Capítulo 19: Los Vulturis.
"Isabella." Me dijo Aro sonriendo. "Que alegría volver a verte."
"Siento haber interrumpido vuestra... comida." Le dije percibiendo cierto chorretón de sangre en la barbilla aunque se la había limpiado un poco...
"Estás a tiempo si quieres un poco." Me dijo. "Heidi nos trajo un par de buenas cosechas."
"Muchas gracias, pero he cenado de camino aquí." Afirmé mostrándole la bolsa de sangre clónica que había consumido de camino a Volterra y que aún conservaba unas gotas de sangre. "Venía a daros el informe, todo está solucionado."
"¿Las disputas territoriales?" Me preguntó.
"Aún estoy en ello." Afirmé. "De todas formas desearía poder tomarme un tiempo de descanso, tal y como he dejado las cosas allí no se van a enfrentar en un tiempo."
"¿Puede saberse para qué necesitas el descanso?" Me preguntó.
"Sabes que hay momentos en los que hasta yo me encuentro mal." Afirmé.
Con cuidado me pasó la mano por la cara, era un gesto que solo permitía a él de los tres; ya sabía que lo que en realidad buscaba no era reconfortarme, sino leer algo en mi, por eso cerré en banda mi cerebro y sustituí los secretos por falsos recuerdos antes siquiera que pudiese acercar su mano a mí.
"Desde tu herejía has estado pasándolo mal al menos una vez al año. Pero pensaba que era entre finales de enero y principios de abril." Me dijo.
"Lo es, pero ahora estoy un poco... cansada, necesito un poco de descanso." Afirmé cerrando los ojos y dejando que me diese esa falsa idea de caricia para reconfortarme. "La gente de Forks es demasiado estresante de tratar con ella... demasiados sentimientos de todo tipo..."
"Está bien." Dijo. "Caius y Marcus se pondrán contentos de tenerte por aquí."
"Claro." Afirmé. "Será un honor."
"Haré que te preparen tu estancia habitual." Me dijo. "¿Querrás jugar a ser humana?"
"Un poco de sol me vendría bien, sí." Afirmé.
"Heidi se encargará de todo." Afirmó. "Últimamente se dedica a cazar en la costa."
"Genial, hace mucho que no la veo." Afirmé con un tono de cansancio físico en la voz.
"Ale, ve a descansar." Me dijo. "Tus favoritos siguen donde siempre."
"Gracias." Afirmé.
"¿Querrás un humano para entretenerte?" Me preguntó.
"Por ahora no, gracias." Le contesté. "No podría manejarlo a mi antojo sin descansar un poco."
"Que descanses." Me dijo sonriéndome.
Yo ya sabía que Aro era siempre así de simpático, como un tío con su sobrina, pero sin embargo, igualmente sabía que en la 'familia' todos éramos un poco falsos, seguramente se podría a conspirar para vigilarme en cuanto pudiese, y no me confundí.
Tan pronto salí de la sala, entró uno de sus guardas.
"Demetri, nuestra querida sobrinita Isabella esta por aquí; vigila que no haga una de las suyas." Le dijo Aro.
"Desde luego." Afirmó este. "Me aseguraré de que no salga sin permiso ni avisar."
(Salto espacio-temporal)
"Vaya, veo que como siempre vuelves a estar leyendo." Me dijo Heidi sonriendo al tercer día cuando regresó de donde quiera que estuviese. "Nunca comprenderé ese afán tuyo por perder el tiempo haciendo esas tonterías."
"Estas tonterías son la única forma de descanso que se me permite tener." Afirmé pasando hoja antes de ponerle la cinta de marcar en qué página me llegaba. "Me alegra verte."
"Siempre es un placer verte por aquí." Afirmó. "¿Cuánto hace que no venías a descansar aquí?"
"Mucho, supongo."
"No. Ah, ya lo recuerdo." Dijo sonriendo. "Desde aquella vez que te peleaste con algunos de los soldados de la casa. La verdad es que sigo sin saber por qué, pero..."
"No me gusta que metan las narices en mis asuntos, ni tolero que se metan con mis presas ni amigos." Afirmé digna.
"Tú y tu manía de proteger a los que te caen bien." Me dijo. "Demasiados amigos y ningún amante."
"Amantes los hay a patadas." Afirmé. "No necesito eso."
"Pues me han dicho que van viendo salir a Felix II de aquí con mucha frecuencia." Me dijo divertida.
"Se llama Royce, y es un tipo realmente encantador aunque tú pienses que es mi consuelo." Le dije. "Es un chico muy listo aunque demasiado joven para mí."
"Bah, joven ni viejo... Nosotros tenemos una eternidad por delante, y el chico está de miedo." Me dijo. "Además, tienes la ventaja de que si no me equivoco en mis deducciones, tú le convertiste. Marcus dice que te mandaron traerlo porque era muy importante, así que..."
"Sí, le convertí yo, pero lo hice aquí." Afirmé. "Ellos querían evaluarlo antes. A mí me pareció un pobre chico."
"Bueno, mejor que tu 'marido'." Me dijo con ironía.
"Mi marido como tú le llamas es alguien especial, así que deja de meterte con él." Le dije. "Ambos sabemos que lo nuestro no puede ser."
"Vale, vale." Dijo casi riéndose. "Sigo sin entender por qué te pones así, pero bueno, yo solo venía a saludarte y porque Aro me dijo que estabas por aquí así que pensé que igual te interesaba dar una vuelta por Volterra."
Una vuelta por Volterra, con Heidi que era una de las cazadoras favoritas de la familia para conseguirles comida... sonaba bien, igual estaba enterada de los movimientos que había por ahí.
"Está bien." Le dije mientras me sonaba el móvil. "Necesito algo de ropa mejor que esto. Además, hace tiempo que no estoy por aquí. ¿Me disculpas un segundo, por favor?"
"Claro, tranquila." Me dijo. "Tómate tu tiempo."
(Salto espacio-temporal)
"¿No ves nada?" Preguntó Bella mientras ella y Alice estaban escondidas en una habitación de un hotel de la Piazza Nabona en Roma.
"Nada, siguen siendo todo muy corto, fragmentos cortos y demasiado confusos." Afirmó Alice. "Si no fuese imposible diría que o los Vulturis tienen licántropos con ellos o ella se niega a planificar nada para evitar que le vea el futuro."
De pronto llamaron a la puerta con fuerza.
"¿Has vuelto a llamar al servicio de habitaciones?" Preguntó Bella.
"Tenemos visita." Afirmó Alice poniéndose un poco tensa. "Escóndete."
Fue solo un momento y Bella se encerró en el baño de la habitación mientras Alice iba a abrir la puerta.
"¿Señoritas Cullen?" Preguntó una voz aterciopelada de hombre.
"Ya, Shouji." Le dijo una chica. "Te han dicho que era aquí."
"¿Sí?" Pregunté entonces.
"¿Señoritas Cullen?" Preguntó entonces el chico. "Perdonen, venimos de parte de Isabella."
"¿De quién?" Pregunté.
"Aparta Shouji." Le dijo la chica.
"No, Nerisha." Le dijo el hombre. "Dijo sin violencia."
"No pienso dejar que nos encuentren aquí." Afirmó ella. "Aparta."
"Señorita Cullen, agradeceríamos que nos dejase entrar." Afirmó el chico. "Antes de que Nerisha pueda derribar la puerta."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Bella)
"A ver ¿me repetís otra vez quiénes sois?" Le preguntó Alice los dos tipos embozados que habían entrado al cuarto. "¿Qué hacéis aquí?"
"Somos Shouji y Nerisha." Nos dijo el chico mientras la chica miraba fuera de la ventana a través de las persianas. "Venimos de la escuela Hallo para asegurarnos de vuestra seguridad y..."
"Shouji, abrevia." Le dijo la chica poniéndose borde. "Tenemos visita. La niña está cantando que no veas."
"¿Qué niña?" Preguntó Alice.
No oí pasos y de pronto la puerta se abrió y me encontré cara a cara con una mujer negra de ojos amarillos embozada con una capa negra.
"Esta niña." Afirmó ella cogiéndome a la fuerza de la mano y tirando de mí fuera del baño. "Canta demasiado a humana."
"¡Suéltala!" Le dijo Alice.
"¡Tranquila, niña!" Me dijo la mujer. "Ni que tuviese interés en tocarte..."
"Nerisha, no seas tan arisca." Le dijo el hombre antes de volverse a Alice."Perdonad, pero nos han pedido que os echásemos un ojo y que os llevásemos a seguro. Y nos estamos quedando sin tiempo."
"Shouji..." Le dijo la mujer negra desde la ventana.
"Por favor, debéis confiar en nosotros." Nos dijo el chico. "Isabella nos mandó para que os recogiésemos y os llevásemos a seguro. Eso sí, la niña tiene que ponerse un poco de desodorante."
"No tengo." Afirmé yo.
"No, este desodorante." Afirmó mostrándome un spray enorme lleno de un líquido raro que olía mal. "Esperamos que cubra tu olor."
"Shouji, que ya han entrado." Afirmó la mujer.
"Coge a la chica." Le pidió él. "Rocíala con el desodorante y llévala a tu espalda. Yo me encargo de despistar."
"Vale, vale." Dijo la mujer quitándome el frasco y asfixiándome mientras me rociaba de arriba abajo con el líquido que no olía a nada. "Shouji... cuídate ¿eh?"
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Isa)
"¡Que guapa estás con ese vestido!" Me dijo Heidi feliz mirándome salir del vestidor con un vestido de Dolcce y Chanelli.
"¿Tú crees?" Le pregunté. "No sé… no me acabo de ver…"
"¡Pero si estás genial!" Me dijo. "Que envidia, a tu lado cuando te vistes de mujer en vez de hombre, cualquier mujer parece una simple criada comparada contigo…"
Me encantaba cómo me inflaba el ego la gente cuando me ponía falditas, vestidos y tacones en vez de mis queridas botas "todo-terreno" con los pantalones, camisa y chaqueta de cazar criaturas.
"Venga, que tú tampoco eres una cualquiera ¿eh?" Le dije. "Eres una gran cazadora de comida. Mis tíos están muy orgullosos de ti."
"Ya, pero tú eres la princesa." Me dijo. "Y todos los hombres de la casa se fijan en ti."
"No exageres." Le dije casi riéndome. "Mis tíos no se fijan así en mí, ni Félix, ni Demetri, ni…"
"Félix y Demetri sí se fijan en ti, todos lo hacen, solo que no dicen nada porque tú das miedo." Afirmó ella. "Siempre que te ven pasar por los pasillos vas seria y pensativa, como una estatua de una diosa griega…"
"Venga ya." Le dije acabando de probarme una minifalda blanca. "Pero si hablo y sonrío bastante."
"En la últimas 4 o 5 décadas, antes realmente parecías un perro de presa fantasma." Me dijo ella. "Chica, hasta a mí me ponías la piel de gallina a veces y eso que hablábamos normalmente."
"Lo siento Heidi pero sigues sin ser mi tipo." Le dije bromeando. "¿Qué tal esta?"
"De muerte, como las otras cinco." Afirmó. "Aunque blanco…"
"Es verano, hace calor y el blanco es fresco." Afirmé. "Me quedo estas dos… ah, y el vestido."
"¿Y si voy y le pido a la dependienta que te quite la etiqueta para que te lo lleves puesto?" Me ofreció Heidi.
"Guardaré el vestido para la noche." Afirmé. "Creo que ahora me pondré la falda de volantes con mi camiseta."
"Como quieras, pero que conste que te advierto que la vas a deslucir." Me dijo haciéndome sonreír.
(Salto espacio-temporal)
"Buenas tardes." Dijimos mientras entrábamos por el paso del exterior donde tenían a una chica humana, Gianna creo que se llamaba.
"Señoritas…" Nos dijo.
"Dios, a veces me recuerdan a un mayordomo que conocí yo." Afirmé.
"Las pobres… se creen que algún día las morderán como premio a un buen trabajo, las muy tontas." Afirmó Heidi.
Ya lo sabía. Ninguno de los tres se dignarían a morder a un simple mortal, ni aunque fuese Jacky Chan en persona. Me daba un poco de pena aquellas chicas que solían poner en la garita para tratar con extraños.
En todo el camino no encontramos a nadie, así que llegamos a mi cuarto y allí dejamos las ropas nuevas; al final habíamos acabado con un montón de bolsas cada una.
"Oye, si quieres podríamos ir a hacernos un tratamiento a un salón que hay aquí cerca." Me dijo Heidi sonriendo.
"¿No tienes trabajo?" Le pregunté.
"Nah, por hoy he acabado." Me dijo sonriendo. "¿Entonces?"
"Vale." Acabé diciendo.
No me apetecía especialmente pasarme unas horas dejando que me toqueteasen el pelo, la cara y la espalda como la última vez, pero estaba segura que Heidi sabía algo y si era así yo se lo sacaría.
No, ya sabía que ella era solo un cebo de mi familia. Necesitaban mantenerme vigilada cuando estaba tan cerca de ellos, por si las moscas. Ya se la había jugado antes con lo de Carrick, pero como sabían que nunca apuntaría a por ellos no habían tomado medidas contra mí además de vigilarme cuando estaba cerca.
(Salto espacio-temporal)
"Mmmmm… no me digas que esto no es relajante…" Me dijo Heidi mientras nos daban un masaje en la espalda.
"Me relajan más otras cosas." Afirmé. "Como jugar con la gente."
"Jajaja, apuesto a que ya has estado jugando con Bella y los Cullen." Me dijo divertida.
Así que sabía qué había ido a hacer en América, buena señal para mí.
"Sí, los Cullen son un poco raritos." Afirmé. "Se niegan a probar la sangre de Bella."
"¿Sigue siendo humana?" Me preguntó.
"No lo sé, no la he visto aún." Mentí. "Edward se encargaba de ello. Además, he estado muy ocupada con los otros problemas."
"Vaya, parece que nos hacemos mayores." Me dijo con ironía.
"Tranquila, seguro que si me demoro mucho más mandarán a alguien ¿no?" Le dije uniéndome a la broma.
"No." Me dijo. "Por algún motivo Aro quiere que seas tú. Aunque creo que Cayo no es tan partidario. Marcus es un poco más… neutral."
"Seguro que lo estaréis pasando genial viéndome fracasar ¿no?" Le dije.
"Para que negártelo." Me dijo. "Es bonito verte fallar de vez en cuando. Es un poco aburrido verte completar todas tus misiones siempre e impecable. "
"Seguro que por aquí no tenéis problemas." Le dije intentando sonsacarle si sabía algo de la movida que se estaba fraguando más al este, bastante más al este.
"Bueno… las cosas son más tranquilas en el viejo continente." Me dijo bromeando. "Aunque parece ser que hay algún revolucionario por ahí, pero nada importante según los que fueron a curiosear un poco, en sus vacaciones."
Bingo. O sea, que no sabían gran cosa. Mejor, así podría inventarme algo.
"Bah, seguro que son unos tíos que les da por revelarse un poco. La edad del pavo." Afirmé.
"Así que lo habías oído ya." Me dijo sonriendo. "No sé por qué no me extraña."
"Me acabo de enterar, pero sé cómo son las cosas. Si aquí piensan que no es importante es que se trata de algo de la edad del pavo. De todas formas ya le diré a mis tíos y voy a echar un ojo."
"Seguro que se alegran." Me dijo. "Aunque pensaba que habías venido a descansar."
"Y es lo que he hecho." Afirmé. "Me refería a ir cuando haya descansado un poco."
"¿Una década?" Me dijo.
"No, unos días." Afirmé. "Viajar por Europa es también relax para mí."
No, no planeaba eso tampoco. Aunque necesitaba quitarme de encima a la 'familia' para poder irme y que no metiesen las narices. Cuanto menos supiesen de todo esto mejor.
(Salto espacio-temporal)
"Tío Aro." Le dije tras plantearle lo que a Heidi pero más explicado y razonado. "Creo que sería bueno para todos. Yo me relajo, viajo un poco y vosotros desecháis la posibilidad de que sean algo más que unos tipos tocando las narices con un poco de rebeldía."
"No sé yo." Me dijo. "Aunque la verdad es que si estás ahí todo acabará antes, pero… si has venido a descansar…"
"Descansaré investigando eso." Afirmé. "Viajaré y podré disfrutar de las vistas. Prometo no cansarme mucho. Y te prometo que no me cabrearé mucho tampoco. Además, estamos hablando de Suecia, es un clima fresco, perfecto para no enseñar mucho la piel. ¿Qué podría pasarme?"
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