Cap 3 – Aproxímate a mi
Los primeros días en Hogwarts fueron pasando demasiado lentos para gusto de los alumnos de séptimo curso, pues al tener los EXTASIS los profesores ya les mandaban tareas especiales, y bastante complicada, por supuesto.
Así que se podría decir que fue una semana bastante estresante y nadie tenía tiempo para pensar en otras cosas, pero claro, siempre hay excepciones…
- Oye Vie – dijo la joven mientras se sentaba junto a su amiga -.
- ¿Si? – Levanto la cabeza Victoire mientras dejaba de lado el pergamino en el cual estaba trabajando – Estoy con Historia de la magia, así que espero que sea importante.
Taylor suspiro.
- No seas tan empollona – se quejo-.
- Perdona, yo no tengo la capacidad de aprobar todo sin estudiar- añadió sacándole la lengua en forma de burla-.
- Eh, primero, yo estudio, y segundo, ¿Me dejas hablar? -.
Victoire sonrió
- Lo estas haciendo, se te da bien también –
Taylor volteó los ojos con resignación.
- ¿Yo te parezco frágil? – Pregunto con preocupación -.
- ¡¿Perdón?! -.
Era casi de noche, y Chloe estaba sentada en el césped, descansando.
Estaba allá pensando en todo aquello que iba a echar de menos, por que aquél curso era el último.
Se preguntaba que iba a pasar con ella y Jake, pues no habían hablado nada formal, y según creía ella no le haría mucha gracia a Jake si ella le oía hablar sobre compartir piso o algo así.
Ojalá todo siguiera como está y ojalá él estuviera con ella por siempre.
- ¿te ocurre algo? – Dijo una voz detrás de ella – La cena es dentro de poco…
Chloe se giró y sonrió. Era él, solo podía ser él.
Jake se sentó junto a ella.
- Vamos, cuéntame que es lo que te preocupa.
- Nada… Supongo, solo que… Me preguntaba que iba a ser de nosotros una vez acabemos Hogwarts.
Jake sonrió.
- Pues…Yo había pensado que, podríamos buscar trabajo y podríamos alquilar un pequeño apartamento para ir tirando y eso…
Chloe sonrió sorprendida.
- ¿En serio? Creía que no querrías
- Boba- Dijo desordenándole el pelo –.
Ella se acercó a la oreja de Jake.
- ¿Ahora? - .
Chloe sonrió como si se tratara de una travesura.
- A ver Taylor, ¿Qué importa si eres frágil? Es lo normal en las chicas – dijo Victoire aun confundida por la pregunta de su amiga -.
- Pues no, para empezar no todas las mujeres son frágiles, lo sabes – Dijo mientras Victoire volteaba los ojos – y además este nombre es tan…
- ¡¿Tan Que?! ¡Tu nombre es más normal que el mío! – se quejo Victoire-.
- Bueno… pero es que suena muy… en fin que… - Dijo ella sin poder encontrar las palabras - ¡Que no me va!
- Ponle un lacito, coge otra talla, ¿Qué quieres que te diga? – se comenzó a desesperar – "Taylor" me parece la mar de normal, ¿Por qué tienes estas paranoias, eh?
Taylor se dejo caer en el colchón y respiro profundamente.
- Es culpa de Evan.
Victoire sonrió con interés.
- ¿Y quien es Evan, eh?- dijo con rin tintín -.
Taylor volteo los ojos.
- Es… Es… el chico nuevo, el de los ojos dorados -.
- Gracias por el detalle- rió Victoire-.
- ¡No te rías! Cuando le veas lo entenderás- Afirmó Taylor.
- ¡Pues vayamos a verlo!
En la Sala común de Gryffindor reinaba la paz y la tranquilidad, pues la mayoría de alumnos estaban en los jardines o en la biblioteca, quizás, terminando su tarea.
Solo algunos, como Evan estaban descansando leyendo algo o escribiendo a sus parientes.
- ¿Ese de allá? – susurro Victoire a Taylor mientras ella asentía con la cabeza -.
Las dos chicas se acercaron al sofá donde Evan estaba sentado.
- Hola, me llamo Victoire y tu debes ser el chico que le dijo Frágil a Taylor – dijo Victoire tendiéndole la mano-.
El la estrecho y con una sonrisa dijo:
- Supongo que debo de ser ese, aunque prefiero que me llamen Masen -.
-Encantada, Masen – Dijo Victoire, mientras que Taylor no sabia donde meterse de la vergüenza - ¿Te sientas con nosotros en la cena?
Evan se sorprendió, aquella muchacha era demasiado insistente y eso podría llegar a ser peligroso para él, demasiadas cosas en juego, y hasta ahora su papel de estudiante era intachable. No obstante la otra joven, la tal Taylor, le había resultado interesante y necesitaba saciar las ganas de saber más sobre ella.
- Solo si me puedo sentar junto a ella- Dijo señalando a Taylor que medio se escondía detrás de su amiga- Así le cortó el pescado si no puede coger con fuerza el cuchillo.
Taylor se sonrojo ¿Por qué demonios se picaba tanto con ella? ¿Y porque se sonrojaba cuando tendría que estar furiosa?
- Tranquilo, yo muerdo bastante bien, no me hace falta cortar nada – dijo, como haciéndose la fuerte, en plan coña -.
- Pues que poco femenino – Aclaró Evan medio riendo -.
No obstante Evan no estaba tan tranquilo, menos aun si Taylor llevaba puesta la camisa sin abrochar los botones de arriba haciendo que se le viera su blanco cuello que relucía con la luz como si este le llamara provocativamente.
- ¿Evan? – Dijo Taylor que se extraño al ver que no las seguía para ir a la sala - ¿No vienes?
Él se sorprendió al escuchar que lo llamaba y le entraron unas ganas terribles de abalanzarse sobre ella. "Evan, contrólate…" pensó.
- Si, vamos.
Chloe cogió su yérsey y se lo puso. Esto no solía pasar normalmente… Más bien se trataba de una excepción.
Se sentía un poco caprichosa, como una niña mimada. Podía tener lo que deseba de él con tan solo pedírselo.
Sin embargo parecía que esto no le molestaba mucho a Jake, el cual, aun casi sin ropa, descansaba en el verde césped.
Ella lo observaba atentamente, cada pestañeo siempre era el más importante acontecimiento para ella.
Lo deseaba. Tanto como el primer día. Siempre había percibido aquella aura que los envolvía, tan diferente a cuando Ted estaba.
- ¿Que te ocurre? – Dijo Jake levantándose y acariciando la suave piel de ella – ¿Te encuentras mal, te he hecho daño Oh…?
Chloe negó con la cabeza.
- Tranquilo, todo es perfecto.
Más tarde, todos ya estaban cenando en el gran salón.
Victoire estaba hablando alegremente con Ted, el cual se había pasado la tarde ensayando para el grupo.
- Necesitamos la voz cantante para el grupo – dijo con tristeza Ted -.
Victoire sonrió.
- Taylor podría cantar con vosotros – dijo emocionada -.
Taylor levanto la cabeza toda sonrojada.
- ¡¿Cómo?! ¿Te has vuelto loca, Vie? – dijo toda sofocada -.
Victoire volteo los ojos.
- Sabes que cantas de maravilla, no entiendo por que te niegas en compartir-lo con los demás – dijo Victoire.-
A Ted se le ilumino la cara, ¿Quedarían esperanzas para el grupo?
- ¿Cantas? – Pregunto Evan con una sonrisa -.
- Bueno… – dijo Taylor, no podía creer que su mejor amiga hubiera dicho tal cosa – no creo que pueda ser… me da un poco de miedo el escenario… – miro con tristeza a Ted – Lo siento.
Ted desvaneció sus esperanzas i negó con la cabeza quitándole importancia al asunto.
-¿Habéis visto a Chloe? – Dijo de repente Victoire – Llevo toda la tarde sin verla.
- Estará con Jake, se escaqueo en medio del ensayo diciendo que debía de terminar no se que tarea.
- Que envidia – Dijo Victoire suspirando – Ya me gustaría a mí poder tener novio -.
Ted agacho la cabeza concentrándose en su sopa.
Taylor sonrió
- Pues no será que te faltan pretendientes – Dijo Taylor pícaramente.
Victoire volteo los ojos.
-Los chicos de mi clase son unos críos… Yo necesito a un chico más mayor que yo – dijo y ella y Taylor rieron ante lo dicho.
Entonces Ted se atraganto con la sopa.
Las chicas dejaron de reír.
- ¿Estas bien Ted? – pregunto con preocupación Victoire -.
- Si… Se me fue… por el otro lado - Dijo él cogiendo aire -.
Taylor sonrió para si misma. ¿Cuánto iba más iba durar Ted sin dar un paso más?
- ¡Ya sé! – Dijo Taylor - ¿Vamos a dar una vuelta por los jardines?
- ¿Los cuatro? –Preguntó Ted -.
Taylor miro a Evan, el cual le sonrió de forma amable.
- Si, los cuatro.
Al rato, los cuatro jóvenes paseaban por los jardines de Hogwarts.
- ¿No deberíamos volver ya, quizás? – pregunto Victoire, a la cual le daba un poco de miedo adentrarse en la oscuridad de la noche -.
- ¡Para nada! – Dijo Taylor como si nada -.
- Hum… Algo me dice que nos estamos saltando las normas… - dijo Ted-.
Taylor sonrió y señalando algo que asomaba por los arbustos, dentro del bosque prohibido, dijo:
- Al menos no estamos haciendo lo mismo que ellos, eso si que es saltarse las normas-.
Los cuatro jóvenes entornaron la cabeza, intentando focalizar quien eran aquellos dos jóvenes.
- ¡Dios! – Dijo Victoire tapándose la boca sofocada - ¿No son… Chloe y Jake?
Ellos parecía que no se daban cuenta de nada, allá ocultos, pero no lo suficientemente.
Los cuatro chicos corrieron intentando huir antes de ser vistos, sería demasiado incomodo molestar en un momento así.
Una vez lejos de aquel sitio, todos comenzaron a reír. ¡Que situación más extraña, por Dios!
- Mañana tendré que hablar seriamente con Jake- Dijo Ted riendo -.
-¿Aun tienes envidia, Victoire – Dijo riéndose a carcajada-
Victoire se sonrojo y negó con la cabeza.
- Ya, claro… ¡vete a saber en que estabas pensando! – Ted, siguiendo con la broma -.
Victoire miró a Ted sonrojada y él paró de reír entonces.
Taylor sonrió para si misma, lo estaba consiguiendo…
Se acercó a Evan y lo cogió de la manga.
- Sígueme- le dijo de manera que solo él pudiera oírlo -.
Y los dos desaparecieron corriendo del lado de Victoire y Ted.
-¿Qué ocurre? – Dijo Evan confundido - .
Él deseaba con todas sus fuerzas poder contenerse, ¿Por qué se habían alejado? Todo podía complicarse.
Taylor le saco la lengua.
- Esos dos necesitaban una oportunidad para estar solos. – Suspiró- ojalá Ted haga algo.
Evan sonrió nerviosamente
- Algo…
- ¿Qué te pasa? – Dijo Taylor mirándolo con cara extrañada - ¡No me digas que estas nervioso por estar conmigo a solas!
Taylor sonrió abiertamente.
Evan la miró a los ojos, estaba demasiado serió.
- No se si deberías estar aquí conmigo, Taylor, no se si te conviene.- dijo él.
-¡Genial! – Suspiro resignada Victoire - ¿Por qué se supone que nos han dejado solos, eh?
Ted se encogió de hombros mientras pensaba en que iba a matar a Taylor en cuento la viera, pues si ella pretendía lo que pensaba…
- Quizás deberíamos volver al castillo – propuso Victoire – Me estoy helando - se froto los brazos con sus manos-.
Ted suspiro, era imposible resistir la idea de conquistarla.
Se quito su yérsey y se lo presto a Victoire.
- Ahora no podemos volver… están haciendo guardia por los pasillos- dijo Ted con resignación – deberemos ir a media noche, cuando el cambio de vigilancia -.
Victoire se sonrojo al ponerse el yérsey de Ted. La tela era suave, pensó que esto le parecía por ser el de él, y por su aroma que acariciaba con suavidad su piel.
- ¿Mejor? – Dijo Ted acariciando la cara de ella- .
Ella sonrió y afirmó tímidamente con la cabeza. Los dos se sentaron en el césped esperando a nada.
- Gracias por quedarte conmigo, Teddy – Dijo mientras apoyaba su cabeza en él.
Ted sintió el calor que solía sentir cuando ella se acercaba tanto a él.
Quizás debería intervenir y confesar todo. Pero tenía miedo. Él, que nunca temía a nada… Ella era demasiado importante para arriesgar-se tanto.
- No es nada, Vie… -Dijo mirando el cielo – Sabes que me encanta estar contigo…
Victoire sonrió, levantó la cabeza y beso la mejilla de Ted.
- ¿Sabes? – Dijo Victoire -.
- ¿Qué?
- Me encanta no ser tu hermana de verdad.
Taylor miró sorprendida a Evan.
- ¿Qué quieres decir con que no me conviene estar contigo? -.
Él la miró a los ojos, por más que quisiera había algo en ella que lo atrapaba. Pero esto podía acabar siendo peligroso.
Él sonrió tímidamente.
- Creo que me estoy quedando atrapado.
Taylor se sonrojo. ¿Qué quería decir con eso? ¿Atrapado? ¿Por qué se había acelerado tanto su corazón cuando él había dicho esto?
Apenas lo conocía…
- Evan… no se por donde vas – Dijo ella mirando el suelo, estaba demasiado nerviosa para tener que soportar aquellos ojos dorados – pero yo… creo que necesito más tiempo para conocerte.
Él asintió con la cabeza.
- Es lo más lógico- dijo él con una mueca de culpabilidad – Lo siento, Taylor, a veces soy muy impaciente.
Taylor sonrió.
- ¿Crees que seré muy insistente si te propongo vernos mañana?- dijo Evan-.
Taylor asintió.
- De acuerdo, pero ahora creo que deberíamos volver ya al castillo.
-¿Tienes miedo de las criaturas que hay en la oscuridad? – pregunto Evan mirando hacía el bosque con la mirada perdida -.
- ¿Bromeas, no? – Dijo riendo ella - ¡Venga, vamos!
- Si, claro -.
Y los dos Gryffindors regresaron hacía sus dormitorios.
