Capítulo 22: La familia.
"Buenos días." Me dijo Jacob entrando al comedor por la mañana. "Ter… no, cuarto. Cuatro día aquí.""Sí." Le dije. "Cuarto día aquí. Pierre no estará hoy aquí, pero el resto sí. ¿Deseas algo para desayunar?"
"Cualquier cosa estará bien." Afirmó.
"Está bien, Nadja estaba preparando ya algo de comer. Es posible que María le informe de que te has levantado ya." Le conté. "Por cierto, Ivvana, la chica rubia, me ha contado que tienes una cara encantadora cuando duermes, y desde luego, sabe que no eres de los nuestros."
"Mierda… el médico y ahora esa." Murmuró Jacob. "Bella, yo lo sien…"
"Ahórratelo." Le dije medio sonriendo. "Dijo que no se acercará a menos de cinco metros de ti para que no le muerdas ni le pases pulgas."
No podía estar más contenta de esas palabras saliendo de la boca de una mujer que aunque conservase un poco el cuerpo aniñado de su adolescencia ya que para los 18 años de apariencia, tenía pocas formas de mujer y el pecho pequeño aunque era más el tipo de mujeres que solían gustar: pequeña, delicada… rubia. Ivvana era exactamente mi opuesto, y por ello, el primer impulso de los varones era el de protegerla, aunque su condición vampírica hiciese eso innecesario.
De cualquier modo, me alegraba que esa muñequita que aún era y sería por los siglos de los siglos no quisiese acercarse a mi lobo.
"Aún me resulta raro estar aquí." Me dijo Jacob mirando las paredes como buscando algo. "En la casa de tu familia, rodeado de los tuyos. Me ponen malo con la peste que despiden."
"Sí, también ellos se han quejado de tu peste." Afirmé cerrando mi libro. "Aunque he podido explicarlo por el camino de que eres un poco guarro y cuando te lavas enseguida te vuelve el tufo."
"No tiene gracia." Me dijo serio.
"Hijo, mejor que piensen eso que no que eres un licántropo." Afirmé levantándome. "Te matarían por ser lo que eres."
"¿A dónde vas?" Me dijo.
"A la cocina, a pedirle a Nadja algo de desayuno para ti." Afirmé. "Luego igual muevo ficha y me dejo caer por la casa familiar y a la tarde podríamos regresar al colegio si te encuentras mejor."
"Me gustaría ir." Afirmó él.
"Imposible, te identificarían enseguida como persona-non-grata." Le dije. "Yo… tengo mis obligaciones con esa casa…"
"¿Y son…?" Me dijo.
"Eres un niño curioso." Afirmé divertida. "La curiosidad mató al lobo…"
"Como sigas por ese camino…" Oí que me decía antes de murmurar para si mismo. "Me pregunto si será uno de esos refranes que tienen aquí…"
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Edward)
Bella aún dormía cuando oímos ruidos fuera. En realidad, creo que el primero en oírlos fue Jasper, y yo le vi nervioso cuando me avisó mentalmente y me puse en alerta por lo que los oí también.
Había alguien fuera, en el pasillo, se movían en silencio hasta que oímos un golpe silenciado.
"Ay, oye, no era mi culpa si eso estaba ahí mal puesto…" Murmuró alguien.
"Oh, claro. El torpe del chucho… verás cuando se entere ella que le has roto su juguetito." Le susurró otra persona.
"Eh, no te metas con mi hermano." Dijo otra persona.
"¿Queréis cerrar todos la boca?" Dijo el sub-director. "Aquí dentro hay gente durmiendo…"
Estoy seguro que se refería a nosotros, por Bella más que nada.
Sin embargo, me levanté, tenía curiosidad por saber quiénes eran los que estaban fuera.
"¡Giorgio!" Gritó una niña pequeña.
"¡Shhhh!" Le contestaron fuera.
Ahora sí que sí, ya no había motivos para fingir que no había oído nada. Caminé hasta la puerta y la abrí justo después del resto de mi familia que estaban en cuartos anexos.
"Perdón." Les dijo el sub-director del sitio. "¿Hemos despertado a la chica?"
"La chica sigue durmiendo porque estaba cansada." Le dije yo. "Pero como sigáis haciendo ruido se despertará."
De pronto reparé en que allí había una marabunta de gente, había un peliblanco con gafas de sol y bastante en forma que estaba serio como el sub-director, también había un tipo moreno con pinta de modelo y que hizo que Alice pusiese ojitos al verle. Luego había un adolescente con aires un poco emo y dos chicos que se daban un aire, sin embargo uno de los dos apestaba a licántropo que tiraba para atrás.
"¿Quiénes son estos?" Preguntó el que era parecido al apestoso.
"Déjame adivinar, santa Isa ha adoptado a nuevos alumnos." Dijo el modelo.
"Chad, cierra tu bocaza." Le dijo el peliblanco.
"Lo decía en broma, los dos adultos no tienen pinta de estudiantes." Dijo él entonces.
"Estos son los 'hijos' de los Cullen." Les dijo el sub-director. "Ahora por favor, vamos a otro sitio. Aquí hay gente durmiendo y descansando, no deseamos molestar."
"Giorgio, si ellos saben quienes somos lo justo y más educado sería que nos los presentasen también." Le dijo Jasper.
"Ivvan Crawlen." Les dijo el chico. "Y esa es mi 'hija' Lily. Lily, no." Le dijo a un punto tras nosotros.
Nos giramos a tiempo de ver a una niña que no debía tener más de 6 o 7 años, de pelo rojo sangre y que hizo que Alice se entusiasmase con la pequeña que pareció ponerse un poco nerviosa.
"Yo soy Chad Crowlen, 'cuñado' de aquí el amigo Ivvan." Dijo el modelo. "Y este chico de aquí es mi 'hermano' Bobby, pero no habla mucho, sobre todo con desconocidos."
"Nosotros somos los hermanos." Nos dijo el chico de pelo largo refiriéndose a él y el apestoso. "Yo me llamo Carlo."
"Y yo soy su maravilloso hermano, Lucifer." Nos dijo el apestoso.
"Eso no es posible." Dijimos varios.
"Es imposible que un licántropo y un vampiro sean hermanos." Afirmó Jasper.
"Ya, eso pensábamos todos hasta verles a ellos." Nos dijo Ivvan. "Pero os aseguro que son hermanos de sangre."
"Somos únicos." Afirmó el licántropo.
"Y Luci es un chulo." Afirmó Chad bromeando.
"Como Chad." Se defendió él.
"Los hay que tenemos suerte y trabajamos con nuestro cuerpo." Se defendió el modelo.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Carlisle)
"Entonces… sois todos amigos." Les dije yo.
"Bueno… somos más como varias familias que forman una gran familia." Afirmó Ivvan.
"Aunque falta tío Aquerón." Dijo la pequeña Lillian.
"¿Aquerón?" Preguntó Jasper. "¿Aquerón Sniper?"
"El mismo." Dijeron.
"Aunque es mejor que no haya venido…" Dijo Lucifer, el licántropo, con aire aburrido. "Así me ahorro que me gruñan."
"¿Le conoces, Jasper?" Le preguntó Edward.
"Un poco." Afirmó este. "Es un mercenario, realmente bueno matando gente. Hace tiempo se murmura que le contrataron en una de las peleas en Centroamérica y que causó él solo una masacre en un pueblo."
"Ah, sí." Dijo Chad. "Cuando se fue él solito a pactar con Marianne y sus chicas… las muy vagas… Porque Isa dice que son amigas, que si no…"
"Entonces conocéis a la familia de Marianne." Les dije.
"Para nada." Dijeron todos los jóvenes mientras Ivvan contestaba diferente. "Un poco. La verdad es que no aceptan hombres en su comuna, pero ellas me acogieron cuando… bueno cuando me convertí y desperté bañado en un charco de sangre de unos… enemigos míos en la bahía de Boston. Allí fue donde conocí a Isabella, en la comuna de Marianne."
"Vaya, que interesante." Dijo Edward. "¿Y qué eras allí, pescador?"
"No, mafioso." Nos dijo. "Una gente intentó matarme echándome al agua con unos zapatos de hormigón, pensé que moriría y cuando me dormí ahogándome luego desperté entre sangre."
"Igual no debería preguntar, pero ¿por casualidad no tendréis algún don?" Les dijo Alice.
"Chad, deja de hacer el idiota." Le dijo Ivvan. "Perdona."
"Entonces él tiene." Dijo Edward.
"Toda la familia salvo Aquerón. Y Lucifer, evidentemente." Dijo Ivvan. "Aunque solemos ocultarlo muy bien."
"Yo por ejemplo soy capaz de calmar a la gente." Afirmó Carlo. "Es genial cuando estoy con mi hermano en sitios poblados."
"Eh, que yo tengo que cuidarte cuando te hacen daño para que no saltes al cuello de nadie." Le dijo su hermano. "¿O tengo que recordarte quién es el que te cede sangre para que te controles hasta que te cace algo?"
"¿Y el resto?" Preguntó Rosalie.
"Lo mío es un secreto." Afirmó Ivvan. "Y Lily…"
"¡Ay!" Dijo Alice de pronto mientras la niña en cuestión saltaba de su regazo y se estiraba del pelo para deshacerse lo que le habían estado haciendo.
"Lily causa daño al que la toca si se siente amenazada." Dijo Chad cogiéndola y poniéndosela en el regazo. "Ven bonita… eh, choca esos cinco bonita."
Era curioso ver a esos tipos y la niña. Parecían una familia un tanto rara, pero era evidente que eran familia aunque fuese una familia como nosotros. Incluso mayor, eran 5 vampiros adultos, Isabella, la vampiro pequeña y un licántropo, ocho miembros, como nosotros, solo que ellos de 8, 7 eran especiales mientras nosotros solo eran tres: Edward, Jasper y Alice.
"¿Y vosotros dos?" Preguntó Edward mirando a Chad y Bobby que estaban juntos mientras este último tenía los oídos tapados con unos cascos.
"Eso. ¿Qué habilidades tiene el modelo?" Preguntó Emmeret sonriendo. "¿Atraer a las masas con su cara bonita?"
"Emmeret ¿no?" Le dijo él sonriendo. "Emmeret, me gustaría que te levantases y… ¡Ay!" Se quejó al llevarse un golpe de Ivvan mientras Emmeret se levantaba de su asiento.
"Chad, no lo uses contra ellos." Le advirtió entonces.
"Emmeret, qué haces." Le preguntó Rosalie.
"No sé, de pronto me ha apetecido levantarme." Dijo él.
"Chad puede controlar la voluntad de las personas hablándoles." Afirmó Ivvan.
"¡Y siempre me consigue sangre sabrosa del banco!" Dijo Lily feliz en sus rodillas.
"Es peligroso." Afirmó Edward mirándole. "Si puedes hacer que la gente haga lo que tú quieres es…"
"Por eso procuramos que no cante mucho ¿verdad, Chad?" Le dijo Ivvan.
"Esto… el chico ese…" Dijo Esme señalando a Bobby, el pequeño emo.
"Ah, Bobby." Dijo Chad.
"¿Es autista?" Saltó Emmeret.
"Un poco." Afirmó Chad. "Se pone los cascos y se mete en su mundo. Si quieres sacarlo tienes que hablar por signos, aunque cuando se los quita tampoco es que hable mucho."
"Chad, no seas maleducado." Le dijo Ivvan. "Bobby es el más joven de los nuestros, está a punto de acabar su primer año y no tiene especial interés por la sangre humana. Aunque si hay sangre fresca a veces tiene algún pequeño problemilla de control."
"¿Es esa su habilidad?" Preguntó Rosalie. "¿Resistirse al olor de la sangre interna de la gente?"
"No, Bobby oye los pensamientos y los corazones de la gente." Afirmó Carlo mientras su hermano y la niña se ponían a jugar a pelearse en una esquina.
"Y el muy creído lleva los cascos puestos la mayoría del tiempo porque dice que se aburre oyéndolos." Afirmó Chad quitándole un casco de las orejas. "¿Verdad, 'hermanito'?"
Entonces esos dos se pusieron también a pelear porque le había quitado el casco.
"Locos, estos están locos." Afirmó Rosalie cuando Ivvan y Carlo se giraron a decirles al resto que pararan.
"Estoy comenzando a creerlo también yo." Afirmó Edward. "Salvo por el de pelo blanco y el gemelo bueno."
"Eh, por favor, no insultéis a esta gente." Les dije yo.
La verdad es que yo mismo estaba comenzando a creérmelo.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Isa)
"¿Todo bien?" Le pregunté a Jacob mientras le sentía agarrarme como si quisiera ahogarme mientras el caballo movía sus cuartos traseros donde él iba sentado arriba y abajo.
"Odio esto." Me dijo.
"Lastima, tus antepasados los adoraban." Afirmé divertida. "Ah…" Suspiré divertida. "Los jóvenes de hoy en día, no sabéis lo que son los placeres de la vida."
"Placer es montar en una Chopper exclusiva, placer es un Lexus o un Chevrolet de colección…" Me dijo. "Ir montado sobre un animal que sirve para comer no es un placer."
"¡Pero bueno!" Le dije aparentando indignación. "¿Y qué me dices de montar a caballo cuando el sol está poniéndose?"
"Pffff, sobre valorado." Afirmó.
"No dirías lo mismo si lo hubieses probado." Le dije.
Pasamos como un cuarto de hora más si decir nada, casi estaba anocheciendo cuando volvimos a romper el silencio.
"¿Falta mucho de esta tortura?" Me preguntó.
"No, pero si quieres duérmete." Le dije. "Espero que llegaremos antes de medianoche."
Sin embargo, me confundí.
De pronto, una sola figura nos cortó el paso y me vi forzada a hacer parar al caballo justo frente a la figura con un pelo rubio tan claro que parecía gris.
"¿Vladimir?" Dijo Jacob.
"Salgo a cazar y mira a quiénes me encuentro." Dijo él. "A mi querida 'primita' con una mascota perdida."
"Primo Vlad, hacía tiempo que no nos veíamos." Afirmé.
"Va a hacer un siglo." Afirmó. "Supongo que no tendrás nada que comer."
"Tengo un poco de reservas para por si me hieren, pero claro, a ti nunca te ha interesado esa comida." Afirmé.
"Estoy tan hambriento que me da igual." Me dijo extendiendo una mano hacia mí demandante.
Con cuidado me rebusqué en las ropas hasta encontrar un par de bolsas que le tendí.
"AB, espero que te gusten." Le dije.
"Esto nunca sabe a gran cosa." Afirmó.
"Cuidado con lo que vas diciendo por ahí, primo." Le dije sonriendo. "En este siglo he mejorado un poco la receta."
"Mmmm, buena, pero no tanto como la verdadera." Me dijo. "Gracias por el trago."
"¿Qué tal la familia?" Le pregunté.
"Ah, bien." Afirmó. "Bien, bien… estamos en ruta. Ya sabes… a veces hay problemas y Stefan y yo somos los que nos tenemos que encargar."
"Ya, lo recuerdo." Afirmé. "Pero habréis reconstruido vuestros castillos ¿no?"
"Por ahora vivimos en la casa de la condesa, por cierto, a ver cuando te pasas que ya te cuesta." Me riñó.
"A decir verdad me he pasado hace unos días, mientras mi amigo dormía." Afirmé. "Ya sabes que allí son un poco… carcas con lo de las normas de permitir extraños entrar…"
"Di más bien a las mascotas." Afirmó Vladimir mirando a Jacob. "¿Ibas a algún lado?"
"Nah… solo paseábamos, tengo que llegar pronto a la ciudad para ocuparme de unos asuntos."Afirmé.
"Tú y tus asuntos." Me dijo. "En fin, no te entretengo más. A caballo te costará un poco."
"Podremos sobrevivir." Dijo Jacob detrás de mí.
"Desde luego." Dijo Vladimir. "Le daré recuerdos al resto."
"Gracias." Le dije yo sonriendo antes de picar al caballo para que volviese a correr, sin embargo, se encabrió antes de salir corriendo tras tirar a Jacob y hacer que 'primo' Vladimir se riese a carcajadas.
"Lo siento." Le dije. "A veces le da por salir así…"
"Maldito bicho cuadrúpedo…" Vino ladrando entre dientes. "Tienes suerte de tener ese dueño, estoy seguro que serias un buen aperitivo…"
"Como sigas amenazándole te sacudirá una coz." Le dije ofreciéndole la mano para ayudarle a subir. "Igual es un animal, pero es muy listo."
"Me da igual." Afirmó cogiéndose a mi mano para subir y volver a sentarse como pudo tras de mí.
En efecto, tal y como le dije, llegamos a la verja de la escuela a eso de medianoche, y cuando lo hicimos, paré para permitirle bajar y yo despedí al caballo susurrándole que volviese y tuviese cuidado. No es que pensase que iba a tener problemas, sin duda mataría a cualquier lobo que intentase atacarle, allí cazaban en manada, pero no solían atacar a caballos, al menos no desde que los licántropos andaban por allí. Los que si nos encontraron fueron los licántropos de la escuela. Tras andar unos veinte metros vimos unos ojos.
"Isabella…" Me dijo Jacob cogiéndome por la cintura con un ademán protector.
"Tranquilo, no nos atacarán." Afirmé. "Recelan por ti."
De pronto, el par de ojos se habían reproducido y habían aparecido otro par de pares. Al cabo de otros cien metros la manada era ya de nueve, con solo cinco licántropos.
"Tienen curiosidad por ti." Afirmé.
"Pues ya son siete." Me dijo cuando dos más aparecieron.
De pronto, me giré justo a tiempo de parar a dos que me habían saltado encima para derribarme y chupetearme la cara mientras otro mantenía a Jacob contra el suelo.
"¡Jacob, no!" Le ordené mientras le veía que iba a convertirse. "¡Dios, tíos!. ¡Parad de una vez de darme besos, me estáis poniendo perdida de babas!"
"¡Diles que dejen de morderme!" Me dijo Jacob peleando con un lobo y siendo abordado por dos más que le hicieron rodar.
"Va, dejarle en paz." Afirmé jugando con los que me habían tirado para levantarme. "Jacob no entiende vuestros juegos."
"¡Claro que lo entiendo!" Afirmó él. "En la reserva jugamos así también, a veces."
"Te encantarán." Afirmé. "Jackson, Aidan… ¿Faan?" Murmuré ante el lobo con panza negro. "Chyton y por su puesto, Kostos." Añadí cuando un lobo con collar de perro me fue a caer encima y lo paré poniendo un brazo entre sus mandíbulas con una sonrisa irónica.
"¿Y el marrón rojizo?" Me preguntó él.
"¿Cuál?" Le pregunté.
Justo entonces, me calló encima uno frontalmente que me hizo tambalear de nuevo.
"¡Samuel!" Le dije. "¡Por poco me matas, maldito bestia!"
"Genial, otro más para la colección." Me dijo Jacob.
(Salto espacio-temporal)
"¿Es que aquí no se puede descansar?" Preguntó Rosalie saliendo tras Emmeret y molesta.
"Acaba de regresar la dama de los perros." Le dijo Emmeret.
"Quietos chicos." Les dije cuando percibí que se molestaban. "Todos a descansar, venga. Me quedo al cargo."
"No trasnoches mucho." Me dijo Chyton. "Vamos Faan."
"Jo… no quería dejar a la dama con estos bestias…" Le dijo él.
"Eh ¿a quién llamas bestias?" Afirmó Jackson provocando que se peleasen.
"Chicos… chicos… ¡chicos!" Acabé gritándoles. "Nada de peleas dentro. Cada uno a su cama, venga."
"Dictadora…" Me dijeron en general moviéndose.
"Señoritas… un poquito de intimidad." Les dije mirando a Alice y Rosalie que estaban en las puertas de sus cuartos.
"¿Cómo?" Me dijeron.
"Los caballeros se van a destransformar, necesitan unos segundos para poder vestirse…" Les dije sacando unos shorts de lavandería y tirándoselos a los licántropos.
"Podrían irse a sus cuartos." Afirmó Edward.
"Queremos comentar algo." Afirmó Aidan.
"Y una mierda." Afirmó Samuel. "Yo quiero darle un abrazo del oso."
"Primero quieren…" Comencé yo.
"Ya, quieren hablar con alguien." Dijo Edward. "Salvo ese tío de ahí." Afirmó señalando a Samuel que se había acercado con Jackson para frotarme sus cabezas por los costados.
"Está bien, un minuto." Afirmó Rosalie volviéndose para darles la espaldas junto a Alice.
"De sobra." Afirmó Kostos recogiendo los shorts que le correspondían. "Controlamos esto muy bien."
"Vaya, cinco segundos." Dije sonriendo. "Muy buenos. ¿Habéis mejorado a la mitad?"
"Somos geniales." Afirmó Faan dándome un beso en la cara. "Buenas noches."
"Buenas noches." Me dijo Chyton haciendo lo mismo.
"Noches." Les dije. "Descansad…"
"Yo… también me voy a la cama." Me dijeron otros haciendo lo mismo. "Mañana nos vemos."
"Hasta mañana." Les dije mientras sentía que Jacob se ponía un poco celoso por lo que le dediqué una mirada tranquilizadora.
"Vaya, creo que nuestro amigo americano tiene motivos para ponerse celoso." Dijo Emmeret.
"Dios… hasta yo estoy celosa…" Murmuró Alice mientras me veían ser levantada del suelo en un abrazo de Samuel que solo llevaba unos shorts elásticos. "Que cuerpazos…"
"Y eso que solo son animales…" Murmuró Rosalie. "¡¿Qué?!" Dijeron ambas cuando vieron las caras de los tres hombres de su familia.
"Va, chicos, soltarme ya." Les dije palmeándoles en las anchas espaldas de Kostos que me había cogido mientras los dos hermanos se peleaban con Samuel por el abrazo, Kostos se aprovechó de la oportunidad y me cargó en brazos. "Venga… que no estamos aquí para hacer el idiota…"
"Y como te dejase en medio acababas en el suelo, princesa." Me dijo Kostos dejándome en el suelo.
"¿Princesa esta?" Preguntó Edward mientras yo contaba lobos para descubrir que solo quedaban Aidan, Jackson, Samuel y Kostos, aparte de Jacob. "En todo caso asesina."
"Es lo más bonito que me has dicho hasta ahora, Edward." Le dije bromeando. "Eh, niños grandes y gordos, dejar de pelear ahora mismo. Estáis dando un espectáculo horrible a nuestros invitados."
Fue solo cuestión de técnica, en cuanto Aidan les dio un rugido se pararon y se disculparon.
"A ver qué queríais decirme." Les dije.
"Que hemos oído rumores." Me dijo Aidan. "Sobre esto, sobre ti…"
"¿Aún sigues queriendo que lo hablemos aquí?" Me preguntó Samuel serio.
Miré a mi alrededor.
"No, desde luego este no es lugar." Afirmé sacudiendo la cabeza. "Será mejor ir a una sala."
"Mejor dejar esto en familia." Afirmó Kostos.
"Cierto, por eso vienen también los Cullen y Jacob si quieren." Afirmé. "Ahora esto nos atañe a todos."
