Capítulo 15: El ejército

Capítulo 15: El ejército.

"Toc, toc..." Dije llamando a la puerta del único 'centro social licántropo' de toda la reserva quileute. "¿Se puede?" "Hombre, pasa, pasa." Dijo Embry cogiéndome de la muñeca y llevándome a una de las sillas que había allí. "Mira, hemos conseguido un par de sofás para sentarnos." "Eh, simplón." Le dijo Leah. "Que no es ciega. Ni de la comunidad." "Gracias por esa muestra de cariño entre mujeres, Leah." Le dije. "¿Habéis visto a Sam y Jacob?"

"No." Dijeron todos.

"La verdad es que no se han dejado caer por aquí en un tiempo." Me dijo Paul.

"Bueno, pues me voy a buscarles que tengo que contaros algo." Dije yo.

"Espera, te acompaño." Me dijo Seth, el más pequeño de los de la manada.

"De eso nada, tú te quedas aquí." Le dijo Leah. "A ver si la vamos a tener en casa..."

"No importa Seth, ya los busco sola." Dije sonriendo suavemente.

"No te molestes." Me dijo Paul. "Están cerca, y acercándose."

"Mejor, lo de que te crezca pelo es un asco, pica que no veas." Afirmé.

Entonces me di cuenta de que había hablado demasiado, pero por suerte no parecían haberse dado cuenta.

"Buenas..." Dijo Jacob entrando en el cuarto.

"Eh, aquí os dejo a este que tengo que volver a casa." Dijo Sam.

"Ya veo que le has cuidado bien." Dije yo mirándole desde la pared. "Por cierto, tengo noticias."

"Noticias..." Me dijo Sam. "Noticias te voy a dar yo a ti. ¿Cómo se te ocurre dejarle a Jacob un aparato para que se le pongan a hablar tíos locos?"

"Sam, una pelea de lobos es lo que menos interesa ahora mismo." Dije yo con ironía. "No contra mí, hijo; y menos cuando tengo que contarte que se está montando una gorda y esta vez hay cacho para todos."

"¿Hay cacho de algo para todos?" Preguntó Seth emocionado. "¡Cuenta, cuenta!"

"¡A callar todos!" Gritó Sam entonces. "A ver... ¿para qué le has dado a Jacob ese cacharro del demonio?"

"¿El móvil?" Pregunté. "Se lo pasé la vez que le llevé a la misión, más que nada para poder contactar con él en aquel barullo. ¿A qué viene lo de los locos?"

"Te han llamado en cosa de media hora un tu 'ágape' que me pidió que te dijese que llamases en cuando llegases y un loco que parece que le dijo algo a Sam y que se cabreó; y luego tenías llamadas perdidas de unos tal... Aidan & Jackson, Tyee y Chyton." Me contó Jacob consultando mi móvil. "Por cierto, a ver si tú sabes que significa lo que le dijeron a Sam."

"A ver, dime." Le dije yo para que me lo gritase.

'Pero tú de qué vas tío. Mira nos cogemos un avión y como se te haya ocurrido ponerle un dedo encima que sepas que te vamos a despiezar poquito a poco hasta que puedas servir como polvo para gazpacho.'

"Así, con ese tono el muy... hijo p." Dijo Sam.

"A ver, creo que se enfadó porque te preguntó por mí y como no le contestaste nada satisfactorio pues se pensó que me habíais hecho algo y me habíais robado el móvil por lo que literalmente te amenazó con matarte de forma no muy agradable." Le dije. "Lo que más me preocupa es que a todos esos les dé un cruce de cables y se nos planten aquí, que hay uno que sabe dónde vivo."

"Ya, pero aquí no te encontrarán." Dijo Seth. "No hueles a nada."

"Ya, pero deberíais saber que estos no me rastrean por mi olor." Les dije yo. "Tienen algún método mejor para encontrarme."

"¿Cómo por ejemplo?" Me dijo Quil.

"Bah, de eso hará ya más de un día ¿no?" Dijo Paul. "¡Pues nada! Esos no te encuentran."

Entonces oí algo y les hice un gesto.

"¿No lo habéis oído?" Pregunté yo.

"¿Oír qué?" Preguntó Sam perdiendo un poco la paciencia.

"Yo no he oído nada." Dijo Jacob.

"Ni yo." Dijo Quil.

"¡Shhh!" Dije yo volviendo a escuchar. "Viene de fuera."

"Sigo sin oír nada." Se quejó Embry para llevarse un capón de Leah.

"Espera, yo también lo oigo." Dijo Sam. "Suena a un motor."

"Adiós..." Murmuré yo dándome cuenta. "Si ya os dije yo que a esos no les frenaba un tanque... ¿Quién habló con el de las amenazas?"

"Sam." Dijeron todos.

"Sam, escóndete un momento hasta que se den cuenta de que estoy bien." Le dije yo. "Que estos vienen a matarte."

"Genial, que empiece la caza de vampiros." Dijo Paul divertido mientras yo salía fuera y comenzaba a hacer señales con mis gafas de sol.

Fue curioso, porque me junté con que los chicos de la manada de La Push, más Leah, salieron fuera y se quedaron allí buscando a lo que yo estaba haciendo señales; y por otro lado, del punto en el cielo que era la avioneta cayeron unos puntos a una velocidad de vértigo.

"¿Qué narices…?" Dijeron a mi espalda.

"Yo que vosotros me ponía a cubierto antes de que abran los paracaídas." Dije yo. "Conviene que antes de nada les tranquilice o…"

Demasiado tarde, aparecieron unas bolas de pelo negro, castaño y hasta uno pelirrojo colgadas en unos paracaídas que se abrieron de pronto frenando un poco la caída.

Tan solo hubo una persona, vestida con una camiseta blanca de mangas arrancadas, gafas de sol protegiéndole los ojos, pantalones de camuflaje y botas de monte un poco maltratadas por el uso, justo la persona que calló a mi espalda y me hizo de escudo rodeándome con sus brazos mientras el resto de bolas de pelo que eran los lobos gigantes se ponían en formación listos para el ataque.

Eso fue el colmo, en un instante tenía a los de La Push convertidos en lobos a falta de Jared y contestando al ataque de los que habían caído del cielo.

"¡Vale ya!" Grité yo soltándome. "¡O paráis todos de una vez o ya veréis!"

"¿Estás bien?" Me preguntó el que me sujetaba. "¿Te han hecho algo? ¿Te duele algo?"

"¡Pues claro que estoy bien, anormales!" Le grité buscando mi silbato de ultrasonidos entre mis colgantes. "¡Bueno, esto ya es demasiado!" Afirmé cuando me llevé un mordisco perdido mientras el chico que me protegía se me quedaba allí y encontrando por fin el silbato.

Fue un segundo solo, lo que me costó soplar por primera vez el silbato y hacer que todos parasen y se tirasen al suelo retorciéndose de dolor. Al segundo se retorcían bien de dolor, y al tercero comenzaron a destransformarse uno a uno lentamente.

"¡Dios!" Se quejó Faan. "¡¿Por qué nadie le ha robado aún esa cosa?!"

"Si no obedecéis a la primera algo había que hacer, pedazo de bestias pardas." Les dije. "A ver, que aquí ha habido una confusión. El que cogió el móvil supongo que fue Jacob." Afirmé señalándole. "Ha estado ayudándome en un caso así que le dejé ese móvil. Se lo presté para estar conectados, punto. Y chicos, estos no son raptores, son amigos, y son de vuestro género…" Les dije yo haciendo cara de 'hombre… por favor que es lógico, pardillos…'.

"¿Estos son licántropos de tu confianza?" Me preguntó Sam.

"No." Dije yo mientras me apoyaba en Tyee y Aidan, el que me había estado cubriendo antes. "Son amigos. Y además, Aidan es un gran compañero."

"Lisa, estás herida." Me dijo. "Se acerca tu momento…"

"Aidan, a que te doy con el periódico…" Le dije yo.

"Hazle caso." Dijo Faan. "A mí me da con la bota y no veas que daño."

"Esto no son licántropos." Dijo Paul cuando me vi sepultada por varios de los licántropos preocupados. "Son payasos, perros de compañía."

"Cuidadito tío." Le dijo Faan. "Que te la ganas."

Paff, mi bota le dio de lleno en la nuca y él se rascó la parte golpeada.

"Faan, tienes que ser más amable con los amigos de la jefa." Le dijo Tyee.

"Disculpar al muchacho." Dijo Paolo. "Faan es el más inestable de todos."

"Presentaciones luego." Dijo Kostos levantándome con sus brazos y dándome un abrazo de los 'rompe-costillas'. "Tenía que hacer esto al menos una vez."

"Chicos, me estáis avergonzando." Les dije cuando uno a uno me fueron dando un abrazo.

"Te lo tienes ganado." Me dijo Nicolai. "Por no dar señales de vida en tanto tiempo."

"A ver, garrapatas." Les dije. "Os dejo que os presentéis y yo me voy a comprobar un rastro. Paolo, por favor."

"Vai, cara." Me dijo en italiano.

"Paolo, italiano." Dije yo. "Un lobo solitario, un rastreador…"

"Los gemelos son mejores." Me dijo él.

"Los gemelos se dedican a eso." Dije yo. "Por cierto, ¿dónde están?"

"Bajo la atenta mirada de tu director en el colegio." Dijo Faan. "Para lo del curso especial."

"Espera, que voy." Me dijo Jacob.

"Tranquilo." Le dije. "Aún no estás del todo curado, espera un poco más o te tendrás que perder la fiesta."

"Cara…" Me llamó Paolo.

"Vai Paolo." Le contesté yo. "Bueno, pues enseguida vuelvo. Eh, peña, nada de peleas de machos ¿oído? Estáis en su territorio, así que portaros como buenos lobos y obedecer al macho alfa de aquí."

"¿A cual de los dos?" Preguntó Jackson.

"Al grandote de ahí." Le dije yo señalando a Sam con la mirada. "Y luego al otro." Añadí yo mirando a Jacob. "Sam es el jefe y Jacob el segundo jefe." Afirmé antes de ir deprisa junto a Paolo.

"A ver, ir desembuchando." Dijo Faan. "¿Qué le habéis hecho que está así?"

"¿Perdona?" Dijo Leah divertida. "¿Y por qué no podéis haber sido vosotros?"

"Eso." Dijo Embry. "Que los que han llegado sin más sois vosotros."

"Al menos ahora no nos ha tirado una de sus bolitas." Dijo Jackson frotándose la nuca.

(Salto espacio-temporal)

"¿Lo ves?" Le dije yo a Paolo. "Aquí parece que ha habido algo."

"Ya, pero el rastro se va para allí." Dijo Paolo.

"Por eso mismo." Dije yo tranquila. "El rastro de pistas sigue por allí pero el del olor va por allí. Lo que nos hace pensar que el tipo está evolucionando y ha intentado la de despistar, obviamente sin mucho cuidado."

"Veramente sei muy descuidado." Dijo Paolo. "Un licantropa esperto non deja un rastro tan obvio de... falso."

"Al principio era demasiado obvio que era un novato, pero ahora ya parece que ha evolucionado un poquito." Dije yo. "Además no es ni de este colectivo ni del de México."

"¿Otro lupo solitario?" Me dijo tocando una huella.

"Veramente." Le contesté yo. "E ora ... Si può tornare indietro verso il resto? (Y ahora... ¿Volvemos con el resto?)"

"Secondo." Dijo divertido. "Tu nivel de italiano va miglioramento."

"Grazie." Dije sonriendo.

Era bonito que tan solo con una llamada que le habían cogido mis nuevos amigos de cuatro patas, todos hubiesen cogido el primer transporte y se hubiesen plantado en Forks.

"Paolo." Le dije.

"¿Sí?"

"Grazie per tutto. La ringrazio per essere venuti." Le dije yo suavemente. "Gracias por venir." Le repetí la última parte pero en inglés.

"Il tuo benvenuto." Me contestó rodeándome con un brazo y acercándome un segundo.

Ya íbamos a llegar al centro social de los licántropos cuando oímos ruidos de pelea y yo bufé.

"Tranquila." Me dijo Paolo entonces. "Sicuramente non es lo que parece."

"Paolo, están peleando." Le dije yo.

"¡Bella!" Me dijo Embry riendo. "¡Ven, corre! Únete al show."

"¿Qué está pasando aquí?" Pregunté yo.

"Tu amigo Paul y Faan están jugando un poco." Me informó Kostos. "Nosotros apostamos por Faan."

"Ah, muy bonito." Dije yo. "Poner a pelear a los dos miembros más irascibles de cada parte."

"Faan, para." Le dijo Tyee. "Perdón, no sabíamos..."

"Bueno, yo me doy la vuelta y no he visto nada." Dije yo. "Que sois como niños, no puedo quitaros esa diversión. Eso sí, luego os vais a curar vosotros."

"Te acompaño." Me dijo Jacob.

"No me voy a ir muy lejos." Dije yo. "Eso sí, voy a subirme al acantilado que como no hay nada la cobertura es mejor."

"Nicola, ve con ella." Le dijo Tyee.

"Joo..." Dijo el más joven de la manada. "Que yo quería verlo..."

"Venga Tyee, que el chico está ya en edad de poder ver lo que le espera como pierda un poco la cabeza." Dije yo.

"Sigue siendo menor de edad." Me dijo Chyton.

"Y yo os recuerdo que cuando os encontré vosotros también, y hacíais cosas peores. ¿Tengo que recordároslo?" Afirmé con ironía.

"Que se quede." Dijeron los chicos a la vez.

"Venga, yo me voy que enseguida vuelvo." Dije antes de irme. "Y Aidan, por favor, quítate ese collar."

"¿Parece vuestra madre o me lo parece a mí?" Preguntó Quil.

"Lo parece..." Dijo Chyton.

"Pero solo de ellos." Afirmó Aidan. "Que son los que parecen cachorros."

"Habló el mayor de la manada." Dijo Nicolai.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jacob)

"Oye, ¿y eso del colgante?" Le pregunté al tío que parecía tener más o menos la edad de Isabella y al que ella le había llamado Aidan mientras se lo quitaba. "¿Por qué te manda quitártelo?"

Fue un poco sospechoso porque el tipo recibió todas las miradas de todos, disimulados y no tanto todos los de su 'manada' le miraron.

"Creo que le trae malos recuerdos." Me dijo falseando una sonrisa.

"¿Malos recuerdos?" Preguntó Sam ahora ya interesado.

"Aidan." Le cortó el tal Kostos, el griego.

"Es..." Dijo Aidan.

"Aidan, es tabú." Le cortó Tyee, el jefe.

En un segundo, estaba olvidada la pelea y creo que todos estábamos más atentos del secreto que intentaban esconder.

Sin embargo, por mucho que lo intentásemos, no soltaron prenda.

"Faan." Le dijo su jefe. "Destransfórmate."

Esto olía mal, muy mal. ¿Qué podía ser tan malo como para mantenerlo en ese secretismo?

"¿Por qué no podéis decir nada?" Dije yo.

"Es secreto." Dijo Aidan. "Está prohibido hablar de ello. Es... es tabú."

"Ah." Dije yo. "Tabú."

"Tabú significa que es de la más alta prohibición o secreto." Nos dijo Sam.

"En realidad es la condición de las personas, instituciones y cosas a las que no es lícito censurar o mencionar." Dijo Aidan. "Pero va por ahí."

"Venga... decírnoslo..." Dijo Embry. "Porfa..."

"A una chica no le negaréis el favor, ¿hum?" Dijo Leah.

"Lo sentimos, pero eso no funciona con nosotros." Dijo Chyton. "Estamos acostumbrados a que nuestra jefa lo haga y ya no caemos en ese truco."

"¡Mierda!" Dijo Leah molesta.

"A ver, si es tabú deberíamos dejarlo ya." Dijo Sam.

"Aidan, ve a ver si necesita ayuda con los datos." Le ordenó Tyee.

"A las ordenes." Dijo él. "Nicolai, vamos."

Aunque esos dos se fuesen, no pude evitar darme cuenta de que allí había un chico que no cuadraba con el resto, el pelirrojo que hablaba con acento irlandés estaba demasiado serio y callado.

"Oye, ¿estás bien?" Le pregunté yo.

"Ah, sí." Dijo él. "Estaba... pensando."

"Lo siento 'bro' pero no tenemos nada." Le dijo Aidan.

"Da igual." Dijo él sacudiendo la cabeza. "Ya buscaré otra guitarra."

"Guay." Dijo otro. "Ya tenemos esta noche música para hacerla sonreír."

"Espera, si sois hombres lobo... ¿qué se supone que hacéis con una vampiro tratándola con tanto cariño?"

"Es amiga nuestra." Dijeron en general.

"¿Lo ves?" Les dije yo a Sam y los que aún dudaban de ella.

"¿Y como de amigos sois?" Les preguntó Leah.

"MUY amigos." Puntualizó el griego. "Cuando estamos trabajando juntos hasta me dejaba llevarla a las zonas turísticas de noche."

"Ya, pues a mí me dio la comida ya mascada cuando acabé tan mal que no pude ni masticar la comida." Afirmó Jackson.

Cuanto más cosas de esas contaban más furioso me ponía, hasta que Sam me puso la mano encima.

"A mí también me encanta ver que la chica es polígama y todo eso pero ya basta de detalles tan íntimos." Dijo para ellos. "¿Qué habéis venido a hacer aquí?"

"A salvar a nuestra chica." Le dijo Tyee ¿o era Chyton?. "Faan la llamó y le cogió un borde que le hizo molestar."

"¿Y para qué la llamabais?" Dije yo.

"¿Qué pasa, vosotros no llamáis a vuestros amigos de vez en cuando?" Me dijo Chyton, o Tyee; la verdad es que no conseguía distinguirlos. "Nosotros sí."

De cualquier modo, aunque eso fuese verdad, me estaba comenzando a sonar a que aquello era un poco raro. Como si ocultasen algo.

Hasta que regresó Isabella dando gritos a sus dos acompañantes.

"Aquí llega el tifón del este." Dijo Paul.

"¿Ocurre algo, Bella?" Le pregunté.

"Sí, que aquí no me llegan la noticias nunca." Dijo ella molesta. "Y que aquí nuestros amigos se van a poner de correr para escapar..."

"Que conste que intentamos decírtelo antes, pero no cogías el móvil." Dijo Kostos.

"Por si acaso..." Dijo Jackson apartándose.

"A ti quería verte, activista." Le dijo ella saltando y cogiéndole de la oreja que no tenía tapada con flequillo. "Y tú Aidan, ya podrías cuidarle un poco ¿no?"

"A ver, que creo que aquí está habiendo un error." Dijo Tyee. "Te han llegado las noticias mal. Tranquilízate y luego te lo contamos."

"Jo, esto es como ver una telenovela gratis." Dijo Leah divertida.

"A ver, ¿qué está pasando aquí?" Preguntó Sam. "¿Quiénes son estos, qué hacen aquí aún y de qué va todo esto?"

"¿Y a ti qué te importa?" Preguntó Kostos. "Sois unos curiosos."

En un segundo se volvió a liar la de cristo es rey y entonces yo saqué una bola del cinturón y la activé para tirarla al centro de todos.

"¡Al suelo!" Gritó Chyton al darse cuenta de qué era.

"¡Ay!" Gritaron cuando se llevaron los picotazos.

"Va siendo hora de sentarnos todos unos minutitos y hablar de esto." Dije yo tras suspirar en busca de paciencia. "Y por favor, nada de peleas."