Hay algunas aclaraciones curiosas que debo hacer, a mis queridos lectores que siguen las historias, es hora de revelar algunos secretos de las tres, y dividiré las curiosidades en tres espacios que dedicaré a cada una de mis historias, pero claro las aclaraciones dependerán de cada historia, aquí aclararé lo que respecta a esta que es Sueños de Amor.
1-La historia que están leyendo es completamente original por así decirlo, es decir me refiero a la trama, (obviamente los personajes son de CLAMP) si bien tiene base en los cuentos del medievo y un poco en la historias de la cenicienta, bella durmiente o la que ustedes gusten, la maldición que cae sobre los personajes es de mi autoría, así como los eventos que se suceden.
2-En ingles, en esta misma página hay una historia un poco parecida, pero no a la vez, se llama La Belle Au Bois Dormant, es de Luthien Eowyn, la descubrí hace poco y me parece buenísima, si tienen la oportunidad léanla está genial, las tramas no se parecen en mucho pero tienen sus coincidencias.
Fuego de Pasión
I
El corazón del joven rubio latía un poco más rápido de lo normal, se debía tal vez a lo irregular que era la tierra por donde caminaban, quizás fuese el constante recordatorio luminoso del cielo de que de un momento a otro caería una tormenta, o tal vez se debía a que iba acompañado de alguien más a parte de Yuuko o alguno de los Mokona, era la primera vez en más de once años. Se quedó un poco ido mirando al hombre que lo acompañaba, pensaba en lo que había pasado momentos atrás...la forma en que se comportaba…era muy amable de eso no había duda, de hecho le daba un poco de pena recordar hasta donde había llegado su amabilidad.
-Entonces Fai, ¿qué es lo que haces en un lugar peligroso como este?-preguntó curioso al joven, no parecía muy capaz de defenderse sólo, no imaginaba al muchacho enfrentándose a las bestias que deambulaban por el lugar.
-Yo vivo aquí…bueno aquí, aquí no, pero más allá tengo una casa y ahí vivo- el chico se mantenía sentado, le dolía mucho el talón tal vez se lo había fracturado, Yuuko lo iba a regañar de seguro, si no era por el tobillo, sería por haber hablado con un extraño, pero si Yuuko era justa se daría cuenta de que no se trataba de un extraño cualquiera, sino del príncipe de Suwa, aquel país tan maravilloso del que tanto le había contado la mujer.
-¿Sólo? –la pregunta salió seca, casi como si en verdad no le importase mucho, pero en verdad si le importaba bastante, curiosamente Fai supo ver que el interés en la respuesta era sincero, a pesar de lo que el rostro del joven príncipe aparentaba.
En lugar de Fai, Mokona dio una respuesta- ¡que no ves que está con Mokona!
-A eso me refiero, creo que este bosque es un lugar muy peligroso para que este aquí un niño como él…
-¡Yo no soy un niño! ¡Ya tengo quince años! Y no vivo sólo, vivo con Yuuko y los Mokona.
-¿Quién es Yuuko?- un trueno se hizo escuchar en el momento interrumpiendo la conversación –Será mejor que te levantes y te vayas a tu casa, parece que dentro de poco empezará a llover bastante fuerte.
-…Eso quisiera, pero no puedo pararme, me lastimé el pie cuando caí por culpa de tu persecución…
-¡Ah!... ¡me culpas a mí!- dijo el moreno levantándose del piso.
Fai giró su rostro, casi no podía mantener la mirada del joven junto a él –pues a quien más.
Fai sintió que era levantado del piso sin ninguna dificultad, giró el rostro y se encontró muy cerca del de Kurogane, el príncipe lo levantaba en brazos, como él había visto en los libros que levantaban a las novias en la noche de bodas, Fai no pudo evitar sentirse nervioso, y un ligero sonrojo le tiñó el rostro de rosa.
-¿Q-qué haces?
-Estas diciendo que no puedes caminar, y dices que en parte es mi culpa entonces resolveré esto yo- Kurogane caminó hacía su corcel y ayudó a Fai para que se sentara sobre Ceres. Mokona iba riendo en el hombro de Kurogane, curiosa de las reacciones que Fai tenía, Mokona podía leer los sentimientos de las personas, y los sentimientos que estaban aflorando en ese lugar le parecían muy interesantes.
-¿Hacía dónde queda tu casa?- dijo mientras subía al caballo con él, Fye le dijo que la mayor parte del tiempo era Mokona quien lo ayudaba a volver, en ese momento el sonrojo aumentó de tono pues el príncipe se pegó más a él, para tomar las riendas, Fai podía sentir un firme pecho a sus espaldas, el rubio estaba entre los brazos de un hombre, se sentía muy raro.
-Entonces, dime por donde ir bollo blanco-aunque Mokona pareció ofendida de momento le indicó de manera muy amable a Kurogane como llegar a la casa donde vivía con Fai. El corazón de Fai latía rápidamente mientras iba agarrado al caballo de Kurogane, nunca había experimentado "las maripositas en el estomago", era algo tan raro, pero a la vez se sentía tan correcto. El príncipe de Suwa sentía cosas raras, como si sus palpitaciones se aceleraran al ritmo del galope, lo curioso es que nunca había sentido nada parecido con ninguna mujer, de hecho con nadie más si era honesto, era como si al estar con Fai todo estuviera en su lugar, el chiquillo le despertaba aun más el sentimiento innato de protección que tan desarrollado tenía el hombre de ojos carmesí.
Los árboles se hacían cada vez menos hasta que llegaron a un lugar que parecía una pradera en medio del bosque, allí en el fondo se encontraba una casa enorme curiosa, rodeada de arbustos y enredaderas, Kurogane se sorprendió por la belleza de la casa donde Fai vivía, era enorme, la fachada era un amplio muro, parecía muy grueso también era de mármol de eso estaba seguro el príncipe.
-Muchas gracias-dijo Fai un poco triste por que sabía que el paseo había terminado, cuando menos se lo esperó Kurogane se bajó del caballo, le extendió los brazos, pero volteó el rostro a su izquierda para no quedar cara a cara-Anda ven aquí te ayudo a bajar. Kurogane lo cargó de nuevo estilo "es mi noche de bodas" y lo llevó hasta la entrada de la casa, al estar más cerca de la misma Kurogane notó como cambiaba el ambiente del aire, parecía ser que la magia del bosque terminaba donde iniciaban los muros del hogar de Fai.
-¿Traes llave de tu casa o algo así?- preguntó el moreno, Fai apoyó el pie que no se había lastimado en tierra y se sostuvo del hombro de Kurogane, aunque si que era alto el príncipe, le sacaba al menos dos cabezas, aunque claro a él aun le faltaba crecer, el joven rubio se acercó a la puerta, giró la perilla y se abrió.
-Nunca ponemos seguro a la puerta, como podrás imaginarte Kurotan no recibimos muchas visitas en nuestro hogar, comento con una sonrisa sincera.
-¡¿CÓMO TE ATREVES?!
-No es tan grave, quien va robarnos algo, el bosque es peligro…-el príncipe le tapó la boca para que dejara de decir cosas tontas.
-¡Me refiero a la manera en que me llamaste! ¡Quien te crees que eres! ¡Una cosa es que te deje tutearme y otra que te permita hacer trizas el legado de mi nombre!-quitó su mano de la boca del joven rubio, quien por un instante a parecer de Kurogane lucía preocupado.
-Es que me parece que es más lindo, Kurogane no suena muy bien, es muy seco-contestó el rubio con una sonrisa de oreja a oreja.
-¡Kurotan! ¡Kurotan!-gritaba a sus espaldas Mokona.
El Ninja ya no supo que contestar, se quedó silencioso, y se giró hacía Ceres-es hora de que me vaya-dijo de pronto, el sol se ponía en el horizonte, el cielo se teñía de rosa, el crepúsculo amenazaba con desaparecer pronto para dar paso a la oscura noche.
El rostro de Fai de pronto se ensombreció, no sabía por que pero le causaba pesar el hecho de que el príncipe se fuera ya, Kurogane notó el cambio drástico en las facciones del chico de ojos de cielo abierto por la mañana, y por tal motivo agregó- dime donde nos veremos la próxima vez…
Los ojos de Fai se abrieron como platos por un breve momento, luego volvieron su tamaño normal y sonrieron junto a su rostro el rubio contestó-que te parece dentro de dos días en el lago.
-Me parece perfecto- caminó hacía su corcel, se montó en él, y con una seña de la mano se despidió del chiquillo, cuando estaba un poco lejos escuchó un grito.
-¡NOS VEMOS PASADO MAÑANA EN EL LAGO KUROTAN!-gritaba un Fai más feliz que nunca.
-¡NO ME LLAMES ASÍ!-contestó Kurogane al grito del rubio.
II
En la lejana isla Mashin se encontraba Fei Wang Reed planeando la siguiente estrategia, ya era hora de echar a andar otra parte de su plan para conquistar los reinos, tenía ya los suficientes aliados para comenzar a invadir ciudades, no sería todo de golpe, él prefería hacerlo poco a poco, como disfrutaría ver la cara de sorpresa que pondrían los habitantes de los tres reinos cuando él y su ejercito se apoderasen de los territorios, la maldición que tenía el príncipe Fai era parte clave de su plan para matar dos pájaros de un solo tiro. Aunque esa bruja había metido su mano, él estaba seguro que no podría prevenir el desarrollo del hechizo que pesaba sobre el príncipe de Valeria.
III
Yuuko llegó de noche a la casa acompañada de Larg (Mokona negro), había ido al reino de Japón para cobrar pagos que algunos de sus clientes tenían pendientes, cuando entró a la sala se encontró a Mokona dormido en un sillón y con un Fai un poco raro. El chico siempre había sido muy alegre, brincaba y nunca se estaba tranquilo, cantaba a todas horas, se la pasaba asaltando los postres que Yuuko preparaba; pero en esos momento se encontraba encaramado a la ventana de la sala mirando las estrellas, con una expresión de ausencia en el rostro, parecía que algo le había pasado, reconocía el brillo del fuego de la pasión en los ojos celestes del muchacho. "Al parecer el destino ya se ha puesto en marcha veloz" Yuuko se imaginó de inmediato acerca de que se trataba, pero no quiso comentar algo de lo que no estaba segura en un cien por ciento, aunque sabía que ese momento llegaría, aun cuando ella se lo llevó del lado de sus padres, para evitar ese momento; Fai soltó un suspiro, uno profundo, cerró la cortina y se dirigió a la cocina.
-Hola Fai, ¿que tal tu día? –preguntó la mujer desde la entrada a la sala, Fai pegó un pequeño brinco
-¡Yuuko! Me asustaste, je pues…bien fui a cortar flores cerca del lago...-contestó Fai algo nervioso, sería mejor no decirle nada acerca del príncipe, aunque al rubio no le agradaba la idea de mentirle a Yuuko, sabía que si ella se enteraba, lo más probable es que se lo llevara de ese lugar a uno más escondido que en el bosque, o tal vez le prohibiría volver a encontrarse con él, y la idea de no volver al príncipe le gustaba menos que la de mentirle, así que haciendo sus cálculos optó por la opción de mentir.
-Que bien, ¿dónde las pusiste?-preguntó la bruja con cara de "sé que hay algo que me ocultas Fai"
Era verdad con lo que le había pasado con el príncipe Fai se había olvidado de regresar al lago por la canasta, tendría que regresar al lugar, pero lo haría después "iré mañana temprano"-Veras no me gustaron tanto después de todo y las dejé donde las había encontrado- sabía que Yuuko notaría la ausencia de su canasta, siempre notaba cuando faltaba algo, decía que todo lo que había en la casa eran tesoros muy valiosos, pensamiento que Fai no compartía casi nunca con ella.
-Me voy a dormir estoy bastante cansado hoy nade mucho, buenas noches Yuuko, Mokona.
-Buenas noches Fai-contestó Larg, Yuuko y la criatura se quedaron en silencio unos momentos mientras escuchaban que Fai subía hacía su alcoba, cuando oyeron la puerta cerrarse se miraron con una expresión que denotaba un poco de preocupación.
-¿Crees que ya haya pasado Yuuko?- preguntó Larg a la bruja.
-Me temo que sí, pero de ahora en adelante mi intervención será más limitada, ellos deben escoger que ruta tomar, y solo el destino los puede llevar de la mano.
IV
En el reino de Suwa un Kurogane un poco desconcentrado llegaba al palacio en su corcel negro, pensando en que excusa dar para su repentino regreso, aunque la verdad no era muy importante podía decir cualquier cosa y se lo creerían, lo que sí lo tenía intrigado era el hecho de que un jovencito como era Fai pudiese haber sobrevivido tanto tiempo en ese bosque, de seguro esa mujer con la que vivía la tal Yuuko era una persona muy hábil, ¿que tal si lo tenía secuestrado?
Fue a la alcoba de su madre, le dio las buenas noches a su padre y a ella, y no tuvo que explicar nada como había pensado, era bueno había cosas que él quería explicarse antes de hacerlo para alguien más, fue lo mejor que lo dejasen en paz para que él pudiese meditar que era lo que había pasado esa tarde, pues parecía que algo había cambiado, no se explicaba que, pero estaba seguro de que era algo tan fuerte como la sensación que experimentó esa tarde podía hacer explotar en sus venas.
¿Alguien sigue ahí? Les dejo esta parte, comenten sus dudas, inquietudes, quejas, en fin cualquier comentario, aun de crítica si es constructivo es bien recibido, gracias de antemano atte. Alx.
