Las aclaraciones son: esta historia es yaoi, es decir chico con chico, (Kurogane por Fai). Los personajes de está historia pertenecen a CLAMP. Se agradecen los comentarios, si les gusta o no, todas las críticas son buenas.

"será posible" pensamientos del personaje

-¡Como has dicho!-diálogos

Lo demás es texto narrado

Sola

En el reino de Suwa las cosas transcurrían de manera casi natural, era una tristeza para todo el pueblo el fallecimiento del mago Clow, pero por lo demás ese año las cosechas habían aumentado como no lo habían hecho en más de veinte años, el ganado se multiplicaba de manera que las reces ya parecían más bien ser conejos, el rey se veía complacido además por la habilidad que tenía el príncipe en las artes del combate, era de verdad uno de los mejores guerreros del reino, a su edad tan corta de doce años ya podía rivalizar con varios de los ninjas con más experiencia, aunque tenía algunos problemas de actitud, eso claro era de esperarse pues era el príncipe, y tenía su orgullo como miembro de la familia real, además claro del de guerrero del reino.

-¡Espera Kurogane!-gritaba una chica morena con cabello corto de unos catorce años al joven príncipe que corría descontrolado por la pradera.

-¡Si quieres que me detenga alcánzame Souma!

-¡Espera, si sigues corriendo en esa dirección vas a llegar al bosque del Céfiro!

El príncipe aminoró la marcha y se giró para ver a Souma- ¡casi lo olvido!... ese bosque es tan raro…pero la verdad es que tengo mucha curiosidad de saber que es lo que hay dentro…

La chica parecía molesta pero preocupada también, ella era la compañera de entrenamiento del príncipe, además de ser su amiga ya desde hacía algunos años, y sabía que si Kurogane tenía curiosidad de saber que había dentro del bosque nada iba impedir que tarde o temprano él entrara a descubrirlo-ya sabes lo que hay ahí, árboles, animales, un laberinto de ellos para ser más precisa, algunos monstruos, fantasmas y fuerzas mágicas muy poderosas.

-Sí eso ya lo se pero estoy seguro que dentro del lugar debe haber algo más, tal vez un tesoro muy grande o la magia mas maravillosa sobre la faz de este planeta, de lo contrario no sería tan peligroso entrar, no tendría sentido un lugar así.

-Eso es cierto…pero nosotros no podemos hacer nada para descubrir que hay dentro de este lugar, si entramos de seguro nos perdemos…y de hecho ya vámonos que la hora libre ya se terminó, Sorata debe estar buscándonos para que continuemos entrenando.

Souma tomó camino hacía las tierras de entrenamiento y Kurogane fue tras ella, giró la cabeza y mientras avanzaba y el bosque de Céfiro se hacía lejano poco a poco, Kurogane estaba más seguro que nunca que en ese bosque había algo más que monstruos y magia, él sería quien descubriría cual era el secreto del bosque, eso podía jurarlo sobre la tumba de su difunto abuelo.

Cuando Souma y Kurogane llegaron a las tierras de entrenamiento Souma fue llamada por la señorita Arashi para un favor especial, Sorata le informó a Kurogane que el entrenamiento había terminado de momento, pues en la sala del trono estaban de visita Tomoyo y su madre la reina Sonomi.

Kurogane fue corriendo al encuentro de la chica, en el lugar la madre de Kurogane estaba hablando animadamente con la reina Sonomi.

-Buenas tardes-saludó el joven príncipe.

-Buenas tardes, joven Kurogane-saludó la madre de Tomoyo, la chica de cabello largo y oscuro se acerco a él y de la mano lo dirigió hacia fuera de la habitación.

-¿Nos disculpan si nos vamos a dar un paseo?-preguntó la princesa a las dos mujeres.

-Esta bien, vayan a divertirse un rato-contestó gentilmente la madre de Kurogane que volvía a su animada conversación con Sonomi.

Salieron de la habitación y se dirigieron hacía los jardines del palacio, en el lugar Kurogane se sintió con más confianza para comentarle su inquietud a Tomoyo. Si bien sabía que era su prometida él no la veía como eso, era más bien como su hermana, desde que se conocieron se quisieron mucho, era su confidente y siempre que podían se ayudaban (generalmente era Tomoyo quien ayudaba a Kurogane a esconder sus travesuras), y estaba seguro que Tomoyo se sentía de la misma manera hacía él, le comentó la curiosidad que tenía por saber que había en el bosque de Céfiro, la princesa encontraba muy divertida la curiosidad del joven.

-Yo creo saber que es lo que hay en el bosque-contestó como restándole importancia la chica de cabellos de obsidiana.

-¡¿En serio!?, ¡¿qué es?! ¡Dime!-la atención de Kurogane era total en su linda amiga.

-Es un secreto, pero yo se que lo que se encuentra oculto en ese lugar llegó hace poco, es reciente lo que oculta el bosque, si bien ese lugar siempre ha tenido magia y misterio, ahora esconde algo más es una presencia muy sutil, pero muy mágica, creo que la notaste por eso ahora ese lugar llama tu atención de forma tan demandante, nunca te había interesado ese lugar hasta hace poco ¿o me equivoco?

-Así es… tienes razón, esta curiosidad me vino a la mente apenas hace unos días, no se por que, pero siento que es casi como si algo en ese lugar me llamara.

-¿Entonces, por que no vamos a ver que es lo que ocurre en ese lugar?-preguntó sonriente la princesa.

-¿En serio eres tú?...no vas a decir cosas como "eso es muy peligroso" o "déjalo por la paz mental de tu familia"-la actitud de la chica lo tomó por sorpresa ella siempre era muy centrada y ahora parecía que su actitud rebelde la había contagiado.

-En esta ocasión hasta yo quisiera confirmar que mis sospechas son ciertas, anda vamos, más nos vale ser rápidos o nos darán un buen castigo si nos descubren.

El joven príncipe y su prometida se dirigieron a la salida del palacio, los guardias pensaron que estaba bien que el joven príncipe saliera con la señorita Tomoyo, después de todo ella era una chica muy seria y responsable, tal vez solo fuesen "a una cita de amor" por los pastizales que rodeaban el palacio.

Los jóvenes se apresuraron a llegar a los inicios del bosque, el aura del lugar estaba cargada de misterio, cada árbol parecía adquirir cualidades humanas o de un ser vivo.

-¿Para dónde será bueno que vayamos?-preguntó a Tomoyo.

-Solo sígueme, aunque en este lugar no funcionen los hechizos creo que mi intuición aun está activa-la princesa lo tomó de la mano y lo fue dirigiendo hacía las entrañas del lugar, los sonidos del lugar eran muy curiosos, parecía que estaba inundado de voces y ecos que venían de todas direcciones, agua y movimiento de ramas, gruñidos y crujidos en el piso, había también luces muy curiosas, como destellos del tamaño de insectos, de luciérnagas, y aunque aun no era de noche el bosque se hacía tan espeso que el brillo era muy notorio, finalmente llegaron a una especie de claro, Kurogane solo sintió como algo lo agarraba del cuello de la camisa que llevaba y lo arrojaba al suelo, escuchó un grito de Tomoyo, y vio como aparecía ante él una monstruosa tarántula, una de sus patas era lo que había agarrado a Kurogane y lo había arrojado lejos de Tomoyo.

-¡CORRE!-gritó el joven-¡ve a buscar ayuda!-el animal se aproximaba a Tomoyo a gran velocidad pero cuando escucho los gritos del joven Ninja giró en 180º y se fue directo contra él, la táctica de Kurogane para llamar la atención de Tomoyo hacía él había servido, Kurogane sabía que en algún otro lugar tal vez Tomoyo misma hubiese podido hacerse cargo del animal, pero en le bosque de Céfiro la magia no funcionaba, él estaría bien después de todo no era tan débil, y tenía su fiel Katana, corrió hacía el lado opuesto de donde se encontraba Tomoyo y la tarántula iba tras él.

Cuando estuvo seguro de que estaba a la distancia suficiente para que Tomoyo no sufriera ningún daño se detuvo y encaró al animal. Los cuatro pares de ojos púrpura del animal se fijaron en Kurogane de una forma amenazante, del hocico con dos enormes colmillos del animal escurría un veneno de color verde ponzoñoso, salió un disparo de tela de araña del mismo hocico del arácnido, el príncipe lo esquivó ágilmente, corrió y trepó a uno de los árboles miró hacia abajo donde la tela había caído y se dio cuenta de que si ese disparo le daba, aunque fuese solo una vez ya no podría moverse de ninguna manera, tenía que hacerse cargo de la criatura lo más rápido posible. El monstruoso ser se dirigió de prisa a cazar al joven…era tiempo de probar la nueva técnica que le había enseñado su padre, aunque podría ser la primera y última vez que intentase realizarla solo tendría una oportunidad y si no lo lograba...

Bajó del árbol se encaró con la tarántula, se plantó en el suelo, el hocico de la bestia se abrió mientras corría hacia él, Kurogane fijo sus ojos en el objetivo; empezaba a salir el hilo, Kurogane desenvainó su katana y…

-¡CHIRYU JINENBU!-el ataque dio de lleno en el animal quien soltó un chirrido terrible, Kurogane tuvo que taparse los oídos, lastimaba sus tímpanos, sabía que la criatura no moriría con ese ataque pero con gusto vio como se alejaba a toda prisa. De inmediato el chico corrió en busca de Tomoyo para asegurase que estuviese bien, en el camino tropezó con una roca, cayó y enfrente de sus ojos había algo muy raro que a su parecer no tenía por que estar ahí tirado en el suelo del bosque, era una solitaria carta, lo curioso es que solo tenía un símbolo como de un sol y una luna por una cara, se parecía un poco al símbolo del difunto mago Clow, y el otro lado estaba completamente negro, pensó que era bastante curiosa por lo que la llevó con él, se la guardo en el bolsillo que tenía en el pecho de la camiseta. Por unos minutos pensó que se perdería, no podía encontrar a Tomoyo y los árboles parecían cada vez más, cuando sin esperarselo regresó al claro donde habían llegado cuando loas atacó la tarántula y ahí estaba Tomoyo con cara de preocupación.

-¿¡Qué haces aquí todavía!? ¡Te dije que te fueras! ¡Que hubieras hecho si hubiese llegado otro monstruo!-Kurogane estaba muy alterado.

-No podía dejarte aquí tú sólo, ya no te pongas así, estamos bien los dos, pero será mejor que nos vayamos.

-Si tienes razón, si esa cosa tiene familia no quiero estar para cuando lleguen todos a la hora comer.

Los chicos salieron del bosque lo más rápido que pudieron, Tomoyo guiando por supuesto, cuando la marea de árboles se volvió menos espesa se sintieron más tranquilos.

¡Casi lo olvido! Mira lo que encontré en el bosque-Kurogane se buscó en el bolsillo de la camiseta, pero no encontró lo que quería mostrarle a Tomoyo, la carta había desaparecido.

¿Qué?-preguntó la jovencita con cara de desconcierto.

-….Nada olvídalo, creo que estaba alucinando…-pero la verdad era que estaba seguro de haber tomado la carta, tal vez fue obra de la adrenalina del momento, pero…

Desde el bosque unos ojos misteriosos observaban a los dos niños de la realeza alejarse del bosque, "…si ese jovencito supiera lo que tomó en este bosque…" una sonrisa se le dibujo en el rostro.

Otro capitulo listo, me da mucha alegría ver que no me he tardado tanto en continuar, dejen reviews acerca de si les está gustando la historia si son tan amables. Gracias por leerme.