CAPÍTULO V: Una noche desagradable...
Horas más tarde, Shaoran acompañó a Sakura hasta su hogar, donde aún la esperaban Touya, su hermano mayor, y Yukito, un amigo de la familia.
-Gracias por haberme traído hasta aquí Shaoran, y perdona las molestias…- agradeció Sakura agachando su cabeza, al mismo tiempo que bajaba del aún fascinante convertible.
-No hay por qué darlas Sakura… ya te he dicho que no te preocupes por nada…- le respondió Li casi en un susurro acariciándole las mejillas, lo que hizo que Sakura se sonrojara.
-Shaoran… es tarde y está haciendo frío, ¿no quieres entrar a tomar algo?- tartamudeó Sakura.
-Muchas gracias por la invitación, preciosa, pero me temo que debo irme… nos veremos mañana…- terminó de decir para depositar otro corto beso en sus labios. Sakura no había escuchado lo último, tanto su corazón como su cerebro habían dejado de funcionar al oír la expresión de Shaoran…
Preciosa… Preciosa…- era todo lo que había en la mente de la castaña, y aún tenía que asimilar dos besos que, aunque cortos, fueron excitantes.
Con lo que no contaba Sakura era que, desde la ventana de la entrada, su hermano y Yukito habían visto toda la escena, y ambos quedaron boquiabiertos, por diferentes razones, obviamente. Desde que Sakura era pequeña, Yukito le había tenido un cariño especial, a pesar de ser varios años menor. No podía creer la imagen que sus grises ojos acababan de ver y que su traicionera mente no dejaba de mostrarle. Touya, por su parte, quería que, cuando su hermana saliera con alguien, fuera con Yukito. Le molestaba el simple hecho de que su pequeña Sakura estaba saliendo con otro chico a sus espaldas, y sin su autorización. Y como si fuera poco, Touya pareció reconocer el rostro de aquel chico quien besó a su hermana…
-No… No puede ser él… ¿O sí?...- se debatía mentalmente el hermano Kinomoto mientras Yukito no articulaba ninguna acción. Parecía estar hipnotizado y congelado en frente del vidrio que lo separaba de su supuesta futura novia.
Sakura caminó lentamente hasta la puerta de entrada. Llegó y giró para saludar nuevamente al ambarino. Volvió a girarse, abrió la puerta y al entrar en su casa, vio a Yukito, completamente anonadado, y a su hermano, muy molesto, en frente de la ventana.
-Ya llegué…- gritó Sakura un poco insegura.
Toya se tranquilizó rápidamente y fue a recibirla.
-Hola, monstruo.- saludó indiferente. A Sakura ya no le molestaba que le llamara de ese modo, así que no se inmutó. –Te tardaste-
-Si, es que salí a pasear con… con… con unos amigos…-mintió. Touya notó esto y frunció el ceño. Sakura no se molestó en mirarlo. Entró en la sala donde vio a Yukito, sentado en uno de los sillones, con una mueca de tristeza y angustia implantada en su rostro. Sakura se dirigió velozmente hacia él y se sentó a su lado.
-Yukito… ¿Te sucede algo?- se preocupó.
-No Sakura… no me pasa nada… estoy bien…- mintió y fingió una sonrisa. No la quería preocupar puesto que la quería mucho como para verla triste. Touya observaba la escena de brazos cruzados, apoyado en el marco de la puerta de entrada a la sala. Sakura lo miró para luego levantarse y dirigirse a su habitación. Subió las escaleras ruidosamente e ingresó a su alcoba muy feliz.
Touya se acercó a Yukito y, sentándose a su lado, le dio dos pequeñas palmadas en la espalda.- Yuki, no tenías por qué mentirle. Si te encuentras mal solo dilo.- se preocupó.
Yukito se limitó a mirarlo, mientras una amarga lágrima se desprendía de sus grises ojos y rodaba por su mejilla.
-Tranquilo Yuki… todo va a estar bien… yo lo arreglaré- le prometió Touya, y dicho esto lo acompañó hasta la puerta. –Nos veremos mañana- dijo Touya. Yukito no saludó.
Ese chico… el chico que estaba con Sakura… el chico que la besó- pensaba Touya dirigiéndose hacia la cocina. Al pensar nuevamente en ese beso su corazón se estremeció, e imaginó lo devastado que debía estar Yukito.- yo lo conozco… se parece mucho a…-dijo antes de ser interrumpido por el teléfono.
-Si… ¿diga?-respondió sin prestar mucha atención.
-Hola, soy Tomoyo, ¿se encuentra Sakura en casa?- cuestionó la melodiosa voz de la amatista amiga de Sakura.
-Si, ya regresó. La voy a llamar.- dijo Touya, ya en sí. Tapó el auricular del aparato y le gritó a Sakura para que bajara.
Enseguida se escucharon los pasos de la esmeralda bajando la escalera. Cuando estuvo con su hermano, y antes de responder al llamado de su amiga, Touya la miró reprochándole sin palabra alguna el haberle hecho lo que le hizo a Yukito. Obviamente, Sakura no le había hecho nada, o no lo había hecho a conciencia.
Sakura logró quitarle el teléfono de las manos a su hermano, quien regresó a la cocina.
-Hola Tomoyo… perdón por la tardanza-dijo Sakura, disculpándose en un tono acusador hacia Touya. Él ni siquiera se dio cuenta de esto. Tomoyo solo rió a través del teléfono.
-¿Cómo te fue Sakura?- preguntó la amatista cambiando de tema. Sakura se hizo la desentendida puesto que su hermano había pasado en frente de ella mirándola y tratando de adivinar de qué hablaban, aunque en el fondo ya lo sabía. Sakura esperó a que Touya se hubiera ido para responderle a Tomoyo y disculparse por su actuación anterior, cosa que Tomoyo había deducido.
-Bien… bueno, en realidad, MUY bien…- respondió Sakura muy entusiasmada pero casi en un susurro, sin recordar que su hermano podía estar escuchándola. –En verdad me pasaron muchas cosas… por eso prefiero contártelo todo mañana con lujo de detalles porque ahora no puedo hablar- dijo acentuando las últimas cuatro palabras, refiriéndose a Touya.
Tomoyo entendió la situación de su amiga y aceptó la propuesta, un poco impaciente por oír la historia. Se despidieron y colgaron los teléfonos.
-Voy a salir –gritó Touya, dirigiéndose a su hermana, quien ya se encontraba de regreso en su habitación.
-Está bien…- respondió Sakura, no muy interesada. Al oír esto, Touya tomó su abrigo y salió velozmente de la casa.
Era ya tarde en la noche. En el iluminado parque se dibujaba una silueta… una sombra… la figura de una misteriosa persona, sentada en uno de los tantos bancos del lugar, vacíos a esas horas. Esa persona estaba sola, concentrada y sumergida en sus tristes y profundos pensamientos. Parecía inconsciente… aislado del mundo que le rodeaba. El sonido de unos pasos acercándose le obligó a levantar la mirada que, momentos antes, estaba clavada en el piso. Es como si hubiera estado llorando… es evidente… se nota en sus ojos… tiene los ojos de alguien que está sufriendo… pero… Yukito nunca llora… o por lo menos yo nunca lo vi llorar… -pensó Touya.
-Touya… que… qué haces aquí? –preguntó la persona, ya no tan misteriosa, limpiándose los ojos de lágrimas. Sí, se trataba de Yukito. Se había quedado devastado luego de ver la escena transcurrida tiempo atrás. Touya se acercó a él y, sin responderle, apoyó su mano sobre la húmeda cabellera del ojigris.
-No te sientas mal…- fue todo lo que Touya se limitó a decir. No le preguntaría por qué estaba así o por qué lloraba, pues lo sabía a la perfección. Esos eran puntos que no se atrevía a cuestionar puesto que estaban más que claros.- Estoy seguro que no será nada serio… -mintió: en ese momento no estaba seguro de absolutamente nada- quédate tranquilo…- fueron las "sinceras" palabras de un amigo. Touya no pensaba ni calculaba lo que estaba diciendo, como lo hacía la mayor parte del tiempo. Le preocupaba que cualquier pequeño detalle que pueda mencionar, pudiera causar un peor malestar en su amigo, y eso no le permitía pensar con claridad.
-Gra… gracias Touya… veo que estás hablando desde el corazón… -dijo Yukito para luego subir nuevamente la mirada hacia Kinomoto y dedicarle una de sus más sinceras sonrisas.
-Bah… ya cállate!- exclamó Touya fingiendo un enojo, al que su amigo respondió con una sonrisa, como era su costumbre.
El reloj del parque marcaba las 11:35 de ese día en penumbras.
-Yuki… está haciendo un poco de frío… -dijo Touya ofreciéndole su abrigo, ya con un humor diferente. Era extraño que hiciera frío, pues estaban en plena primavera.- Tómalo… -dijo dirigiéndose a Yukito- esto debe ser una tormenta pasajera…- pensó en voz alta.
-No, gracias. Estoy bien…- obviamente el "bienestar" de Yukito no tenía absolutamente nada que ver con su estado emocional.
-Pero… estás seguro? No quieres que te acompañe hasta tu casa?- insistió Touya, ante lo que Yukito no tuvo más que aceptar la escolta.
Caminaron en silencio, Yukito caminaba con las manos en los bolsillos y con la cabeza gacha mirando hacia el suelo. Touya miraba el camino y, de vez en cuando, dirigiendo una mirada a su amigo, las cuales no eran correspondidas. El silencio reinaba entre ellos. Touya tuvo la intención de terminar con el tan incomodo silencio. Pensó y calculó las
palabras que utilizaría y que repercusión podrían tener en su amigo. Después de mucho pensar, llegó a la conclusión de que, según él, no existía palabra alguna que pudiera solucionar las cosas, o por lo menos que no las empeorara.
Siguieron caminando. En un momento cruzaron por el instituto al que asistían en época de clases, años atrás. Yukito se detuvo levantando la mirada hacia el edificio que, en ese momento, quedaba a su derecha. Touya, que estaba unos pasos más adelante, giró para ver que estaba por hacer. Yukito giró su cabeza, aproximadamente, 120° hacia la izquierda.
-Oh no… -pensó Touya, dándose cuenta de lo que estaba pensando Yukito.- tienes que despejarte Yukito… no pienses en ello…-siguió, como si su amigo pudiera oírlo.
-Es… La antigua escuela de Sakura… -dijo el ojigris bajando la cabeza.- recuerdo que todos los días la acompañaba hasta la entrada y, cuando podía, le regalaba algún dulce… -terminó de decir, casi titubeando. Touya se acercó al notar que dos amargas lágrimas se despidieron de los grises ojos de su amigo para luego caer al suelo. Trató de contener los sollozos que querían salir de su garganta. Touya se acercó y, sin pensar ni calcular nada, solo atinó a abrazarlo.
Sakura estaba sentada en el piso al lado de su cama, recostada en ésta. Tenía puestos unos auriculares para escuchar música, así no molestaba a nadie y viceversa. Al cambiar de canción hizo una pausa y se dio cuenta de que había empezado a llover. Se levantó, dejando los auriculares sobre su cama, y se dirigió al balcón de su pieza. Retiró las dos grandes cortinas rosadas y se apoyó contra el vidrio. Estaba lloviendo muy fuerte, aparentemente hacía un buen rato que había comenzado, y las grises nubes cubrían todo el cielo, tapando las estrellas. En ese momento los faroles de la calle se encendieron y le permitieron ver una sombra que se dirigía a la entrada de su casa.
-Mm.. Debe ser Touya… -pensó en voz alta, y dicho esto regresó a su escritorio. Abrió un libro, una especie de diario, agarró una birome y empezó a escribir…
Querido diario:
Hoy, en el instituto, había dos chicos nuevos. Los conocí cuando Tomoyo y yo entrábamos en el edificio principal. Uno tiene ojos azul oscuro penetrante, cubierto por unos anteojos, y cabello igualmente azul. Su nombre es Eriol Hiragizawa. El otro, tiene unos hermosos ojos color ámbar, apenas cubiertos por su despeinada cabellera color chocolate, llamado Li Shaoran. Ambos son altos, más que Tomoyo y yo. Nos pidieron que los guiáramos para encontrar su salón de clases, y de paso, nosotras les enseñamos el resto del edificio. Mientras los guiábamos, les pedí si me podían esperar un rato, pues iba a dejar unos libros en mi casillero, pero Eriol quiso acompañarme y Shaoran y Tomoyo estuvieron de acuerdo. En el camino Shaoran nos comentó que él es un estudiante de Hong Kong, descendiente de la dinastía Li. Tomoyo le preguntó a Eriol su lugar de proveniencia, y él nos dijo que, antes de mudarse a Tokio, vivía con su familia en Inglaterra.
Al terminar la jornada, Tomoyo y yo nos dirigíamos a mi departamento cuando nos alcanzó Eriol. Segundos después llegó Shaoran en su convertible azul. Me gusta mucho ese auto… nos invitó a llevarnos a cada uno a nuestros respectivos hogares. Me hizo sentarme adelante junto con él, y a Tomoyo y Eriol, en los asientos traseros. Primero pasamos por la casa de Tomoyo, luego por la de Eriol y, antes de llevarme a mi apartamento, Shaoran me ofreció pasar a buscarme a las seis para ir a tomar un helado. Yo acepté encantada, aunque no esperaba tal petición. Luego me llevó a mi hogar.
Pasaron las horas y se hicieron las seis. Llegó a mi casa y nos fuimos a una heladería muy cerca del parque pingüino. Estuvimos conversando en el parque un rato, hasta que apareció Meiling, la prima de Shaoran. Se nos unió pero luego tuvo que irse. Shaoran pareció haber festejado eso…
Fue todo lo que llegó a escribir antes de que llamaran a su puerta. Se levantó para luego dirigirse a la puerta, no sin antes cerrar su diario como medida de seguridad.
-Ven a cenar, monstruo, la comida está servida. –dijo Touya, completamente empapado, en la puerta de la habitación. Sakura se enojó por haberla llamado así y por casi empaparla a ella también.
Bajaron los dos. Se sentaron a la mesa, agradecieron por la comida y empezaron a cenar, ambos en silencio. Su padre estaba de viaje por negocios y no regresaría en varios días, así que estaban solos Sakura y Touya.
Touya pensó en preguntarle a su hermana quién era ese chico con el que la vio horas antes, aunque le pareció conocerlo. De cualquier forma no estaba seguro. Si le decía algo referido a Yukito y a lo que sucedió después -sin ella enterarse- seguro se preguntaría que le había ocurrido al ojigris y hubiera empeorado las cosas, así que se limitó a terminar con su cena para luego ir a encerrarse en su habitación, como solía hacer Sakura cuando tenía un problema.
Continuará…
Notas: Hola!! Bueno primero que nada quiero desculparme por la tardanza, que aunque fue de un día, yo se que eso pudo haber desorganizado un poco las cosas. Además tengo otros tres fics empezados que he estado adelantando (y que todavía no subo porque no tengo los títulos xD)
Ok, con las disculpas pedidas, podemos hablar del cap (xD), ¿qué les pareció? Espero me dejen reviews con sus opiniones porque la verdad tengo escrito hasta el capítulo 7, y luego de eso mi cabeza está hecha una laguna.. así que si me quieren dejar ideas o sugerencias, las aceptaré con mucho gusto 3
Reviews:
Sauma Sakura: Me alegra que te gustara, y como ves, tuviste razón sobre Touya. En el asunto de Eriol, pues aún no sé que va a suceder con él, así que si quieres me puedes tirar una idea xD Y no te preocupes que no será la última vez que esos castaños la vean a Meiling.. Soy malvada... xD
Anays-Lovely-Angel: Bueno, primero déjame agradecerte por todo tu apoyo y también por tu review, por que con él me diste una idea para otro de mis fics xP Estoy tratando de inventar algo para que las parejas vuelvan a la normalidad, pero cada vez que quiero arreglar esa parte me quedo varada n.n' en fin, me alegro mucho que te guste la historia n.n
Elisa Li Kinomoto(review anónimo): Mira,la historia no es continuación de la serie o del manga, es solo una loca invención de mi cabeza xD y sobre lo de la mágia, bueno, aparece un poco más adelante. Bueno, espero que sigas leyendo y que sigas dejando reviews n.n
Kitty.e2: Jaja, yo también tengo que leer rápido Amor Clínico por que con esto de los otros fics y ahora con los exámenes me está costando un poco sentarme tranquila a leer, n.nU Sobre Fye... verdad que si? es hermoso! A mi en lo particular me encantan los rubios de ojos azules nn Sobre la petición de Yukito, bueno, creo que ya sabes la respuesta n.n nos leemos, sigue dejando reviews.
Muchas gracias por sus reviews, y sigan dejándolos pues me inspiran (ya sea para una u otra historia xD)
Hasta la próxima!!
-White-Wings-6-
