Capítulo 3: Contrato con los Quileutes

Capítulo 3: El encuentro. ¿Quién eres, extranjera?

"Ephraim Black era un amigo mío." Añadí más tristemente. "Le conocí hace mucho tiempo, solo quiero volverle a ver."

(Salto espacio-temporal)

Era casi mediodía cuando Seth y el anciano ciego regresaron a la reserva tras hacer más compras.

"Eh ¿qué carazos os ha llevado tanto tiempo?" Les dijo Paul corriendo a ayudarles. "Se supone que ibais a regresar antes."

"Perdón, el anciano necesitaba descansar un poco y nos metimos en un bar." Le dijo Seth. "Y allí nos encontramos con una chica, parece que el viejo la conocía, pero era muy rara... ¡y muy borde!"

"Seth, a ti todas las chicas te parecen raras salvo tu hermana y Emily." Le dijo Jared.

"Seguro que era solo una motera." Dijo Paul recogiendo otro paquete pesado.

"Dijo que necesitaba hablar con un tal Ephraim Black, que ahora debía ser muy anciano o algo así."

"¿Ephraim Black?" Dijo Pared confuso. "¿No era ese el tatara-tatarabuelo de Jacob?"

"Eso sugerí yo, pero no es posible que una mujer viva tanto." Dijo Seth. "No sin ser una 'chupa-sangre' o una de los nuestros."

"¿Seguro que no era una de ninguno de los dos grupos?" Le dijo Paul. "No sé, igual te traicionó la vista."

"¡No!" Dijo Seth como ofendido. "La hubiese olido e identificado al momento. No, olía diferente."

"Entonces, si no es vampiro ni tampoco licántropo... ¿qué es esa mujer?"

(Salto espacio-temporal)

"¿Otra vez aquí?" Me preguntó el señor del depósito de cadáveres cuando regresé justo cuando echaba el cierre.

"Lo siento, creo que me olvidé tomar una pequeña muestra más." Afirmé medio sonriendo y aparentando bochorno. "Mi jefe me pidió también una pequeña muestra de pelo de los cadáveres, y lo necesito para mañana..."

"Yo... ya estaba cerrando..." Me dijo.

"Será solo un rato." Le dije. "Si no mi jefe me va a despedir y aún tengo que pagar el piso, y como no pague este mes... mi casero me echa y a ver dónde vivo..."

"Vale, vale." Me dijo un poco asustado. "Media hora solo ¿vale? Que si me pillan que sigo aquí al que van a despedir es a mí."

"Gracias." Dije yo.

Es que no fallaba, una chica poniendo cara de víctima y todos los chicos se caían a los pies de una. Si es que... era divertido verles comiendo de mi mano con una de mis actuaciones, y yo llevaba ya siglos perfeccionándolo.

(Salto espacio-temporal)

"¿Ephraim Black decís?" Le dijo Billy al anciano ciego mientras este estaba con él y con Jacob en el salón de su casa. "El último fue pariente nuestro."

"Pero es imposible que sea nadie vivo ahora, salvo los Cullen le conozcan." Afirmó Jacob. "Y si fuese de ellos lo sabríamos."

"Así que quiere hablar con nuestro antepasado ¿no?" Dijo Billy. "¿Tienes los datos de esa misteriosa visitante?"

"El número de teléfono." Dijo el anciano levantando el papel con mi número.

"A ver, déjame verlo." Dijo Billy.

(Salto espacio-temporal)

"Bueno..." Dije cogiendo un poco de pelo del cadáver con cortes tan profundos. "Esto ya..."

De pronto el móvil comenzó a sonarme en el bolsillo y lo saqué deprisa.

"¿Diga?" Pregunté al ver que era un número desconocido.

"Esto... ¿señorita?" Dijo una voz ronca de chico joven al otro lado.

Como fuese otra llamada de broma se iban a enterar. Odiaba ese tipo de llamadas.

"Sí ¿perdone a quién llamaba?" Dije yo.

"Quita, chico." Dijo una voz al otro lado que me hizo pensar que le quitaban el teléfono al quien quiera que fuese el joven. "Perdone a mi chico." Me dijo ya con voz fuerte una voz de hombre y ya entrado en años. "Quisiéramos hablar con una chica que quería hablar con Ephraim Black."

"Ah, sí." Dije yo. "¿Está por ahí?"

"Mire, soy Billy Black, si quiere puede hablar con nosotros." Dijo. "Tan solo díganos dónde y listo."

"No soy de aquí, pero me gustaría que fuese una zona entre la de los Cullen y la de los licántropos."

"¿Quién es usted?" Me dijo de pronto un poco asustado. "¿Cómo sabe usted...?"

"¿Lo de las áreas?" Dije con ironía. "Digamos que soy... alguien intermedio."

"Está bien, nos encontraremos en un punto medio." Dijo al otro lado el anciano tras un momento de tapar el teléfono por lo que solo distinguí que hablaba con alguien. "Si conoce la zona, en el parque natural del oeste, justo en el borde entre los territorios de los Cullen y los de los Quileutes."

"Ah, sí." Afirmé. "Creo que era ahí donde usan el logotipo del lobo ¿no? Un buen sitio para pescar, sí señor."

"Sí." Dijo él. "Sin armas."

"Las dejaré sobre la mesa, a la vista." Afirmé. "¿Qué hora?"

"¿Qué hora estaría bien para ti?" Me dijo el anciano.

"Cualquiera estará bien, ahora iré a ocuparme de una cosa y después iré a ese sitio." Afirmé viendo a un crío fumando y quitándole el cigarrillo para darle una calada y remostarlo mientras el niño se quedaba cortado. "Os veré allí." Afirmé antes de colgar y dirigirme al niño. "Un niño no debería fumar. Está prohibido por ley y es malísimo para los pulmones."

Vale a veces se me pasaba por alto que a ojos de todos, yo solo parecía tener 19-20 años, parecía una motera, una chica punk de esas que van por ahí peleando con tipos duros, una bandarra "yankee" japonesa… pero nunca, ni con mucho una madre.

Tras varios siglos andando por esta tierra, mi sentido maternal no era muy fuerte, pero sí que sabía pegar broncas a niños y jovenzuelos maleducados o que se saltaban leyes y se ponían en peligro ellos mismos o a otros.

(Salto espacio-temporal)

"¿En serio Billy telefoneó a alguien?" Preguntó Embry.

"Sí, y acabó cortándole ella a él, dejó al pobre Billy con la palabra de despedida en la boca." Dijo Jacob acabando de preparar el coche para el viaje.

"Os dije que era una maleducada." Dijo Seth.

"Ya vale Seth." Le dijo Sam abriendo la puerta y dejando a Jared y Paul montar en la trasera de su coche. "Si Billy dice que es importante entonces hay que ir. No creo que nos pidiese ir a tantos si no tuviese sus dudas."

"Yo hablé con ella." Añadió Jacob. "Y te aseguro que por la voz no era muy mayor tampoco. No creo que una niña sea un problema grande."

"Claro, tampoco creías que Bella fuese a casarse con aquel vampiro." Le dijo Leah para llevarse un coro de gruñidos.

"De todas formas a qué hora quedasteis en que apareceríamos por allí." Preguntó Jared mientras Billy empujaba su silla con ayuda del anciano Quil mientras el joven Quil llevaba sus cosas en unas bolsas.

"No sé, creo que Billy dijo que cuando llegásemos posiblemente estuviese allí ya." Afirmó Jacob. "Esperar que os ayude con eso." Les ofreció a los dos ancianos.

"Billy." Le dijo Sam mientras Jacob lo llevaba en brazos al coche. "¿Crees que puede ser peligroso?"

"No lo sé." Dijo él. "Si es cierto que conocía a nuestro antepasado entonces no creo que sea precisamente una girl-scout. Pero tampoco creo que le haga mucha gracia encontrarse con diez lobos por allí."

"¿Lo veis?" Dijo Leah. "Si es una chica y puede ser peligrosa entonces me toca a mí ir."

"He dicho que no." Le dijo Sam. "Iremos solo Quil, Billy, Jared, Paul, Jacob, Quil y yo; el resto os quedáis aquí y punto. Con nosotros para por si las cosas se ponen feas es suficiente."

(Salto espacio-temporal)

"Bueno, ya hemos llegado." Dijo Quil Jr. "¿Ahora qué?"

"Ahora vamos a ir solo Quil Sr. Billy, Jacob y yo para no asustarla, como jefes de la manda y la tribu. El resto será mejor que os quedéis por los alrededores por si acaso. Vigilar pero con disimulo."

"¿Dónde vamos a encontrar a una sola persona aquí?" Dijo Quil Sr. entonces. "Esto es enorme, podría estar en cualquier sitio."

"Dijo que ya estaría por aquí." Dijo Billie. "Lo que no dijo es dónde."

"Deberíamos haber traído a Seth, él la vio, la podría haber reconocido." Afirmó Paul.

"Bueno, nosotros ya nos hemos desplazado." Dijo Jacob. "Ahora que nos busque ella. Voy de un momento a aparcar el coche, luego os encuentro."

De nuevo montó en coche y arrancó para ir a aparcarlo a algún lugar.

"Propongo ir a sentarnos a algún sitio y esperar allí." Dijo Quil Sr. "A un sitio donde podamos sentarnos tranquilos."

"Apoyo la idea." Dijo Sam. "Que nos busque ella. Nos pondremos en un sitio claro y visible."

"Vale." Dijo Billie. "Vale, vamos a buscar ese sitio. Tiene que ser tranquilo para hablar libremente pero visible para que nos vea y evitar altercados."

"Esto... no es por fastidiar, pero allí hay una persona que no para de mirarnos." Dijo Paul. "¿Nos encargamos?"

"Tranquilo Paul." Le dijo Quil Sr. "No queremos llamar la atención. Además, buscamos a una chica, no a un... niño, adolescente."

Yo por mi parte hacía ya un poco que había llegado, estaba sentada en un poste entre la arboleda vigilando la entrada suponiendo que llegarían por allí, como gente civilizada.

Y además, me moría por volver a ver a Ephraim, la primera persona que conocí allí después de Marianne, claro que ella era del sur, una vampiresa, y Ephraim era más bien un opuesto, un licántropo. Ambos habíamos prometido guardar el secreto del otro fuera de nuestros círculos.

De pronto capté un olor diferente, provenía de un grupo de hombres que acababa de llegar y estaba yendo a sentarse, pero también de unos tres hombres jóvenes más que se estaban disgregando por los alrededores de los otros.

"Genial." Dije yo. "Tipos en busca de problemas..."

Con un salto descendí, uno de los integrantes del grupo que iba a ir a sentarse iba en silla de ruegas, pero tenía algunos rasgos como los de Ephraim, mi amigo indígena.

Me moví tranquilamente y pasé junto al licántropo más joven, su cara me sonaba, pero no sabía de qué.

Al final, llegué a la mesa cerca de la de los otros, allí había un tipo con cara de malas pulgas, otro licántropo tumbado en la mesa todo lo largo que era con cara de ser más mayor que el otro con que me había topado.

"Ah, perdone." Me dijo al verme e intentando levantarse.

"Tranquilo, solo necesito sentarme un poco." Afirmé haciendo gestos de que se tranquilizase. "Enseguida me iré."

"Ah, ok." Dijo él bajando y tumbándose en el otro banquito. "¿De paseo?"

"Algo así." Dije intentando enterarme de lo que hablaban en la mesa de los otros. "¿Y tú?. ¿Aprovechando un poco el sol?"

"Algo así." Dijo.

De pronto oí un poco de la conversación de la otra mesa.

"Que raro que no haya aparecido." Dijo el joven más mayor. "¿Era este sitio?"

"Sí, la señorita dijo que era aquí." Afirmó el anciano de la silla de ruedas. "Está justo en territorio neutral, ni los de los Cullen ni los nuestros."

"Pues parece que ella no se va a presentar." Dijo el otro anciano. "Sería una pena, me gustaría que nos aclarase lo de Ephraim."

Ese fue el dato que necesitaba. Habría esperado solo a Ephraim, pero al parecer el tiempo había hecho que no acabase de fiarse de mí del todo.

"Bueno, yo voy a seguir mi camino." Dije.

"Ah, sí, vale." Me dijo.

"Por cierto, para vigilar aparte de aparentar normalidad hace falta estar atento." Le dije suavemente ya de espaldas a él mientras me iba. "Si hubiese estado de caza os hubiesen exterminado a todos vosotros en un segundo." Afirmé antes de irme.

Sabía que eso le había dejado confuso, pero seguro que al menos le serviría para estar más atento a lo que iba a pasar en la mesa siguiente.

Allí estaban los dos ancianos y un hombre joven que me miraron cuando me acerqué; la verdad es que me pareció hasta mono el joven.

"Buenos días." Dije yo.

"Buenos días." Me dijeron.

"¿Quería algo?" Me preguntó el joven.

"Digamos que sí." Dije yo. "Estuve hoy hablando con... ¿con usted?" Le pregunté al hombre de la silla de ruedas. "Por teléfono, pregunté por Ephraim Black."

"¿Es usted?" Me preguntaron los tres a la vez.

"No sé, me la imaginaba más..." Dijo Billy. "No tan joven."

Eso me hizo sonreír complacida. Nunca nadie me echaba mi edad. Y menos ahora que llevaba puesto un pantalón de cuero elástico, con la chupa de cuero encima, los guantes largos y una camiseta sin mangas bajo esta.

"Tranquilos caballeros." Dije abriendo los brazos divertida. "Aquí donde me ven nadie me echa mi edad real. En fin ¿y Ephraim?. ¿Dónde está? Estoy deseando verle."

"Me temo que Ephraim está..." Dijo el anciano.

"Eh, Billy, ya he aparcado el..." Dijo un chico joven.

"Hola Ephraim." Le dije sonriendo. "Vaya, parece que el tiempo no ha pasado para ti tampoco. Te conservas muy bien, chico, pero... has cambiado un poco de aspecto ¿no?"

"Perdona pero... es que yo soy Jacob Black." Me dijo el chico.

"¿Jacob?" Dije confusa. "Pero no... no es posible, eres igual que Ephraim."

"Eso es lo que intentaba decirle." Me dijo el anciano de la silla de ruedas. "Ephraim Black lleva mucho tiempo muerto, murió de anciano. Él es mi hijo Jacob Black, yo soy Billy Black."

Eso me dejó congelada. Ante mí tenía a un descendiente de Ephraim, Jacob se llamaba, era la viva imagen de su ancestro pero con alguna diferencia ligera.

"¿Está bien?" Me preguntó el otro anciano.

"Sí, es solo que... me ha sorprendido." Afirmé asintiendo y sentándome. "No sabía que ese chico había... envejecido hasta ese punto. Esperaba encontrarme con todo un adulto, un anciano igual, no con... una tumba. Perdón."

"Así que es cierto que conocía a nuestro antepasado." Me dijo el otro joven.

"Sí, hace mucho estuve por aquí." Dije. "Trabajando nuestros caminos se cruzaron, él era nada más que un niño aún, igual un cachorro."

"¿Cachorro?" Me dijo el otro anciano.

"Aja, como ellos dos pero con el gen latente." Dije dejándolos un poco confusos. "Apestan a su género a un kilómetro. Os localicé por ellos, pero no estaba muy segura. Por cierto, los vigías que tenéis..." Dije señalando en las direcciones de los otros tipos. "No servirán de nada, no pienso atacar, pero si hubiese querido hubiese acabado con ellos antes de lo que creeis. Uno a uno puesto que están separados."

"Fanfarrona..." Murmuró Jacob a mi derecha.

"Sí, vale." Dijo Sam. "Seth nos dijo que buscabas a Ephraim porque necesitabas hablar con él. ¿Qué querías de él?"

"Impacientes, como no." Murmuré yo divertida. "La paciencia es un don, señorito."

"A ver, calmemonos todos." Dijo Billy. "Señorita, este es Sam Uley, es el jefe de la actual manada; este es Quil Ateara Sr. que junto conmigo somos parte del consejo de nuestra aldea; y por último mi nieto Jacob."

"Encantada, yo soy Isabella Alexandrine." Dije yo haciendo una reverencia educada de cabeza. "Como es un nombre largo la gente suele llamarme Isa o Bella dependiendo de la cultura y lengua. Los más mayores a veces me llaman solo Isabella."

"Anda, Bella..." Dijo Jacob.

"Y bien Isabella." Me dijo Billy. "¿Estás aquí de paso o para quedarte un tiempo?"

"Eso depende de lo que me cueste atender los asuntos que me han traído aquí." Afirmé sonriendo divertida. "He venido a trabajar, y uno de mis trabajos aquí es informar sobre cierto conflicto que al parecer se ha dado en estas tierras."

"¿Y a alguien que no sea de los nuestros ni de ellos por qué iba a importarle esto?" Me dijo Jacob. "Son asuntos nuestros."

"Bueno, afectan en el momento en que se mezclan ciertas... dotes especiales de un genero u otro por medio, un humano podría descubriros." Afirmé yo calmada.

"¿Y tú de qué lado estás?" Me dijo Sam.

"Yo solo soy una observadora imparcial." Dije yo. "A pesar de mi... bueno, de mi especie, no está en mi naturaleza el defender a los de mi genero."

"¿Vampiro o licántropo?" Me preguntó entonces Sam.

"¿Algo aparte?" Pregunté bromeando. "¿Tú qué crees?" Pregunté bromeando con los brazos cruzados sobre el pecho.

"Está claro que no eres humana." Afirmó Quil Sr. "Pero tampoco hueles como una vampiro y no pareces de los nuestros."

"Soy algo único en mi especie." Dije con ironía.

"Esto no es para reirse." Dijo Sam golpeando la mesa.

"No me río." Dije poniéndome seria. "Y si hay algo que no soporto son los individuos violentos, menos aún si son especiales en uno u otro sentido."

"Tranquilos todos." Dijo Billy. "A ver, hemos venido aquí a ver qué querías de mi, nuestro antepasado."

"Quería hablar con él, necesitaba reunirme con la manda de La Push, pero es evidente que acabo de conseguirlo."

"Muy bien, buscabas a la manada de La Push y aquí la tienes." Dijo Jacob. "¿Y ahora qué?"