Capítulo 4: Contrato con los Quileutes

Capítulo 27: Una despedida sin adiós.

(Voz de Jacob)

Era temprano y aún no había salido el sol cuando regresé a casa tras una patrulla con Quil y Embry, ellos habían ido a su casa directamente así que nos separamos hace un minuto escaso, yo por mi parte planeaba ir a casa, destransformarme en la puerta trasera para no llamar la atención por si acaso alguien estaba ya despierto, entrar y comer algo antes de tumbarme en mi cama y dormir un poco. Sin embargo los planes cambiaron cuando al llegar al camino entre mi taller y la casa oí ruidos en él.

Era raro porque allí solo podíamos entrar Billie y yo, y lo más probable era que él no entrase porque no podía llevar la silla de ruedas hasta allí.

Entonces me di cuenta de quién más podría haber entrado allí si Quil y Embry tampoco podían ser porque acababa de dejarlos hacía nada yéndose a sus casas.

Me convertí de nuevo en mi mismo y me puse unos pantalones y una camiseta en casa antes de ir casi volando hasta la puerta del garaje donde salía un poco de música entre hevy metal y céltica o una mezcla de ambos.

Tomé aire antes de abrir la puerta ligeramente por si acaso me había confundido con mis suposiciones y entonces la vi de nuevo, allí, con la mascarilla de pintar cubriéndole la cara de la nariz a la barbilla y armada con una pistola de pintura a presión que siseaba al escupir pintura. Cuando se giró un poco comprobé que se había puesto la ropa que le dejé un día y que por si acaso había dejado allí; el peto vaquero y una camiseta que una vez fue mía cuando abultaba un comino y que a ella le quedaba aún un poco ancha en algunos puntos por lo que se la solía anudar debajo del pecho a un lado. Como siempre estaba genial, aunque me sorprendió verla con dos coletas altas en vez de la coleta en medio de la nuca que solía ponerse.

Tampoco pareció darse cuenta de mi llegada hasta que no le saludé.

"Hola." Me contestó. "Una noche movida, supongo."

"De patrulla." Afirmé. "Corriendo de aquí para allí, viendo pasar animales… Nada del otro mundo. ¿Y tú?"

"Cazando." Afirmó ella. "No me encontraba muy bien así que cogí un poco de sangre de animal."

"¿No te encontrabas bien?" Le pregunté un poco sorprendido. "Pensaba que los de tu especie siempre os encontrabais bien."

"Que seamos casi inmortales no quiere decir que no podamos encontrarnos mal en algún momento. No podemos enfermar, pero sí podemos sentir dolores."

"¿Qué dolores tenías?" Le pregunté.

"Jake ¿te parece que esto está demasiado cargado?" Me preguntó.

"No, bueno, igual un poco mal delimitado." Afirmé. "¡Oye, no me cambies de tema!"

"No era nada serio, nada que un poco de sangre no pudiese curar." Afirmó haciendo unas ráfagas más separada de la carrocería.

"Si no era nada por qué fuiste a cazar." Le pregunté apoyándome donde pude que no fuese el coche.

"La mayoría de nuestros problemas de salud se arreglan dándote un hartón de sangre. Además, lo que necesitaba era salir." Me confesó tan tranquilamente como si estuviésemos hablando de la nueva película en cartelera. "A veces se necesita salir y correr al límite de tu capacidad, saltar… respirar aire fresco y estar a solas."

¿Por qué iba un vampiro y más aún, una mujer, estar a solas? Vale que supongo que se había pasado la mitad de su vida sola, pero ahora tenía muchos amigos, me tenía a mí. Solo necesitaba una llamada y sabía que yo estaría allí donde ella quisiese para estar con ella, sabía que me moría de ganas por estar con ella.

Aunque pensándolo fríamente… a veces también yo necesitaba estar a solas, correr al límite de mi capacidad, hasta estar reventado y entonces tumbarme y llorar, pero ella no podía llorar.

"A ver, a ver…" Dijo ella parando la pistola y retirándose la máscara al cuello mientras miraba lo que acababa de pintar. "Creo que esta mano ya está. Ahora solo faltan un par de detalles y lo habremos acabado."

"¿No sigues?" Le pregunté.

"Hay que dejar que se seque la pintura." Me aseguró. "Así que ahora voy a dejarlo un poco y ya seguiré otro rato. ¿Tú no deberías ir a dormir?"

"Me quedaré contigo un rato." Afirmé.

Supuse que me diría que no, que me fuese a dormir, que tenía que descansar; así que me preparé para rebatírselo e intentar salirme con la mía. Sin embargo me sorprendió porque sonrió y me miró con los ojos sonrientes también.

"Está bien, avisa antes a tu padre y piensa a dónde quieres ir." Me dijo. "Me apetece pasar el día entero contigo."

"¿Hoy no me mandas a dormir?" Le pregunté un poco confuso sin bajar la guardia.

"Hoy no me apetece separarme de ti." Me confesó.

Había algo raro en su expresión, como si a la vez que sonriese pasase algo más que ella ocultase; no sé, igual era el brillo en sus ojos pero había algo que no me cuadraba.

"Vuelvo en un momento." Afirmé para salir corriendo a avisar a Billie.

Lo de Billie fue muy sencillo.

"Billie, voy a estar fuera todo el día." Le dije mientras cogía el calzado y me aseaba un poco.

"Eh, jovencito, espera un momento." Me dijo. "¿Adónde vas y con quién?"

"Me voy con Isabella, a dónde es lo que no sé." Afirmé feliz. "Pero creo que yo elijo."

"No quiero que hagáis tonterías por ahí ¿me oyes?" Me dijo.

"No te preocupes Billie." Le dijo ella supongo que desde la puerta o entrando por ella. "Sabes que yo no hago tonterías."

Les oí cuchichear un poco y eso me hizo darme más prisa, cuando llegué abajo Billie estaba asintiendo serio y ambos me miraron.

"¿Listo?" Me preguntó Isabella.

"Desde luego." Afirmé. "Igual podríamos ir por la tarde al cine."

"Ya veremos." Dijo ella sonriendo.

"Eh, cuidaros." Nos dijo Billie.

"Yo cuidaré de ella." Afirmé a la que ella decía lo mismo de mí.

Cuando salimos, me encontré con que no se había traído coche.

"¿Usamos mi coche?" Le pregunté recordando que prefería motar en moto sola.

"Demasiado lento." Me dijo. "Supongo que por una vez tu moto estaría bien."

"¿Quieres…. Quieres montar conmigo en moto?" Le dije dudando de haberla entendido bien.

"Sí, aunque si prefieres el coche estará también bien." Me dijo añadiendo rápidamente la coletilla.

"Moto." Afirmé sonriendo.

Por fin parecía que la suerte me sonreía. Era como un sueño.

No, el sueño vino después, cuando circulamos por la carretera deprisa con ella montada tras de mí sujeta a mi cintura suavemente. De pronto la dura pantera parecía más bien un tierno corderito y yo sonreí dentro de mi casco.

Ese iba a ser un recuerdo inolvidable.

(Voz de Isa)

Recuerdos, quería crear un montón de buenos recuerdos que me diesen fuerza para hacer lo que iba a hacer en el futuro próximo.

Me sentía fatal por tener que irme, y había decidido no decirle nada a Jacob aunque sí se lo había dicho a Billie.

"Jacob me ha dicho que vais a pasar el día fuera, aunque no sabe a dónde." Me había dicho. "¿A qué se debe eso ahora?"

"Tengo que irme de viaje y no sé cuanto tiempo estaré fuera." Le había acabado confesando. "No te preocupes, te lo traeré a la noche. Yo me encargo de la comida y la cena."

"Te veo un poco rara." Me había dicho. "¿Qué ocurre?"

"Estoy pensando en hacer algo para acabar con todo esto." Había afirmado yo. "Estoy harta de todo este circo… Quiero tener mi propia vida… Tengo demasiada carga que no puedo compartir con nadie encima, siento que me voy a ahogar…"

Sé que había sido un poco chocante para aquel hombre, lo era para mí el reconocerlo ante él. Igual era por la edad que había confiado en Carlisle y en Billie para hablar.

"¿Cuándo?" Me había acabado preguntando.

"Mañana, al alba debo estar en el aeropuerto para coger un avión." Había confesado.

"¿Y qué pasa con Jacob?" Me había preguntado.

"No debe enterarse de nada, de que me he ido, de que planeado algo... No debe enterarse de nada. Es muy peligroso." Había afirmado. "Sé que Jacob me seguiría, eso le pondría en demasiado peligro; no quiero ponerle en peligro."

"Lo entiendo…" Me había susurrado Billie mirándome. "Eres una buena chica."

"Ya hemos llegado." Me dijo Jacob parando la moto. "Bienvenida a Klahanie."

Miré alrededor, me sonaba aquel sitio, pero no sabía de qué.

"Aquí cerca está el pico donde te llevé una vez ¿te acuerdas?" Me dijo. "Es un poco… rústico, pero al menos es tranquilo, como dijiste que estabas un poco…"

"Es perfecto." Dije sonriendo.

Era curioso cómo aquel chico se preocupaba por mí. Me daba seguridad, y al mismo tiempo me hacía sentir como si lo que fuese a hacer me doliese aún más.

No, por un día debía dejar todo eso a un lado. Por un día lo que quería era descansar, crear buenos recuerdos que me ayudasen a seguir adelante y me diesen fuerza en los momentos de debilidad.

Por un día decidí dejar de lado todo y ser simplemente Isabella y él Jacob; ni vampiros ni licántropos, simplemente nosotros. Por un día me olvidaría qué éramos ni que existían otras razas.

No, yo quería disfrutar a tope del último día con Jacob, no sabía cuándo regresaría, no sabía cuándo volvería a ver su cara sonriéndome de aquella forma en que solo lo hacía para mí.

Era increíble, había caído mucho más que con Carrick, solo que esta vez ya sabía qué hacer.

"¿Estás bien?" Me preguntó Jacob mientras nos sentábamos en un tocón a descansar en medio del monte. "Estás demasiado callada."

"Estoy bien, solo pensaba." Afirmé sonriendo como pude.

No me había dado ni cuenta que habíamos andado tanto, debíamos llevar un rato ya y yo no me había dado ni cuenta.

"Basta de pensar." Me dije a mí misma mentalmente. "Estas con Jacob, deja de pensar y disfruta, mañana ya no podrás."

Sonreí divertida al encontrarme riñéndome a mí misma y me acerqué a Jacob hasta quedarme a unos milímetros de él.

"¿Te gusta las vistas?" Me preguntó.

"Mucho." Afirmé. "Me gusta compartirlas contigo."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jacob)

"¿Un parking?" Me preguntó Isa cuando por la tarde la llevé al cine al aire libre que había cerca de Forks.

"Es un cine al aire libre." Le dije aparcando la moto. "¿Has estado alguna vez en uno?"

"No." Afirmé. "En Europa no tenemos de esto. Además, pensaba que para venir a estos sitios había que venir en coche."

"Bueno… aquí es tan viejo que se puede estar en las gradas para gente a pie." Le dije. "Yo invito."

Era gracioso, así que sonrió divertida cuando me vio pagando la entrada y un paquete de palomitas.

Entonces la llevé de la mano hasta las gradas y nos sentamos en lo más alejado. Supongo que con su vista eso no sería un problema para ella; y al parecer a ella no le importó.

Ahora estábamos solos, y aquello tenía toda la pinta de ser una cita; entonces supongo que no le importaría que me comportase como tal.

Cuando la película empezó solo había unos cinco coches con parejitas dentro y nosotros en las gradas.

"Supongo que esto nos da derecho a ponernos cómodos." Le dije estirándome en el asiento y poniendo un brazo en el suyo detrás de su cuello. Vale, era una excusa patética para poner el brazo allí, pero no pareció importarle, de hecho, cuando lo bajé a sus hombros y pensé que me reñiría me sorprendió cuando tras un segundo como de duda se inclinó hacia mí sin apartar los ojos de la pantalla y apoyó su cabeza en mi hombro.

Me sorprendió y a la vez me dio un subidón de emoción y alegría.

Por fin parecía permitirme ciertas licencias.

La vi coger una palomita y morderla.

Vale, era cierto que no comía mucho, de cualquier forma, parecía un poco preocupada.

Cuando le quité la segunda palomita y me la comí me miró y sonreí cogiendo otra y ofreciéndosela en silencio.

La miré y la vi mirar la palomita un segundo antes de abrir la boca como con timidez y dejar que se la metiese y apartase los dedos antes de cerrar la boca y masticar.

"¿Otra?" Le dije.

"No soy una niña pequeña." Afirmó como negándose. "Aunque no ha estado mal." Afirmó cogiendo ella otra y ofreciéndomela.

Yo fui menos cuidadoso. Cerré la boca con sus dedos aún dentro y le quité la palomita sin morderle pero sí chupándole los dedos con que la sujetaba, con cuidado y mucha suavidad.

Entonces ella levantó una ceja para hacer un gesto de confusión y duda y yo le contesté sonriendo y encogiéndome de hombros lo que la hizo sonreírme de nuevo.

Me gustaba su sonrisa. Por un segundo pensé que si tenía su sonrisa el resto ya sobraba.

Me encantaba su sonrisa, era como ser adicto a ella. Un momento, era adicto a ella, a toda ella.

Solo había dejado de ir dos días y me habían parecido siglos.

"Jacob… me estás aprentando…" Me susurró para hablar en el cine.

"Lo siento." Dije dándome cuenta que le había sujetado con fuerza y si no hubiese sido vampiro le hubiese roto algún hueso.

"¿Te ocurre algo?" Me preguntó mirándome un segundo.

"No, no. Tranquila." Afirmé. "Todo va bien."

"¿En serio me echas tanto de menos?" Me preguntó tras un segundo.

Se me había olvidado que por algún motivo, parecía leerme la mente con facilidad.

"Un poco." Afirmé mintiendo un poco. "Se nota tu falta en la reserva."

Debería haberle dicho algo más, pero cuando me había decidido a hablar me metió unas palomitas en la boca y no pude.

"No digas nada." Me pidió. "Ahora viene lo mejor de la película."

No me dejó decirle nada, parecía como si cada vez que fuese a decirle algo ella lo intuyese y hacía algo para evitarlo.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Isa)

"Buenas noches." Dije cuando llegamos al garaje de los Black de nuevo. "Ahora... respeta tu palabra y venga, a casa, a dormir."

"Antes de irme hay algo que me gustaría decirte." Me dijo.

Otra vez... llevaba toda la tarde intentando evitar que me dijese aquello. Tapándole la boca, llenándole la boca de palomitas, cambiando de tema...

"Jake, por favor." Le dije. "No puedes decírmelo... Por favor... ahora no."

"¿Por qué tienes miedo?" Me dijo cogiéndome una mano para hacerme mirarle.

"Jake, ahora no, por favor." Le pedí.

"¿Por qué no?" Me preguntó.

Porque no quería irme y dejarle solo atrás, porque si me lo decía me iba a costar horrores irme... Prefería irme sin saberlo, para poder tener un motivo para volver, para enterarme de qué era lo que quería decirme, para saber si había estado esperándome... para no dejarme morir...

"No es el mejor momento." Le dije. "¿No ves que no hay luna llena?"

"No sabía que eras tan romántica." Me dijo con ironía bromeando.

No, no lo era.

"Ya ves." Le dije. "Habrá que esperar a que sea luna llena."

"Luna llena es en cuatro días." Afirmó. "¿Entonces podré hablar contigo?"

"Sí, con la luna llena." Afirmé.

No había dicho que en cuatro días, solo con luna llena. Eso podría ser en cuatro días o en cuatro meses.

"Venga Jake, ve a dormir." Le dije sonriendo.

"Antes tengo que cenar." Le dije. "¿Quieres entrar?"

"Vale, hablaré con tu padre también." Afirmé. "Prometí traerte al anochecer y mira a qué hora hemos venido."

"Yo le había dicho que estaría fuera todo el día." Me dijo mientras entrábamos en su casa.

"Jacob ¿qué horas son estas de llegar?" Le riñó Billie.

"Mi culpa." Afirmé. "Debería haberle hecho venir antes."

"Ah, hola Bella." Me dijo. "¿Qué tal el día?"

"Bien, hemos estado en un bosque haciendo senderismo y hemos estado en un cine de coches."

"En el cine al aire libre que hay en el pueblo de al lado." Afirmó Jacob abriendo el frigorífico y sacando un 'cubo'de pollo frito. "Su primera vez."

"Jacob..." Le dijo su padre mirándole con cara rara.

"En un sitio así." Le dije yo. "Mi primer cine al aire libre."

"No." Dijo Jacob. "¿Queréis?" Añadió ofreciéndonos el cubo.

"Ya he cenado." Le dijo su padre.

"Yo no ceno ¿recuerdas?" Le dije. "Venga, cumple tu parte del trato."

"Vale, pues buenas noches." Nos dijo.

"Eh, no quiero ver huesos por el cuarto." Le dijo su padre.

"Vale..." Dijo. "Los echaré en el cubo y los bajo por la mañana."

"La caverna del lobo." Le dije yo a su padre.

"¿Decías algo?" Me dijo Jacob.

"Buenas noches." Le dije sonriendo. "Y creo que sería preferible que dejases los huesos en la basura de la cocina, así te evitas que tu cuarto parezca la cueva del lobo."

"Que graciosa... Buenas noches." Me contestó sonriéndome también antes de irse.

"Me tienes que decir cómo haces para que te obedezca." Me dijo su padre serio pero con un tono de diversión en la voz.

"Es algo complicado." Afirmé. "Supongo que sabes cómo funciona la impronta ¿no?"

"Así que es oficial." Me dijo. "Jacob está improntado de ti."

"Eso creo." Afirmé comprobando que Jacob estaba en su mundo como para oírnos. "Y lo peor es que el sentimiento es mutuo."

"Los de tu especie no tenéis eso." Afirmó él.

"No, pero sabemos reconocer a nuestra pareja." Afirmé. "Jacob podría ser la mía."

"¿Entonces por qué te vas?" Me preguntó. "Quédate, si te vas harás sufrir a Jacob."

"Si me quedo los míos me buscarán. Descubrirán que estoy con Jacob y pasará como con Carrick."

"Y si te vas se va a morir de pena." Afirmó Billie. "¿Has pensado en ello?"

"No va a morirse de verdad." Afirmé yo. "No soportaría que tuviese el mismo final que Carrick, no quiero mezclarlo en mi mundo."

"Y prefieres romperle el corazón." Me dijo. "Hoy le das esperanzas y mañana desaparecerás de su vida. ¿Es eso justo?"

"No, no lo es." Afirmé. "No es justo nada de esto. Pero por una vez vais a tener que confiar en mí, tengo un plan, pronto lo tendré completo. Voy a necesitar que confiéis en mí como nunca antes habéis confiado."

"Por favor, haz todo lo que puedas por volver." Me dijo.

"Volveré." Afirmé. "De un modo u otro volveré en algún momento, y espero que cuando lo haga... sea libre."

Entonces pasó algo increíble, algo que no me había pasado nunca antes. Billie me cogió una mano entre las suyas y las frotó.

"Tranquila." Me dijo. "Si me dices que volverás entonces te creo. Solo espero que todo te salga bien, como planeas."

No debería haber dejado que siguiese así, pero por un día me había permitido sentirme débil. Le dejé cogerme la mano como si fuese una de los suyos, me dejé mimar un rato como había dejado a Jacob que hiciese durante todo el día.

Estuve así hasta que se me hizo la hora de partir.

"¿No vas a despedirte de él?" Me preguntó.

"Es mejor así." Afirmé. "Si me despido me seguirá, y eso es peligroso."

"En cuanto descubra que te has ido volverá a escaparse." Me dijo.

"Será tarde. Además, nadie sabe a dónde voy a ir." Afirmé. "Ni los Cullen, ni vosotros... nadie."

"Jacob revolverá cielo y tierra." Me dijo.

"Solo quiero que hagas algo por mi." Afirmé. "Yo no voy a estar aquí para encargarme de un asunto, pero... necesito que cuidéis de Jacob."

"Desde luego, soy su padre." Me dijo como ofendido.

"No te ofendas." Le dije suavemente. "Sé que como padre le vas a cuidar. Me refiero a que cuando yo no esté lo más posible es que reaccione mal. Va a necesitar ayuda, pero esta vez no puedo hacer nada para apoyarle..."

"Descuida, nosotros nos encargamos." Afirmó.

"Ah, también supongo que podría mandar a alguien para echar un ojo al panorama por si acaso se les ocurre a alguien de mi 'familia' pasarse por aquí." Le dije. "Se identificará a ti."

"No deberías preocuparte tanto por nosotros." Me dijo. "Tú te vas a jugar el cuello, deberías preocuparte por ti misma más. Nadie nos va venir a atacar a nuestras tierras."

Me hizo un poco feliz que confiasen tanto en ellos mismos, pero de todas formas yo iba a mandar a alguno de los licántropos para ayudarles en el caso de que pasase algo más.

Mientras corría por los bosques cargada de mis cosas fui recordando todo lo que había pasado el día anterior.

Era curioso, pero esos recuerdos serían mi única fuente de consuelo, la fuente de mi fuerza a la que recurriría en los siguientes años para afrontar todo.

En los siguientes años, mi vida volvió a ser como fue en un principio, antes de Jacob y de Carrick; mucha guerra, muerte, sangre... destrucción y oscuridad. La única fuente de algo de luminosidad fueron mis amigos, y después, solo el recuerdo de lo que había dejado atrás, en Washington, en Foros y La Push...

El recuerdo de Jacob y de toda aquella gente me hacía fuerte.