Capítulo 4: Trato con los Quileutes. Escenificando el crimen.
"Muy bien, buscabas a la manada de La Push y aquí la tienes." Dijo Jacob. "¿Y ahora qué?"
"Ahora será mejor que hablemos, con calma y buen talante." Dije yo apoyando mano sobre mano. "Que esto no es algo sin importancia."
"A saber..." Dijo Sam.
"A saber que ha llegado a oídos de mis jefes y por tanto míos que aquí ha habido enfrentamientos con vampiros, y que los Cullen y vuestra manada ha entrado en algún tipo de conflicto bélico."
"Su culpa." Me dijo Jacob. "Ellos empezaron saltándose el tratado."
"Estaré encantada de oír vuestro punto de vista." Afirmé yo tranquilamente.
(Salto espacio-temporal)
"Así que en resumen, un vampiro, que no estáis del todo seguros que fuese uno de los Cullen, entró en vuestros territorios y estuvo causando estragos en ellos ¿no?" Dije yo. "Y por otro lado está el hecho de que sospecháis que hayan mordido a una humana."
"Isabella Swan, sí." Dijo Billy.
"¿Y los miembros de vuestra manada?" Le dije yo. "¿Están todos bajo control?. ¿No han hecho nada para molestar a los Cullen?"
"¿Qué insinúas exactamente?" Me preguntó Sam molesto.
"Insinúo que he estado investigando unos asesinatos, pensaba que eran de un vampiro, pero resulta que no es solo uno, son más. El caso es que me encontré con esto..." Dije sacando las fotos de los cadáveres de los cortes y carne desgarradas. "Curiosas marcas ¿no? Son un poco grandes para un animal, y puedo aseguraros que los vampiros no matan así."
"Parece... parece hecho por un licántropo." Dijo Billy quedándose blanco como Quil Sr. y los dos jóvenes.
"Parece que hay por ahí un licántropo suelto que está descontrolado y sin bozal." Dije yo.
"¿De dónde has sacado esto?" Preguntó Sam. "Este estaba en el depósito de cadáveres de una ciudad cerca de Forks, estos tres son de Seattle, y este otro es de Port Angels. Fascinante ¿no?"
"No hemos sido ninguno de nosotros." Afirmó Sam devolviéndome las fotos casi con violencia y enfadado.
"¿No tenéis un miembro neonato?" Les pregunté. "Para un neonato podría ser..."
"Los chicos pueden ser jóvenes, pero todos saben la diferencia entre el bien y el mal." Afirmó Billy.
"Ya..." Dije yo. "Entonces esto es más grave de lo que pensaba."
"¿Y eso?" Me preguntó Jacob.
"Si no es vuestro y tampoco es de la mini-comuna de la frontera de Méjico... entonces es que es un nuevo licántropo, neonato, inexperto y asustado. No va a ser fácil dar con él y tampoco atraparlo." Dije yo. "Siento haberos hecho enfadar con mi tono; en el fondo sabía que no podía ser vuestro, pero albergaba la esperanza de que lo fuese." Afirmé levantándome para irme. "Lo siento, tengo que ir a buscar unos datos; espero volver a veros pronto. Os aseguro que pronto volveré a aparecer para intentar hacer algo con lo de las tensiones entre Cullen-Manada."
"Espera un momento." Me dijo Jacob. "¿Dices que esto pasó cerca de Forks?"
"Así es." Le dije. "Pero tranquilo, sé que no han sido los Cullen, ni Bella Swan."
"¿La conoces?" Me dijo él asombrado.
"Aja, parece que ahora es parte de los Cullen, una parte humana." Dije intentando remarcarle el hecho de que aún era humana.
"Pero..." Dijo Jacob. "Se casó con esa sabandija chupasangre..."
"No sabes mucho de los vampiros ¿no?" Le dije yo. "Parece que lo único que os preocupa a los licántropos en general saber sobre los vampiros es cómo matarnos y nuestras debilidades."
"¿Eres un vampiro?" Me dijo alejándose de mí y dándose un golpe contra la mesa que le causó un ligero corte que le sangró un poquito.
Con cuidado me acerqué y le puse un cleenex contra la herida que seguramente se cerrase en cuestión de segundos, igual llegaba al minuto.
"¿Tanto problema supone eso?" Pregunté suavemente presionando en la herida. "No te preocupes, soy algo así como 'vegetariana'." Dije lamiendo una gota de su sangre que se me había quedado en el dedo con un rastro de sangre tras esta empapar el cleenex. "Bueno, 'ovo-vegetariana' más bien. Nunca bebo sangre humana propiamente dicha." Afirmé levantando el cleenex para comprobar que ya no había herida tal y como pensaba."Gran don para la regeneración." Afirmé haciendo una bola con el cleenex manchado. "Dudo que te quede cicatriz. En fin, os tengo que dejar."
"Espera." Me dijo Jacob sujetándome por la muñeca. "Eso que has dicho sobre un nuevo licántropo... me ha llamado la atención."
"¿Cómo podemos saber que dices la verdad?" Me preguntó Sam. "Sobre lo de que eres neutral."
"Podría haber acabado con los tres tipos que tienes escondidos vigilando todos nuestros movimientos y luego haber comenzado con vosotros dos." Dije yo. "Pero no os he tocado un pelo. Si confías o no en mí es cosa tuya. Mira bien dentro de ti ¿qué te dice tu corazón?"
"Que no puedo confiar en un chupasangre." Me dijo Sam.
"Y que dice la verdad." Saltó Jacob.
"¡Jacob!" Le riñó Sam.
"Ya tengo vuestro número de teléfono." Dije yo. "Me pondré en contacto pronto."
"Espera." Me dijo Jacob. "Tengo que ir a comprar unas cosas, es posible que pueda llevarte hasta la ciudad."
"Es muy amable, pero creo que no sería correcto." Dije yo. "Además, puedo correr deprisa."
"¿Has venido corriendo?" Me dijo Quil Sr.
"No, aunque soy posiblemente más rápida que cualquier coche correr a esa velocidad llamaría demasiado la atención." Dije. "Tengo mi moto aparcada a la entrada."
"Perfecto, Jared puede conducir mi coche." Dijo Jacob.
"Un segundo, voy a hablar un momento con Jacob." Dijo Sam tirando de él para separarse un poco de nosotros.
Supongo que esperaba que no les oyese, pero en mi raza está lo de tener un oído fino.
"¿Estás tonto o qué?" Le dijo Sam a Jacob. "Esa chica es un vampiro ¿quieres que te mate?"
"No, no lo hará." Contestó Jacob. "Algo me dice que no es como los otros."
"¿Te estás oyendo?" Le dijo Sam. "Los vampiros son nuestros enemigos mortales, no es que te diga algo ni nadie que no es como los otros, es que está en nuestra naturaleza ser enemigos."
"Lo sé." Dijo él dándole un golpe en la mano que tenía apoyada en su hombro sujetándolo y soltándose así. "Pero creo que podemos confiar en ella, al menos esta vez. Además, así podré ver qué es lo que hace por aquí." Afirmó antes de volverse y venir a buscarme. "¿Nos vamos? Creo que tenías prisa."
"Eh." Me dijo el tal Jared. "Jacob tiene que estar de vuelta en la reserva para la noche."
"Tranquilos, le llevaré a la ciudad y ya está." Les dije. "Yo tengo cosas serias que mirar, trabajo bastante serio."
"Tú trabaja y él que haga las cosas." Dijo Sam. "Separados." Añadió para el joven Jacob.
"Que sí pesado." Le dijo este. "Que sabemos a qué vamos."
Entonces ellos se montaron en dos coches mientras Jacob y yo seguíamos a pie hasta donde había aparcado mi moto.
"Igual hay un poco de problema de espacio, pero seguro que esto tira de maravilla con dos personas encima." Dije yo quitándole la cadena de antirrobo.
"¿Estás de coña?" Me dijo sorprendido y mirando a la moto como si fuese un ídolo. "Es una Suzuki GSX1300R Hayabusa, edición limitada..."
"Vaya... la conoces bien." Dije sonriendo.
"Pero si es un sueño de moto..." Dijo él para comenzar a parecer una revista de motos. "Es una edición limitada, la cara oscura de la motocicleta más rápida de la producción del mundo, con una mayor velocidad superior a 195mph y la capacidad de llegar a los 130 en el extremo de una recta de un cuarto de milla. Toma el nombre de un halcón japonés, el Hayabusa es el Suzuki más aerodinámico construido nunca. Tiene el motor de cuatro cilindros para moto deportiva más poderso del mercado." Afirmó mirándome embelesado por la moto. "La versión Edición Limitada tiene un acabado negro con carrocería brillante con el manillar negro. Y también lleva las llantas recubiertas de titanio. La salida de potencia máxima es 175bhp en 9800rpm. El peso en seco es de 215kg, así que se consigue una potencia impresionante de cargar la relación de potencia-peso de 0.81bhp/kg..."
"Exacto." Dije yo. "Y con una pequeña mejora para permitirme llevar a cabo mi trabajo."
"Vaya es..." Dijo.
"¡¿Es esa tu moto?!" Preguntó gritando un chico joven en la trasera de una ranchera con otro chico que no conocía y conducida por Sam.
"Sí ¿tú eres uno de los espías que estaba vigilándonos?" Dije yo.
"Embry." Me dijo Jacob. "Uno de mis mejores amigos."
"Esa moto no se encuentra por ahí." Me dijo el otro.
"Y ese es Paul." Me dijo Jacob. "Uno de los... veteranos de la manda, el más irascible." Añadió susurrándome la última parte.
"Por favor, conduce con cuidado." Me pidió Billie desde el otro coche.
"Tranquilo Billie." Le dije yo. "Siempre conduzco con cuidado cuando llevo paquetes."
"Pensaba que conducía yo." Me dijo Jacob.
"Ni de broma, esta es mi 'nena' y no la conduce cualquiera." Dije yo. "¿Subes? Siento no poder pasarte un casco pero no suelo llevarlo cuando conduzco y no sabía que llevaría a alguien hoy."
"Yo tampoco uso de eso." Me dijo sonriendo pícaramente montando tras de mí.
"Mal hecho, los accidentes ocurren, y por mucha regeneración que tengas no creo que te sirviese para reconstruirte a tiempo si tienes un accidente muy malo." Afirmé yo arrancando la moto.
"Ya, por eso tú no lo llevas." Añadió.
"A diferencia de ti, yo soy inmune a esos accidentes." Afirmé. "No puedo morir en uno, me haría mucho daño pero no moriría; cosa que tú sí podrías..."
(Salto espacio-temporal)
"Bueno, ya hemos llegado." Dije aparcando frente a unos almacenes.
"Gracias por el paseo." Me dijo. "Esto... ¿ahora a dónde vas? Más que nada por... bueno, por encontrarnos luego para que me lleves a la reserva."
"Primero tengo que pasarme por el depósito de cadáveres, luego creo que iré a algunos hospitales y... ah, sí, para la hora de la comida es posible que vaya a investigar los lugares de los crímenes."
"¿Crímenes?" me dijo.
"Sí, supongo que estarías atento cuando lo comenté en el encuentro de antes." Le dije ladeando un poco la cabeza. "Estoy investigando unos crímenes que han sucedido cerca de aquí porque sospecho que haya algo 'no-humano' tras ellos, os dije que creo que hay un licántropo detrás de algunas de ellas ¿recuerdas?"
"Ah, sí." Dijo él para al instante salir de su sorpresa y poner cara de diablillo de nuevo. "Así que eres una tía dura ¿eh? Está bien, ven a buscarme aquí a la hora de comer."
"Está bien." Dije yo. "¿Conoces la ciudad?"
"Claro, vengo aquí a veces, a comprar piezas." Me dijo.
"Genial, entonces ya estoy más tranquila." Dije volviendo a arrancar la moto. "Te veré a la hora de comer." Añadí como despedida.
La verdad es que me sentía más aliviada si ese chico, ese... 'cachorro' de hombre lobo conocía la ciudad; por lo poco que conozco de su especie, son dados a meterse en problemas con frecuencia, si al menos conocía el sitio eso le haría un punto a su favor al menos.
(Salto espacio-temporal)
"Genial..." Murmuré al darme cuenta de la hora que era mientras observaba un pequeño registro de la policía tras colarme de improvisto con el pelo lleno de spray para el pelo que lo dejaba que parecía rubia y con este peinado en un gracioso recogido que me hacía parecer un poco mayor tras las gafas de ver con cristales semi-tintados y sin graduar. "Con permiso, creo que volveré otro día." Le dije al joven que estaba en la puerta. "Ahora tengo que recoger a un testigo. Ah, una cosa más antes de irme... Recuerdalo, esto es secreto ¿entendido? Yo no existo, no he estado aquí ni he entrado a comprobar los archivos."
"S... Sí." Dijo el muchacho.
Desde luego ese día había tenido mucha suerte, el vigilante no estaba cuando entré ni cuando salí, había dejado solo al chico recién salido de las prácticas.
Tan pronto salí de allí saqué mi móvil y llamé a Jacob a la extensión que le había metido en el bolsillo; como era de esperar le costó contestarme.
"¿Sí?" Me dijo.
"Jacob, oye acabo de salir de hacer mis cosas." Le dije. "¿Te importa si te acercas hasta la plaza principal? Yo aún estoy un poco lejos y me costará menos cogerte de allí."
"Claro." Me dijo él. "Por cierto ¿qué hacía esta cosa en mi bolsillo?"
" Perdona, pero 'esta cosa' se llama móvil." Le dije. "Y te lo metí en el bolsillo por si pasaba esto. Y ahora muévete que cojo una cosa más por el camino y te recojo."
En efecto, yo solo paré en una tienda a comprar un casco integral para que se pusiese, uno de diseño apetecible y un bonito acabado a juego con la moto que me colgué del brazo hasta llegar a la plaza.
Allí encontrar a Jacob no me llevó mucho, a él reconocerme unos segundos.
"¿Qué te has hecho en la cabeza?" Me dijo confuso.
"Me he disfrazado." Le dije. "A veces es mejor parecer un poco más madura y seria, a la vez que dura como para dar una buena tunda a quien se atreva a cortarme el paso a unos archivos."
"¿Archivos?" Me dijo mientras le ponía el caso sin que pareciese darse cuenta. "¡¿Qué estás haciéndome?!"
"Eh, deja de lloriquear." Le dije. "Es un casco, para que no te rompas la crisma si derrapo y nos estrellamos."
"¿Entonces por qué no te pones tú otro?" Me dijo molesto.
"Porque yo soy más resistente." Le dije. "Te queda genial, anda vamos."
Pude percibir cómo el tener que llevar un casco mientras yo no llevaba ninguno molestaba a Jacob hasta el punto que gruñó algo entre dientes mientras montaba tras de mí y se sujetaba bien.
Sonriendo arranqué y mientras nos acercábamos a las afueras del pueblo decidí darle a ese chico tan impulsivo y temperamental, lo cual debo decir que es bastante común en licántropos jóvenes, algo que le alegrase un poco.
"Jacob ¿te apetece sentir que vuelas?" le pregunté.
"¿Eh?" me contestó. "¿A qué viene eso ahora?"
"Agarrate bien." Le dije. "Por aquí no nos pasará nada si vamos un poco más deprisa. Pero no te chives a tu gente o me pondrás en apuros ¿vale?"
"Sí." Afirmó.
Lo primero que sentí de él fue un golpe con la visera del casco cuando aceleré de golpe y su cabeza se bamboleó adelante y atrás un segundo. Entonces se agarró con fuerza y en las curvas sentí cómo sin darse cuenta se agarraba con miedo.
Conducir a esa velocidad era casi como volar, me hacía sentir viva; pero también era muy peligroso, al menos hecho por alguien sin tantos reflejos ni agilidad mental como un vampiro. ¿Qué puedo decir? Nos gusta la velocidad; y además a mí me encanta liberar un poco de adrenalina de vez en cuando, me relaja un poco.
Finalmente llegamos a nuestro destino tras dar una vuelta innecesaria pero que yo cogí para poder hacer al chico tras de mí sentir un poco mejor, como compensación a que tuviese que llevar un casco integral.
"¿Una reserva?" Me dijo Jacob un poco dudoso mientras encadenaba la moto a un poste.
"El escenario del primer y quinto a séptimo crímenes de la zona." Dije yo. "Si quieres puedes corretear un poco por ahí."
"No, voy contigo." Me dijo.
"Vale." Dije encogiéndome de hombros. "Pero si te aburres no me digas que no te lo avisé." Le dije volviendo a ponerme las gafas de chica seria y criminóloga de serie de tele.
(Salto espacio-temporal)
"¿Quién ha podido hacer esto?" Me dijo Jacob cuando paramos en el segundo escenario de uno de los cuatro crímenes en ese sitio. "¿Y por qué aquí?"
"Muy sencillo, este sitio es un buen sitio para venir a hacer una salida. Además, estos sitios parecen un poco apartados del resto de instalaciones." Le dije observando los huecos en la hierba que aún conservaban sangre y rastros esfumándose. "En cuanto a los surcos... no sé qué lo causó, pero tengo mis hipótesis."
"Que son..." Dijo invitándome a hablar.
"Jacob, ponte aquí." Le dije yo pisando una marca en el suelo. "Quiero comprobar una cosa..."
"¿Y eso?" Me dijo poniéndose en el sitio exacto de mi marca.
"Bien, ahora... imagina que me estás atacando." Le dije. "Va, ataca."
Le vi dudar un poco, supongo que pensaría que era muy extraño que le pidiese eso, pero no dijo nada.
"Vamos Jacob, imaginate que me quieres hacer algo." Le dije. "Atacame, venga."
Vi que seguía dudando pero me vino a atacar.
"Bien... imagino que la chica se intentaría defender, así que... forcejearían, sí." Dije yo forcejeando sin fuerza con él para no hacernos daño.
"No entiendo nada." Me dijo Jacob.
"Estamos intentando escenificar qué pudo pasar ese día." Dije yo. "Sí, aquí parece que hubo marcas de forcejeo... pero alguien calló al suelo..."
Entonces hice un poco más de fuerza y eso hizo que él hiciese lo mismo pero yo quité toda mi fuerza a posta y me derribó.
"¡Lo siento, lo siento!" Me dijo.
"Buen trabajo." Le dije yo sonriendo y levantándome. "No se calló, la empujaron. Mira la marca, es similar. Lo que no entiendo es cómo pudo el cadáver llegar tan lejos del sitio donde le derribaron, sin huellas ni..."
"Las personas no vuelan." Me dijo Jacob bromeando. "Igual dio un salto."
"¿Puedes darme un empujón fuerte?" Le dije yo. "Lanzarme por los aires pero hacia el frente."
"Es broma ¿no?" Me dijo Jacob confuso.
"No." Dije. "Me gustaría comprobar algo."
"Yo no pego a las chicas." Me dijo.
"Tranquilo, no me harás daño." Afirmé yo.
"Pero es que…" Dijo.
En condiciones normales no se lo hubiese pedido una segunda vez, le hubiese hecho rabiar hasta que me diese un empujón tal que me mandase lejos de él con fuerza; pero ahora era un licántropo y no un vampiro con el que trataba. Este chico, debido a la naturaleza de su raza, era peligroso si perdía los papeles y por tanto el control sobre si mismo y se enfurecía. Por nada del mundo quisiera que saliese nadie herido tan solo porque yo necesitaba comprobar si era posible que un licántropo joven pudiese mandar a su presa a tanta distancia.
"Jacob, por favor." Le pedí yo.
Vale, si era por no poner en peligro a gente inocente no me importaba tanto rebajarme a casi rogar a un chico licántropo y joven.
"Jacob… necesito que me des un empujón." Dije cogiéndole de las solapas. "Estábamos forcejeando y entonces tú me das un empujón."
Con un poco de tristeza me volvió a agarrar y comenzó a forcejear con desgana. Le pedí que pusiese un poco más de pasión y entonces fue cuando comencé a sentir que aunque a desgana lo hacía lo mejor que podía aún como con un cierto miedo o reparo.
"¡Ahora!" Le dije para que me empujase.
"No puedo empujarte." Afirmó sin parar de forcejear.
"No me obligues a hacer algo de lo que luego me arrepienta." Le pedí yo sin dejar de forcejear.
"Es que no puedo empujar a una chica a posta." Afirmó.
Fue un segundo solo, lo único que hice fue echar un momento para atrás la cabeza y mover mis lentillas para mostrarle mis ojos de un color un poco amarillentos puesto que no tenía sed, abrir la boca y sisear mientras hice un amago de acercarme a su cuello.
La respuesta suya fue inmediata, un solo golpe, directo y contundente pero que me alejó un buen tramo volando de él.
"Gran trabajo Jacob." Afirmé sonriendo al caer justo un poco más allá de la marca del cadáver y riendo para volver a colocarme las lentillas verdes en su sitio. "Siento haberte asustado."
"¡¿Estás loca?!" Me preguntó asustado. "¡Pensé que me ibas a atacar!"
"En eso consistía." Dije levantándome y comprobando las distancias. "Tenías que lanzarme lejos de ti y no lo hacías, así que pensé en darte un pequeño susto para provocarte."
Podía ver cómo temblaba de ira, entonces suspiré y me concentré bien en uno de mis dones mientras me quitaba los guantes que siempre llevaba salvo para luchar cuando las cosas iban mal o preveía que irían mal.
Vale, los licántropos son rápidos, pero un vampiro lo es más aún. Fue un visto y no visto y me tenía pegada a su espalda tapándole la frente con una mano mientras que él me apresaba la otra y me clavaba las uñas humanas un momento. Entonces los temblores de ira fueron disminuyendo y se quedó relajado.
"¿Sigues furioso?" Le pregunté sin soltar la mano de su frente.
"Sigo enfadado." Afirmó. "Pero por algún motivo ya no siento ira descontrolada."
"Bien, porque me estaba cansando de estar aquí atrás." Afirmé soltándole y separándome mientras volvía a ponerme los guantes y las heridas de la mano donde clavó sus uñas se me cicatrizaban solas gracias al regalo que acababa de tomar de él y que me duraría como dosis de recuerdo por medio día a uno entero si era tan fuerte su herencia como lo parecía él físicamente.
"¿Cómo crees que me puedo sentir después de que me pareciese que me ibas a atacar?" Me preguntó molesto.
"Entiendo tu furia, pero aquí no es seguro que te trasformes." Le dije yo. "Además, como ya os dije, soy 'ovo-vegetariana' y no tomo sangre humana."
"Sabes perfectamente que yo no soy…" Dijo.
"De tu género tampoco." Afirmé cortándole. "Además, vuestra sangre rara vez sabe buena, si siquiera cuando muerdo a alguno de los de tu tipo para matarlo."
"Pues espero que te haya servido." Me dijo. "¿Te he hecho mucho daño?"
"¿Bromeas?" Le dije divertida. "Tienes bastante fuerza, pero eso no es más que una caricia para mí. Y sí, me ha sido de gran utilidad, gracias. Y ahora… me he cansado de ser rubia. ¿Conoces algún lugar donde no vayan muchos humanos y que vendan bañadores?"
"¿Una playa?" Me preguntó.
"Sí, eso sería ideal." Afirmé yo.
