Capítulo 10: Jovenes desmañados. Un rastro que seguir.

"Mmm." Dije yo. "Esto está de muerte."

"Los espaguetis de mi padre son los mejores." Me dijo Jacob comiendo con gula. "Geniales, de verdad."

"Son muy buenos." Afirmé yo sonriendo. "Sí, cierto."

"Tienes pocos." Dijo mirándolo mientras lamía su tenedor tras haberse comido el segundo plato entero. "¿No deberías comer un poco más?"

"Creo que te olvidas que en realidad no debería comer nada." Le dije yo. "No como mucho."

"A sí, claro." Me dijo. "Aún así… ¿quieres un poco más?"

"No. Gracias." Dije yo.

"Jacob, hijo, no seas pesado." Le dijo su padre dándole un capón por mí.

"Gracias Billie." Le dije yo sonriendo a medias, de verdad. "Bueno, veo que lo de comer con modales es…"

"Disculpa a los chicos." Me dijo Billie. "Aún son jóvenes, y no están acostumbrados a comer en sociedad…"

"No, no." Dije. "Si en el fondo no se diferencia tanto de otros chicos de su edad. Deberías ver comer a otros de su… bueno, de su género. Comen como cerdos."

"Por fin una chica de nuestra tribu." Dijo Embry comiendo con los dedos.

"¿Lo ves?" Le dijo Jacob a Billie. "Te dije que las chicas ahora no se asustan de ver cómo comemos."

"Y yo sigo diciéndoos que eso no son maneras de comer." Afirmó Billie.

"Desde luego, comiendo así todas las chicas se asustarán." Dije yo. "No vais a conseguir una cita para comer, os lo aseguro."

"¿Quién dijo que queramos chicas?" Dijo Embry riéndose con el resto de jóvenes que no tenían pareja.

"Embry, cállate." Dijo Jacob. "Y… supongo que tú eres una experta en eso."

"Algunas citas he tenido, sí." Afirmé.

"¿Pareja?" Me preguntó Paul.

"Eh, no seáis groseros." Le dijo Quil Sr.

"Eso no se le pregunta a una chica." Le riñó Billie.

"Modales: 0." Dije yo. "Creo que lo que os salva es que como mi raza, es obvio que sois guapos y estáis en forma."

"¡Uhhhh!" Dijeron los jóvenes sonriendo.

"Así que… seguro que para ti tendríamos una oportunidad ¿hum?" Me dijo Embry sonriendo divertido.

"Ni de coña." Dije levantando una ceja. "Para un uso y tirar, aún. Para al más… no creo."

"Vaya, vaya…" Dijo Paul. "¿Y por qué no?"

Yo solo le miré levantando una ceja dudando.

"Venga, ilústranos." Me dijo Paul. "¿Por qué según tú no tenemos posibilidades contigo? No, más que nada, olvidando que no tenemos interés en algo así con alguien de… tus características."

"Gracias, claro." Dije yo. "Aunque creo que es un poco evidente. ¿En serio tengo que contároslo?"

"Será un privilegio oírlo." Dijo Jacob.

"Bueno… esto va a doler pero…" Dije yo para suspirar. "Para empezar, no tenéis estilo, ni modales, y no es por insultar, pero a veces apestáis, y no precisamente a licántropo."

"Eh, a esto se le llama olor a macho." Afirmó Embry un poco como ofendido y divertido a la vez.

"A eso se le llama sudor." Dije yo. "Y canta, por cierto, se va con agua y jabón." Afirmé. "Pero vaya, que es posible que con un poco de entrenamiento…"

Eso fue lo que les hizo reír.

"Entrenamiento, ya." Dijo Jacob.

"Perdónales, no lo hacen a mala intención." Me dijo Billie.

"Añadamos el no saber cómo tratar a las chicas, ni hablarles." Dije yo.

(Salto espacio-temporal)

Es increíble. Nunca había pasado tan buen rato con nadie antes, bueno, quiero decir… con los otros chicos de su especie había pasado buenos ratos, con los solitarios, y con la manada. Era como si fuese una familia, mi familia, mis amigos.

"Eh." Dije yo sonriendo cuando Jacob me cogió de la espalda de la camiseta mientras estaba en el porche respirando aire fresco. "Pensaba que seguías en la reunión de 'machos' que habéis montado en el salón."

"Ten." Me dijo. "Como no has conseguido acabar el coche supongo que querrás un coche para ir a tu trabajo ¿no?"

"Ah, no." Dije yo. "Creo que correré un poco."

"Una persona corriendo tan deprisa puede ser un problema." Dijo él. "Igual… bueno, puedo llevarte, en moto."

Yo entonces le miré un momento solo y le vi ponerse nervioso.

"O también podría prestarte una moto para que… bueno, supongo que preferirás ir sola…"

"¿Me… me llevarías a Port Angels para echar un vistazo a la ciudad nocturna?" Le dije yo.

"¡Sí!" Dijo sonriendo tras un momento. "Por supuesto."

"¿Y qué harías tú todo el rato que yo voy a trabajar?" Pregunté yo.

"Pues…" Dijo él pensando. "¿Qué vas a hacer tú?"

"Trabajar." Dije. "No sé, supongo que vigilar un poco las calles, y también es posible que tenga que entrar a algún local o… bueno, con un poco de suerte si encuentro una pista fiable es posible que comience una persecución y…"

"¿No te sientes sola en esos momentos?" Me dijo.

"¿A dónde quieres llegar?" Le dije yo.

"Bueno… ¿te importaría si te acompaño?" Me preguntó. "Aunque… bueno, supongo que será difícil porque… ya lo he pillado. Molesto."

"Creo que es diferente a lo que tú piensas." Dije yo confusa. "Podríamos estar fuera de casa durante dos días ¿te dejaría tu padre hacer eso?"

"¿Si se lo pregunto y me dejase… po… podría ir?" Me dijo.

"Sí, siempre y cuando no te pongas a molestar." Dije yo.

"Un momento." Dijo corriendo a la casa.

"Impetuoso…" Murmuré yo.

Estaba aún estirando para que no me diese un chungo cuando comenzase a correr a mucha velocidad cuando Jacob salió de nuevo, cargado con una mochila a la espalda.

"¿Y eso?" Le pregunté yo.

"Un kit de supervivencia." Me contestó palmeando la bolsa con una sonrisa pícara. "Billie me deja ir contigo. Ah, sí, dijo que mientras sacaba la moto fueses a hablar con él."

(Salto espacio-temporal)

"Aparca aquí." Dije yo. "¡Venga!"

"Tranquila…" Me dijo aparcando tranquilamente. "Ese sitio no cierra hasta más tarde."

"Los turnos cambian cada equis tiempo, así que tengo que controlar un poco qué tiempos uso. Necesito que sea este en concreto. Para asegurarme el paso. Por cierto, ten, usa esto." Afirmé tirándole un cepillo.

"No necesito un cepillo." Dijo él.

"Haz el favor de peinarte esas greñas, tienes que pasar por alguien de nivel." Afirmé yo "Hazte una coleta bien hecha y ya." Añadí poniéndome las gafas de sol. "Y ven aquí, voy a teñirte un poco."

Creo que no le hizo mucha gracia lo que le decía ni que le rociase el pelo con spray de teñir el pelo que se iba con el agua, pero no se quejó.

"Por cierto, puedo saber por qué de pronto tengo que ponerme pijo." Me preguntó.

"Una agente del FBI, por muy encubierta que vaya, debe ir siempre impoluta." Afirmé. "Eso va también por sus compañeros."

"Un momento, un momento." Me dijo parando. "¿Una agente del FBI?"

"Eso me permite entrar a cualquier sitio de la ciudad, sí." Dije yo. "Y no miento tanto, solo que en la FBI no tienen constancia de mí."

"Eres una mentirosa." Me dijo mientras continuábamos cruzando la carretera.

"Como dijo Confucio, 'en el amor y la guerra todo vale'." Afirmé tan tranquila. "Buenas tardes, Robert." Saludé al chico un poco inseguro ante mis encantos.

"Agente Crowlen." Me dijo levantándose.

"Puedes sentarte, y no hace falta que me llames Agente, no queremos que se descubra mi tapadera ¿verdad, Robert?"

"Por supuesto, sí… ¿Ha venido a ver el último caso?" Me dijo él para entonces reparar en Jacob teñido de rubio que parecía natural.

"Así es." Dije. "Le presento a mi ayudante, Kobu, me ayudará con las fotos a los cadáveres y con las hipótesis. Ah, y creo que echaremos un vistazo también a aquel vagabundo del parque."

"Por supuesto, síganme." Afirmó el guarda.

(Salto espacio-temporal)

"¿Kobu?" Me preguntó Jacob cuando el cuidador se fue a atender una llamada.

"Con esa apariencia tendría que cambiarte el nombre también para que no te reconozcan." Dije yo. "Supongo que vendrás por aquí de vez en cuando, no nos conviene que te reconozcan."

"No entiendo cómo puedes ver esto tan tranquila." Me dijo.

"Ya veo cómo estas tú vomitando por los rincones." Dije con ironía.

"Ya, pero tú eres una chica." Afirmó él.

"Te daré un consejo, no vuelvas a decir eso, la próxima vez me molestaré." Afirmé levantando las pinzas con un trozo de piel del cadáver en alto para señalarle sin mirarle mientras inspeccionaba una herida de la nueva víctima.

"Vale, vale… De todas formas, por qué Kobu." Me preguntó.

"JaCOBUs." Dije yo. "El diminutivo de tu nombre en latín. Jacob en inglés, Jacobus en latín, Kobu en diminutivo que suena más actual."

"Vaya, que complicado." Me dijo. "Kobu… suena bien."

Eso me hizo asentir mientras seguía inspeccionando el cadáver.

"Jacob, ayúdame un momento, tranquilo, no se ve nada." Le pedí. "Vamos a llevar esto a la mesa de autopsias otra vez."

Podía haberlo llevado yo, pero el hombre al teléfono estaba ya terminando. Entonces lo movimos a la mesa.

"¿Estás segura de lo que haces?" Me preguntó.

"Tengo algo de criminología aunque no soy titulada, pero tengo mucha mucha experiencia en esto." Afirmé destapando del todo el cadáver y mostrándoselo. "Según esto la causa de la muerte fue un ataque, con arma blanca y mucha violencia. Homicidio por arma blanca."

"Desde luego fue un crimen sangriento." Dijo Jacob.

"Saca una foto de estas heridas." Le dije señalándolas.

"Ah, este caso fue una pena." Me dijo el guarda apareciendo junto a nosotros. "Una chica joven, la encontró el jefe Swan."

"¿Charlie?" Dijo Jacob.

"Ajá, bueno, ellos lo trajeron aquí." Afirmó el hombre.

"Genial, acabamos de tomar fotos y vamos a hacer una pequeña visita." Dije sonriendo.

"¿Sin cenar?" Me dijo Jacob.

"Sí, Kobu, sin cenar." Afirmé yo. "Saca foto a todo, con todo detalle, por favor."

"Ya y mientras tú juegas con esas pinzas y las tijeritas." Me dijo.

"Novato, esto se llama tomar muestras de tejidos y restos." Le dije yo. "Lo que luego vosotros analizáis con vuestros juguetitos químicos."

"Por supuesto, jefa." Me dijo con ironía.

(Salto espacio-temporal)

"¿Estás segura que esto será bueno?" Me preguntó Jacob mientras estábamos sentados en los escalones principales de la casa donde vivía el suegro de Edward y el padre de Isabella, el jefe de policía Charlie Swan.

"Jacob, esto no lo hago por gusto, supongo que hasta tú te habrás dado cuenta de lo raro del caso de la chica esa."

"La hirieron a conciencia." Me dijo.

"Aquí." Le dije yo poniéndole la foto del trozo de brazo arrancado. "¿Te parece esto un corte normal?"

"La mutilaron." Me dijo.

"¿Y qué me dices de estos cortes en el costado?" Añadí mostrándoselo. "¿Estabais ayer por la noche todos vosotros juntos en La Push?"

"¿Acaso sospechas de nosotros?" Me dijo.

"No." Afirmé. "Quiero tenerlo atado desde ya."

"Sí, bueno no estuvimos juntos, pero todos estaban en La Push." Me dijo. "Ya viste a Jared y Paul heridos, venían de vigilar."

"Bien, luego no erais vosotros." Dije yo. "No sé, he captado algo raro en la ciudad. Un olor un poco raro, la verdad. Olía a licántropo pero no era como el de ninguno de vosotros ni tampoco como de los otros que conozco."

"¿Los otros?" Me dijo Jacob.

"La manada, los solitarios que conozco… a veces salen de sus dominios, pero no tengo constancia de ninguna otra manada por este lado del país."

"Un momento, ¿constancia de una manada?" Me dijo.

"¿No lo sabéis?" Le dije yo. "Cuando uno de mi especie se encuentra con uno de la vuestra suele avisar, para evitar los cazaderos de los vuestros igual que supongo que vosotros haríais si estuvieseis un poco más organizados."

"¿Y tenéis un registro?" Me dijo Jacob asombrado.

"Jacob, lo tienes ante ti." Afirmé yo. "Tengo aquí dentro más información de lo que puedas imaginar." Añadí señalándome la mente. "Y por si acaso, guardo esa información en un sitio muy seguro."

"Los de tu especie sois gente muy chunga y compleja." Afirmó mientras captábamos el ruido de un motor.

"Ahí viene nuestro testigo." Afirmé levantándome para quitarme el polvo de la ropa.

Unos segundos después, el coche patrulla del señor Swan aparcaba enfrente del porche.

"Bella, Jacob, vaya, no os esperaba." Dijo mirándonos. "¿Y esas pintas?"

"Parte de una tapadera." Dije yo. "¿Podrías dedicarnos unos minutos Charlie?"

"Por supuesto." Dijo. "Pero pasad, pasad."

"Gracias." Dijimos los dos mientras Jacob me cedía el paso.

"Espero que no os traigan malas noticias." Nos dijo Charlie entrando en la cocina. "¿Queréis tomar algo?"

"Una cola si no es mucha molestia, Charlie." Le dijo Jacob.

"Jacob, eres menor de edad, no le hagas al pobre Charlie quebrantar la ley." Le dije yo.

Charlie entonces se rió.

"Digamos que yo tampoco he visto nada." Afirmó sacando dos latas de cerveza y dándole una a Jacob mientras él se abría otra. "Será un pequeño secreto entre hombres, bueno, y mujer."

"A mí podéis dejarme al margen." Dije yo levantando una mano.

"Deja Charlie, si ella también me da cerveza." Dijo él sonriendo con ironía. "¿Verdad, señorita?"

"Tú no se lo dices a la ley aquí y yo no se lo digo a los del FBI." Afirmó Charlie haciendo que Jacob me mirase confundido.

"De acuerdo." Dije yo.

"En fin… ¿qué era lo que queríais preguntarme?" Me dijo Charlie.

"Esto." Afirmé pasándole las fotos en la cámara digital. "Al parecer, tú has vuelto a encontrar el cadáver que me interesa para mi investigación. Volvía a poner Mafia pero ambos sabemos que es falso."

"Bueno… en teoría no tendría por qué contestar sin una orden previa pero…" Dijo el hombre dando un trago a su lata. "Creo que colaboraré un poco con los poderosos, solo porque esta vez han mandado a una señorita con modales en vez de a uno de sus perros de presa."

(Salto espacio-temporal)

"¿No queréis quedaros a cenar?" Nos dijo Charlie.

"Gracias Charlie." Le dije yo antes de que Jacob pudiese abrir la boca. "Pero no quisiéramos molestar."

"Como queráis…" Dijo él. "Bueno, chico, dale recuerdos a tu padre de mi parte. Y dile que sigue en pie lo del domingo."

"Claro, futbol ¿no?" Dijo Jacob. "Estaremos todos allí."

"Así que futbol." Le dije cuando estuvimos a una manzana.

"Es un partido decisivo." Me dijo Jacob. "Pero a nosotros nos va a tocar sentarnos en el suelo."

"Ya me lo puedo imaginar." Dije bromeando. "Charlie, Billie y Quil sentados en vuestro sofá, y mientras, Quil, Embry y tú tirados por el suelo jugando con las palomitas y saltando cuando marcan un gol."

"Vaya, para ser una señorita te sabes todo eso muy bien." Me dijo.

"Tú dame un Brasil-Italia y déjate de partidillos de medio pelo." Le dije yo haciéndole reír.

"Bueno, pues si una agente del FBI secreta tiene un descansito creo que podría pasarse por nuestra reunión." Me dijo Jacob.

"Ese es mi muchacho." Dijo Charlie divertido.

"Vaya, vaya." Dije yo. "Ya veremos, además, creo que quien tendría que decirme eso es el dueño de la casa, ¿no Jacob? Debería invitarme Billie."

"Sería divertido ver un partido con la señorita allí." Afirmó él. "Una novedad."

"Entonces supongo que Leah es un macho alfa de unos... 90 y pico kilos y que mide..." Dije yo.

"Muy graciosa." Me dijo Jacob. "A Leah no le gusta el fútbol."

"Lógico, es una mujer." Dijo Charlie. "A mi Bella tampoco le gustaba."

"Deberíais ver jugar a las ligas femeninas." Dije bromeando y leyendo un mensaje que me acababa de llegar al móvil. "Las hay muy buenas."

"¿Mujeres persiguiendo un balón?" Dijo Jacob. "Eso sí que es nuevo."

"Te sorprendería lo que algunas mujeres pueden hacer con un balón." Afirmé recogiendo mis cosas. "En fin, una visita agradable pero... en fin, que tenemos que irnos ya. Además, es tarde y supongo que el jefe tendrá que ir a dormir y descansar."

"¿Sí?" Dijo Charlie. "Eh, por mí no os preocupéis."

"No, no. Ella tiene razón." Dijo Jacob levantándose. "Tenemos que irnos, la señorita 'FBI' tiene que seguir haciendo ronda de sospechosos."

"Tengo un chivatazo." Dije yo. "Port Angels, pero apuesto a que se desvía un poco."

"¿Y eso?" Me dijo Charlie.

"Acaban de ver a un individuo peligroso en Port Angels, sé a dónde va a ir, pero en cuanto me vea la cara va a intentar escapar." Dije yo. "Llevo acosándole para que suelte lo que sabe un buen rato."

"¿En el FBI os enseñan a acosar a los sospechosos?" Me dijo Charlie un poco molesto.

"No, pero este hombre no es solo sospechoso." Dije yo. "Es peligroso, pero hasta que no haga algo no podemos ponerle un dedo encima."

"No creo." Dijo Charlie.

"Digamos que... tiene un particular deseo de sangre." Dije yo. "Le encanta pelear."

Eso fue suficiente para que Jacob entendiese a qué me refería.

"Será mejor que nos vayamos." Me dijo Jacob. "Le daré recuerdos a Billie de tu parte, Charlie."

"Vale, de acuerdo." Dijo el hombre frotándose la nuca. "No sé, si necesitáis más ayuda... os apetece hablar... lo que sea, pasaros por aquí."

"Gracias Charlie." Le dijimos los dos antes de salir de allí.

No pudimos hablar hasta casi llegar a Port Angels y cuando lo hicimos y Jacob aparcó la moto a las afueras yo volví a mirar el móvil.

"¿Un vampiro?" Me dijo.

"Un chivato." Afirmé. "Tiene un extraño problemilla con lo de la sangre. No mata y no bebe sangre humana, al menos no de algo que no sean vagabundos. Eso sí, le encanta pelearse y hacer heridas."

"¿Y cómo sabes que estará por aquí?" Me preguntó.

"Por eso." Afirmé señalando un cartel de un concierto de rap.

"¿Un concierto?" Me dijo.

"La oportunidad perfecta para poder actuar de extranjis." Afirmé. "Por cierto, cuidado con la gente, no todos serán lo que parecen."

"Buff, esto apesta." Dijo él.

"Exacto." Afirmé sonriendo. "Pero a ambos olores, mantén los ojos abiertos."