CAPÍTULO 3: La cita
Sakura había esperado impacientemente a que la hora acordada llegara. Luego de comer algo, regresó a su habitación y pasó más de media hora solo eligiendo qué ropa usaría para su "cita" con Shaoran.
Cuando se hubo terminado de vestir, se dirigió hacia su gran espejo para cepillarse el cabello. No tardo demasiado pues escuchó la bocina inconfundible del espectacular auto del ambarino. Bajó corriendo, pero al llegar a la puerta, y antes de abrirla, simuló tranquilidad, a pesar de que en su interior estuviera más feliz que nunca. Esto sorprendió mucho al castaño, ya que Sakura había aceptado con muchísimo gusto la invitación horas atrás.
Sakura salió de su casa, agradeciendo no haberse encontrado con su hermano, y cerró la puerta detrás de ella con llave. Se dirigieron al auto y Shaoran, imitando su gesto de horas atrás, le abrió la puerta. Sakura, que ya no estaba tan emocionada, sino más bien nerviosa, empezó a entender lo que Tomoyo había querido transmitirle al despedirse. Se sentó dentro, un poco distraída, tratando de descifrar el comportamiento del ambarino. No se dio cuenta en el momento en que éste ingresó en el vehículo. La miró extrañado.
-Sakura… -dijo- Sakura… -repitió- Sakuraaa...- exclamó casi cantando y agitando su mano en frente de la cara de ella para "despertarla" de sus ensoñaciones tan habituales.
Sakura, quien se encontraba mirando hacia el horizonte a través del parabrisas, despertó rápidamente y giró de golpe hasta quedar cara a cara, a solo centímetros de distancia con el castaño. Se encontraba tan cerca de él que era capaz de percibir el aroma que emanaban sus cabellos color chocolate, siempre un poco despeinados.
Sakura retiró su rostro velozmente del de Shaoran, pues sentía su respiración en piel propia, lo que provocó que la esmeralda se sonrojara fuertemente. Esto causo una sonrisa de satisfacción y de felicidad en el rostro de Shaoran, pero Sakura no lo notó.
Shaoran encendió el auto y llevó a Sakura al parque pingüino.
-Espérame aquí- le dijo bajándose del vehículo y abriéndole la puerta para que ella pudiera bajar también. La escoltó hasta un banco cerca del rey pingüino, -Enseguida vuelvo...- exclamó dando media vuelta, y se fue.
Sakura se sentó, se acomodó la falda rosa que se había puesto, y esperó impacientemente a que el castaño regresara.
Unos minutos más tarde Shaoran regresó con dos conos de helado de limón. Cuando Sakura cayó en la cuenta del sabor, entendió inmediatamente la intención y sonrió un poco sonrosada. Shaoran se limitó a sonreír amargamente, pues volvió a recordar las palabras de su amigo, lo que borró inmediatamente la mueca de "alegría" que había implantado en su rostro. La esmeralda notó esto y se preocupó
-¿Te sucede algo Shaoran?- le preguntó, mirándolo con un gesto de preocupación, pero al mismo tiempo, con cariño y ternura.
-Eh... no, no... Nada... estoy bien- respondió tartamudeando, un poco nervioso y apenado. No quería hacerle pasar un mal momento, así que disimuló lo más que pudo. Shaoran no era bueno mintiendo, y Sakura se dio cuenta de ello.
-¿Estás seguro Shaoran?- siguió la castaña al notar la falsedad en la respuesta de él. Shaoran, al escucharla pronunciar su nombre quedó embobado. No podía creer que una simple niña tuviera tal poder sobre él, pero lo tenía.
-Shaoran...- tarareo Sakura agitando su mano en frente de la cara del ambarino al notar que éste seguía inmerso en sus propios pensamientos.
"Shaoran... Shaoran..." eran las palabras que resonaban en la cabeza del azabache, mientras Sakura seguía tratando de llamar su atención. Era increíblemente sorprendente lo espectacular que sonaba su nombre pronunciado por ella. No importaba cuanto tratara de olvidar esas palabras, las seguía repitiendo involuntariamente en su cabeza, sin poder oír una sola palabra de lo que Sakura le había dicho.
Sin importar cuánto, Sakura trataba, incansablemente, de volverlo a la tierra, sin éxito alguno, sacudiendo su mano frente la cara de Shaoran. Éste se dio cuenta y, volviendo en sí, empezó a comer su helado, tratando de disimular. Sakura hizo lo mismo.
Luego de un rato se oyó una voz chillona pero grave, evidentemente una voz de mujer… una voz a la que Shaoran no era ajeno (era evidente pues se hubo exaltado al oír dicha voz)… una a la que conocía muy bien … demasiado según su criterio. Parecía proveniente desde el rey pingüino, a espaldas de Sakura. El simple hecho de volver a oír esa voz pareció sorprender al ambarino ya que no esperaba encontrarla allí.
Se levantó bruscamente de su asiento al ver a una chica alta, delgada y de largos cabellos recogidos en dos coletas corriendo hacia él. Sakura lo miró extrañada, no entendía lo que le sucedía. Según ella, el castaño estaba extraño esa tarde.
La esmeralda giró la parte superior de su cuerpo para ver de quien podía tratarse. Al verla se dio cuenta que no era una chica que ella conociera, y volteó a mirar a Shaoran, quien tenía en su rostro una mueca de nervios mezclados con enojo, temor y angustia.
Continuará...
Notas: ¡¡Hola!! Acá está el tercer cap como se los prometí. En el capítulo anterior no se publicaron las notas, no sé porqué… xD por eso quiero agradecer a Goddess Aeris por todo su apoyo.. Gracias!!
Quiero pedir disculpas también por no haber subido el cap la semana pasada.. es que tuve poco tiempo.. además estoy comenzando otro fic que voy a subir cuando lo tenga avanzado...
Bueno, sobre el cap… ¿qué les pareció? Se preguntarán quién es aquella chica que puso tan nervioso a Shaoran… yo creo que lo saben… respecto al tema de la magia (que me han preguntado en los reviews)… lo sabrán en los próximos capítulos xD ¿Por qué se habrá angustiado Shaoran? Son libres de sacar sus propias conclusiones…
Eso es todo por ahora… gracias a todos los que me leen… y les prometo que dentro de poco subiré otros 2 fics que tengo en mi cabeza… (si es que se me ocurren los títulos xD)
Gracias por dejarme reviews… sigan dejándolos… me inspiran xD
Hasta la próxima
-White-Wings-6-
