Capítulo 14: Más problemas.

"Con cuidado, niño." Le dije a Jacob cuando fue a ponerse una camiseta rara por la cabeza. "Te recuerdo que aún estás convaleciente."

"Y yo te recuerdo que he tenido grandes enfermeros." Me dijo. "Y que soy un tío fuerte y…"

"Y que te he dado el 'alta' porque eres un torbellino que no puedes quedarte en la cama ni un solo día a no ser que estés en coma." Le dije yo ayudándole un poco. "Ale, ya está. Listo para sentencia."

"¿No me queda un poco…?" Me dijo.

"Estás bien, no me seas chulo que los de tu tipo de eso no tenéis mucho de eso." Le dije divertida. "Y venga, que comenzáis hoy mismo a lo de convertiros en tipos apetecibles a cualquier dama. ¿No te hace ilusión?"

"Yuju…" Dijo sin emoción. "¿Cuál era el primer paso?"

"Una mañana encerrados en casa de Emily y Sam para que aprendáis a comer con modales." Afirmé.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jacob)

"No." Nos dijo Isa por centésima vez dándonos una colleja doble a Embry y a mí. "Se mastica con la boca cerrada, guarros."

"Es que…" Se quejó Embry para ganarse otra colleja.

"No se habla con la boca llena." Le recordó.

Yo tragué antes de contestar.

"Es que es muy difícil comer y recordar las quinientas cosas que nos has dicho." Le dije.

"Vosotros sois los que queríais aprender modales." Nos dijo. "Lo de comer como guarros para plan de bocadillos no está tan mal, pero para comer como personas… ¡Quil!" Le dijo ella. "Nadie os va a robar la comida."

"Isa, tómatelo con paciencia." Le dijo Emily suavemente y sonriendo. "Los caballeros no se hacen tan fácilmente."

"Si pude enseñarle a un lobo a comportarse como un perro podré enseñarles a estos a comer como personas." Afirmó Isa para volver a golpear la mesa con el cucharón. "Esas bocas cerradas al masticar."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Isa)

"Venga, descanso." Dije rindiéndome un poco cuando llegó Sam a su casa. "Para la cena dónde toca."

"Mi casa." Dijo Embry. "Mis padres estarán fuera así que Quil viene a dormir."

"Que guay, fiesta pijamas." Dije yo con ironía.

"¿También haréis una pelea de almohadas y os haréis sesiones de belleza?" Les preguntó Sam.

"Buena idea Sam." Le dije yo sonriendo.

"Eh, un momento que nosotros no…" Dijo Jacob.

"Por supuesto que no os vais a maquillar." Dije yo. "Pero eso no quita para que no experimentemos con esos pelos que tenéis."

"Que sepas que pensamos hablar de chicas." Dijo Embry. "Y no pensamos cortarnos porque seas una de ellas."

"Perfecto." Dije yo. "No os preocupéis, no me chivaré. Además, supongo que no conozco a muchas así que…"

"¿Qué hacéis vosotros tres aquí?" Preguntó Sam pero mirándome a mí.

"Aparte de llevarnos capones de ella…" Dijo Embry.

"Están intentando aprender a comer como personas en la mesa." Dije yo. "Pero creo que no consiguen entender lo de no hablar con la boca llena y que a la gente no les gusta ver lo que están masticando, ¿verdad?"

"Es que tú haces normas muy raras." Me dijo Quil.

"Ya, claro, las normas las hago yo." Dije yo.

"Para lo que sepáis esas normas no las ha hecho ella." Les dijo Emily. "Son normas de saber estar, claro que… aquí eso no se lleva."

"¿En serio?" Dije yo. "Vaya, pensaba que esto de hoy era saber popular."

"Joe, pues si eso es saber popular a saber qué es para los restaurantes finos." Dijo Jacob.

"Dejémoslo en que os ven acercaros y llaman a los de seguridad." Afirmé. "En fin, que creo que primero habría que comenzar por lo de comer con la boca cerrada y sin que nos vayan a robar la comida y luego ya pasaremos a lo de comer con un cuchillo, un tenedor y la cuchara."

"Ah, pero que hay más que uno." Dijo Sam.

"Yo una vez vi dos en una película." Afirmó Embry.

"No, hay tres tenedores y tres cuchillos, más la cuchara sopera, la cucharilla de postre, la del té, el tenedor y el cuchillo de postre, las tenazas del marisco…" Fui contando yo.

"Dejémoslo en lo de un cuchillo y un tenedor." Dijo Emily. "Si necesitas otra vez un comedor…"

"Que se queden en el comedor social." Dijo Sam.

"Ah, ¿pero hay de eso aquí?" Dijo Embry.

"La zona de picnic." Afirmó Sam. "Y ale, ahora iros ya que esto es una casa, no un albergue."

"Ale, ya habéis oído, se acabó lo del comedor." Dije yo. "Cada uno a hacer su digestión a su casa. Venga."

"Eh, si no te importa, quédate." Dijo Sam sujetándome del hombro. "Tú tienes problemas."

"Sam." Le dijo Jacob mirándolo preocupado y confuso.

"Tranquilo Jake, ir yendo que luego os iré a buscar." Le dije yo mirándole tranquila.

Podía percibir que Sam estaba crispado, igual era peligroso pero si Sam perdía el control sobre sí mismo, yo podría calmarlo con alguno de mis poderes 'robados'.

"Bella, no creo que…" Me dijo Jake.

"Lo sé; no te preocupes, soy valiente." Dije medio sonriendo.

Les costó un poco pero él también acabó saliendo de allí y quedamos solo Emily, Sam y yo.

"Em." Le dijo Sam. "¿No había que ir a tender una ropa?"

Eso me sonaba a excusa barata, y supongo que Emily también se dio cuenta.

"Ah, sí." Dijo ella. "Sí, sí. Ahora mismo voy. Con permiso." Añadió mirándome a mí que simplemente levanté una mano sentándome en la mesa ligeramente.

Tan pronto se cerró la puerta, Sam me miró.

"Mirar fijamente a una persona se considera de mala educación." Le dije sin descruzar los brazos de mi pecho.

"¿Quién ha sido?" Me dijo.

"Si te refieres a los bollos de Emily, no pudimos evitar que Embry se zampase uno cuando nos despistamos." Le dije.

"No, quién ha hecho lo del alce junto a la reserva." Me dijo. "Lleva la marca de uno de los tuyos."

"Imposible." Dije yo. "Llevo dos días sin salir de aquí, le hubiese olido ya que esto está lleno de olor a licántropo y mi olor no lo capto."

"Has podido fallar." Me dijo.

"No." Dije yo. "Aquí hay un licántropo nuevo, pero como estamos en una reserva de los vuestros pues no sé hasta qué punto no ha sido uno de los vuestros."

"No, imposible." Me dijo. "Si fuese de los nuestros lo hubiésemos pillado."

"Pues los míos no han sido." Afirmé. "De todas formas, si prometes echar un ojo al 'enfermito', yo voy a donde los Cullen y les sugiero un pequeño plan."

"Ni se os ocurra poner un pie en nuestro territorio." Me advirtió. "Tú aún porque no queda otro remedio, pero ellos ni de broma."

"¿La señorita Bella Cu… Swan?" Pregunté yo.

"Solo bajo supervisión." Me dijo él tras dudarlo un poco. "Es una traidora."

"Era amiga vuestra." Dije yo. "Bueno, de Jacob y esos."

"Se casó con un… vampiro." Me dijo.

"Desde luego… que puñetera manía con lo de separar especies…" Murmuré yo levantándome. "Bueno, pues yo voy a ver si los Cullen aceptan el plan y si lo aceptan vengo y a ver cómo lo arreglamos."

"Y si no lo aceptan qué." Me dijo él.

"Si no lo aceptan entonces pasaré al plan B." Dije yo. "Echarle un ojo a Jake mientras yo no esté. No sé cuanto costará esto."

"Tranquila." Me dijo Emily sonriendo maternalmente. "Se ocuparán de todo mientras no estés, tomate el tiempo que necesites."

Yo tan solo asentí antes de salir de allí, como siempre, en el porche estiré para calentar un poco, una costumbre que la verdad era un poco absurda ya que no creo que me diese un calambre cuando nunca me he puesto enferma salvo por las 'heridas de guerra' y aquella vez que me mordió un licántropo rabioso. Ah, y al principio cuando empecé a entrenarme para poder comer comida normal también.

El caso es que mientras estiraba, pude oír cómo Sam le echaba una bronca a Emily.

"¡No puedes confiar en ella tanto!" Le gritaba Sam. "¡Es una maldita vampiresa! ¡¿Cuántas veces tengo que repetíroslo a todos?!"

"Sam." Le decía ella, era curioso, pero si no hubiese tenido el oído tan fino por mi especie seguramente no hubiese podido oírla. "Sam, cálmate, por favor. Aunque sea una vampiresa presiento que es de fiar. Si hasta está intentando ayudar a los más jóvenes para que puedan atraer un poco a las chicas que quieren."

"¡No me vengas con esas ahora!" Le dijo Sam. "¡Ya tenemos suficiente con que Jacob esté improntado en algo tan despreciable!"

Así que Jacob estaba ya imprentado; bueno, eso explicaría su interés súbito por aprender modales, con modales podría impresionar un poco a la chica en cuestión.

La cuestión era quién era la afortunada que a Sam le producía esa negativa. Solo conocía a una chica que ellos conocieran y que produjese ese efecto en Sam.

¿No sería que Jacob se había imprentado en Bella, la mujer de Edward? Bella era partidaria de los vampiros, estaba casada con uno... todo eso haría que cualquier licántropo sintiera esa furia al hablar de ella; reunía todas las papeletas para ser ella.

Mientras corría atravesando bosques sentí que igual sí que debería hacer algo, aunque... en el momento que un licántropo se improntaba con alguien, en ese momento las demás hembras y chicas no existían. No se podía hacer nada, era como una conexión cósmica, lo sabía por experiencia...

Tan pronto llegué a la mansión Cullen me encontré con que Alice estaba esperándome en la puerta con todo el clan salvo Carlisle que estaría trabajando y Edward y Bella que no tenía ni idea de dónde estaban.

"Menudo comité." Dije yo.

"Te he visto llegar y he avisado a todos." Me dijo Alice mientras todos arrugaban un poco la nariz.

"Tal vez debería darse un baño a fondo antes de nada." Afirmó Rosalie pinzándose la nariz para indicar que algo apestaba, yo.

"Lo siento, he estado adiestrando unos licántropos." Dije. "Y creo que lo que tengo que deciros es importante, más que mi olor puesto que podemos contener la respiración y lo que he venido a contar podría provocar un altercado en contra de unas cuantas normas."

"Alice nos ha dicho que no ha podido ver todo, lo que implica licántropos." Afirmó Jasper.

"Sí." Afirmé. "Han surgido problemas en sus territorios y ellos los achacan a vampiros sueltos, yo en cambio creo que son licántropos."

"Y has venido a pedir ayuda." Dijo Emmeret sonriendo satisfecho.

"Algo así." Afirmé. "Vosotros sois la familia de aquí, sabréis si hay algún colectivo menor cerca; una pareja, un solitario... o habitantes del monte que puedan contener un gen licantrópico en letargo o recesivo."

"Las clases de biología para el instituto." Me dijo Rosalie molesta. "¿Qué querías?"

"Preguntar si queréis participar del deporte nacional de nuestro género." Afirmé.

"A saber..." Dijo Emmeret.

"Cazar presas vivas." Dije sonriendo.

"¡Pero eso es brutal!" Se quejó Esme.

"No si son asesinos." Dije yo. "Y pensarlo un momento, si esto se va de las manos mandarán a más gente. Y esta vez no creo que manden a nadie con moral como yo. Vosotros tenéis algo que perder ¿me equivoco?"

"Me apunto." Dijo Emmeret sonriendo. "Parece divertido."

"Y yo te acompaño." Afirmó Alice de pronto. "No quiero perder a nadie de la familia."

"Vale." Dijo Jasper. "Yo también me apunto, ¿qué propones?"

"Esme, Rosalie." Les dije yo. "No tenéis por qué ir si no queréis. Con cuatro de nosotros será suficiente si nos dan una mano del otro lado también."

"Ah, no." Dijo Rosalie. "Ni loca pienso dejar que esos... chuchos se acerquen a menos de un kilómetro de ellos. Yo también voy."

Esme parecía un poco transpuesta, supongo que no le agradaba la idea de algo tan brutal como cazar a una presa viva que podría ser o licántropo o vampiro.

"Esme, tranquila, necesitamos presas vivas." Dije yo. "A los muertos no se les puede sacar información."

"Debería acompañaros." Me dijo.

"Podrías ocuparte de las comunicaciones." Afirmé. "No sería mucho pero como nosotros no tenemos lo de leernos la mente salvo por tu hijo Edward dudo mucho que podamos echar mano de eso para orientarnos."

"Además, Carlisle no sabe nada." Añadió Jasper apoyándome. "Así que si te encargas de eso podrías avisarle también."

"Está bien." Dijo ella. "Pero por favor, tened mucho cuidado."

"Descuida." Dijimos todos.

"Además, primero hay que hacer un plan." Afirmó Jasper.

"Será fácil." Afirmé. "Rastrear, encontrar, cercar y atacar."

"Ole tu simplificación del plan." Dijo Emmeret. "¿Y el plan serio?"

"Se lo dejo a Jasper, vosotros conocéis el lugar mejor que yo." Afirmé tranquila.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jacob)

"¿Dónde está Bella?" Pregunté cuando en vez de ella apareció Sam.

"Ha ido a resolver unos asuntos, me ha dejado encargado de echarte un ojo." Me dijo.

Parecía un poco molesto, la verdad; así que yo también me molesté un poco. No quería que me echase un ojo Sam, ni Jared, ni Paul... no, quería que me vigilase Isabella. Ella y no otro hombre.

"No necesito canguro." Me quejé yo. "Así que puedes irte."

"Y entonces te transformas y haces un poco el gamberro." Me dijo. "Como si no tuviésemos suficiente con vigilar a Jared..."

Cierto, Jared aún seguía sin poder destransformarse por órdenes de nuestra 'médico-veterinaria' particular. Eso nos dejaba con uno menos; y además, con que Jared estaba molesto, aburrido y cabreado, y eso nos venía mal también.

"Igual habría que pedir que le echasen otro ojo." Le dije yo.

"Deja, lo que os pase os lo tenéis merecido." Me dijo Sam. "Por meteros donde no os llaman, que ya me he enterado que acabó así por pegarse con unos hombres."

"Sí, que intentaban quitarle a su hembra y que estaban dañando la vegetación." Afirmé yo. "Yo también lo hubiese hecho."

"Ya, porque a vosotros os ciegan las hormonas." Me dijo. "Y más te vale dejar a tu 'dama-vampiro' lejos de tu vida."

"Uno, no es mi nada; y dos, sigo sin pillar por qué seguís diciéndome que me aparte de ella cuando es tan cándida que está tragando con lo de vigilarme mientras vosotros os encargáis de vuestros trabajos."

"Tú eres... idiota." Me dijo dándome un capón. "¿Cuántas veces tengo que decirte que lo de las relaciones licántropo-vampiro es algo tabú?"

"Venga ya." Dije yo. "Que no estoy por ella."

"Solo babeas por ella." Dijo Sam mientras dábamos un bote al oír algo. "¿Qué es eso?"

"Dios, se me olvidaba que llevaba este cacharro aquí." Dije sacando el móvil que me había dejado Bella en mis pantalones y abrí la tapa. "Ya te vale Bella, mira que irte..."

"¿Quién coño eres tú?" Dijo una voz dura y con un acento fuerte. "¿Qué haces con ese móvil?"

"Esto... quién eres tú." Dije yo. "Este móvil es de una amiga."

"¿Amiga?" Dijo el otro tipo para carcajearse. "¡Amiga! Tiene gracia... Dile a Isabella que se ponga."

"Ahora no está." Dije yo. "¿Le dejo un mensaje?"

Al otro lado hubo un silencio, oí cuchichear mientras Sam me miraba preguntándome con la mirada.

"Sí, dile que llame a su 'ágape' cuando llegue." Me dijo el tío. "Es muy importante."

De pronto me colgó y me llegó un mensaje: "Llamadas perdida mientras hablaba: Aidan & Jackson.", "Llamadas perdidas mientras hablaba: Tyee" y "Llamadas perdidas mientras hablaba: Chyton."

"De pronto parece que todo el mundo la llame." Dije mostrándoselo a Sam.

"No te desvíes." Me dijo. "Que no te acerques tanto a esa mujer."

"Pero bueno." Dije yo. "Que cansos; no pienso dejar de verla solo porque no te caigan bien los de su especie. Para mí ya ha demostrado que es digna de confianza."

"Ya, pero porque estás encaprichado de ella." Me dijo Sam. "Y esto confiscado." Añadió quitándome el móvil que al cabo de dos segundos comenzó a sonar de nuevo.

"Trae para aquí." Le dije intentando quitárselo, pero él fue más rápido.

"¿Sí?" Dijo.

"¡¿Quién es usted?!" Dijo Sam molesto. "¡¿Y a ti qué más te da?! ¡Pero será maleducado el tío este! ¡Eso tú!" Gritó cabreado. "¡Y encima me cuelgan!"

"Bueno, pero algo te habrán dicho." Dije yo.

"A saber, me dijeron algo en otro idioma." Me dijo. "¿Lo ves? ¡Por eso tienes que alejarte de ella! ¡Está loca!"

"Bueno, y qué te dijo." Le pregunté.

"¡¿Y yo que sé?!" Dijo Sam. "¡Parecía español o yo que sé!"

"Bueno, pero algo te dirían." Le dije yo. "A ver, inténtalo."

"Dijo algo así como 'Pero tú de qué vas tío. Mira nos cogemos un avión y como se te haya ocurrido ponerle un dedo encima que sepas que te vamos a despiezar poquito a poco hasta que puedas servir como polvo para gazpacho.'. Algo así dijo, sí."

"Pues no tengo ni idea de qué significa, pero estoy contigo, suena a castellano. ¿Y si le preguntamos a ella cuando llegue?"

"Sí, que tiene muchas explicaciones que dar." Dijo Sam.