Capítulo 23: Noticias. Explicaciones.

"En resumen." Acabó diciéndome Lucifer. "Nos hemos enterado que te van a perseguir la comuna de renegados entre los míos."

"Y sabes que aunque sea por diferente frente, los de nuestro género no se van a quedar callados tampoco." Afirmó Carlo. "Te odian por otros motivos, en el momento que se enteren de esto vendrán también a por ti. No sé como pero se han enterado de la existencia de este lugar."

"Aunque lo cuenten no les van a creer." Afirmé. "Sin embargo, esto son problemas también."

"Supongo que los Vulturis no saben nada al respecto." Dijo Edward. "No creo que les haga mucha gracia cuando se enteren."

"Vendrán y saquearán esto." Afirmó Carlisle. "Acabarán con los licántropos primero."

"¡¿Y por qué con nosotros antes?!" Dijo Lucifer. "¡No tienen autoridad sobre nosotros, son vampiros!"

Entonces di un golpe a la mesa furiosa e hice callar a todos.

"No pienso dejar que hagan nada contra este sitio." Dije mirándole con los ojos oscuro como carbón. "Al que se le ocurra hacer nada contra esta escuela se las verá conmigo."

"Y conmigo." Afirmó Samuel. "Este es mi hogar."

"Y con nosotros." Afirmó Aidan por su hermano y él.

"A mi tampoco me dejéis atrás." Afirmó Lucifer.

"Ni a mí." Afirmó Carlo. "Necesitaréis ayuda con mi mascota favorita."

"Nosotros somos profesores aquí." Añadió Edmound. "Si alguien osa intentar destruirnos todos los profesores tomaremos parte para la defensa."

"Sois un puñado de gente." Afirmó Jasper. "¿Qué podéis hacer?"

"Seremos un puñado de gente." Afirmó Giorgio. "Pero esto, es nuestro hogar. Enseñamos a jóvenes vampiros y licántropos a controlarse, convivir y procuramos formar una nueva generación que, si no serán capaces de convivir pacíficamente y ayudarse mutuamente, al menos serán capaces de cohabitar con humanos pasando desapercibidos."

"Nosotros creemos en nuestra labor." Afirmó Alaine, otro profesor de pelo blanco. "Si no podemos luchar por lo que creemos, será como si no creyésemos en ello."

"Todos vamos a luchar." Dijo el emo. "Y sé que los estudiantes no se quedarán atrás."

"Sería peligroso." Afirmé yo.

"No puedes negarles eso." Me dijo el emo. "Sabes que no va a servir de nada prohibírselo, pelearán también."

Entonces suspiré.

"Ivenne, esta reunión es privada." Dije mirando a la puerta de reojo. "Hacer el favor de largaros, tú y las otras."

Al momento, Giorgio se levantó y salió para oír todos los sonidos de la bronca que les estaba cayendo a las alumnas más aventajadas.

"Ivenne es parte de un grupo de alumnos aventajados." Afirmé para los Cullen. "Haruhi, la telequinética; Ivenne, la controladora de mentes; e Iverie y Shinkoo las telépatas. Las cuatro son las mentalistas más prometedoras que tenemos en la escuela, aparte de Chad y de mí."

"Los hermanos Gakusen son también peligrosos." Afirmó el emo. "Y Edmound ha vuelto a tener detenciones por causar problemas a sus compañeros."

"¿Qué hay de los elementales?" Les pregunté.

"Como siempre. Jason ha mejorado aún más su control sobre el hielo; Orión se está volviendo un gran asesino de cuchilla; y Ryu… Ryu sigue siendo él."

"Y hemos añadido a Floro en el grupo de peligrosos." Me dijo Alaine. "Resulta que llevabas razón, es una gran premonitora cuando quiere. Últimamente ha afinado bastante más."

"Todos estos son los alumnos alfa." Les dije a los Cullen y a Jacob.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jacob)

Hacía horas que estábamos en aquella sala, era algo tan aburrido oírles hablar de esto y aquello que al final acabé por dormirme.

Me despertaron con unos codazos.

"Eh, te has quedado dormido." Me dijo Edward.

"¿Me he perdido algo?" Pregunté.

"Sí, nuestra prima está loca." Afirmó. "No hay manera de convencerla de que no haga ninguna tontería."

"¿A qué te refieres?" Le pregunté.

"Sigue empeñada en luchar por esto." Afirmó Jasper. "Le cueste lo que le cueste."

Aquello no sonaba para nada bien. Sonaba… sonaba como a muerte.

"¿Dónde esta ahora?" Pregunté asustado.

"Ha salido." Afirmó Edward tranquilo. "Creo que dijo algo de jugar al escondite con…"

"¡Maldita sea, no está aquí!" Oímos gritar a Rosalie. "¡Chuchos pulgosos y maleducados!"

"Me voy antes de que a Rosalie se le ocurra matarlo." Afirmó Emmeret. "Sería divertido pero…"

"Con los lobos." Afirmó Edward. "Juega al escondite con los licántropos, como si no pudiesen olerla."

"Es evidente que no pueden." Afirmó Jasper cuando entró uno. "No está aquí."

"Pensaba que este edificio estaba fuera de los límites." Afirmó Edward.

"Me voy a buscarla." Dije.

De pronto, oímos unos aullidos que indicaban que la habían encontrado.

"Ahí la tienes." Afirmó Edward. "Aunque el que entró aquí pensó que estaría escondida con algún vampiro para cubrir su falta de olor."

"Sí que tiene olor." Afirmé haciendo que levantasen una ceja. "En serio, tiene olor. Podría olerlo entre un millón más."

"No huele a nada." Afirmó Jasper.

"Él tiene razón." Afirmó Carlo (¿o se llamaba Lucifer?), el hermano vampiro. "Mi hermano suele decir que ella tiene un olor peculiar, pero yo no puedo captarlo."

Increíble, así que todos podían olerla.

"Pero es curioso." Afirmó él. "Al parecer, solo vosotros podéis olerla." Afirmó el vampiro Carlo. "Cualquier licántropo ajeno a la familia parece no poder olerla, como nosotros los de su clase."

"Voy a salir un momento." Afirmé.

"Ten cuidado, no todos aquí son partidarios de los licántropos." Afirmó el chico. "Mantente en el… exterior."

Ya era tarde, me acababa de ir por la puerta convertido en lobo, mi olfato desarrollado al máximo.

"Estos licántropos…" Dijo Emmeret.

"Nah, mi hermano es igual de impulsivo." Afirmó Carlo.

Yo corrí fuera y me puse a buscarla, cuando la olí percibí que estaba quieta, aparentemente contando en alto.

"Qué se supone que estás haciendo." Le pregunté.

"Contando." Afirmó entre la cuenta. "¡Cien!. ¡Listos o no allá voy!" Afirmó girándose y oliendo el aire. "Jugamos al escondite, aunque a ellos les pillo fácilmente. Huelen."

"Entonces no sé cómo te pueden pillar a ti." Le dije. "Tú no hueles, y eres muy silenciosa, te mueves sin hacer ruido."

"Les dejo pillarme." Afirmó mirando a una dirección para comenzar a andar hacia allí. "Sería muy aburrido si no ¿no crees?" Afirmó sonriéndome.

Era curioso, parecía estar divirtiéndose de verdad con aquellos tipos. Incluso les daba algo de ventaja y les dejaba ganar a veces para hacerlo más divertido para todos.

La seguí mientras caminaba en busca del resto, y la vi correr entre montones de nieve cazando a varios de ellos mientras rodaban por la nieve hasta que ella les inmovilizaba contra el suelo.

"Pillado." Les decía sonriendo antes de levantarse e ir a por otro.

Era increíble, porque al final pilló a todos y cuando calló el último acabó en la nieve riéndose feliz.

"Qué, chico." Me dijo Aidan. "¿Te a puntas a la penúltima partida?"

"¿De los nuestros o de los suyos?" Preguntó el que creo que se llamaba Samuel.

"Mascota, como vosotros." Les contestó Isa bromeando. "En eso estaréis empatados."

"Bueno, qué. ¿Te apuntas o no?"

"Me apunto." Afirmé.

"Perfecto, otro lobo más que rastrear." Se quejó Isa en broma.

"No dirás lo mismo cuando te haya encontrado." Afirmé antes de convertirme en lobo.

(Salto espacio-temporal)

"Un lobo… dos… tres… cinco… siete… siete lobos ¿Quién falta?" Pregunté.

"Aidan e Isa." Me dijo Jackson, el pelirrojo sentándose en calzoncillos en la nieve.

"Te va a costar encontrarles." Afirmó otro.

"Si no has encontrado a la dama aún seguro que se queda la última." Afirmó Kostos. "Y Aidan es un macho alfa."

"Ya lo veremos." Afirmé antes de volver a convertirme en lobo y correr a buscarles.

La verdad es que costaba encontrarles. Isabella de pronto no olía a nada, no había dejado un rastro; y el otro licántropo, Aidan, parecía habérselo tomado en serio porque su rastro era bastante confuso.

Sin embargo, acabé encontrándole y le pillé.

"Ahora solo falta Bella." Murmuré yo.

"Cuando la encuentres dile que nos hemos ido a dormir." Dijo alguien de los otros mentalmente.

"De acuerdo." Afirmé.

Pude sentir cómo ellos se iban al castillo y allí se destransformaban cada uno en su cuarto. Ahora estaba solo con Isabella que seguía escondida.

Seguí buscándola por todos los terrenos, pero parecía haber desaparecido de verdad. Eso me preocupó un poco.

"¿Puede oírme alguien?" Pregunté mentalmente. "Por favor, no puedo encontrar a Isabella… Me preocupa que le haya pasado algo…"

"¿Has probado en el establo?" Me dijo una voz que creo que era la de uno de los locales. "A veces le gusta esconderse allí, los caballos ocultan su olor."

Los establos estaban cerca, así que corrí y entré. Como era de esperar, los animales se pusieron nerviosos con mi presencia. Animales, allí no había rastro de nadie más.

"Creo que se ha ido." Afirmé nervioso tras comprobar que tampoco estaba en los establos.

"Claro que no me he ido." Afirmó ella con la misma voz mental. "Solo que tú eres un poco malo rastreando gente. ¿No decías que me encontrarías fácilmente?"

"¿Dónde estás?" Le pregunté.

"En los terrenos del colegio, ni fuera de estos ni dentro del colegio." Afirmó con un tono de que se estaba divirtiendo con todo esto. "¿Ya has pillado al resto?"

"Sí, están todos durmiendo ya." Afirmé.

"Entonces será mejor que salga ya." Afirmó. "Para que puedas ir a dormir."

"Para que huyas de nosotros." Le dije yo.

"No seas tonto." Me dijo divertida. "No pienso huir. ¿Y si te peleas con la persona equivocada?"

"Muy graciosa." Me quejé captando que iba en broma. "Voy a buscarte."

"No será necesario, estoy en el camino a la entrada al colegio." Afirmó. "Ven, te mostraré un cuarto para que descanses allí."

"Me duele que no confíes en mí." Afirmé antes de salir corriendo a reunirme con ella.

"Claro que confío en ti." Afirmó apareciendo tras de mi. "Pero a veces creo que tengo que hacerte de madre. Necesitas dormir."

"No lo necesito." Afirmé. "No quiero dormir."

"Vamos, aún estas un poco en baja forma. Claro que necesitas dormir." Afirmó. "Ah, y pronto volveremos a América. Tú irás a tu casa y yo con los Cullen para cubrir apariencias, me pasaré a menudo por La Push."

No me gustaba ni un pelo lo que me decía, no quería volver a casa sin ella; pero al menos había dicho que se pasaría a verme a menudo.

"¿Lo prometes?" Le dije.

"Desde luego." Afirmó ella. "Te doy mi palabra. Cuando vuelva me pasaré a verte a menudo."

Eso debería haberme calmado, pero por algún motivo, no podía sentirme bien.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Alice)

Era casi el amanecer cuando vi a alguien fuera del colegio. En teoría nos habían dicho que había normas bastante claras para los alumnos nocturnos de no salir por el día ya que alguna vez había pasado algún jinete cerca y no querían que les viesen llamando la atención; por eso me llamó la atención que hubiese alguien allí fuera.

"Voy a ir fuera." Le dije a Jasper mientras él jugaba a cartas con Emmeret y Rosalie se entretenía por el colegio con unas chicas de allí.

"Ten cuidado." Me dijo. "No podemos salir de día si hace sol."

"Tranquilo, aún es pronto para que salga el sol." Le dije despidiéndome con un beso.

Corriendo deprisa desde la puerta, me costó menos de dos segundos ponerme a la altura de la figura.

"No, no…" Decía Isa. "Por supuesto que nos da igual… Oiga, solo queremos ir a la provincia de Washington…. Sí, claro; espero… Sí, Seattle estará bien también, supongo."

Parecía un poco cansada, y hablaba por el móvil como si fuese alguien importante.

"Sí, claro. Turista estará bien." Afirmó. "Diez billetes. Carlisle, Esme, Jasper, Rosalie, Emmeret, Alice, Edward, Bella Cullen… No Cullen, C-U-L-L-E-N, Cullen… Sí. También Jacob Black…. Sí, e Isabella Alexandrine V. Cullen… No, es V-punto… Es lo que pone en mi pasaporte… FBI. inmunidad diplomática, sí… Dios, ya estaba tardando… Perfecto, pasado mañana a las diez de la mañana estará bien, sí… Gracias."

Así que planeaba ya nuestra salida. Bueno, al menos ella vendría también, eso significaba que no iba a hacer ninguna tontería con los Vulturis. No es que nos importase, pero la verdad esa mujer parecía una tía legal, un poco rara pero buena gente.

La vi colgar el móvil sin moverse mientras suspiraba. Un parpadeo y ya no estaba allí, como si todo hubiese sido un sueño.

"Alice, a nadie le gusta que le vigilen." Afirmó ella apareciendo tras de mi. "¿Qué haces aquí espiándome?"

"¿Por qué has pedido esos billetes?" Le pregunté.

"Supongo que desearéis volver." Me dijo. "Yo ya he acabado aquí, por ahora volveré a Forks de nuevo para seguir con mi trabajo allí. Supuse que vosotros querríais volver también."

"Y queremos volver, pero ¿seguro que no vas a volver por otro motivo?" Le dije.

Había intentado ver algo de su futuro, pero no me era posible, a veces veía una cosa, al momento siguiente veía otra…

"No." Afirmó. "Aún tengo trabajo que hacer allí. Tengo que encargarme de los asuntos territoriales antes de volver a Europa."

Aquello no me sonaba del todo normal; había algo que no me cuadraba.

"¿Qué hay del asunto de Jacob?" Le pregunté.

"Ah, nada. Conseguí burlar a los Vulturis." Me aseguró. "Siguen sin saber nada."

"Me cuesta creerlo." Afirmé.

"He conseguido perfeccionar mi mente gracias a ciertas ayudas y tiempo." Me aseguró tranquila. "Dudo que nadie pueda leerme la mente si yo no quiero."

"Aro…" Le dije.

"Aro no puede ver algo que yo no deseo que vea." Afirmó. "Y no deseo que vea que alguien importante para mi es un licántropo y está imprentado de mí."

"Isabella Alexandrine." Dije intentando ponerme seria con ella como haría una madre.

"Eh, te recuerdo que yo sigo siendo algún siglo mayor que tú." Me dijo. "Déjate de tonos para echar la bronca."

"Isabella Alexandrine." Repetí. "¿Qué es lo que sientes exactamente por Jacob?"

Sabía que era algo semejante a amor, aunque quería oírlo de su boca. Si no quería reconocerlo se lo acabaría sacando.

De pronto ella se echó a reír, se rió y se rió hasta que pareció quedarse sin aliento o fuerzas y simplemente sonrió.

"¿En serio eso importa?" Me dijo. "A todo el mundo le da asco lo que tú estás pensando, y yo no entiendo bien por qué. Todos somos monstruos, ellos descienden del lobo y nosotros de algo que se alimenta de sangre. Todos matamos para sobrevivir…"

"Somos especies destinadas a matarnos." Afirmé. "Es…"

"Yo, nosotros, mis amigos y yo, creemos que en nuestro caso, estas oposiciones en cuanto a naturaleza y habilidades son para complementarnos, no para enemistarnos." Me dijo. "Si lo pensaseis bien, os daríais cuenta que hasta cierto punto nuestra forma de verlo es también correcta." Me dijo sonriendo.

"¿Qué es lo que sientes por él?" Le pregunté de nuevo.

"No lo sé." Afirmó. "Le quiero, pero también quiero a los otros licántropos de aquí, y a los vampiros, a la mayoría… incluso a vosotros."

"¿A los Vulturis?" Me arriesgué a preguntarle.

"Los Vulturis." Me dijo como con ironía. "Esa gente dejó de tener mi cariño el día que decidieron arrebatarme mi tesoro más preciado. Ahora simplemente somos familia, no cuentan con mi cariño."

"¿Qué pudieron quitarte que fuese tan importante como para eso?" Le dije, ahora ya intrigada.

Ella tan solo sonrió divertida pero no me dio una respuesta directa.

"Hay algo que nunca debes quitarle a nadie." Afirmó. "Y eso es su tesoro más preciado."

"¿Qué tesoro?" Le pregunté.

"Eso tendrás que adivinarlo tú." Me dijo. "Cada persona tiene su propio tesoro más preciado. Desde una posesión hasta una persona."