Dentro de una habitación, una joven se encontraba recostada con el cuerpo desnudo. Un hombre la observaba dormir placidamente. La apacible vista en su rostro no se comparaba a las muecas de dolor de hace unas horas.
-Flash Back-
-¡Déjame!! ¡Quiero irme!! ¡Me duele, duele mucho!- gritaba a mas no poder. Los ojos le ardían, sentía como la sangre que emanaba de ellos le quemaba las mejillas. Sentía la boca seca, casi desquebrajada, su piel había perdido color. Podía escuchar a sus pulmones tratando de recobrar el preciado aire, pero el dolor era tanto que hasta respirar era terriblemente frustrante.
-Tranquila, deja de moverte o no podré encontrarlo- le contesto el joven
-¡déjame en paz! ¡Déjame sola!- le gritaba con el dolor en el alma pero, lejos de irse, el joven se acurruco cerca de ella instándola a abrazarlo.
-calma, ya pasara, deja que te acaricie.- mientras rozaba con ternura las mejillas de la muchacha que temblaba salvajemente - yo calmare tu dolor- y como en las veces anteriores había vuelto a desmayarse.
-Fin del Flash Back-
Ahora la muy salvaje mujer se encontraba durmiendo serena, había podido localizar el aura maligna que la atemorizaba y consiguió neutralizarlo por el momento. Sin embargo las dudas lo mantenían impaciente. Esa energía era extremadamente familiar.
Noto como un calor recorría su brazo. La joven tenía los ojos cerrados pero sus dedos rozaban delicadamente la piel del General. De reflejo solo cerro sus ojos con la clara intención de percibir mejor esas caricias.
-estás tenso- le comento la joven
-más bien nervioso- contesto
-¿por que razón?-
-por lo que haces, me excita- contesto mas ronco de lo normal. Su voz denotaba lujuria.
-veo que estas mas sensible de lo normal- ironizó
-tu causas este estado, no te hagas la mosca muerta, te gusta que me descontrole- le replico
-si, pero no me gustaría llegar a mas- dejo de acariciar el brazo de Cloud.
-Entonces te gusta tentarme y dejarme con una erección de campeonato- miraba por el rabillo su parte intima, cosa que no paso desapercibida por la dama presente.
-si- respondió secamente- igual como tú hiciste conmigo- enfatizo
Rememorando los hechos, Cloud todavía se sentía un poco culpable por abandonar en pleno acto a quien le robaba más de un suspiro.
-puedo quitarte ese sentimiento- contesto decidido
-como también pueden nacer otros, no correré tal riesgo- respondió
-¿tienes miedo a enamorarte, Tifa?-
-¡jamás, yo no le temo a nada!- contesto enérgica
-pruébalo, acuéstate conmigo y luego mírame a los ojos, yo sabre si te enamoraste o no- quería que picara, de la forma mas ruin y vergonzosa, pero deseaba conseguir ese cuerpo, luego sabría lo que realmente sentía por ella. Rogando a ¿Dios?... que solo fuese deseo carnal. ¿Motivos para pensar así? Ni el mismo quería darse cuenta.
Y la verdad se veía bastante cerca. No quería enamorarse... arriesgarse a que le quitaran algo que le era preciado y mucho menos a hacerle daño el mismo. Se tenía miedo. Miedo a descontrolar aquel poder descomunal y terminar con la matanza de años atrás. Cuando acabo con la vida de una mujer. Una con la que estuvo a punto de unir su vida pero a la que destrozo, literalmente, con su deseo.
-bonita forma de embaucar- contesto Tifa con un leve rubor en sus mejillas
-Será con doble intención- aclaro, dejándola confusa
-¿como?-
-yo quiero tu cuerpo, tu de mi recibirás autocontrol y alguno que otro don, solo eso te puedo trasmitir, otra cosa seria peligrosa-
-¿puedo quedarme con tu autocontrol?- pregunto dubitativa
-si, supuse que ya lo sabias, nosotros tenemos esa facultad de entregar prendas intangibles si se nos da la gana, el sexo es la mejor forma de contacto, aunque dudo mucho que te des cuenta cuando me sientas dentro- comento lujurioso.
-si, como también se que puedes dejarme como tu marioneta, y controlarme a tu antojo- se recompuso de la impresión
-claro, tiene sus desventajas, pero te ofrezco también el autocontrol para que soportes mejor esos espasmos de dolor y afrontes aquel aura que te amenaza- se acercaba peligrosamente
-Mm... Quizás no sea tan mala idea- contesto luego de unos segundos- pero...-
-¿pero?- insto a que continuara
-quiero que me prometas que después de esto no habrá relaciones ni encuentros, de hecho te desaparecerás o simplemente no nos comunicaremos. No quiero que nadie sepa que en algún minuto estuve contigo-
-¿tanto repudio te causo?- trato de no hacer notar su lastimado orgullo
-si, yo soy humana y tu un demonio penitente- contesto rápidamente- ¿acaso crees que tenemos algún futuro juntos?- pregunto alzando una ceja
-deberíamos intentarlo-pensó
-si no aceptas esa condición, no seguiré el juego- y se disponía a salir por la puerta pero una mano en su hombro la detuvo
-acepto pero haré un cambio en la regla- contesto mas serio de lo normal, volvía a excitarse
-¿cual?- se acercaba melosa y un poquito cohibida por la mirada penetrante
-que volveremos a estar juntos, el que este con ganas buscara al otro para apaciguarse, nadie sabrá de esos encuentros, solo nosotros ¿de acuerdo?-
-mmm... solo si logras hacerme gritar de placer. No me interesa acostarme con alguien únicamente por sus dones- contesto autosuficiente
-a veces olvido que es virgen-pensó más centrado-de acuerdo, haré que te comas tus palabras... literalmente- y una sonrisa sádica y casi terrorífica se dibujaba en su rostro mientras se posesionaba frente a esa mujer.
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Advertencia: El siguiente relato contiene texto de índole sexual o lo que llamamos Lemon. Si eres reacio a leerlo puedes continuar hasta el termino de la advertencia
Cloud se enterró de lleno en el cuello de la joven, hace mucho que la ropa de la dama estaba doblada en un recóndito lugar pero la del joven continuaba puesta y al parecer ya comenzaba a fastidiar. Seguía besándola y recorriendo una y otra vez aquella deliciosa piel, daba pequeñas succiones pero sin llegar a lastimar o dejar marcas, después de la pauta dicha era mas que seguro que lo dejaría castrado de por vida si llegaba a ver alguna.
-Cloud... ¿que... piensas?...ah! -comenzó a gemir bajito, Cloud lamia con destreza uno de sus puntos erógenos cerca del lóbulo de su oreja.
-Hay algo que no te puedo ocultar... solo sé que desde que te vi... he querido... ser el primero- susurro en su oído.
-No… me digas…-replico mordiendo el labio para reprimir sus gemidos- ¿te… excitaste con ver a… a una… niña? Pedo… filo… mmm...- trataba de burlarse y hablar con la poca cordura que le quedaba- Será algo de una sola noche- repetía en su mente
-me gusto… tu carácter- acariciaba con sus labios cada parte descubierta bajo la sabana blanca, iniciando un tortuoso mensaje con ella – pídemelo – su aliento, como una brisa calida, rozaba cada poro de la piel de la azabache, recorriendo de forma pausada aquel cuerpo que, si no tuviera autocontrol, arremetería con fuerza y deseo.
Conectaron sus pupilas, azul contra pardo, reflejando al contrario, encontrando algo más profundo que el deseo. Se mordió el labio inferior por la pasión contenida. Sedientos, hambrientos, inseguros, casi alocados de tanto esperar, los labios del rubio oprimieron los labios inferiores de su amante. Los alientos calientes se impregnaron de deseo. Por unos segundos, alejaron sus rostros sin desconectar la perfecta unión de las miradas, deseosos de que fuese ese, su instante eterno. Y luego el beso. Ese beso tan esperado, tan añorado, tan soñado... ese beso que valía mil vidas de espera. Labios sobre labios, fuego sobre fuego, alientos sobre alientos, y agitación, desenfreno, desesperación.
Tifa enterraba sus uñas en la espalda de Cloud, obviando su orgullo y presa de la ambición, comenzando a desgarrar la piel del contrario camino hacia sus glúteos y las manos inquietas del General se apretaban como garras en las curvas de sus caderas. Garras que apoyaron la punta de sus dedos sobre el coxis de su amante y oprimieron con fuerza, deslizándose hacia abajo. Garras que se abrieron para cerrarse sobre esas nalgas firmes y entregadas al placer de los placeres. Garras que comenzaron a debatirse entre apretones y caricias enardecidas hasta que los dedos se abrieron paso entre los muslos, y en el final de aquella hendidura, el comienzo de otra, húmeda, suave, cálida.
- Sigue, sigue… no pares, continua… no creo soportarlo mas –pedía a gritos en su mente perdida en el fuego del beso más fogoso de todos, aquel que sella el pacto que los uniría, que traería mas de alguna consecuencia.
-Será un placer complacerte, mí querida virgen- y cuatro ojos humedecidos, dos bocas deshaciéndose en besos, dos cuerpos deseando ser uno, dos almas que siempre serían una, comenzaban a sellar el pacto.
Y así sus piernas se abrieron a las pasiones, su sexo palpitante, el brillo de su humedad, el infierno de su interior, el olor de sus ganas, sus uñas enterradas en los glúteos del fornido General, sus muslos enlazándose alrededor de sus caderas, sus pechos sobre los del demonio, los sudores, los escalofríos, los espasmos... y el beso.
La tomó desde sus muslos, la apretó contra su cuerpo, mientras su glande entre ardores y humedades, buscaba la suavidad de su entrepierna hasta posarse entre los labios mojados de su flor sin deshojar. Permanecía apoyado, apenas hundiéndose entre la línea caliente de su sexo, y lo movió lentamente, de arriba hacia abajo, hacia los lados.
- Hazme el amor, por favor, házmelo – jadeó con sus ojos nublados y su boca abarcando a los labios del mayor mientras empujaba contra su dureza sin ser aun penetrada por ella.
Sus glúteos empujaron hacia ella hundiéndose en su interior, perdiéndose entre sus humedades, chocando por fin con aquella telita que la diferenciaba de cualquier mujer. Sintió el jadeo ansioso y temeroso de la chica. Observando esos ojos que lo cautivaron con su presencia, viendo en ellos el miedo al dolor.
-relájate, dolerá… pero no me moveré hasta que te acostumbres- decía mientras la acariciaba con su nariz en el cuello.
-se… siente muy grande- dijo algo avergonzada
Cloud solo la miro con dulzura, continuando su camino, traspasando aquella barrera, sintiendo las paredes de esa pequeña cueva cerrarse por la presión, oliendo aquel liquido carmesí que emanaba de aquella abertura, respirando el mismo aire que la pelinegra mientras esta se aferraba más a su ancha espalda. Siguió el camino hasta tocar la base. Y la quietud emano en el lugar. Tifa buscaba la calma acariciando los hombros del mayor hasta llegar a su pecho. Sentía un dolor que a cada caricia y beso del General, menguaba. Hasta que el aliento del demonio choco con su oído y la lengua lamia con maestría su lóbulo, sintió la necesidad de moverse.
Y comenzó el vaivén, lento, dulce, casi magistral en donde sus sentidos no cabían en ese espacio. Apreciaba con cada poro de su ser las caricias tenues y electrizantes del que ahora la desfloraba. Acunando en su ser todas esas sensaciones tan intentas, intentando recuperar la poca cordura que se había ido al caño cuando el rubio la besaba con tanta dulzura y ¿amor?
Comenzaba a escasear el oxigeno, respiraba entrecortado, sus labios rojos por el constante roce del otro, los ojos entreabiertos mirando los azules que la miraban con ese destello de lujuria, no podía quitar la mirada de la suya. Se sentía atraída por ella llevándola a una fase de necesidad apremiante, la de escuchar no solo sus gemidos sino también los de aquel que la estaba poseyendo en ese momento.
-muévete…- susurro con dificultad
-…- aquella mirada intensa la volvía loca, olvidando por completo el porque realizaba tal acto de placer
-…que… te… muevas… mas rápido… por favor ah!- gimió al sentir a Cloud entrando con mas fuerza y rapidez.
-¿de esta forma? O…- tomo las caderas de la pelinegra con fuerza mientras la penetraba de forma salvaje haciendo que el cuerpo bajo suyo se revolcara del placer
-Síiiii!… así… así…-gemía con mas fuerza mientras el frenesí alocado no se hacia esperar golpeando su monte y cuerpo perlados en sudor.
Los gemidos de excitación descontrolada, las respiraciones aceleradas al punto del ahogo, el beso brusco y tosco fundiendo sus bocas, las miradas bajo la fuerza de los párpados, el infierno alojándose en las carnes, en el alma. Y el espasmo recorriendo las espaldas, los abdómenes, las caderas, y los temblores arrebatándoles las piernas, las manos clavándose hasta dejar huellas en la piel, las lagrimas por tanto deseo, por tanta pasión.
Hasta el culmine, hasta el final, un temblor y jadeo femenino anunciaba su clímax mientras un ronco gemido acallado en el cuello de la, ahora, su mujer denunciaba su estallido, su semen derramándose en el interior, el orgasmo.
-Fin Advertencia-
-eso fue… placentero- pensó al ultimo
-gracias… para mi fue… único- descansa, mañana debemos volver- le dijo Cloud mientras salía con cuidado de ella.
-bien…- Tifa se removió en la cama hasta quedar cerca de la orilla- tu de ese lado y yo de este lado- le dijo sin verle la cara- para no confundirnos-
Cloud por lo demás, sonrío divertido. Había visto la vergüenza de la joven.
-de acuerdo… pero antes dime ¿te gusto?- pregunto sabiendo la respuesta de antemano
-no…- dijo casi segura.
-lo sabia… entonces, no se repetirá- se acerco hasta chocar su aliento en la mejilla de Tifa- buenas noches- y durmió con una semi sonrisa en su rostro.
Tifa, incomoda por la cercanía del general, se quedo quieta en su lugar. Diciéndose así misma que fue una muy mala idea elegir el rincón pegado a la pared. Mientras divagaba por sus pensamientos unos brazos firmes la rodearon, pegando su cuerpo tibio y sudado con la clara intención de dormir así. Y por muy incomoda que se sintiera no podía rechazar tamaña oferta.
-no todos los días te acuestas con alguien como el- y con este pensamiento también se durmió
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El brillo de sus ojos se hacia a cada momento mas intenso con solo ver cada partícula de piel de aquella ninfa que dormía en sus brazos. De su hada del bosque. Rememorando cada caricia, beso, lamida y embestida que le dio a ese cuerpo… que, aunque ella lo negara con todo su ser… le pertenecía.
-No quiero volver con ellos, no quiero que me descubran- susurraba con los ojos cerrados.
-¿quienes?- pregunto- ¿Qué es lo que escondes, Tifa?
-yo…- la chica se debatía en confiar en el- no creo que sea el momento de hablar
-¿huyes de nuevo?- pregunto serio
-creo que fue todo por hoy, recuerda que dijiste que me entregarías ese don para poder controlar el aura que me persigue- le miro a los ojos con un deje de tristeza- espero que con eso ya no me fastidies mas-
-lo se, siempre cumplo mis promesas… el autocontrol ya lo tienes, el don… deberás esperar para poder usarlo-
-¿hm? ¿De que se trata?
- No lo se- contesto calmado
-¿Cómo?- pregunto incrédula
-Que no lo se, ese don se entrega de forma innata… yo no controlo que entregarte o mas bien, depende de lo que enfocaba tu mente al momento de acostarte conmigo- dijo mas calmado mientras Tifa trataba de no sonrojarse
-bien… vámonos- dijo mientras se levantaba
-como quieras- le contesto fingiendo indiferencia
Y así, como si nunca hubieran compartido más que una cama, se vistieron para marcharse.
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-Señor, el Primogénito esta indefenso- le informaba Denzel a Sephirot- ¿tiene algo pensado? Mi Señor-
-Sí… -
-Le informo que también perdió parte de sus alas en el momento de copular-
-Entonces ¡MATENLO!-
Continuara……
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Lamento tanto la demora TT.TT
En verdad me he sentido mal… el embarazo me salio bastante pesado…. Pero ya no me queda nada… solo debo aguantar y con respecto a la historia, la seguiré mas seguido ahora que tengo mi pre-natal. Espero me perdonen la demora y que el Lemon les aproveche… les agradeceria sus comentarios para saber que tipo de cosas debo mejorar con respecto a este genero XD
Un gusto
xauxau
