Capítulo 5: La playa

Capítulo 5: La playa.

"¿Terminas ya?" Me preguntó el chico, Embry, aporreando la puerta del retrete portátil de la playa donde me habían llevado.

"Sí, solo un segundo más." Afirmé. "Estoy teniendo problemas con un cordón."

"¿No viene o qué?" Preguntó el otro chico, Quil, cuando Embry llegó a donde estaban ellos.

"Ahora viene." Dijo este entonces.

"Pues ha sido ella la que quiso venir." Dijo Jacob. "Y de paso me hizo pasar por una tienda para comprar algo para bañarse…"

"¡¿En serio?!" Dijeron los otros dos. "¿Y ya la has visto?" Preguntó Embry.

"No." Contestó Jacob sacudiendo la cabeza. "Entro, tardó un poco y salió con una bolsa. Dijo que había cogido tres cosas."

"¿Y no las viste?" Preguntó Quil. "No sé… una miradita fugaz a la bolsa…"

"No está bien hacer eso con un bolso de una chica." Afirmó Jacob.

"Lo siento…" Dijeron los dos.

Entonces hubo un silencio donde solo se oyó el sonido del mar al romper en la orilla de la pequeña playa.

"Me pregunto cómo le sentará el color blanco a una piel tan pálida." Dijo entonces Jacob para que los otros dos chicos se quedasen asombrados y se echasen a reír.

Justo entonces yo salí del retrete portátil aquel y al verles reír mientras yo me ataba la coleta alta para luego enroscarla y hacerme un moño sonreí suavemente y comencé a andar tranquilamente hacia ellos.

Tan pronto llegué a poca distancia de ellos se giraron, bueno primero se giró la cabeza Quil que abrió los ojos como platos y sin decir nada le dio un golpe a Embry que tuvo la misma reacción y golpeó suavemente a Jacob en el pecho.

"¿Qué…?" Dijo Jacob a la que se giraba para verme.

También él tuvo la misma reacción.

"Eh ¿ocurre algo?" Les pregunté yo medio sonriendo divertida. "Pensé que os ibais a bañar."

"Estás…" Dijo Jacob.

"Guao…" Añadió Embry para luego sonreír con la misma sonrisa pícara. "A ti te queda cien veces mejor que a las modelos de las revistas de las chicas de clase."

"Gracias." Dije yo sonriendo. "Entonces… ¿vamos al agua?"

"Está muy fría." Afirmó Quil.

"Creo que eso no importa." Les dije susurrando antes de incorporarme tras dejar la bolsa de ropa con ellos. "En fin, yo me voy a bañar, a ver si consigo que se me vaya esta cosa del pelo."

"¿Y cómo piensas hacerlo?" Me dijo Jacob. "Estamos en una playa."

Medio sonriendo con ironía señalé al agua.

"¡¿En el agua?!" Me dijeron confusos. "¡¿Piensas quitarte ese tinte en el agua sin más?!" Añadió Quil.

"No sin más." Dije. "Pero bueno, si no queréis bañaros…" Añadí andando lentamente hacia el agua.

Sabía que no me iban a seguir. Agua fría y 'perrillos' asustados no era una mezcla habitual. Cuando llegué al borde del agua estiré un poco, incluso a alguien de temperatura corporal varios grados por debajo de lo normal puede darle un tirón si se baña en agua muy fría; claro que yo me he bañado en el ártico y no me pasó nada, con que las aguas frescas de una playa de Forks no iban a ser un gran problema tampoco.

Entonces llegaron los chicos, bueno solo Embry, Jacob miraba desde donde habían estado sentados y Quil estaba tumbado tomando el sol sin que este hubiese salido de detrás de la nube donde estaba escondido.

"Al final parece que te has replanteado lo de nadar." Le dije divertida.

"No, pero me apetecía mojarme un poco los pies." Afirmó. "Como parece que te apetece a ti."

"Ah, no." Le dije continuando con los estiramientos. "Es que si no estiro luego me puede hacer daño el agua fría."

"Pensábamos que como eres una 'fría' no sentirías eso." Me dijo.

"¿Una qué?" Pregunté confusa, entonces recordé la otra vez que lo había oído y el significado que tenía. "¡Ah! Te refieres a que soy… bueno, a mi condición."

"Sí, las leyendas os llaman…" Me dijo para cortarse.

"Ya, también las leyendas dicen que somos seres sanguinarios que vamos por ahí matando para beber cosa de… ¿cada noche? El bueno de Braham Stroken o algo así, el padre de 'Dracula', nos ha dado muchos problemas, la verdad."

"Bueno, matáis gente para beber sangre." Me dijo. "Y nuestra labor es cazaros." Añadió hinchándose el pecho.

"Y la mía es cazaros a vosotros." Afirmé divertida. "Yo soy 'La Cazadora', me dedico a buscar y perseguir a vampiros y licántropos por igual, a los malos y peligrosos o a aquellos que aparecen en un área sin ningún vampiro viviendo allí fijo."

Finalmente sentí cómo mis músculos estaban listos para comenzar la acción y sonreí.

"¿Vienes a bañarte?" Le pregunté.

"Quita, quita." Dijo divertido. "El agua tiene que estar muy fría."

"Miedicas…" Le dije yo bromeando. "Con vuestra temperatura corporal apenas debéis sentir frío." Añadí antes de comenzar a correr hacia lo profundo y sintiendo poco a poco el agua creciendo hasta llegarme a las rodillas. Entonces di un salto no mayor a lo que la potencia humana permitiría y me sumergí con estilo para aparecer bastante más allá y saludar con la mano.

"Jo, esa tía es la leche." Dijo Embry regresando con los otros dos. "¿La habéis visto? Ha corrido al agua y a saltado a sumergirse sin más, ni meterse poco a poco para acostumbrarse a la temperatura ni nada."

"Embry, aquí estábamos discutiendo cosas importantes." Le dijo Quil.

"Solo discutías tú." Le contestó Jacob. "Te digo que no es cierto."

"Y yo te digo que sí." Le dijo Quil.

"¿Me he perdido algo?" Preguntó Embry.

"Nada." Dijo Jacob un poco cortante.

(Flash back de un momento antes)

"Jacob ¿qué te está ocurriendo?" Le dijo Quil. "Sam estaba preocupado por ti, dice que debes estar perdiendo el juicio, dice que…"

"¿Qué dice de mí?" Le dijo Jacob con curiosidad.

"Dice que… que tú es posible que te hayas… que te hayas improntado con un vampiro…"

"Eso es una memez." Dijo Jacob. "Yo no voy a improntarme nunca."

"Jacob, esto no es algo que lo puedas elegir, pasa y ya está." Le dijo Quil. "Mírame a mí con Claire. Ella tenía dos años cuando me pasó, la primera vez que la vi. Estoy improntado de una niña que ahora tiene 4 años…"

"Te repito que yo no estoy improntado." Le dijo Jacob.

"¿Entonces por qué te fuiste con ella a la ciudad?" Le dijo Quil mientras Embry y yo hablábamos en la orilla del mar.

"Necesitaba comprar unas piezas para el coche." Le dijo Jacob. "Como ella iba allí pensé que así podría aprovechar el tiempo."

"¿Y lo de pasar todo el día fuera con ella?" Le preguntó Quil. "¿Lo de traerla aquí? No has comido nada desde que te fuiste esta mañana de casa, y apuesto a que hoy tampoco cenarás porque te apetecerá correr por ahí."

"¿Y tú que sabes?" le dijo Jacob casi ladrando ya molesto por el tener que aguantar lo que él pensaba que eran un montón de tonterías.

"Lo sé porque yo le he sufrido, como Jared y como Sam." Afirmó Quil.

"¡Yo… no… estoy… improntado!" Siseó Jacob mientras Embry se les acercaba y no había ni rastro de la chica.

(Fin del flash back)

"Bueno, parece que la chica está frotándose las pulgas." Dijo Embry.

"¿Qué hace?" Preguntó Quil. "Parece… parece como si quisiera arrancarse el pelo…"

"Dijo que quería dejar de ser rubia." Dijo Jacob. "Será mejor que vaya alguien a ver si…"

"Ve tú." Dijo Quil. "Es lo que quieres ¿no?"

"No." Dijo Jacob. "No es lo que quiero."

Entonces yo me sumergí, ajena a todo lo que ellos estaban hablando en su sitio, yo continuaba frotándome el pelo para intentar que la pintura rubia se fuese de mi cabello; acababa de ver la fauna que había bajo el agua, y vi que allí cerca, junto al acantilado, había una especie de pequeño arrecife pero sin ser eso. Había un montón de rocas allí, incluso algunas ocultas. En ellas, bajo el agua, había vida.

"¿Dónde está?" Preguntó Embry.

"No sé." Afirmó Quil. "Hace un poco que se sumergió y no ha salido de nuevo."

"¡Se va a ahogar!" Dijo Jacob asustado.

De pronto comenzó a quitarse ropa hasta quedarse en ropa interior y corrió al agua, tanto que por unos metros parecía que corría sobre el agua hasta que le llegó a la cintura y comenzó a nadar a crawl a toda velocidad hasta llegar a donde yo había desaparecido. Mientras Quil y Embry nadaban hasta él, se sumergió y me buscó por el fondo del agua.

"No está." Dijo tras volver a salir a flote. "¡No está aquí abajo ni en los alrededores!"

"No puede haber desaparecido sin más." Afirmó Quil.

"Eh, mirad eso." Dijo Embry. "¿Es un rastro amarillo disipándose?"

"¡Su pelo!" Dijo Jacob entonces.

De nuevo comenzó a nadar con fuerza siguiendo el rastro y buceando intentando encontrar mi rastro guiándose por el rastro de tinte que había dejado a mi paso; hasta que al final llegaron a las proximidades del acantilado.

"¿Dónde está ahora?" Preguntó Embry.

"No sé, vamos a buscarla bajo el agua." Dijo Jacob. "Tiene que estar por aquí…" Añadió antes de sumergirse.

Me buscó pero no me encontraron a la primera; al contrario, les costó un poco hasta que vieron una cortina de hebras negras con algún destello dorado solitario entre la negrura saliendo tras una enorme roca mayor.

Salieron a tomar un poco de aire fresco y volvieron a sumergirse para comprobar si detrás de esa cortina meciéndose suavemente en el agua estaba yo.

(Salto espacio-temporal)

Jacob Black

"¡Tiene que estar ahí!" Dije jadeando cuando Quil, Embry y yo salimos a tomar aire para respirar profundo antes de tener que volver a sumergirnos.

"Jacob, podría ser solo un montón de algas." Afirmó Quil. "O incluso un trozo de tela que se enganchó entre dos rocas y que el tiempo ha deshilachado."

"O podría ser ella." Afirmé yo desesperado. "Voy a ver si es ella."

Entonces volví a sumergirme y nadé hasta la roca tras la que salía la cortina de hebras azabache con destellos dorados en puntos perdidos. No sabía por qué, pero rezaba para que no fuese ella o que no fuese demasiado tarde. Ya había visto a Bella, mi otra Bella que ahora era de los Cullen, meciéndose en el agua embravecida cuando saltó de esos acantilados intentando hacer lo que nosotros hacíamos por diversión de vez en cuando. No podría soportar perder a una conocida así, aunque fuese alguien tan odioso como un vampiro. Justo antes de dar la vuelta a la enorme piedra buceando, sentí cómo un peso se aposentaba en mi pecho; no era solo el hecho de que igual me estaba quedando sin aire al bracear para moverme bajo el agua, era más bien el peso del temor a que fuese demasiado tarde, a que tras esa cortina estuviese aquella chica vestida con aquel bikini provocativo de color Burdeos vivo y sangre con destellos rojos vivos, que la encontrásemos ahogada. Y entonces giré en la piedra…

El corazón se me paró y expulsé unas cuantas burbujas con los ojos como platos al verla allí en el fondo, sentada sobre el saliente de una enorme roca y mirando unos pólipos y la flora y fauna submarinas situada en la roca que yo acababa de rodear. Era como ver una sirena allí; su gesto lejos de estar lleno de miedo a morir ahogada era apacible y tierno, como si estuviese observando algo especial y bellísimo.

Entonces en mi pecho ocurrieron dos cosas simultáneas; primero sentí que parte del peso del pecho desaparecía al verla allí bien y sonriendo, pero por otro lado el aire de mis pulmones se agotó y comencé a sentir como si me ahogara, intenté salir pero me encontré atrapado por el tobillo por un pez alargado que vive en las rocas (una morena) por lo que además del dolor del mordisco me hice unos cortes con la pared afilada del acantilado submarino. Con un forcejeo conseguí librarme del pez aquel, bueno más bien la saqué de su cueva y se quedó colgando y forcejeando en mi pie; pero eso acabó con la más mínima reserva de aire mientras Embry y Quil estaban tomando aire justo a unos metros de nosotros tras haber forzado sus límites.

Entonces, mientras aceptaba que iba a acabar allí mismo, sentí una suavidad marmórea rodeándome del pecho y algo tiró de mí clavándome algo afilado en los costados. Seguro que un tiburón atraído por la sangre que había soltado con los cortes de la piedra del acantilado me había cogido sin que Embry ni Quil pudiesen hacer nada.

De pronto, noté cómo algo me presionaba el pecho varias veces y luego algo pétreo pero en cierto modo templado rozando mis labios mientras algo fresco se metía en mí hasta llenarme los pulmones, de nuevo más presión y después de nuevo algo pétreo pero en cierto modo templado como un rayo esquivo del sol de invierno sobre mis labios.

Era agradable, hasta que de pronto, sentí algo trepando por mi garganta y borbotando por mi boca.

"Coff, Coff, Coff…" Tosí de pronto borbotando algo que me quemaba la boca y la garganta. "Coff, coff, coff."

"¡Jacob!" Gritaron Quil y Embry cayéndome encima.

"Por favor, dejarle espacio para respirar." Oí que decía una voz suave que yo bien conocía. "Venga, ya está, no seáis garrapatas."

De nuevo volví a sentir que un líquido que me quemaba la garganta y la boca luchaba por salir fuera mientras tenía la vista desenfocada y me doblé de costado para toser y expulsar más líquido.

"Has tragado un montón de agua." Me dijo la voz suave.

Era raro, pero todo en mí me quemaba.

"Quema…" Murmuré entre toses.

"Lógico, has tragado mucho agua de mar." Afirmó la chica. "El agua salada produce eso en las mucosas del aparato respiratorio y digestivo que toca hasta llegar a los pulmones. Ten, bébete esto, te calmará un poco el dolor."

"¡Estás viva!" Grité abrazando a la vampiresa morena. "¡Dios, pensé que te habías ahogado!"

"Al parecer nuestra pequeña sirena puede respirar bajo el agua." Dijo Embry.

"Nos dio un susto de muerte para nada." Afirmó Quil.

"Ya os he dicho que no puedo respirar bajo el agua." Dijo ella mientras yo vomitaba el líquido. "Puedo dejar de respirar a voluntad. Jacob, tómate eso, es agua mineral sin sal y te ayudará a re-hidratar la garganta."

"Sabe mal, y me duele mucho al tragar." Afirmó él.

"Pues bébetelo o te va a doler mucho más." Dijo ella. "¿A quién se le ocurre hacer esas locuras?"

"Estábamos buscándote." Le dije tosiendo de nuevo. "¿Cómo he podido llegar hasta aquí?"

"Estabas desmayado." Me dijo Quil. "Ella te sacó del agua."

"Sí, lo único que vimos es que sacaba la cabeza del agua y luego vimos cómo tiraba de ti hacia la orilla." Afirmó Embry.

"Me duele la nariz." Me quejé cuando intenté respirar y sentí cómo me dolía.

"Y eso que te tapé la nariz lo mejor que pude." Me dijo ella envolviéndose el pelo en una toalla como pudo. "De todos modos… ¿por qué queríais encontrarme? Estaba bien."

"Perdona, pero una persona no aguanta bajo el agua sin ahogarse más de un minuto y medio." Le dijo Quil.

"Ya os he dicho que mi especie puede pasarse sin respirar." Dijo ella.

"Pero tú respiras." Le dijo Embry.

"Me siento más humana haciendo eso." Afirmó ella frotándose la cabeza con la toalla. "Soy lo que soy, pero no por ello soy lo típico. Me gusta respirar aunque no lo necesite, igual que me gusta hacer algunas cosas más que los humanos y vosotros hacéis."

(Salto espacio-temporal)

Isabella Alexandrine V.

"¿Qué tal te encuentras, Jacob?" Le pregunté tras salir cambiada y seca de nuevo.

"Un poco mejor, pero me sigue quemando todo por dentro." Afirmó él. "Por cierto, qué hacías cuando te vi. Parecías…"

"Estaba viendo el paisaje." Afirmé yo dándole un botellín de agua más. "Era como ver el paisaje de un arrecife de coral pero en pequeño."

"¿Has estado en uno?" Me preguntó Quil.

"En el mayor arrecife de coral del mundo." Dije asintiendo. "Digamos que he viajado por todo el mundo, desde el polo Norte al Polo sur, de Japón hasta Estados Unidos dando la vuelta al mundo. Creo que ya no me queda gran cosa que conocer."

De pronto me di cuenta de que estaban de nuevo asombrados.

"Lo siento, no pretendía sonar… engreída." Dije yo disculpándome.

"Es increíble." Dijo Embry. "No pareces más mayor que nosotros."

"Las apariencias engañan." Dije yo. "Recuerda que conocí al antepasado de Jacob y Billy Black; el bueno de Ephraim, es una pena, me hubiese gustado volver a verle. En fin, 'Tempus Fugit'. " Dije suspirando. "El tiempo vuela." Añadí traduciéndoles la frase latina.

En silencio me senté y me puse a pensar sobre cómo habían ido las cosas en todos esos años desde el día en que dejé al joven Ephraim Black en su tribu tras salir sin despedirme de su vida.

"Es una pena." Pensé tristemente. "Me hubiese gustado volver a verle y despedirme como dios manda… Aunque me hubiese encontrado con un anciano más arrugado que su descendiente Billy."

"Buh." Me dijo Embry tocándome el hombro desde atrás ya vestido. "¿No te vas a cambiar?"

"Embry tío, no seas baboso." Le dijo Jacob con voz un poco ronca debido al agua que había tragado.

"Ahora mismo voy." Dije levantándome con elegancia para coger mi ropa del suelo.

"Que pena, estabas más femenina con eso que con la ropa que llevabas antes." Afirmó Jacob bromeando y suspirando en broma.

Eso me hizo sonreír a medias. Mientras me cambiaba volví a recordarlo; ese chico no tenía ni idea de lo parecido que era físicamente a su antepasado, bueno, al chico que llegaría a ser tras mi ida.

Por aquel entonces yo era alguien un poco diferente a ahora, si bien es cierto que los niños entonces y ahora me han despertado cierta… ternura. No, nunca he matado un niño, ni siquiera por alimentarme. Sabía que nunca lo haría, a no ser que fuese un vampiro diabólico; conocía a varios vampiros que aparentaban la edad de un niño, sin ir más lejos mi querida Lily que aparentaba tener como seis o siete años y ya tenía casi el siglo. Una lástima, me perdería su cumpleaños de muerte, incluso se le había olvidado cuando nació, su cumpleaños real. La mayoría de los de mi especie no celebran ningún tipo de cumpleaños, y los que sí lo hacían celebraban el día de su conversión, el día del comienzo de su nueva 'vida inmortal'.

Yo era la excepción, celebraba ambos.

(Salto espacio-temporal)

"Jo, te ha costado." Me dijo Quil cuando les vi peleando en broma a los tres sobre la arena.

"¿Peleando?" Les dije.

"Jugando a pelearnos." Contestó Embry. "Aunque Jacob casi siempre gana."

"Porque soy más fuerte." Dijo él haciendo el gesto de sacar bola.

La verdad es que el chico sí tenía músculos de los que presumir, la mayoría de los chicos no podían decir lo mismo, claro que ellos no eran licántropos.

"Bueno, yo voy a irme ya." Dije tranquilamente. "Que en la casa no saben dónde me he metido y tengo que comenzar a redactar informes."

"¿Cuándo vas a volver para hablar lo del problema territorial con Sam y Billie?" Me dijo Jacob.

"¡Tío!" le dijo Embry. "No, oye ¿te apetecerá salir a algún sitio con nosotros?"

"Igual." Dije yo sonriendo mientras comprendía lo que pretendía pedir. "Si es un buen plan podría plantearme tomarme un descanso para ir por ahí con vosotros. Por cierto ¿ya tenéis cómo volver a vuestras casas?"

"Corriendo." Me dijo Quil. "Así es como hemos venido Embry y yo, y apuesto que a Jacob no le vendrá mal una carrera ahora."

"Perfecto, pues nada, ya nos veremos otro día." Dije. "Posiblemente vaya a necesitar ciertos datos sobre vuestra manada para una investigación así que… bueno, ya os llamaré para preguntar cosas y todo eso."

"No tenemos tu número." Me dijo Embry tras soltar un silbido de aprobación riéndose.

"Cierto, pero ese tal Seth y el anciano que me vieron sí lo tienen." Dije yo. "Y supongo que Billie y Jacob también porque me llamaron ellos."

"Venga tíos, ya os lo pasaré." Dijo Jacob. "Te daremos un toque algún día."

"Primero pensar en un buen plan." Dije con ironía sana. "Luego ya veremos." Añadí antes de pisar a fondo la moto y hacer un giro en el sitio para pasarle a Jacob el casco. "Jake, te olvidabas esto."

"Yo no uso de esto." Afirmó volviendo a pasármelo.

"Sí si quieres volver a montar en mi moto." Afirmé volviendo a pasárselo de nuevo con un pase de pecho de baloncesto antes de volver a arrancar y esta vez perderme de vista.

"Jo, esa tía siempre con prisas." Afirmó Quil.

"Si vieseis lo que me ha hecho hacer para ayudarla…" Dijo Jake mientras los tres comenzaban el camino de vuelta a casa.

"Cuenta, somos todo oídos." Afirmó Quil.

"Eso, eso." Pidió Embry esperanzado y divertido. "Cuenta todos los detalles, no te dejes los más morbosos."

Eso hizo que Jacob sonriese divertido aguantando la risa.

(Salto espacio-temporal)

Jacob Black

"Y lo peor es que de pronto puso cara de poseída y me asustó tanto que le mandé a varios metros de mí con un empujón." Dije preocupado al recordar que se había caído al suelo haciendo una marca, lo que tenía que haberle dolido incluso a un vampiro. "Dios… nunca me he sentido más sucio en toda mi vida. He pegado a una chica…"

"Bueno, técnicamente te defendiste." Apuntó Quil.

"Sigue siendo pegar a una chica." Dije yo.

"Bueno ¿le hiciste daño?" Me preguntó Embry mientras llegábamos al campamento.

"Ella dice que no, pero… ¡Dios, la lancé a varios metros de mí!. ¡Incluso dejó una marca en el suelo!"

"Tío… has pegado a una chica." Dijo Embry. "Y apuesto a que eso le tuvo que doler, al menos la caída."

"Soy un monstruo…" Murmuré entre dientes.

Ahora me daba cuenta de que no debería haber caído en su provocación, no debería haberle hecho aquello. ¿Y si estaba mal?. ¿Y si no se había dado cuenta y tenía algo roto? Nunca podría perdonarme aquello si le hubiese hecho daño serio.

"¡Jacob!" Me llamó Billie desde el porche con el anciano Quil cuando pasamos junto a la casa de este.

"Genial, creo que te la vas a cargar." Dijo Quil.

"Yo os dejo." Dijo Embry. "Bastante voy a tener en casa cuando se den cuenta de lo que le he hecho al tostador. Suerte."

Tanto Quil como yo le hicimos un gesto de despedida antes de caminar hacia el porche donde nuestros respectivos padres nos esperaban con un gesto difícil de adivinar en la cara.

"Si es por lo de irme sin avisar te dejé una nota en la nevera." Dijo Quil.

"No es por eso." Dijo su padre. "¿De dónde venís?"

"Es mi culpa, Quil." Le dije yo. "Les llamé a Embry y a él para por si querían venir a la playa pequeña con Isabella y conmigo."

"Así que habéis estado con ella todo el día." Me dijo Billie.

"Yo sí, Quil vino solo esta tarde." Dije yo. "No es culpa suya."

Entonces percibimos que ambos se miraban y respiraban más tranquilos.

"¿Ocurre algo?" Dije yo.

"Charlie me ha llamado para decirme que tenía que anular la salida de pesca porque había habido otro ataque en un bosque cerca de aquí. A unos campistas." Dijo Billie. "Sabíamos que no habíais sido vosotros, pero preferíamos que lo confirmaseis."

"Y la chica ha estado con nosotros todo el rato." Dijo Quil.

"Sabemos que ella no ha sido." Dijo su padre. "Ella no va por ahí atacando a nadie…"

"¿Y eso?" Pregunté un poco escamado. "Porque primero me decís que tenga cuidado con ella y ahora parece que la defendéis."

Entonces ambos ancianos se callaron y se miraron.

"Billie, enséñaselo." Le dijo el padre de Quil al mío.

"No está demostrado." Dijo él.

"Que me enseñéis qué." Pregunté confuso.

"Tu padre ha encontrado un retrato, lo que podríamos considerar una foto pero de hace mucho tiempo, siglos. Y creo que te la debe mostrar."

"¿Papa?" Le dije yo.

Le costó un poco, como si dudase, pero entonces metió la mano en su bolsillo y cogió un trozo de cuero del que habíamos visto usaban nuestros ancestros hace siglos para inmortalizar el pasado.

"¿Reconoces a alguien?" Me preguntó el padre de Quil entonces.

Decidí entonces echar una mirada mejor, había mucha gente, todos hombres, entonces vi algo que me llamó la atención.

"¿Soy yo?" Pregunté. "Pero no es posible..."

"Porque no eres tú." Me dijo Quil Sr. "Este es tu antepasado, Ephraim Black I, el hombre por el que la mujer preguntaba."

"Y este de aquí..." Dije reparando en que había una persona más, aparte, en una cabaña y como rodeada de un halo no muy claro. "¿Quién es?" Pregunté yo cayendo en la cuenta de que me recordaba a alguien pero no podía ver muy bien la cara que había quedado sin rostro supongo que por el tiempo.

"Creo que es hora de que nos reunamos y os contemos una historia." Dijo el padre de Quil. "Y esta vez, todos." Añadió mirando a Billie. "Hagamos las cosas bien."

"Solo la manada y nosotros dos." Pidió Billie. "Y ella. Yo me encargaré de avisarla."

¿Ella?. ¿Quién era ella?. ¿Era posible que se estuviesen refiriendo a la mujer que acabábamos de conocer?

De pronto, todo mi mundo daba vueltas. Un vampiro, entrando en una reunión del clan con el resto de la manada... era algo sin precedentes; pero de algún modo... me alegraba de que fuesen a invitarla.

(Salto espacio-temporal)

Isabella Alexandrine V.

Estaba de nuevo tras la pista de unos asesinatos cuando me sonó el móvil y lo descolgué sin mirar siquiera quién era.

"¿Diga?" Dije yo.

"Buenas tardes." Me contestó la voz un poco ronca de Billie. "Soy Billie, de La Push. Me preguntaba si esta noche podrías venir por aquí."

"Buff, imposible." Dije yo. "Estoy en medio de una investigación. Ha habido un nuevo crimen y me temo que estoy aún trabajando en ello."

"Lastima... ¿mañana por la noche?" Me preguntó.

"Es posible." Dije yo. "Primero tengo que calcular unos datos e intentar encontrar una conexión entre un par de casos y luego supongo que podría pasarme, sí. De todas formas... ¿no se supone que los de mi género no podemos entrar en vuestras tierras?. ¿Qué es tan importante como para saltarse eso?"

"Una sesión de leyendas." Me dijo. "Muchas de las leyes que rigen nuestro tratado con los de tu especie, los Cullen, están basadas en ellas. Si las escuchas, si oyes nuestra historia entonces eso ayudará a que entiendas un poco más."

"Genial." Dije yo. "Llevaré algo de comida pues. ¿Contaréis la historia de la 3ª mujer? Si se cuenta eso entonces no podré resistirme, me encanta esa leyenda."

"Ah, sí, sí." Dijo Billie un poco descolocado. "La leyenda de la 3ª mujer, claro que sí."

"Genial, me encanta esa historia." Afirmé. "Haré un hueco para ir, te doy mi palabra."

"Entonces hasta mañana por la noche." Me dijo.

"Hasta mañana." Dije yo antes de que me colgasen. "Bueno, ¿por dónde ibamos...?" Murmuré para volver a encorvarme sobre el cadáver moviendo el bisturí entre mis dedos buscando donde lo dejé. "Ah, sí, babas para identificar."