempo con las otras tareas, pero que sepas que voy a tener que ir informando por oral de algunas cosillas."

"Tómate un descanso de vez en cuando." Me dijo sonriendo. "Forks y sus alrededores tienen un buen atractivo turístico."

"Carlisle, viejo amigo..." Dije sonriendo. "Que me ha tocado hacer ya de todo... submarinismo en el caribe y en la Antártica, paracaidismo por todo el mundo... incluso he tenido que hacer snowboard por el Himalaya y incluso me he pasado semanas en el desierto del Sahara intentando rastrear a unos vampiros de África que se escondieron allí. Por suerte maté a uno de esos antes de ese momento y pude sobrevivir a las altas temperaturas diurnas."

"Increíble, tantos años de vida y cuando pensaba que ya no podía ver nada nuevo en nuestra raza me cuentas eso." Me dijo divertido.

"Me gusta pensar que puedo pasar por humana si me lo propongo." Afirmé. "Por cierto ¿crees que hay alguna forma de arreglar una forma de comunicación con la banda de hombres lobo esos de la zona?"

"Pues no." Me dijo Carlisle. "Bueno, sí. Bella podría conseguir llamarles y..."

"Preferiría no arriesgar la vida de una chica humana." Dije yo. "¿Alguna otra?"

"Sí, que entres en sus territorios." Me dijo Jasper. "Lo siento, pero se os oye desde el pasillo."

"¿Entrar en sus territorios?" Dije yo. "Eso tal y como están las cosas creo que sería arriesgado."

"Bueno, sí, pero seguro que te encontraban ellos a ti en un momento." Afirmó Jasper. "Sería un plan."

"Y rompería el tratado." Afirmó Carlisle.

"Además, no quiero hablar con cualquiera, necesito hacerlo con el jefe." Dije yo.

"Primero... yo que tú me informaba un poco." Me dijo Jasper. "Creo que el actual jefe de la manada no... se lleva muy bien con los de nuestro genero. Te olerán a un kilómetro de distancia."

"Ah, sí, claro." Dije yo un poco distraída. "Sí, a veces canto un poco, pero creo que no en el sentido que vosotros creéis. Hasta ahora no se ha quejado nadie de mi olor."

"Bueno, entonces prueba con Bella." Me dijo Carlisle.

"No, pero me acaba de surgir una idea." Dije mientras me surgía una. "¿Conocéis algún apellido de alguno de ellos?"

"Sí, pero ahora lo llevan los pequeños." Me dijo Carlisle.

"Déjame pensar..." Dije yo. "Ephraim Black creo que se llamaba... sí, es posible que eso sirva." Dije recordando con dificultad el nombre de un viejo conocido. "Gracias." Añadí sonriendo. "Me habéis ayudado mucho. Ya volveré cuando pueda."

"Eh, torbellino." Me dijo Emmeret cuando nos estrellamos en la puerta cuando yo salía y él entraba. "¿Y esas prisas?"

"Me voy, tengo algo que hacer." Dije cediéndole el paso. "Intentaré volver antes de dos días."

"Esta chica..." Dijo Carlisle. "Siempre con prisas. Hasta se ha olvidado de decirnos a dónde va."

"¿La conocías ya?" Le preguntó Jasper.

"De hace algún tiempo." Dijo Carlisle. "Es... un poco antigua en esto de nuestra raza. Lleva años trabajando para los Vulturis, y también lleva años como último recurso de esa familia para casos extremos."

"Entonces habrá que tener cuidado de mantenerla alejada de Bella." Dijo Emmeret. "Edward se va a poner echo una furia."

"No ha venido aquí por ella." Dijo Carlisle. "Tiene otras dos tareas con más preferencia. Y cuando le toque el caso de Bella ha dicho que va a redactar un informe completo."

"Suena mal." Dijo Emmeret.

"Suena a que sus informes completos tienen un montón de datos, gráficas, aspectos de todo tipo... y cuestan un montón leerlos y eso poniendo interés." Afirmó Carlisle. "Una vez me mandó uno, 'siento que sea tan corto' me dijo. Pues resulta que 'tan corto' significaban 493 páginas y media. Y eso de letras, que los gráficos y mapas estaban aparte en otros treinta-y-tantos folios."

"Bueno, entonces parece que no tenemos que preocuparnos tanto." Dijo Emmeret.

"Solo de que pierda el control y quiera beber la sangre de Bella." Dijo Jasper.

"En cuanto a eso..." Dijo Carlisle. "Siento deciros que es vegetariana, como nosotros."

"Va a ser divertido provocarla." Le dijo Emmeret a Jasper cuando Carlisle se fue.

"Y peligroso." Dijo este. "No parece una cualquiera, podría ser peligroso provocarla hasta que pierda el control."

"No hasta que pierda el control, solo hasta ver si es cierto que solo bebe sangre animal." Dijo Emmeret para luego añadir divertido. "Seguro que pinchándola un poco aguanta como una semana."

"Yo diría algo más." Dijo Jasper. "Pero dejémoslo hasta que la conozcamos un poco más o no será muy justo apostar."

(Salto espacio-temporal)

Estaba de vigilancia mientras abrían el edificio de depósito de cadáveres mientras leía el listín telefónico que había tomado prestado en el bar donde estaba.

El plan era hacerme pasar por policía para intentar reconocer los cadáveres para un caso, pero para ello debía esperar pacientemente a que abriesen las puertas.

"Perdone" Le dije al camarero.

"Dime reina." Me dijo dejándolo todo y viniendo e intentando ligar con una sonrisa seductora.

"¿Es este el único listín telefónico que hay de la zona de Forks?" Le pregunté mostrándole el listín en mi mano.

"Sí, pero si quieres puedo dejarte el de la comarca." Me dijo. "Igual la persona a la que busca no es del mismo Forks pero sí de los alrededores." Afirmó dejándome un listín mucho más gordo en la barra frente a mí.

"Muchas gracias." Le dije sonriendo.

"Si necesitas cualquier otra cosa... lo que sea, ya sabes." Me dijo señalando a la barra.

"Gracias, muy amable." Dije fingiendo una sonrisa comercial.

Sabía que con el tipo de cualquier mujer de mi especie, cualquier hombre en el que pusiéramos los ojos y fuese humano comenzaría a segregar babas a mansalva; y si debo decir la verdad, yo solía aprovecharme de eso para mi trabajo.

"¿ Una sonrisa comercial?" Me dijo un anciano medio ciego cogiéndome unos segundos del hombro antes de sentarse de espaldas a mí en una mesa con otro hombre más joven ambos demasiado altos.

"Tío." Dijo el joven serio. "Creo que sería mejor irnos a otro sitio."

"Tranquilo, Seth." Le dijo el anciano. "Necesito un descanso. La señorita no parece un gangster."

"No, pero..." Dijo el tal Seth. "Parece una macarra..."

"Perdona pero esas no son formas de tratar a una dama." Le dije volviéndome.

"Perdone, mi sobrino Seth es un poco... maleducado." Dijo el hombre.

"Controle a su mascota, por favor." Añadí al darme cuenta por el olor que tenía el chico que le acompañaba. "Es peligroso dejar a un chico tan impulsivo como él suelto, podría meterse con alguien con menos paciencia."

"Seth, ya vale." Le dijo el anciano antes de que él pudiese decir nada. "Si quiere sentarse señorita."

"Deje, tengo que hacer una llamada." Dije yo antes de volver a llamar al camarero para pedir otra. "Perdone, ¿está seguro de que esto cubre todo?"

"Sí, cubre hasta las reservas indígenas, si es que tienen un teléfono." Dijo el camarero.

"A ver..." Dije yo. "Necesito encontrar a una persona, pero es que aquí hay como cincuenta Black y ninguno tiene el nombre que busco. No sé, tiene que ser un nombre más indio."

"Black qué más." Dijo el chico Seth de pronto.

"Eh, que ya habíamos quedado en que no fastidiases." Le dije yo.

"No, no." Dijo el anciano. "Seth quiere decir que cómo se llama, nosotros somos de una reserva y conocemos a dos Black."

"¿Sois de la reserva que hay cerca del mar?" Les dije un poco esperanzada.

"Sí." Dijo el anciano. "Bueno, no del mismo borde del mar pero..."

"¿Podríais decirme como contactar con Ephraim Black?" Dije.

"Ephraim... Ephraim..." Dijo el anciano. "No tenemos a ningún Ephraim en el pueblo desde hace... buf, generaciones."

"Sé que suena tonto, pero tendrá más de 300." Dije yo. "Es... un viejo amigo de la familia."

"Esto..." Dijo el anciano. "Será mejor que salgamos a dar una vuelta. Aquí dentro hace demasiado... el ambiente está cargado." Dijo abanicándose la cara.

"Está bien." Dije yo. "Pero no puedo alejarme demasiado, tengo... que ir aquí cerca dentro de un cuarto de hora."

(Salto espacio-temporal)

"¿Quién eres?" Me dijo el anciano mientras nos parábamos en un banco del parque. "¿Qué quieres de nosotros?"

"¿Nosotros?" Pregunté yo. "Perdone, pero aquí el único diferente es su nieto. ¿Cuántos tiene ya 17, 18?"

"17." Dijo él un poco secamente. "Bueno, ¿nos dices ya quién narices eres? Porque lo de que eres normal no cuela, nunca nadie me echa menos de los vente-y-tantos años."

"Se dice veintitantos, y vale, no soy muy normal." Dije yo. "Necesito hablar con Ephraim Black ¿le conocéis o no?"

"No, pero conocemos a Billie Black y a Jacob Black." Me dijo el anciano. "Les preguntaremos. Igual es un familiar lejano o algo así."

"Bien, si sabéis algo contactar conmigo, a ver..." Dije sacando el móvil para darles el número. "Por favor, es muy importante que me ponga en contacto con Ephraim, es de vital importancia."

"Espera ¿a dónde vas ahora?" Me dijo el joven Seth.

"Tengo que hacer unos asuntos." Dije yo poniéndome las gafas de sol. "Así que lo siento pero tengo que irme."

"Esto..." Dijo Seth en cuanto yo hube desaparecido. "¿Ephraim no era aquel antepasado de Jacob que decían las leyendas?. ¿El que hizo aquel tratado con los Cullen hace tantos años?"

"Es cierto." Dijo el anciano. "Vaya, si es el mismo Ephraim esa chica debe tener mas de los 300 años."

(Salto espacio-temporal)

"¿Y dice que este cuerpo apareció ayer por la noche?" Dije mirando a una mujer medio desmembrada en una camilla del depósito.

"Sí, la encontraron unos borrachos y notificaron a las autoridades." Me dijo el hombre a cargo del depósito.

"Parece que la asesinaron de un modo normal." Dije yo.

"Es curioso, pero... el cadáver no tenía ni gota de sangre, y ya llevamos varios así. Bueno, sí tienen sangre, pero solo la que salió de sus heridas, muy poca y seca. Es como si el resto se hubiese esfumado."

"¿Y dice que hay más como ese?" Le pregunté mirándole el cuerpo en busca de alguna marca de la media luna tras un mordisco de los de mi género.

"Sí." Afirmó el hombre. "Últimamente están pasando cosas muy raras por estos contornos..."

"No se lo creerá, pero me apasionan estas cosas raras." Afirmé medio sonriendo al ver un mordisco justo en un costado de la muñeca haciéndolo pasar por un tatuaje. "Mi hobby son las historias de terror. Y me apasionan los crímenes extraños, cuanto más raros más me interesa la investigación."

"Bien, porque va a ver unos cadáveres un poco... extraños." Me dijo.

(Salto espacio-temporal)

"Buenos días Robert ¿no?" Dijo un señor vestido de policía al hombre mientras este me mostraba una fila de cadáveres de hacía días que tenía allí archivados.

"Ah, buenos días Jefe Swan." Le dijo el hombre. "Enseguida estoy con usted. Le presento a la agente... ¿cómo dijo que se llamaba?" Me preguntó a mí.

"Agente Crowlen, FBI." Le dije yo tendiéndole la mano y mirándole un momento. "Estoy encargada de investigar unos asuntos secretos. Ya sabe, nadie me ha visto y yo no he estado aquí."

"Ah, sí." Dijo el jefe Swan. "He oído rumores de algo así. Bueno, yo venía a una identificación de un cadáver."

"Por mi no se detengan." Dije yo. "Estaba echando un vistazo a otros casos similares."

"¿Es forense?" Me dijo él levantando una ceja.

"Forense, criminóloga, de estupefacientes... un poco de todo." Afirmé. "Es fascinante..." Murmuré metiéndome en el papel mientras seguía examinando cadáveres.

De pronto, llegué a uno concreto. No parecía muy reciente pero tampoco parecía obra de ningún vampiro.

"Perdone ¿podría decirme el historial de este?" Le pedí al señor mientras el jefe Swan estaba con una mujer mirando otro cadáver.

"Sí." Dijo él. "Bueno, el jefe Swan lo sabrá mejor; sus chicos lo encontraron."

"Lo sentimos, no era el hombre que buscábamos." Le dijo el Jefe Swan al hombre que estaba conmigo.

"Jefe Swan, tengo entendido que usted encontró a este hombre." Le dije yo. "Talvez sería tan amable de contarme su versión de los hechos. ¿Por qué un hombre estaría así?"

"La verdad es que lo encontramos por casualidad." Afirmó. "Ya se habían dado casos en otra ciudad más al sur, por lo que estábamos avisados. Al parecer hay una mafia moviéndose por toda la costa al sur de aquí. Todas las comisarías en un radio de 50 kilómetros de la ciudad inicial están avisadas que puede producirse algún altercado como este."

"Igual me meto donde no me llaman, pero tenía entendido que el radio de acción era mayor." Dije yo. "Además, el modus operandi de la mafia no es este, no matan así a la gente."

"A ver, arroje un poco de luz." Me dijo el hombre.

"Para empezar ¿por qué rajar a un cadáver si ya está muerto? Con destrozar la cara para evitar un reconocimiento sería suficiente, no se meten en el resto del cuerpo. Y si lo hacen lo trocean bien pero no lo rajan así ni con tanta violencia."

"Vaya, para ser una agente tan joven y de la gran ciudad no parece tan desinformada." Me dijo el agente Swan sonriendo. "El caso es que no sabemos quién ha podido hacer algo así, pero seguimos tras la pista."

"Está bien..." Dije yo. "¿Podría prestarme un par de folios y un bolígrafo, por favor?"

"Sí, claro." Me dijo el trabajador saliendo a coger lo que le había pedido.

"¿En serio es policía del FBI?" Me preguntó el agente Swan.

"Aja." Afirmé cogiendo unas muestras de sangre para parecer más científica. "Alumna aventajada, además, no aparento la edad que tengo."

Vale, en lo de la edad no le mentía. Nunca nadie me echaría la edad real que tenía ¿o sí? Los únicos que podían echarme la edad que realmente tenía eran de mi propia especie o amigos de otras especies.

"Debe ser de la edad de mi hija." Me dijo. "¿Sabe que se casó cuando acabó el instituto? Me dio pena, desde entonces no la he vuelto a ver."

"Vaya." Dije yo. "Una pena. Últimamente la gente tarda más en casarse."

"Hubiese preferido que se lo pensase un poco más, pero..." Dijo él para sonreír tristemente. "Lo tenía muy claro, quería a ese Edward Cullen y a nadie más."

"¿Cullen?" Dije yo. "Vaya, así que Bella es su hija." Dije anotando unos datos en los folios que me había traído el encargado del depósito.

"¿Les conoces?" Me dijo. "Oh, no..." Dijo casi deprimido. "No me digas que mi cuñado tiene antecedentes penales."

"Ah, no." Dije yo. "Edward es un primo, primo segundo de hecho, o lejano, o algo así. Me llamo Isabella Alexandrine V. Cullen." Dije sacando una mano para dársela como presentación.

"Vaya, no sabía que Carlisle tenía un hermano." Me dijo el hombre estrechándome la mano. "Entonces mi Bella y tú sois..."

"Primas segundas o terceras." Dije yo. "La verdad es que no lo tengo muy claro; pero para mí Edward y sus hermanos y hermanas son mis primos, así que ella sería mi prima, supongo."

"Vaya..." Dijo él. "Una prima que trabaja en el FBI."

"En secreta, encubierta siempre." Dije yo levantando un dedo. "Para la gente en general no soy más que una reportera, para explicar que esté en cualquier sitio con naturalidad."

"Ah, claro." Dijo él un poco desconcertado.

El pobre parecía tragarse todo eso porque yo era muy buena actriz, pero estaba segura de que no sabía qué era real y qué mentira. La verdad es que yo conocía ese puesto debido a que había tenido que informarme bien; hoy en día Internet es un arma poderosa al servicio de cualquiera con tiempo suficiente como para aprender a manejarla, yo tengo tiempo de sobra.

"En fin, creo que ya tengo todos los datos posibles de aquí." Dije recogiendo el boli y tendiéndoselo de nuevo al dueño. "Muchas gracias por el bolígrafo agente Swan."

"Llámame simplemente Charlie." Me dijo. "Todos me llaman así por Forks, y si eres familia de mi hija entonces prefiero que me llames así. Por cierto, con un nombre tan largo cómo debería llamarte."

"Hay gente que me llama Isa, otros Bella, Isabella... creo que incluso en un lugar me llaman Alex y Alexandrine por mi segundo nombre, pero deben de ser dos o tres personas." Dije yo. "Me puedes llamar como quieras, Charlie."

"¿Qué tal Bella?" Me dijo. "Es curioso, pero compartes nombre con mi hija, así que te llamaré como a ella." Afirmó sonriendo.

"Está bien." Dije. "Ha sido un placer conocerte Charlie, pero debo irme a visitar otro sitio antes de poder volver a mi casa."

"Espero verte de nuevo pronto." Me dijo.

"Ah, es posible." Dije. "Allí donde esté el crimen estaré yo."

"En eso coincidimos." Me dijo riéndose de lo que debía pensar era una broma mientras yo salía de allí.

Creo que debía querer algo más, pero cuando salió solo vio de mí el culo de mi coche mientras me alejaba a toda velocidad por la carretera al punto del mapa que el hombre de aquel depósito de cadáveres me había dicho que había habido más casos como los que había visto allí. Y desde luego, no todos eran causados por uno de mi clase.