Capítulo 24.-. De vuelta a casa.

"Ladies and gentlemen please fasten your seat belts in preparation for the landing." El piloto del avión dijo por los altavoces. "After we land, please don't forget to remove your belongings from the compartments over your heads. The plane pilot and staff thank you for trusting…"

"Señores pasajeros por favor ajústense los cinturones de seguridad como preparación para el aterrizaje." Repitió la azafata en otros idiomas. "Cuando aterricemos, no olviden recoger sus pertenencias de los compartimientos sobre sus cabezas. El piloto y las azafatas del avión les dan las gracias por confiar…"

"Por fin en casa." Dijo Jasper. "Odio este cacharro."

"Vamos cariño." Le dijo Alice. "Era necesario para ir a Europa…"

Era gracioso, pero al parecer solo Edward, Bella, Alice y los dos padres parecían normales en un avión. Emmeret se portaba como un niño pequeño moviéndose de aquí para allí cuando no dormía, Rosalie intentaba parecer normal, pero acabó pareciendo narcoléptica fingiendo dormirse al los diez minutos de salir el avión y hasta que fingieron despertarla cuando aterrizamos.

El resto aparentaron dormir a ratos, y yo estuve con los ojos cerrados un rato y el resto estuve leyendo y haciendo mis planes mientras Jacob dormía.

Prefería que él, entre todos los que íbamos allí, no se enterase de nada; por su seguridad, claro.

"¿Qué haces?" Me preguntó mientras pensaba en cómo arreglármelas si las cosas en Europa se ponían peor mientras aparentaba leer una revista.

"Leo, sabes que tengo insomnio como parte del jet-lag." Afirmé pasando página.

Pude percibir cómo Edward me miraba de reojo como queriéndome mostrarme que sabía que mentía aunque estaba manteniendo mi mente cerrada por si acaso. Me daba igual, estaba segura que no había visto nada, o como mucho habría visto segundos de mi pensamiento.

"Ah, claro." Me dijo frotándose los ojos y bostezando. "¿Ya llegamos?"

"Vamos a hacer escala en NY, pero pararemos solo diez minutos para coger y dejar a gente y repostar." Afirmé. "Lo han dicho mientras dormías."

"Se me hace raro estar durmiendo con este sol." Afirmó levantando la persiana de su ventanilla.

"Es lo que tiene viajar a favor del sol." Afirmé. "¿Tuviste una pesadilla? Te he visto revolverte en sueños."

"Ah, ya." Me dijo. "Sí, he tenido un mal sueño… ¿Sabes lo que es eso?"

"Ya no lo recuerdo." Afirmé apartándole un mechón de la cara y poniéndoselo tras la oreja. "Pero recuerdo cómo me sentía porque puedo sentir algo parecido viendo ciertas cosas."

"Serías la primera de nuestra 'clase social' en tener malos sueños." Afirmó Emmeret tras nosotros con los ojos cerrados aparentando dormir.

"¿No me digas?" Le dije divertida. "Te recuerdo que si duermes no hablas."

"Soy sonámbulo y hablo en sueños." Afirmó sonriendo.

"Escuchar conversaciones ajenas es de mala educación." Afirmó Alice junto a él.

Tras nosotros estaban Rosalie, Emmeret, Jasper y Alice mientras los dos mayores con Bella y Edward estaban delante de nosotros.

Nosotros íbamos solos con un anciano que no paraba de ir al baño cada dos por tres. Hasta cierto punto entretenido porque era gracioso.

"¿Puedo bajar?" Me dijo Jacob.

"Yo me apunto." Afirmó Emmeret.

"De eso nada." Dijo Carlisle. "Quedaros aquí, tardaremos poco y no os va a dar tiempo a hacer nada si salís. Perderéis el avión."

"Lo que sí podéis hacer es encender el móvil, pararán los motores para repostar." Afirmé sacando el mío mientras paraban los motores.

Al encenderlo tuve problemas, y esos eran llamadas perdidas, un montón. Como no me daba tiempo de llamar a nadie, mandé un único mensaje a todos: "Stams n NY. Llamaré + trd. Bss Isa."

Esperaba que con eso sobrase mientras marcaba para llamar a Tyee.

"¿Dónde estás?" Me preguntó. "Tu mensaje es una caca, no se entiende nada."

"Estamos en Nueva York, el avión hacía escala aquí para repostar y dejar y recoger a pasajeros. Decía que llamaría cuando llegásemos a Forks. De todas formas… he visto tu llamada entre todas las otras. ¿Ha pasado algo?"

"Nada, era para ver qué tal el viaje." Me dijo. "Pero si aún no habéis llegado… ¿Qué tal todo por ahora?"

"Bien, bueno, la familia ha ido tranquila. Los padres y los dos hijos menores han ido tranquilitos, luego la dama creo que llama un poco la atención porque va todo el rato aparentando que está dormida, el cachas está como loco y los otros… bueno, pues van bien, aparentando ser humanos y todo eso."

"¿Y tu mascota?" Me preguntó.

"Jacob está bien." Afirmé mirándole. "Ha ido durmiendo un rato. Se quedó como cuando sobrevolábamos Roma y hasta hace un ratito."

"Buen perro." Me dijo bromeando.

"¿Con quién hablas?" Me preguntó Jacob interesado.

"Tyee." Les dije puesto que parecían tener todos puesta la antena. "Querían saber si habíamos llegado y en qué condiciones."

"Quería saber si alguno se había comido a una azafata." Me dijo Tyee haciéndome sonreír. "Bueno, pues cuando llegues llámanos, estaremos esperando la llamada."

"Hecho." Le dije. "Ah, y dile a Giorgio que gracias por sus pastillitas milagrosas. Son geniales para llevarlas y muy discretas."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jacob)

"Ya estoy en casa." Dije en voz alta para que Billie se enterase.

Era increíble, solo hacía una hora que me había separado de Isabella cuando se fue con los Cullen para, según ella, atender unos asuntos importantes y ya la estaba echando de menos.

"¡Por amor de dios, Jacob!" Dijo Emily apareciendo allí. "¡No deberías darles esos sustos a todo el mundo que se preocupa por ti!"

"¿Ocurre algo?" Le pregunté.

"¡Hace un mes que desapareciste sin más!" Me dijo. "¡Sam estaba que rabiaba porque no dijiste nada más que ya volverías!" Continuó. "¡Tu padre ha intentado localizarte y tú sin aparecer!"

"¿Dónde están ahora?" Le pregunté.

"¡Dios, por fin!" Gritaron a mi espalda para derribarme entre Embry y Quil.

"Oye, que no soy un fantasma." Les dije. "Por amor de dios, quitaros de encima."

"¡Te fuiste sin decir nada!" Me dijo Embry bloqueándome las piernas. "¡Sam ha dicho que te atará a una caseta y…!"

"Vaya, menuda forma de recibir a vuestro querido amigo del alma." Dijo una voz tras nosotros.

"¿Ya has acabado?" Le pregunté a Isabella mientras esta estaba de pie en la puerta mirándonos de ellos a mí y de nuevo a ellos. "Pensaba que…"

"Claro que no he acabado." Afirmó. "He venido porque presentí peligro. Pensaba que era peligro de verdad, no… no tus amigos intentando hacer algún tipo raro de placaje a… tus piernas y tu espalda."

"¿Sabías que se fue sin decir nada?" Me dijo Emily.

"¿Como yo?" Le dijo Isa. "Solo que yo lo hice por seguridad de ciertos cabeza-locas y no por una chiquillada como otros." Afirmó mirándome a mí.

"Yo solo te seguí." Afirmé librándome de Embry y Quil tras forcejear un poco. "A tus amigos que te fueron a buscar."

"¿Y tú?" Le preguntó Quil.

"Yo fui a hacer una visita familiar." Afirmó ella. "Para evitar una visita suya aquí para… eliminar a mi mascota favorita antes de que me encariñase más de él o él de mí." Añadió mirándose las uñas como limpiándoselas. "Y ahora si me disculpáis… he dejado una llamada importante a medias y aún tengo que ocuparme de unos asuntos más en la casa de los Cullen."

"Pero luego vienes ¿no?" Le dije.

"No me hagas romper la promesa porque te pones canso y me enfado…" Me dijo con ironía antes de volver a evaporarse.

Cosas de la velocidad superior a cualquier coche o criatura que pudiésemos conocer; pero aún así, aunque lo sabía… seguía pillándome por sorpresa que apareciese de la nada sabiendo que estaba lejos o que estuviese aquí y al segundo siguiente hubiese desaparecido. Me pregunto si algún día lo entenderé.

¡Plafff!

De pronto tenía a tres lobos enormes encima de mi pecho tras derribarme de nuevo mientras el más grande, Sam, me mordía la garganta con firmeza pero sin matarme.

"¡Eh, soltarme ya!" Me quejé mentalmente ya que no podía soltar ningún sonido por la garganta.

"¡Ni de coña!" Me dijo Paul. "¡¿Cómo se te ocurre irte así?!"

"¡Isa!" La llamé. "¡Por favor!"

Sabía que, de alguna manera, ella me oiría. Tan solo hacía unos segundos que había estado allí.

"Jo, no hago más que alejarme unos kilómetros y vuelves a hacerme volver." Me dijo desde la puerta "Tienes que aprender a cuidarte solito."

"¡Tú lárgate!" Le dijo Sam.

"Eh, a mí no me metáis en peleas familiares." Dijo tras unos segundos de silencio levantando las manos. "Y tú Jacob, a ver si aprendes a afrontar las consecuencias de tus actos…"

"¡¡Que te vayas de una vez!!" Le dijo Sam.

"Tampoco es para echarla así…" Le dijo Embry.

"Tranquilos, yo ya me voy." Les dijo ella. "Ya volveré en otro momento, otro día que no estéis tan ocupados en romperle las piernas a Jacob."

"No puedes ir en serio…" Le dije. "¿Vas a dejar que me rompan las piernas?"

"Está bien…" Dijo ella. "No le rompáis un hueso, que luego me toca a mí hacerle de médico."

"Espera, que ahora una chupasangres viene a darnos órdenes a nosotros." Murmuró Jared con su mente.

"Venga… no os paséis mucho." Les dijo ella. "Los huesos cuesta curarlos."

"¿Qué le harías tú a uno de los tuyos si hiciesen esto?" Le preguntó Sam.

"A uno de vuestro género… probablemente meterle una bala de plata sólida en las piernas." Dijo ella entonces.

"¡Pero qué bestia, asesina!" Le dijeron en general.

"Nah, no lo mata." Dijo ella echando la cabeza hacia atrás y girando la cara para mirarnos. "Eso sí, le impide convertirse en lobo y lo deja incapaz de escaparse." Afirmó mirándonos por el rabillo del ojo con una sonrisa irónica. "Para que no se volviese a escapar tan a la ligera; les impide caminar rápido durante unos días, si les piíllas un nervio igual se alarga hasta el mes o así. Y ahora… si me disculpáis me requieren en otro lado. Procurar no dejarlo para el arrastre, por favor." Afirmó incorporándose. "Y Jacob, no me llames por tonterías, por favor…"

De nuevo desapareció.

"Uhhhh… que chica tan dura…" Me dijo Quil.

"A lo que estábamos." Dijo Sam. "Tienes que darnos un montón de explicaciones."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Isa)

"Bueno, y ahora qué." Me dijo Edward mientras estábamos sentados en su salón con el resto de su familia. "¿Qué planeas hacer?"

"Creo que volveré." Afirmé. "Cuando deje unos asuntos atados aquí. Aún tengo que hacer un montón de cosas aquí."

"¿Trabajo o ocio?" Me preguntó Jasper.

"Ambos." Dije rápido.

"¿Por qué sigues empeñada en esto?" Me dijo Rosalie. "Es algo contranatural, asqueroso y da nauseas."

"Tenemos un concepto diferente sobre eso." Afirmé. "No espero que lo entendáis."

"Yo puedo entenderlo." Me dijo Bella para que le mirasen todos.

"Gracias Bella." Afirmé yo. "Aparte de ti."

"Si olvidamos lo de la especie y que somos enemigos creados para destruirnos mutuamente…" Dijo Alice. "Dejando de lado lo de las especies totalmente, yo creo que hasta podría entenderlo. Pero sois de diferente especie."

"Esto no hace daño a nadie." Afirmé. "Además, no pienso intentar convencer a nadie."

"Es cierto." Dijo Esme. "El amor es el amor, además, los vampiros hemos perdido la función procreadora. Es imposible que nazca…"

"Los puros pueden procrear." Afirmé yo. "No quedan puros en América, a decir verdad, los últimos puros conocidos murieron hace algún tiempo. Lo más próximo que queda son los Vulturis."

"No pueden procrear ni aunque lo intentasen." Afirmó Edward. "Si no le dieseis mucho bombo y platillo igual hasta os dejaban tener alguna otra relación… loca."

"¿Qué piensas hacer para seguir con esta locura?" Me dijo Carlisle cortando el debate que se habría generado. "Aunque todos pensasen como nosotros no creo que lo tuvieses fácil tampoco."

"Ya…" Dije. "Aún no se me ha ocurrido nada, pero estoy segura que tiene que haber algo, algún plan que pudiésemos hacer… debe haber una manera."

"No, moriréis antes de que pase nada." Afirmó Jasper. "Si no os matan los Vulturis otros lo harán."

"Vosotros no." Afirmé.

"No, esta familia no." Afirmó Carlisle.

"Con eso me sobra." Afirmé yo.

(Salto espacio-temporal)

Era bastante de noche cuando llegué a La Push tras acabar una más de las largas reuniones en la casa de los Cullen, en las cuales, normalmente yo era la que tenía que dar explicaciones, la acusada por la Inquisición… la mala.

Supuse que en La Push no me esperaba nada mejor, me confundí, un poco. Tan pronto llegué a la puerta que quería me encontré con dos lobos sobre mí.

"Vale, vale…" Dije. "¿A qué viene esto?"

"¿Te hemos echado de menos?" Me dijo Embry. "Aunque seas un vampiro."

Eso me hizo sonreír con ironía, divertida.

"Seth y Embry." Afirmé fijándome que el otro parecía un poco más pequeño que el que supuse era Embry. "Vaya Seth, has crecido."

"Hace un mes y medio que os fuisteis." Afirmó él dándome un último lametón en la cara. "¿Qué habéis estado haciendo fuera?"

"Esto… sería más fácil si estuvieseis como personas en vez de cómo lobos." Les dije. "Es más fácil entender el lenguaje hablado que el mental. Me lo estáis mezclando todo."

Fue gracioso, pero cuando me giré les costó muy poco volver a hablarme mientras se abrochaban los pantalones.

"¿Dónde habéis estado?" Me dijo Embry. "¿Qué habéis hecho? Jacob no nos ha contado gran cosa."

"Hemos estado en Europa." Afirmé. "Como yo salí antes estuve en más partes de Europa que Jacob. Jacob solo estuvo en Rumania y alrededores. ¿Qué os ha contado él?"

"Que estuvo en un sitio con aún un poco de nieve y que se lo pasó bien." Afirmó Seth.

"También dijo que le habías curado y que no acababa de entender muy bien a los de tu especie." Afirmó Embry para sonreír. "Que la mayoría estáis locos."

"Supongo que para vosotros, nosotros estamos locos." Contesté. "Por cierto ¿dónde está ahora Jacob?"

"En su cuarto, cuando llegó Billie le castigó un par de días a pan y agua en su cuarto para que no volviese a irse sin decir nada." Afirmó Embry. "¿Quieres que te abramos la puerta para que le veas?" Añadió como riéndose.

"No es necesario." Afirmé mirando a la ventana en cuestión. "Una ventana cerrada no es barrera para mí. Pero creo que voy a respetar el castigo de Billie, ya volveré cuando le levante el castigo. O no, mejor me paso mañana y hablo con Billie, para explicarle un poco lo que hemos hecho y que se quede más tranquilo."

"¿Y qué vas a hacer hasta entonces?" Me dijeron.

Entonces me encogí de hombros. "Seguro que algo se me ocurre."

"Nosotros íbamos a estirar un poco las piernas." Afirmó él. "Si te apetece correr un poco…"

"Os dejaría atrás si corro para relajarme." Afirmé.

"Podemos jugar a pillarte." Afirmó Seth.

"Me gusta el juego, pero supongo que vosotros tendréis que descansar también." Afirmé.

"Antes del amanecer tenemos que estar en nuestras camas." Afirmó Embry.

"O sea, que no saben que estáis fuera." Afirmé.

"Algo así." Me dijeron.

"Bueno, entonces… supongo que bien." Afirmé.

"O también podríamos…" Dijo Embry.

(Salto espacio-temporal)

"¡Voy!" Grité saltando en bomba al agua desde el embarcadero para salir riéndome.

"¡No es justo!" Me dijo Seth. "¡Tú puedes no respirar sin ahogarte!"

"Prefiero respirar." Afirmé sonriendo. "Nosotros somos como los tiburones."

"¿Oléis la sangre y atacáis?" Me dijo Embry divertido.

"No, si no nos movemos en el agua nos hundimos." Afirmé. "Al menos yo, y otros muchos de mi especie."

"O sea, que para hundirte solo hay que pararte los pies y los brazos…" Murmuró Embry.

"Ni se te ocurra o te agarraré tan fuerte que no solo te saldrán moratones sino que además te quedarás sin aliento." Afirmé señalándole con el dedo en broma y haciéndole reír mientras yo casi me reía también.

Estar con aquellos chicos, en general y con Jacob, Quil, Embry y Seth sobre todo, me hacía recordar los buenos tiempos. Era curioso, pero aquello solo me pasaba con ciertos licántropos; como si los licántropos estuviesen más llenos de vida y felicidad que el resto de seres. Gracias a Carrick y sus hermanos, a los licántropos solitarios que ahora eran mis amigos, a la manada de La Push… gracias a todos ellos había olvidado la batalla que tuvieron hace siglos contra el clan licántropo de Luca en Europa, todo el daño que nos habían causado los licántropos a nuestra especie cuando aún me consideraba parte de la comunidad en vez de un individuo aislado que me consideraba ahora.

Claro que, supuse que ahora ya nadie salvo los más ancianos recordarían lo de Luca y el terror que causaron aquellas batallas que se prolongaron durante siglos. Ahora hacía casi unos cuatro o cinco siglos que todo había quedado enterrado en el olvido; si yo recordaba algo era porque tomé parte casi al final, en parte también porque quien me convirtió usó una técnica prohibida y me pasó la inmensa mayoría de sus recuerdos, o eso creo ya que son recuerdos que yo no recuerdo haber vivido.

"¿Hace saltar otra vez?" Preguntó Embry.

"Embry, me encantaría, pero será mejor que vayáis a descansar." Afirmé. "Pronto amanecerá y deberíais estar ya en casa, acostados y durmiendo hace horas."

"Jo, no te pongas ahora en plan madre." Me pidió Seth. "Una última zambullida."

"La última." Les dije.

(Salto espacio-temporal)

Era pronto por la mañana, podría haber entrado en la casa de los Black pero preferí hacer las cosas bien y sentarme en el porche a esperar percibir movimiento dentro para llamar como cualquier persona normal. Y eso sucedió a eso de las siete y media de la mañana, un poco después de que hubiese amanecido hacía casi una hora.

Oí a Billie tarareando algo dentro de la casa y entonces me levanté del porche y toqué a la puerta suavemente.

"Voy." Dijo Billie al otro lado. "Vaya, que pronto… ¿quién será a estas horas?"

"Tranquilo Billie, espero. Soy Isabella." Dije tranquilamente.

"Contigo quería yo hablar, pasa, pasa." Me dijo abriendo la puerta.

"Antes de que me digas nada te aviso que vengo a hablar de lo que ha hecho tu hijo." Le dije.

"Perfecto, también yo quería hablar de eso." Afirmó. "Pero siéntate, por favor. ¿Puedo ofrecerte algo?"

"Agua estará bien, gracias." Afirmé. "¿Necesitas ayuda?"

"No, gracias." Me dijo. "Siento que Jacob fuese un estorbo, ya me ha contado que se escapó para estar contigo porque te fuiste con demasiadas prisas y tuvo miedo."

"Ah, sí." Afirmé. "Tuve que salir del país con prisas; surgieron problemas serios en otro sitio y antes me pasé por la casa de mi 'familia' a presentar un informe para evitar que se plantasen ellos aquí y la liasen."

"Pensaba que no tenías familia." Me dijo.

"Bueno… tengo una familia adoptiva." Afirmé. "Mi familia real estaría ya muerta salvo por una especie de primo lejano o algo así. Así que digamos que lo de familia se refiere a la adoptiva."

"¿Cómo tú?" Me dijo.

"Sí, concretamente nuestra realeza." Afirmé. "Para los que trabajo, vamos."

"¿Por qué temes tanto que vengan aquí?" Me dijo. "¿Qué temores tan peligrosos te provocan?"

"Poniendo las cartas sobre la mesa, Bella aún es humana y como sabe lo de los Cullen está en el punto de mira, me mandaron comprobar si seguía siendo humana e informarles; desde luego les he dicho que no la he visto aún, que es posible que estén de viaje constantemente y como aquí tengo trabajo no he podido ponerme a seguirles el rastro."

"Hum… eso es un problema, desde luego." Me dijo. "Pero Bella no es familia tuya, no creo que sea ese tu mayor miedo."

"No, es cierto." Afirmé. "Mi mayor miedo sois vosotros." Afirmé suspirando.

"¿Nosotros?" Me dijo.

"Para serte sincera, no es la primera vez que un licántropo se impronta de mí. La vez anterior lo fueron a buscar y provocaron una pelea de al menos diez contra él. Lo asesinaron y así borraron el menor problema ya que no desean perder un soldado tan valioso como yo." Afirmé poniéndome seria y medio susurrando. "Desde luego nadie más que mis amigos licántropos y la familia sabe esto; bueno, ahora lo sabe también Edward porque le leyó la mente al hermano del asesinado."

"No puedo entenderlo." Me dijo. "¿Cómo que eliminaron el menor de los problemas?"

"Si hubiesen querido matarme a mí entonces hubiesen tenido que enviar al menos a veinte unidades contra mí que me atacasen a la vez, ni tenían tantas ni tan coordinadas como para eso ni tiempo suficiente para acosarme, cansarme y luego atacarme para matarme poco a poco; además, no deseaban prescindir de alguien tan importante y valioso para ellos como yo, así que mataron al licántropo. Supongo que no contaban con que yo no me quedaría de brazos cruzados. Maté a todos los vampiros del perímetro, aniquilé al enemigo con bastante facilidad y absorbí sus habilidades especiales. Enloquecí de furia, y un vampiro así es algo peligroso; no se salvó nadie, y yo quedé malherida. Incluso llegué a pensar en cometer una herejía aún mayor a amar a un licántropo."

"¿Qué herejía es mayor que eso?" Me preguntó.

"Llegué a ofrecerle mi sangre, le pedí que bebiera para poder convertirlo por intercambio de sangre y evitar su muerte…" Afirmé mirándole por encima de los ojos ya que mi cara estaba enfocada a mis manos.

Observé su reacción, estaba blanco como la leche, parecía aterrorizado y demasiado sorprendido como para hablar.

Era lógico, yo me pasé años así al darme cuenta de lo que pretendía haber hecho.

"Yo le quería, hasta la locura." Afirmé. "Es posible que sea culpable de haber intentado una herejía imperdonable, pero no me arrepiento, ya no."