Capítulo 18: A

Capítulo 18: Decisiones arriesgadas.

(Voz de Edward)

"Os lo juro." Dije yo ante todos. "¡Era un licántropo!"

"Edward, no seas estúpido." Le dijo Jasper. "Lo que dices es algo imposible. Una abominación, anti-natural."

"Pues yo creo que sería genial." Dijo Bella.

Claro, ella no sabía nada sobre estas leyes.

"Bella, no es solo que sea tal sacrilegio." Le dijo Esme. "Es que además está prohibido."

"Nunca ha habido precedentes de algo así, si eso es cierto... entonces eso sería algo increíblemente peligroso." Dije yo. "Además, de algo asqueroso."

"¿Os imagináis qué saldría si se hubiesen reproducido?" Preguntó Alice.

"Por favor, que estamos presentes." Dijo Emmeret. "Nada de cosas tan... repugnantes."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Isa)

"¿Otra vez mirando la luna?" Oí que me preguntaban desde atrás.

"¿No deberías estar en tu casa?" Le pregunté. "Sam se va a cabrear cuando tu amigo Jared le diga que has estado aquí." Afirmé mientras señalaba a donde hacía ya un par de horas que estaba el lobo que era Jared apostado vigilando las tiendas de campaña donde estaban los otros lobos descansando del viaje tan largo.

"No te preocupes, le sobornaré." Afirmó él sentándose junto a mí. "¿Pensabas en algo?"

"En que odio que Edward se haya enterado de cierto asunto." Afirmé yo. "Estaba recordando algo de mi pasado."

"Tenía que ser algo importante cuando estabas tan callada, con la mirada perdida." Me dijo, cuando no le contesté él volvió a hablar. "Va, dime qué es lo que te preocupa."

"Lo siento Jacob, esta vez no." Afirmé yo.

"¿Por qué no?" Me preguntó.

"No quiero ponerte en peligro." Afirmé yo.

Entonces hubo un silencio.

"¿Y si no me importa que me pongas en peligro?" Afirmó él.

"Jacob." Le corté yo tristemente. "No te improntes en mí, por favor."

(Voz de Jacob)

"Jacob. No te improntes en mí, por favor." Me dijo la chica.

Eso me dejó helado. ¿Cómo se había enterado? ¿Acaso...?

"¿Por qué dices eso?" Le pregunté.

"Sé que es algo que no podéis controlar, pero..." Me dijo tristemente abrazándose las piernas.

"¿Pero?" Le pregunté.

"Debes hacerlo." Afirmó ella. "No soportaría volver a perder a alguien que me importa."

Entonces era cierto, había alguien más.

"No te fíes de ella." Dijo Jared en mi mente. "No sabes si está mintiendo."

Por supuesto que no mentía, pero... no entendía por qué ni a qué se refería.

"¿Hay... hay otro?" Le pregunté yo.

"Sí." Me dijo ella. "Hay otro, estamos prometidos en nuestro mundo."

Eso hizo que mi mundo se redujese a trozos diminutos, de nuevo.

No, aquello no podía ser verdad... ¡Eso era!. ¡Debía ser mentira!

"Mientes fatal." Le dije tentando mi suerte.

"Jacob, lo siento." Me dijo levantándose. "Esto no puede ser."

"¿Por qué?" Le pregunté sujetándole la mano. "Dame una buena razón y te dejaré en paz."

"La mejor razón es porque tú eres un licántropo y yo un vampiro." Me dijo soltándose. "Cuando se despierten estos diles que podrán encontrarme en Port Angels por la mañana. Voy a ir allí a hacer unos asuntos allí. Hasta... Adiós." Dijo antes de salir corriendo.

Intenté correr tras ella, pero por mucho que lo hiciese, aunque hubiese estado en mi forma animal, ella seguía siendo más rápida que un licántropo y se perdió pronto.

Por mi parte, yo me caí al suelo y sentí cómo se me partía el corazón.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Edward)

"Eh, tenemos que hablar." Le dijo Jasper a Isabella cuando entró por la puerta.

Sin embargo algo no iba bien, parecía demasiado seria incluso para ella, hasta que me vio había podido pillar algo, pero en cuanto se dio cuenta de que estábamos por allí cerró en banda su mente.

"¿Acaso tienes algo que ocultar?" Le dije yo.

"Llevo tiempo entrenando para hacerlo con Aro, tú no eres un problema." Me dijo.

No, algo no iba bien, demasiado borde incluso para ella.

"Supongo que te ha faltado el tiempo para ir a contarles el chisme a todos ¿no?" Me dijo mirándome echando fuego por los ojos.

"El 'chisme' era algo demasiado gordo." Le contesté yo.

"Niños, por favor." Nos pidió Carlisle. "Querida amiga, me gustaría qué hay de verdad en lo que nos ha contado Edward. Si no te importa..."

"Sí, sí me importa." Dijo ella. "Pero no os preocupéis, no voy a molestaros. Recojo mis cosas y me voy antes de que cause otro desastre."

"Espera." Dijo Carlisle cogiéndole de la mano antes de que pudiese moverse más. "No te pongas a la defensiva, por favor. Solo queremos saber qué hay de verdad en el rumor que yo había oído ya y que Edward ha vuelto a recordarme esta noche."

"Solo queremos saber, tampoco queremos hacerte nada." Dijo Jasper.

Fue curioso, pero entonces ella se soltó y extendió una mano hacia Bella hasta que le puso la mano en el brazo y entonces miró a Jasper.

"Odio que uséis vuestros truquitos conmigo." Dijo entonces.

"Ahora estás en desventaja." Le dijo Carlisle que parecía entenderlo todo.

A esto ella simplemente sacudió la cabeza y levantó una mano para demostrarle algo.

"Vale, déjalo, por favor." Le pidió Carlisle. "Está claro que puedes seguir usando tus poderes y el de Bella."

Entonces todos le miramos a él.

"Isabella acaba de tomar de Bella una copia de su habilidad de repeler ataques mentales." Nos explicó Carlisle. "Así que ni Edward va a poder leerle la mente en un rato ni Jasper podrá calmarla."

"Aún podemos darle una paliza." Afirmó Emmeret en broma.

"No me tientes." Le dijo ella. "No tengo una buena noche."

"¿Te importa ahora que estás en ventaja frente a nosotros el sentarte a hablar?" Le dijo Jasper.

"No hay nada que hablar." Afirmó ella.

"¿Es cierto que te enamoraste de ese licántropo sí o no?" Le pregunté yo.

"Lo mataron ¿qué más da eso ahora?" Dijo ella con dureza mirando al suelo.

"¿Sí o no?" Repetí yo.

No contestó, así que la miré como el resto.

"Creo que tenemos una respuesta." Dijo Emmeret.

"Es tan repugnante que me dan arcadas." Afirmó Rosalie.

Aquello fue peligroso, porque por un segundo pensé que Isabella atacaría, pero se limitó a temblar furiosa y desaparecer para oír ruidos arriba, donde se supone que era su cuarto de almacenar cosas.

"Muy delicada, Rosalie." Le dijo Alice.

"Creo que además está muy triste." Dijo Bella suavemente.

"¿Por qué?" Preguntó Emmeret. "¿Porqué le mataron la mascota?"

"Creo que no era su mascota." Dije yo. "Por muy repugnante que sea."

"Tuvo que ser muy doloroso." Afirmó Bella.

"¿Qué sabes tú de relaciones entre licántropos y vampiros?" Le dijo Rosalie para llevarse un siseo mío de aviso.

"Sé lo que es el amor entre dos especies diferentes..." Dijo Bella.

Entonces Alice desapareció un momento para regresar al instante.

"Esto... Creo que estoy perdiendo facultades, pero... Carlisle ¿los vampiros podemos llorar?" Preguntó ella.

"No." Afirmó él. "¿Por qué preguntas eso ahora?"

"Porque entonces no sé qué es esa chica, pero desde luego no es vampiro." Dijo ella mostrándonos los dedos con una gota de algo cristalino y como con alguna veta de sangre.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jacob)

"¿Dónde ha ido?" Me preguntó el licántropo griego cogiéndome por las solapas.

"¡Os digo que no lo sé!" Le repetí yo. "¡Se escapó de mí!"

"¿Qué... le has... hecho?" Me dijo uno de los gitanos temblando de rabia.

"¡Oye, que él no le ha hecho nada!" Gritó Jared. "Encima que es un idiota por improntarse de alguien así..."

"¿Cómo has dicho?" Le dijeron entonces soltándome de golpe de la sorpresa.

"Estaba cantado que esto iba a acabar así." Dijo Jared. "O así o uno de los dos moría."

"Chico, ¿te has improntado de Isabella?" Le preguntó el pelirrojo en inglés.

"Eso creo." Dije yo tragando con alivio.

"Vaya, por fin lo admites." Me dijo Jared un poco sorprendido.

"Esto huele mal..." Dijo el otro licántropo irlandés, Aidan.

"Venga, desplegaros y a buscarla." Dijo el que parecía el jefe de todos.

"Tyee, eh, espera un momento." Le dijo el italiano. "A estas horas podría estar en un avión para Turkmenistán."

"Da igual, hay que buscarla." Afirmó Aidan. "Yo la buscaré por el norte de aquí. No pienso dejar que vuelva a irse así."

"¿Acaso ha pasado esto antes?" Pregunté yo.

De nuevo aquel silencio sepulcral de secretismo entre ellos.

"Creo que debería saberlo." Dijo el más gordo. "Al fin y al cabo él podría ser..."

"No." Dijo Chyton.

"Chyton, yo creo que Faan tiene razón." Dijo el otro. "Recuerda lo que pasó la otra vez."

"Yo también creo que deberíamos contárselo." Dijo el pelirrojo. "Al fin y al cabo podrían venir a por él."

"¿Quiénes?" Pregunté yo.

"Los Vulturis." Me dijeron.

"¿Quiénes?" Preguntamos Jared y yo.

"Los Vulturis." Nos dijo el italiano Paolo. "Sei una familia moltto poderosa, la pui poderosa de todas." Dijo. "La sua realeza."

"¿Tenéis reyes?" Dijo Sam.

"No son reyes coronados." Dijo el irlandés. "Pero los primeros vampiros de entre ellos. Los jefes supremos."

"¿Qué pasa con ellos?" Preguntó Sam.

"Que la vez anterior que un licántropo se improntó de ella ellos enviaron a gente a acabar con el problema." Afirmó el griego.

"¿Con un licántropo?" Pregunté confuso.

"Sí." Dijo el irlandés moreno. "Con nuestro hermano, de Jackson y mío." Dijo señalando al otro irlandés, el pelirrojo. "Con Carrick."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Isa)

"Vuelo con destino a Nueva York, pueden ir pasando por la puerta de embarque 40C." Dijo la voz de los altavoces.

"¿Algo que declarar?" Me preguntó el hombre de la aduana.

"Sí, esta bolsa." Dije yo suavemente dejando mi bolsa de viaje en la mesa. "Son... efectos personales."

"Limas de uñas, pintauñas, lápiz de labios..." Dijo el hombre contando las cosas hasta llegar al bote de colonia por lo que lo abrió y olió. "Colonia... todo en orden. Que tenga un buen viaje." Afirmó echándome un sello en el pasaporte.

"Perdón primita." Dijo Alice apareciendo a mis espaldas. "Me retrasé un poco en el baño."

"Alice, largo." Le dije.

"No, me voy contigo." Me dijo. "Sé a dónde vas; podría ser peligroso."

"Por eso mismo tienes que quedarte aquí." Le dije.

"Huir no es la forma." Me dijo mientras entrábamos al avión juntas.

"¿Tú también te has chivado a todos de dónde estaba?" Le dije molesta.

"Eh, a mí no me contestes así ¿oyes?" Me dijo poniéndose digna un segundo antes de suspirar. "Edward solo nos lo contó porque pensó que era importante que supiésemos qué había pasado."

"Vosotros pensáis como ellos." Le dije. "Y yo no estoy cometiendo ningún crimen."

"¡Claro que no!" Dijo otra voz atrás nuestro.

"¡Venga ya!" Dije yo. "¡¿Qué es esto, una broma?!"

"Oye, tranquilita que estamos en un avión." Me dijo Alice. "Bella y yo nos íbamos a ir a un fin de semana 'solo-chicas' a Florida. Aunque la única que iba a ir a la playa era ella."

"Alice, esto no es un juego." Le dije yo. "Si sabes a dónde voy sabrás que Bella es como un caramelo a la puerta de un colegio."

"He visto que no estaba en peligro para nada." Dijo Alice acomodándose y cogiendo los auriculares del asiento. "Y ella quería venirse."

"No, en serio, Bella, baja del avión." Le dije yo volviéndome en el asiento. "Si vas a Italia estarás en peligro. Los Vulturis te encontrarán."

"No pienso bajarme." Me dijo. "No pienso dejar que alguien que ha pasado por eso se quede sola frente a todos." Afirmó

"¿Qué sabes tú de eso?" Le dije yo cabreada. "Tú no sabes nada, ¿por qué hablas como si supiese de qué va todo esto?"

"Porque yo también estoy enamorada de un vampiro, y lo estuve de un licántropo." Me dijo.

Eso me dejó congelada, pero a mí las congelaciones no me duran apenas, en un par de segundos volvía a estar de nuevo activa.

"Tú eres una humana, puedes enamorarte de quien quieras." Afirmé.

"¡Y tú también!" Me dijo para, al darse cuenta de que había llamado la atención en general, volver a su tono susurrante. "Eres una persona, aunque no seas humana deberías poder elegir con quién…"

"Pero no puedo." Le dije yo. "Ni yo, ni Alice, ni Rosalie, ni Jasper… nadie puede. Si nos enamorásemos de un humano hasta el punto de Edward contigo la única salida contemplada en nuestras leyes es convertirlo. Nunca, jamás, en la vida demos enamorarnos de un licántropo." Afirmé. "Somos… demasiado distintos."

"No entiendo por qué." Me dijo ella.

"Porque somos especies enemigas." Le dije yo molesta. "Por eso mismo."

"Bella, esto no funciona." Se quejó Alice mirándonos a Bella y a mí.

"Cámbiame el sitio." Le dijo Bella. "Estos sí se oyen."

Fue todo un momento, y al siguiente Bella estaba sentada en el asiento de Alice junto a mí y viceversa.

"¿Qué pasó?" Me dijo Bella.

"Pasó que tu marido es un metomentodo y se puso a hurgar en la mente de un amigo, pasó que se puso a hurgar en la mente del hermano menor de un gran gran amigo mío." Le dije furiosa. "Eso es lo que pasó."

"Bella, déjala un poco, por favor." Le dijo Alice mirando la pantalla del avión el vídeo de seguridad de antes de despegar. "Ahora lo único que vas a lograr es que acabe mordiéndote y no metafóricamente hablando."

Entonces llegó la persona que se iba a sentar al otro lado de Bella y mientras yo cerraba los ojos para intentar que esa chica humana dejase de darme la tabarra, Alice hizo acopio de todo su encanto vampírico y consiguió que el hombre le cambiase el sitio quedando así las tres juntas.

Bella siguió intentándolo un rato más, hasta que me puse los cascos del asiento y tras dos minutos intentándolo pasó de mí.

"No te lo tomes a mal." Le dijo Alice. "Algunos son así de bordes cuando se cabrean."

"Lo sé." Afirmó Bella. "Supongo que para ella debe ser muy difícil hablar de esto si es algo… bueno tan tabú en vuestra sociedad." Dijo deprimida mientras yo pasaba de ellas mirando fuera de la ventanilla.

"Además de eso sería… sería como una herejía de las que hemos leído que castigaban en la edad media. Nosotros no quemamos brujas, matamos vampiros. Bueno, ella mata vampiros. Y no es la única."

"Ojala confiase en mí." Suspiró Bella.

(Salto espacio-temporal)

Era ya tarde cuando Bella se quedó dormida en su asiento y yo aproveché que acababa una película muy aburrida sobre un caso policial para quitarme los auriculares.

"Deberías ser un poco menos borde con ella." Me dijo Alice. "Es humana y solo pretendía ayudarte."

"Ahora me diréis que vosotros también pretendéis ayudarme ¿no?" Le dije. "Los que pensáis que una relación entre un licántropo y un vampiro es, además de pecado, vomitiva."

"Pues sí, no puedo negarte que eso es algo que no podemos concebir, los licántropos son… vale, pueden ser majos si se les conoce mejor, pero desde luego a nadie en su sano juicio se le ocurre enamorarse de uno." Me dijo Alice. "Sin embargo, estamos intentando entenderlo y al menos yo te he seguido para intentar echarte una mano. Y créeme, no soy la única que está preocupada."

"Alice, no soy una cría." Afirmé yo. "No tienes por qué seguirme para protegerme, estoy en un lío que me he buscado yo sola así que voy a salir yo sola."

"Sabía que dirías eso, como sé que tomarás medidas para que no te sigamos, por eso estoy intentado cambiar el futuro." Afirmó mientras veíamos a la azafata venir con el carrito de la comida. "Creo que será mejor despertar a Bella."

"Será mejor que lo hagas tú." Afirmé. "A ti te tiene más confianza, te lo perdonará más fácilmente, al instante."

Eso le hizo sonreír a medias mientras yo miraba de nuevo a fuera de la ventanilla.

No podía dejar que Bella fuese a la boca del lobo, podría ir en compañía de un licántropo y así los poderes de Alice no funcionarían conmigo, pero todos los que eran aliados estaban ocupados o fuera del país. A no ser…

"Cena." Dijo la azafata cuando llegó con los carritos a nuestro lado.

"Gracias." Dijo Bella.

"Yo estoy un poco revuelta del estómago." Dijo Alice sonriendo con cara de estar un poco mareada. "Será mejor que no coma nada."

"Si lo desea puedo traerle una pastilla para el mareo." Le dijo la azafata.

"Es muy amable." Le dijo Alice.

"Muchas gracias." Le dije yo cogiendo la bandeja de comida empaquetada que nos daban ante el asombro de Bella y Alice. "Hummm… me encantan las tortillas."

"Que aproveche." Dijo la azafata. "Ahora le traigo su pastilla para el mareo, señorita." Le dijo a Alice.

"No deberías desaprovechar así la comida." Me dijo Alice.

"¿Desaprovecharla?" Pregunté con un tenedor de tortilla en la boca antes de tragar y mirarla con la cabeza un poco ladeada. "Ah, bueno, es que puedo comer normal si quiero." Afirmé. "Bueno, casi. No puedo comer mucho ni todos los días pero… bueno, me hace sentirme más persona."

"Cuando les diga al resto que puedes comer normal no se lo van a creer." Afirmó Alice.

"Yo pensaba que no comíais comida normal." Afirmó Bella sorprendida.

"Necesitas un entrenamiento de muchos años y mucha fuerza de voluntad para poder volver a comer comida normal. La mayoría de los que lo intentan no lo consiguen."

"Oye, ¿qué eres tú en realidad?" Me dijo Alice confusa cuando me acabé el plato de tortilla y empecé a comer la ensalada 'plastificada' que nos habían puesto.

"Como vosotros los Cullen." Afirmé.

"Los de nuestra clase no pueden comer normal, ni enamorarse de animales ni…" Dijo para cortarse de pronto.

¿Ni qué? Qué era lo que me iba a preguntar aquella morena con cara de duende. Qué había descubierto sobre mí que no debiera.

"¿Sí?" Le pregunté.

"No eres vampiro." Afirmó ella. "Los vampiros no lloran. Pero… te alimentas básicamente de sangre animal y como sea que lo llamaste tú."

"Sangre muerta." Le contesté. "Y no lloro, no puedo. Soy una de los de nuestra clase."

"Eso es imposible." Afirmó ella. "Lo de que puedas comer un poco de comida normal aún podría pasar. Pero… desde luego has llorado. Vi lágrimas en tu cuarto, lágrimas muy raras…"

Así que me había pillado, me había vuelto a pasar.

"No… no son… lágrimas, al menos no como se entienden." Le dije suavemente.

"¡Puedes llorar!" Me dijo Bella con los ojos desorbitados.

"No… no es como llorar." Le dije. "Solo… solo me ha pasado… dos veces."

"¿Dos veces?" Me dijo Alice.

"Cuando mataron a… cuando un amigo murió y cuando tuve que dejar América hoy a todo correr." Afirmé tristemente.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jacob)

"Por favor, llevadme con vosotros." Le pedí a los hombres extranjeros.

"Tú no eres parte de esto." Me dijo el niñato ruso.

"Entiéndelo chico." Me dijo el jefe. "No podemos llevarte, solo serías una carga."

"Quiero ir." Afirmé manteniéndome en mis trece.

"A ver, niñato." Me dijo el más gordo de ellos. "Tú no tienes nada que ver con la guerra que hay en Europa, ni tampoco tienes nada que ver con Isabella ni los asuntos que ella tiene en ningún sitio, solo aquí. Quédate aquí y sé un buen chico."

"Jacob, compórtate." Me dijo Sam dándome un golpe en la nuca.

"No te podemos llevar y punto." Dijo Tyee. "Venga chicos, nos vamos."

"Fratello." Les dije repitiendo lo que había oído decirles a Isa.

No sabía qué iba a provocarles a ellos, pero se pararon en sus pasos en silencio.

"Ella dijo que era fratello." Les dije.

"Cierra tu bocaza." Me ladró el gordo. "No sabes qué significa."

"No, pero sé que vosotros sí." Afirmé. "Y si sirve para que me llevéis con vosotros entonces lo voy a repetir hasta la saciedad."

"Tyee." Le dijo el otro moreno de piel.

"Ni aún que lo supiese." Afirmó él. "Sabes que no puede ser. No."

"Pero aunque no lo sepa." Dijo el ruso un poco sorprendido.

"Ella nos despellejará lentamente si lo llevamos." Afirmó Aidan.

"Aidan." Le dijo su hermano.

"Jackson, no te metas." Afirmó él. "¿O es que no te acuerdas de lo que pasó con Carric?"

"No compares." Dijo el gordo. "Ese tío era grande, fuerte… este es un tirillas."

"Eh, que Jacob tampoco es tan tirillas." Me defendió Paul. "Al menos os saca media cabeza como mínimo a la mayoría de vosotros."

"En una pelea le gana hasta el retaco." Afirmó el gordo.

"Eh, sin peleas, no tenemos tiempo que perder." Les dijo el jefe. "Vámonos."

Si pensaban que iba a dejarlo pasar todo así de fácil iban muy equivocados, vaya que sí...

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Isa)

Era tarde cuando llegamos al aeropuerto de Roma, Bella dormía y Alice hacía como que dormitaba, sin embargo, cada vez que yo me movía ella entreabría un ojo para cerrarlo al comprobar que todo iba bien.

"Bueno, y ahora qué." Preguntó Bella.

"Ahora dedicaros a pasear por Italia si queréis, pero manteneros lejos de Volterra." Les dije.

"Isabella, deberíamos ir contigo." Afirmó Alice.

"No. Sería peligroso." Afirmé yo. "Para ti y para Bella. Sobre todo para ella."

"Pero es que lo que he visto no es..." Me dijo Alice.

"Da igual." Afirmé. "Yo ya he vivido mucho, he hecho muchas cosas, algunas de ellas no me enorgullezco de ellas, he quitado mucho y me han quitado a gente que era muy valiosa para mí. No pienso volver a dejar que eso ocurra."

"Pues no dejes que ocurra." Afirmó Alice. "Vuelve a Forks, si estás con nosotros estarás protegida."

"Si vuelvo a Forks estaré poniéndoos en peligro a vosotros y a otra gente inocente." Afirmé. "Si vuelvo a Irlanda, pronto me encontrarán los Vulturis y cazarán a mis amigos allí... vaya a donde vaya no hay lugar seguro para mí."

"No digas eso." Me dijo Bella.

"Bella, ella lleva razón." Le dijo Alice tristemente. "Si la buscan es posible que no esté segura en ningún lugar."

"Sé que me buscarán." Afirmé. "Y preferiría ahorrarme el que me encuentren en un sitio rodeada de gente como Bella o de gente que me importa."

"¿Cómo por ejemplo la gente de una especie de instituto?" Me preguntó Alice.

"¿Qué has visto?" Le pregunté.

Con cuidado me ofreció su brazo y tuve que concentrarme en lo que quería conseguir antes de tocar su fría piel. La visión de Aro, eso me permitió ver lo que ella había visto. Apenas eran unos fragmentos de algo, había licántropos así que las visiones de Alice eran muy confusas, sin embargo lo suficiente reveladoras como para que me diese cuenta inmediatamente de qué eran.

"¿Sabes cuando va a pasar?" Le pregunté.

"No, esperaba que tú pudieses decirme algo más." Me dijo.

En un simple gesto saqué mi móvil y moví la agenda sin mirar para marcar un número y llevarme el aparato a la oreja.

"Giorgio, caro, tener cuidado, las cosas van a ponerse feas por allí." Le dije.

"¿Has visto algo?" Me dijo.

"Una hermana puede ver el futuro, no ha sido muy clara porque allí hay también licántropos y nuestras visiones no pueden incluirlos, obstruyen la vista. Allí se va a liar una buena, tener mucho cuidado."

"¿Dónde estás?" Me dijo.

"En Italia, voy a ir a Volterra." Afirmé.

"Genial, eso significa que has acabado todo ya." Afirmó feliz.

"No, eso significa que voy a ocuparme de algo antes de poder ir a ayudaros." Afirmé. "La jauría están en América, cuidando un poco una gente." Le conté. "Y creo que Lily e Ivvan están fuera de cacería amaestrando a un hermano."

"Para estar fuera te enteras de todo." Me dijo.

"Ya hablaremos otro rato." Le dije. "Pasa la voz, que todo el mundo tenga cuidado, sobre todo los alumnos." Le ordené antes de colgarle y seguir mirando a Alice y Bella.

"Tú estás acostumbrada a mandar y que obedezcan ¿no?" Me dijo Alice.

"Yo soy algo justo debajo de los Vulturis." Afirmé. "Solo ellos pueden darme órdenes a mí, así que sí, estoy acostumbrada a mandar y que obedezcan, no por decisión propia sino por su decisión."

"Pareces una capitana." Dijo Bella en broma para encontrarse con silencio sepulcral como respuesta. "Es..."

"Será mejor que no os acerquéis mucho a Volterra." Le dije a Alice. "Si la encuentran ten por seguro que no serán tan benévolos como yo."

"No podemos dejarte sola." Dijo Alice. "No está muy claro qué pretenden hacer contigo cuando aparezcas por allí."

"Alice, allí yo soy casi de la familia aunque vaya por libre casi todo el tiempo." Afirmé. "Yo estoy a salvo, tú no tienes tanta confianza ganada y Bella... Bella sería una estupenda cena para Heidi o los hombres. Lo siento pero no puedo permitir que me acompañéis."

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