Capítulo 13: A.
"¡Gol!" Gritaron abajo.
"Dios mío... que ruidosos..." Murmuré divertida mientras seguía leyendo junto a Jacob.
Jacob seguía inconsciente; miré el reloj y decidí que ya iba siendo hora de cambiarle el goteo de comida y...
"Agua limpia." Murmuré levantándome un momento.
A mí me costaba solo un par de segundos ir al baño y coger agua limpia en un cubo; así que en menos de un minuto volvía a estar arriba mientras mojaba un trapo limpio en agua para limpiar un poco a Jacob. Ahora que estaba así, había que bañarlo así, más que nada para que al transformarse no se empeorase las heridas.
Mojaba el trapo, lo escurría, le frotaba la piel visible y volvía a lavarlo para volver a comenzar el proceso.
De no haber sido quien era, el poder frotar aquellos músculos tan duros y suaves hubiese sido un placer, pero siendo Jacob... la cosa cambiaba.
Me dolía un poco verle allí, bueno, me dolía porque sabía que era mi culpa por haberle permitido meterse en medio de una cacería.
Entonces le toqué la frente, estaba demasiado caliente incluso para un licántropo. Eso me preocupaba un poco, así que apoyé los labios en su frente para comprobarlo.
"Un poco más abajo estaría mejor." Dijo una voz suave sorprendiéndome y haciéndome incorporar para ver que Jacob había abierto los ojos a dos rendijas y de pronto sonreía con una sonrisa pícara.
"Oye, oye, por mi no te preocupes." Me dijo. "Me gustaba."
"Dios, me has asustado." Le dije. "Estaba comprobando la temperatura, la tienes alta."
"Lo sé, soy un licántropo." Afirmó sonriendo. "Tenemos más temperatura que los..."
"No Jacob, me refiero a que tienes la temperatura alta incluso para ser un licántropo."
"Ah." Dijo. "Pues no sé..."
"Espera un momento aquí, sin moverte un milímetro y sin cambiar, por favor." Le dije. "Voy un segundo a coger hielo y vuelvo."
"No..." Dijo mientras yo salía. "... hay." Añadió mientras yo regresaba de casa del vecino que sí tenía. "¿De dónde lo has sacado que aquí no había?"
"Tus vecinos sí que tenían." Dije yo envolviendo el hielo con un pañuelo. "Ahora ponemos esto aquí... y listo."
"Venga ya." Me dijo cogiendo la bolsa de los hielos que acababa de ponerle. "¿Lo ves? Ya gotea."
"Sí... cierto..." Dije yo. "Se me pasó que vosotros derretís el hielo en cuanto os toca..."
"¿Y mi padre?" Preguntó.
"Le he dado la tarde libre para que siguiesen con lo de ver el fútbol." Le dije yo. "Por suerte solo gritan cuando hay gol, o eso es lo que se oye de normal. Son un poco ruidosos, la verdad."
"Y yo aquí..." Dijo.
"Pues lo siento pero no puedes moverte de aquí en un poco." Dije yo. "Pero no te preocupes, que si molesto yo mañana no vuelvo." Afirmé falseando una sonrisa.
"Quita, quita." Dijo él. "Prefiero las enfermeras a los... bueno, a los hombres."
"Enfermeras, ya." Le dije. "Creo que mañana le pediré a Emmeret un jersey de cuello vuelto."
Eso le hizo reír y entonces se retorció de dolor y yo le puse la mano sobre las costillas rotas con suavidad para sujetarle mientras paraba.
"Con cuidado." Le dije yo. "Tienes un par de costillas rotas y he tenido que sacarte una muela porque se te había roto; además, tu brazo derecho está escayolado y creo que vas a necesitar ayuda para comer durante una temporadita."
"Pareces un médico de verdad." Me dijo.
"Tengo la carrera de medicina y la de veterinaria." Afirmé. "Pero no he podido ejercer, aunque me ha sido de bastante utilidad."
"Hombre, eso es obvio." Dijo mostrándome la escayola. "Bueno, ¿he comido ya? Más que nada porque tengo un poco de gusa."
"Has comido suero." Dije yo. "Así que lo siento pero..."
"Unas palomitas." Me dijo haciendo cara de perrillo.
"No, y como no te comportes te voy a atar a la cama y de ahí no te mueves." Le dije. "Por cierto, qué grupo sanguíneo eres que no lo sabía tu padre."
"¿Ya quieres chuparme la sangre?" Me dijo asustándose.
"Deja de decir chorradas, hombre." Le dije yo. "Es para metértela, que has perdido sangre y me tienes preocupada."
"AB-. " Afirmó él.
"Genial, menos mal que me traje uno de cada para por si acaso." Le dije sacando el termómetro. "No te lo quites en un minuto."
"Yo pensaba que las enfermeras eran más cariñosas." Me dijo.
"Ya, las de verdad sí, que le pagan." Afirmé yo. "Pero mira tú, ni esto es un hospital ni tú eres el típico enfermo."
"Ya, cierto." Dijo él. "Jo, para ser mi amiga me tratas un poco mal."
"Perdón..." Me disculpé suspirando. "El salir tan poco de un lugar me pone un poco... a la defensiva. Lo siento chico pero no puedo encerrarme entre cuatro paredes."
"Y luego dices que nosotros somos los del mal genio." Dijo él para toser por lo que yo le volví a poner la mano sobre las costillas rotas para que le aguantasen como se las había dejado yo. "Dios… me duele como si hubiesen apaleado."
"Tenías dos costillas rotas, así que te las tuve que arreglar. Por muy licántropo que seas esto va a tener que soldar solo, tu regeneración no te va a servir de mucho. Cuando tosas, o te rías o cualquier cosa que te vaya a hacer daño ponte una mano en las costillas, para evitar que se te suelte el apaño que te he hecho."
"¿Tú me has curado?" Me preguntó.
"Te hice un pequeño apaño en el sitio antes de traerte aquí, y luego aquí volví a tener que hacerte otros apañitos porque a Carlisle no le han dejado ni acercarse al límite. Bueno, y a mí me costó lo mío que me dejasen acercarme, pero… que quieres, por aquí no tenéis médicos especialistas en vuestra especie, ni doctores ni veterinarios, así que… por ahora parece ser que soy la única persona que puedo ayudaros un poco."
"Genial." Dijo poniéndose la mano en las costillas para reírse. "No me imagino a un médico tomándonos la temperatura y diciendo que estamos medio muertos porque nuestra media es de…"
"38ºC." Aseguré yo cogiéndole su termómetro. "Y tú tienes los 39'2ºC; así que… ¿qué suele darte tu padre cuando tienes fiebre?"
"No suelo tenerla." Me dijo. "Al menos no desde que me convertí en esto."
"Ah, pues vale. A ver... déjame pensar…" Dije yo pensando. "Creo que podría hacerte alguna infusión para intentar bajártela, a Kostos le suele ir bien eso. Y… ya sé, no te muevas." Le dije cogiendo yo el hielo para ponérmelo sobre mis manos por el dorso y esperar un poco antes de ponérselas en la frente.
"Tienes las manos heladas." Se quejó.
"Lo sé, pero mis manos no se derriten como el hielo." Le dije. "Vosotros tenéis dos grados más de lo humano. Nosotros tenemos bastantes grados menos que un humano. Va genial para bajaros la fiebre a los de tu especie."
"Pues serás la única que lo hace." Afirmó tras un momento de silencio cogiéndome la mano. "¡Ay!"
"No toques que me calientas el hielo." Le dije yo. "Un poco de paciencia, por favor..."
"Bueno, me pierdo el partido, me dejan aquí abandonado, y encima no puedo divertirme." Se quejó.
(Salto espacio-temporal)
"Bueno, por fin el descanso." Dijo Billie llamando a la puerta. "¿Hay noticias?"
"Hola." Le dijo Jacob.
"Ha despertado pero está con fiebre, ¿qué soléis darle cuando está así?" Dije yo. "No sé, me cuesta un poco bajársela. Había pensado en una infusión de unas plantitas que suelen irle bien a un amigo mío pero... Creo que tendría que ir a cogerlas un momento."
"Puedo esperarme aquí un rato." Afirmó Billie. "Hay un cuarto de hora de descanso."
"Diez minutos." Le dije yo antes de salir corriendo al saltar por la ventana. "Por cierto, intenta pensar en algún dibujo que te guste, para por si acaso."
"Oye, que..." Dijo antes de darse cuenta de que había desaparecido.
(Voz de Jacob)
"Creo que te has fijado en la chica equivocada." Afirmó Embry bromeando y entrando al medio minuto de que Isa se fuese. "Acabo de sentirla salir. Por cierto, que bien que hayas despertado."
"Sí que vosotros no os habéis dejado caer por aquí, no." Dije yo.
"¡Anda!" Dijo Embry. "Porque Sam no nos deja acercarnos a ella, y vamos, que la ha estado vigilando todo el rato."
"Y creo que ella lo sabe." Afirmó mi padre. "Aunque supongo que estará conforme porque no me ha dicho nada."
"Así que la habéis dejado entrar y salir a gusto." Les dije. "Supongo que es como para agradecéroslo."
"¿Salir?" Dijo Embry. "Pero si solo ha salido ayer para ir a dar signos de vida a casa de su 'familia' que parecían preocupados y eso."
"¿Cómo?" Dije confuso.
"Pues muy sencillo hijo." Me dijo mi padre. "Que como no duerme se ha quedado a tu lado todo el rato cuidándote. Eh, que te han dicho que no te muevas." Me dijo dándome un manotazo suave.
"También me han dicho que me sujete las costillas cuando vaya a toser o a moverme o..." Dije sujetándome y estornudando a gusto.
"Ay, que creo que es un constipado." Dijo Embry. "¡Que nuestro lobo se ha enamorado de la luna y se a cogido gripe por estar mirándola!"
"Pues ya te tocaba." Me dijo mi padre.
"Anda que..." Dije yo moviendo la cabeza. "Ni mi pobre padre se preocupa por mí."
"Billie, ¿me prestas un cazo para coger y hervir agua, por favor?" Dijo Isa apareciendo en la ventana.
"Sí, claro." Dijo él. "Ya sé, dame las hierbas y te las cuezo yo." Le ofreció Billie.
"¡Billie, que empieza ya!" Gritó Charlie.
"¡Ya va!" Le contestó él. "Bueno, dame las hiervas y te las pongo a cocer."
"Deja, ponerme el agua a cocer y ya lo hago yo." Dijo ella. "Que esto hay que añadirlo en un orden para que haga el efecto."
"Venga Billie." Le dijo Embry. "Que nos perdemos el partido por el petardo este y encima la tiene ya aquí."
"Vale, vale." Dijo Billie. "Si necesitas cualquier cosa..."
"Que sí hombre." Le dije yo. "Vete de una vez a... ¡Ay!"
"No contestes así a tu padre, hombre." Me dijo Isa dándome una colleja. "Tranquilo Billie, si necesitamos algo te llamamos."
"Que suerte que por fin estos hayan conseguido a alguien que les ponga un poco en cintura." Dijo Billie antes de irse.
"A veces dudo si no soy hijo de otro." Le dije sujetándome las costillas por si acaso.
"Jacob, cielo, aquí." Me dijo cogiéndome las manos para movérmelas a las costillas rotas. "No aprietes mucho no sea que te las vuelvas a romper."
"Vale, guay." Dije yo casi sonriendo.
"En fin, oye, bajo un segundo a echar unas hierbas y subo, no te atrevas a moverte lo más mínimo que te oigo desde abajo." Me dijo señalándome acusadoramente con un dedo.
"Vale, vale." Le dije yo. "No me muevo ni un pelo."
"Como quieras." Afirmó ella antes de desaparecer.
Me hacía gracia, una vampiro con corazón, era raro y antinatural; claro que no más raro que un licántropo que tenía un sentimiento un tanto... raro hacia un vampiro hembra.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Isa)
"¿Más patatas?" Me dijo Embry entrando de espaldas por la puerta para no perderse el partido.
"No tengo ni idea de dónde están aquí las cosas." Le dije. "Por cierto, por qué no te giras y lo buscas tú que sabrás dónde está todo."
"Ya, claro." Dijo él. "Que si no me pierdo el partido."
"¿Te digo quién gana?" Le pregunté. "Así te ahorras el verlo."
"Más quisieras saber quién gana." Afirmó buscando una bolsa de patatas enorme en un armario y abriendo tres antes de cogerla mientras miraba el televisor cada tres segundos. "Es un Huskies contra los Redskins, ambos de Washington."
"Bueno, pues ganan los Redskins." Le contesté yo.
"De eso nada, van a ganar lo Huskies." Me dijo.
Creo que este chico no conocía bien los equipos que jugaban ese día. Iba a ser divertido el tomarle un poco el pelo, además... ¿por qué no iba a aprovechar un poco la situación?
"¿Hace una apuesta?" Pregunté divertida. "Si estás tan seguro seguro que no te importa apostarte 31 dólares."
"Venga." Me dijo.
"Pues ale, saca un bote que ponemos el bote." Dije sonriendo y removiendo las hierbas para añadir otras hojas más.
"Espera un momento." Me dijo cogiendo un bol de barro de un estante.
"Vale, aquí van mis dolares." Dije yo sonriendo y sacando la cartera. "Genial, solo me quedan los grandes." Dije sacando un billete de 50 dolares. "¿Tienes cambio?"
"Espera un momento." Me dijo.
Yo simplemente sonreí divertida. Necesitaba un poco de dinero, y si ganaba aquella porra me iba a poder permitir un pequeño caprichillo.
Cuando Embry volvió, vino con Paul y Quil.
"¿Te sirven cambios en billetes pequeños?" Me dijo.
"Por supuesto." Dije yo. "¿Cuantos hay?"
"Bueno, por ahora estamos Quil, Paul, Jared y yo apostando por los Huskies y tú apostando por los Redskins."
"Cuatro por 31 dolares son 124 dolares en... billetes de 1, 2, 5, 10 y 20 dolares... Pues me llevo estos dos de 20 y en paz." Dije sacando otro de 1 dólar y poniéndolo en la fuente. "Anda que... al que gane se va a llevar un montón de papeles a casa."
"Sí, sí." Dijo Jared. "Pero sobre todo que los mayores no se enteren."
"Igual a Jake le apetece apostar." Me dijo Embry. "Voy a preguntarle."
"Eh, a Jake déjale que está de reposo y si apuesta va a querer bajarse a ver el partido."
De pronto oímos un ruido sordo arriba y yo volé a ver cómo Jacob había tirado algo al suelo.
"Eh, no seas crío." Le dije. "¿Qué pasa?"
"¿Necesito ir al baño?" Me dijo.
"¿Qué ha pasado?" Preguntó Sam medio gruñéndome. "Hemos oído un ruido sordo."
"Jake necesita ir al baño, como estaba abajo haciéndole una infusión no se le ocurrió otra cosa más que tirar este tomo al suelo." Le dije yo mostrándole el tomo gordo que había causado el ruido. "Ahora que hay otro macho, podrías acompañarle."
"Venga..." Dijo Sam relajándose un poco. "A ver, levanta y vamos que te ayude."
"Yo vuelvo a bajar a seguir con la infusión, cuando acabes me das otro toque y subo." Dije yo sonriendo. "Bueno, bueno. Pero esta vez algo menos ruidos, ¿vale?"
"Vale." Dijo. "Esto..."
"Ya, lo sé, lo sé." Dije sonriendo con ironía y yéndome a la puerta. "Me voy que no tengo interés en verte en sin ropa."
"Seguro." Dijo pillando que lo decía con ironía. "Y seguro que eso lo sabes porque te lo han dicho."
"Eh, si te meas deprisita que me estoy perdiendo el partido." Dijo Sam.
Esos chicos eran muy divertidos, la verdad.
Mientras volvía andando tranquilamente hacia la cocina, y pasando por el salón.
"Qué, cómo va el partido." Les dije cuando vi que se volvían locos cuando mi equipo marcaba un gol.
"Fatal hija." Me dijo Quil Sr. "Acaban de marcar los redskins. Con esto van ganando."
"Ah, vaya." Dije sonriendo. "¿Que pena no? Pues nada, que marquen pronto los Huskies."
"No te preocupes." Me dijo Quil. "Estos enseguida vuelven a marcar, que el partido está muy reñido."
"Como queráis." Dije sonriendo.
Era gracioso, pero estaba comenzando a verles a esos hombres como a una familia, pero... a mí no se me permitía tener una familia.
Viajaba mucho, cuando no estaba viajando de aquí para allá por medio mundo estaba peleándome con licántropos y vampiros o siguiéndoles el rastro. Además, no podía tener descendencia.
Con un expediente así no podía ni debía formar una familia.
Nadie iba a seguirme por medio mundo, ni a resignarse a no poder ser familia, ni...
"Isa, que estamos pensando que lo del dinero..." Dijo Embry.
"Por amor de dios, Embry." Le dije. "Con cuidado, que me machacas las hojas. A ver, dime, qué pasa con el dinero."
"Que vuelve a ganar los Huskies." Me dijo sonriendo con ironía. "¿Seguro que no quieres retirar tu apuesta?"
"Las apuestas no se retiran." Dije divertida. "Además, van a ganar los Redskins."
"Bah, con esos dos nuevos seguro que ni pueden coordinarse bien." Me dijo divertido.
"Bueno, bueno." Dije sonriendo. "Yo te digo que al final va a ganar mi equipo, por 4 puntos."
"Eso está por ver." Me dijo sonriendo mientras oíamos unos golpecitos suaves en el techo.
"En fin, voy a ver qué tal están arriba." Afirmé echando las últimas hojas y corriendo hasta el cuarto donde estaba Sam ayudando a Jacob a meterse en la cama. "¿Ya has vaciado la vejiga?"
"Sí, claro." Dijo él. "Que seguro que te has quedado con ganas de ayudar tú ¿eh?"
"Claro, claro..." Dije yo. "Como que no he tenido propuestas y ocasiones mejores."
"¿Cómo van?" Me preguntó Sam.
"12-16, y ganan los Redskins." Dije yo.
"Para ser una chica anda que no sabes de futbol." Me dijo Jake bromeando cuando se fue Sam.
"Y ya verás cuando se acabe el partido, creo que es un 18-20 a favor de los Redskins." Dije yo sonriendo.
(Salto espacio-temporal)
"¡Esto es increible!" Gritaron abajo. "¡Nunca han perdido, nunca!"
"Espera que acaban de darse cuenta de que llevaba razón." Le dije suavemente a Jake mientras oíamos pasos a la carrera viniendo al cuarto poco antes de que se abriese la puerta de golpe.
"¿Quién ha ganado?" Pregunté yo.
"¡¿Cómo sabías que iban a ganar?!" Me gritó Embry sorprendido.
"Secreto profesional." Dije bromeando.
"¿18-20?" Preguntó Jake sorprendido.
"Casi, 18-24 a favor de los Redskins." Dijo Quil entrando también.
"¿Qué culpa tengo yo de que no sepáis bien por quién apostáis?" Le dije yo sacando el móvil. "Por cierto, creo que tenéis algo que me pertenece ¿no?"
"¿Le habéis quitado algo?" Preguntó Jake incorporándose.
"Sí, 155 dolares." Dijo Embry.
"¿Quién más ha caído?" Pregunté yo sorprendida.
"Charlie." Nos dijo Embry. "Que primero nos ha echado la bronca y luego ha pujado por los Huskies también."
"Eh, darle ya de una vez el bote y punto." Les dijo Jared entonces.
"Pues nos tienes que decir cómo lo sabías." Dijo Quil. "Que esto es muy raro."
"Pse... intuición." Dije. "¿Qué tal si a cambio os consigo un autógrafo de Jaksons y una pizza?"
"La mía de barbacoa." Dijo Embry.
"Aquí huele a gato encerrado." Dijo Jacob.
"Vale, Jaksons es de mi especie." Confesé divertida. "Y los otros dos también, los están controlando unos colegas para que no muerdan a nadie y son los que están causando la crisis de sangre en el banco de sangre de Florida. Ahora... Pizza del Chicago Ru's Pizza. Invito yo. Con cuatro sobra para todos ¿no?"
"Para mí una de barbacoa." Dijo Quil.
"Me apunto a esa." Afirmó Embry.
"Bueno, pues para Paul y para mí una Americana, o sea, Jalapeños, cebolla y peperoni." Afirmó Jared.
"Y espera un momento que bajamos y preguntamos." Me dijo Embry.
"Anda que..." Dijo Jake sonriendo. "Que lo sepas que te vas a pulir todo el premio en pizza."
"Así me quito el remordimiento de haberme aprovechado de ellos." Dije sonriendo. "Y oye, 10 pizzas son unos 4'50 cada una... hacen cosa de los 45 dolares. Más un par de litronas de cerveza y una botellita de vino... más o menos otros 4 por botella y 10 por el vino... total son 63 dolares, descuenta eso de los 155 que he ganado y aún me quedan más o menos 92 dolares para mí. Un vestido suele costar alrededor de los 50 si es bueno, así que... aún me queda un pellizquito para comprarme algo más."
"Si quieres te acompaño a comprarte ese vestido." Me dijo con los ojos como platos.
"Pensaba que los hombres odiabais ir de compras." Dije divertida viendo sus intenciones.
"Ya, bueno, por una vez..." Dijo él.
"A ver, una americana, otra barbacoa, dos arizonas y a Sam le falta uno para una Nevada." Me dijo Jared. "Yo me apunto."
"¿Que es lo de la Nevada?" Pregunté recordando el pedido.
"Beicon ahumado, champiñones y salchichas." Me dijo Jacob.
"Jacob, a ver, que no puedes comer cosas tan fuertes." Le dije yo. "Y encima sigues con fiebre..."
"Bueno, entonces qué hacemos con la media pizza que sobra." Dijo Jared.
"Da igual, la compro y luego ya os la comeréis entre vosotros." Dije yo. "Abajo hay un puchero de infusión, le dais a Jacob un poco mientras yo estoy fuera. Y si no le gusta le echáis un poco de azúcar, pero no mucho que si no se va a envenenar."
"Eh, ¿tú no cenas?" Me preguntó Charlie cuando me vio que iba a la puerta para salir.
"Ah, sí." Dije yo sonriendo. "Lo que pasa es que yo la carne la tengo un poco restringida y la guardo para las parrilladas que organizan aquí."
"Sí." Dijo Sam. "Que la chica está a dieta."
"No puedo creérmelo que el FBI le vaya a dejar a uno de sus agentes que se muera de hambre." Me dijo Charlie.
"¿Ein?" Dijeron los chicos.
"Charlie, por favor..." Le pedí. "Que no voy por ahí diciendo mi trabajo."
"No, si ya sabíamos nosotros que era una poli." Dijo Billie. "Pero no sabíamos que era del FBI."
Entonces yo me encogí de hombros aprovechando que Charlie estaba de espaldas y le mostré la placa que llevaba en mi cartera.
"Bueno, me voy en mi bólido a coger las pizzas y vuelvo." Dije. "Que les va a encantar la broma de que les pague en billetes pequeños."
"A veces me pregunto si no será una bola lo de su trabajo." Dijo Billie sacudiendo la cabeza.
"Cierto." Dijo Embry. "Debería ser corredora de apuestas. Rompería la banca."
Yo por otro lado, había salido fuera y había estirado un poco para poder irme corriendo tranquilamente.
"Voy a ver si le ofrezco a la pobre el llevarla que igual no puede con todo." Dijo Charlie una vez me hube ido.
"Charlie, deja que vaya uno de los chicos." Dijo Billie.
"Deja que a ver si se van a volver a estrellar y..." Dijo Charlie.
"Nada, nada." Dijo Embry. "Que ya voy yo."
"Pero si tú no sabes conducir." Le dijo Billie. "Anda Sam, ve tú."
"Un momento, ¿qué coche ha cogido?" Dijo Charlie contando los coches aparcados y viendo que no faltaba ninguno.
"Esto tiene toda la pinta de que la loca esa se ha cogido la moto del garaje." Afirmó Quil deprisa.
"Ah, sí, sí." Dijo Billie. "Antes del golpe Jacob me dijo que estaba reconstruyendo un coche y retocando una moto. Se habrá cogido la moto. En fin, vamos dentro que aquí comienza a refrescar."
(Salto espacio-temporal)
"Pizza a la puerta de casa..." Dije bromeando mientras llamaba a la puerta para aparentar normalidad. "¿Alguien ha pedido unas pizzas?"
"¿Y eso?" Me preguntó Jared mientras Embry se adueñaba de las pizzas. "No me digas que te has ventilado al repartidor y le has robado la chaqueta."
"Ah, no." Dije yo. "Pedido superior a los 30 dolares, dos veces, así que me regalaban la chaqueta de los redshocks. Y ya de camino me pasé por el estadio de fútbol y os traje un par de recuerdos. El balón me costó lo mío conseguirlo pero... bueno, tengo 'grandes' amigos."
"¿Qué se supone que hay en esta caja?" Preguntó Charlie mirando el arroz.
"Cena de gala para el enfermito." Dije yo bromeando. "Arroz frito tres delicias con bacon y vegetales, y unos pastelillos de arroz rellenos que son una delicia."
Hubo un momento de silencio que parecía prometer algún comentario sobre eso o petición pero acabó de forma diferente.
"Pásame la pizza de barbacoa." Dijo Embry.
"Para nosotros la América." Pidió Paul.
"Una de las Arizona por aquí." Dijo Seth.
"Eh, que la Arizona era la nuestra." Dijo Charlie.
"A ver aquí hay dos Arizona." Dijo Jared. "Una para Seth y Quil Sr. y la otra para Billie y Charlie."
"La nevada era la de Sam." Dije yo señalándola. "Y sortearos las toallas cuando las lavéis. Billie, me subo a darle esto al enfermo."
"Está aquí abajo, en el baño." Me dijo. "Dijo que se encontraba mejor así que le dejamos tumbarse en el sofá."
"Oye, ¿lo del arroz es por algo especial o no?" Preguntó Emily.
"Eh, hola Em." Dije sonriendo. "No te había visto."
"Acaba de llegar." Me dijo Sam en un ademán protector. "Compartimos pizza."
"Guay." Dije yo. "Sí, lo del arroz es con segundas, que he oído ciertos ruidos que... además, como lleva días a suero supongo que le va a costar volver a recuperar sus funciones, el arroz ayuda."
"Ehem." Dijo Embry. "¿Te importa?"
"¡Ah... ahora te das cuenta de lo que es eso! ¿eh?" Dije yo. "Voy a calentar esto."
"Aquí aún sobra algo." Dijo Quil sujetando un trozo de pizza en su mano y mirando la bolsa con la otra.
"Pan de gambas que me regalaron con la compra del oriental y la bebida." Dije yo andando a la cocina con tranquilidad. "Coger antes de que llegue yo que luego no paro, que eso es como un vicio y no veas como vuelan."
"Pan y gambas, incompatibles." Dijo Billie.
"¿Qué pan y qué gambas?" Preguntó Jacob llegando de nuevo. "¡Pizza!"
"Tse, manitas quietas colega que tú no puedes." Le dijo Quil. "Te han traído comida especial."
"Pero quiero pizza." Dijo Jacob.
"Bueno, pues como no te controles te volvemos a mandar arriba." Dijo Billie.
"Deja al chico, hombre." Le dijo Charlie. "Bueno, no creo que un poco de pizza le vaya a hacer mal."
"Oye, lo que queráis." Dije yo. "Yo no voy a ser la que tenga la diarrea."
"Vale, pero un trocito sí que no lo prohibirás ¿no?" Me dijo Jacob.
"Oye, tú mismo, que yo no soy la madre de nadie." Dije yo.
"Ella no es tu madre pero yo soy tu padre." Le dijo Billie. "Y te digo que te comes lo que te han traido."
"Jo, casi prefería cuando no teníamos una dama por aquí." Se quejó Jacob mientras alguien que supuse eran los jóvenes más Charlie se reían.
(Salto espacio-temporal)
"¿Tú no comes?" Me dijo Charlie ofreciéndome pizza mientras yo comía un poco de arroz.
"Yo como un poco de arroz, tranquilo." Le dije yo.
Más que nada estaba comiendo por parecer un poco más normal a sus ojos, no porque necesitase alimentarme.
"¿No te gusta la pizza?" me dijo.
"La italiana sí, esto es pseudo-pizza, pero gracias de todos modos." Contesté yo.
"Anda, que nos ha salido rarita la 'agente'." Dijo Embry bromeando.
"Y eso que no he empezado a hablar aún del valor de los vegetales." Dije yo sonriendo. "Y del comer con moderación." Añadí para los chicos.
"Estos jóvenes no comen, engullen." Afirmó Billie.
"Pues como nosotros a su edad." Dijo Charlie. "Por cierto, Bella. ¿A ti también te da por comer chocolate una vez al mes?"
"Algo así." Dije riéndome a mi manera mientras le daban mil y una excusas a Charlie para intentar cubrirme las espaldas. "Soy choco-adicta y mi adicción a los helados es mítica entre los míos. Pero ni yo devoro así, ni siquiera el chocolate."
"Alguien debería enseñarles a comer con más recato o no pescarán a una dama." Dijo Billie.
"Eso no es cierto, mira a Sam y Em." Dijo Quil.
"Sam come cien veces con más modales que vosotros." Les dije yo. "Y quien os intente enseñar tiene que tener más moral que el Alcoyano."
"Cuidado, que habla la experta." Dijo Embry. "Que es tan valiente que persigue a gansters."
"A criminales y gente más peligrosa que eso." Dije yo. "Y no, no digo que sea imposible, solo difícil y muy costoso."
"Pues si crees que es posible ocupate tú." Me dijo Sam.
"No." Dije yo levantándome y yendo a por la tetera de infusión.
"¿Por qué no?" Dijo Billie siguiendome. "Si total parece que ya te tienen cierto cariño."
"Billie, Sam me gruñe cada vez que pasa algo porque piensa que os voy a saltar a cualquiera al cuello, Paul odia a los de mi especie… y los hermanos Clearwater simplemente no tenemos apenas relación."
"¿Y los tres mosqueteros y Jared?" Me dijo.
"Vale, los tres mosqueteros tienen cierta camaradería conmigo, pero son un caso realmente desesperante y Jared no creo que tenga interés en que alguien como yo lo haga. Además, no tengo moral como para eso."
"No creo." Dijo él. "Venga, va, ¿qué te cuesta? Si tú no puedes no creo que nadie más pueda."
"Yo sola no puedo." Afirmé yo volviendo al salón con él y la tetera en la mano. "Voy a necesitar apoyo."
"Si quieres puedo echar una mano." Me ofreció Emily.
