CAPÍTULO XII: ¿Lo nuestro es historia pasada?
Pasaron los días, y ambos castaños por una u otra razón no volvieron a encontrarse en el instituto… lentamente, los días se fueron convirtiendo en semanas, y éstas en meses.
Cierto día, Sakura se encontraba en la mansión de su queridísima amiga Tomoyo Daidouji, haciendo un informe conjunto para el instituto. Tomoyo estaba leyendo lo que hasta entonces habían escrito.
-… ¿Te parece..? –dijo al terminar su lectura.
-¿Eh? ¿Qué? Ah... si, si… -respondió la esmeralda, a lo que su amiga respondió con una de sus sonrisas.
-Sakura… ¿En dónde tienes tu cabeza, amiga? –dijo la amatista, dejado a un lado los libros y papeles, mientras apoyaba sus codos sobre la mesa.
-¿Por qué lo dices? –sí, la chica realmente era despistada.
Mientras tanto, en otro lugar de la ciudad de Tomoeda, cierto castaño se encontraba trabajando en cierto proyecto para cierto instituto con cierto amigo de lentes y cabello oscuro. En otras palabras, Shaoran estaba junto con Eriol haciendo el trabajo que la profesora Misato les había asignado a sus alumnos.
-A ver… No… no, así no… ¿qué otra cosa tenemos?... eso no... Eso tampoco sirve… ya lo sé, pero… si pero… pero… está bien, pero… de acuerdo… adiós –fue la conversación que mantuvo el ambarino por teléfono, según Eriol, "quien sabe con quién".
-Era Fanren –decía mientras se sentaba- llamo para comentarme la cena –suspiró cansado mientras su amigo reía por lo bajo. Su hermana sí que se preocupa por él… me gustaría tener una hermana así…, pensaba el ojiazul- ¿Acaso no sabe que estoy muy ocupado?
¡Ocupado…! si, como no. Decidieron encontrarse en la casa de Eriol porque ese día no habría nadie y podrían obrar con libertad… y ¡vaya que lo estaban haciendo! Llevaban sentados en la misma posición por más de dos horas y todavía no habían empezado.
-De acuerdo –dijo más para sí mismo que para su amigo-, comencemos… -Dijo, a lo que Eriol respondió con una fuerte carcajada, una que no había dejado de salir de su boca desde que había conocido a Shaoran Li.
Flashback
-De acuerdo… sí, no te preocupes más… adiós –dijo antes de cortar la llamada, para luego mirar por la ventana del avión que ya se había puesto en movimiento.
Miraba las nubes pasar rápidamente, debido a la velocidad del avión. Poco a poco, fue quedándose profundamente dormido. Descansó por un buen rato –digamos… dos minutos- cuando tuvo un fuerte presentimiento, y para su desgracia, uno malo.
Miró desesperadamente hacia la ventana y vio como las nubes parecieran subir en el cielo, mientras se movían cada vez más rápido. Miró a su alrededor y con lo único que se encontró fue con un grupo de personas totalmente inconscientes de la situación en la que se encontraban.
En un impulso, se levantó bruscamente de su asiento, despertando a la anciana que se encontraba sentada en frente, fingiendo dirigirse al baño. Abrió la puerta de la cabina del piloto y se sorprendió mucho con lo que vio allí… no había absolutamente nadie, excepto él. ¿Qué podía hacer en esa situación? Si bien no sabía exactamente en qué posición se encontraba, tenía un fuerte presentimiento de que algo malo estaba a punto de suceder.
Recordó una frase que le hubieron dicho alguna vez de pequeño: "Quien tenga la posibilidad de hacer algo, tiene la obligación de hacerlo", y cumpliendo con ese dicho, tan popular entre sus familiares, hizo lo primero que cruzó por su mente: pilotear el avión.
Claro, sin piloto ni copiloto era inminente el desastroso aterrizaje de aquel avión… aunque siendo sincero, no creía que pilotando él, el destino fuera diferente.
Pensó seriamente en abandonar la misión que él mismo se había impuesto, pero luego recordó a todos esos pasajeros, incapaces de siquiera reconocer la posición de peligro en la que estaban. Por eso se decidió y, aunque no supiera cómo demonios pilotar esa cosa, lo intentó.
Luego de varios minutos de desesperada tensión y muchos nervios, logró aterrizar esa cosa en el suelo, con menos turbulencias de lo que lo hubiera hecho sin piloto.
Cuando volvió a la zona de pasajeros, se encontró con un montón de caras desconcertadas y mucha gente con miedo y desesperación. Fue entonces cuando supo que había obrado bien. Les explicó todo rápidamente y descendieron del avión. No pasó mucho tiempo hasta que la prensa se juntó y comenzó a hacerle preguntas al "piloto" sustituto.
Luego de un "corto" tiempo de conversación con los periodistas, decidió ir al aeropuerto más cercano –obviamente a una aerolínea diferente- para poder tomar el vuelo más próximo a Japón. Fue entonces cuando se percató de que estaba solo, en medio de la nada, junto a la carretera, que desaparecía en el horizonte sin importar en qué dirección mirara.
Suspiró cansado, pensando en qué solución posible podría encontrarle al asunto. Se encontraba de pié al lado de la carretera, con sus maletas en sus manos y la cabeza gacha, mirando al suelo sin interés alguno, salvo el obvio de querer salir de allí.
El sonido de un motor lo sacó de repente de sus cavilaciones. Miró hacia la derecha y vio como se levantaba una cortina de polvo. Era un vehículo rápido. Cuando éste se hubo acercado más, el conductor pudo divisar la figura del piloto casi sobre la carretera, así que lentamente fue disminuyendo la velocidad hasta quedar parado en frente de él.
-Oye, ¿quieres que te lleve? –preguntó muy amable el conductor.
-De acuerdo –asintió el pasajero del avión, pasándole la mano- Me llamo Eriol Hiragizawa, ¿y tú eres…?
-Li Shaoran –respondió devolviéndole el saludo.
Eriol pidió por favor a Shaoran que lo llevara al aeropuerto más cercano, y en el camino le comentó que tenía que viajar a Japón.
-¡Vaya si es una coincidencia! ¡Yo también debo volar a Japón! –exclamó Shaoran, mostrando una sonrisa.
Siguieron su viaje hasta el aeropuerto, donde compraron dos pasajes –de una aerolínea diferente de la que había "acompañado" a Eriol hasta ese desértico lugar- y se sentaron a esperar. Dos horas después, salió su avión con rumbo al país oriental: Japón.
A partir de entonces, se hicieron muy buenos amigos.
Fin Flashback
Yukito iba en su bicicleta por las calles, cargando una bolsa con lo que haría su almuerzo. Estaba casi convencido que había superado la "situación", como él prefirió llamarla, con Sakura. Se convenció de que, simplemente, él no era el hombre adecuado para ella y decidió aferrarse a esa idea.
De pronto, le pareció ver una sombra a su derecha. Giró su cabeza en esa dirección y no vió nada fuera de lo común, solo plantas y más plantas. Así que decidió seguir con su camino… hasta que sintió que algo cruzó frente de su cara, rozando la punta de su naríz.
Frenó en seco y miró a ambos lados, tratando de descubrir al autor de semejante disparo.
Cuando volvió su cabeza hacia el objeto lanzado, vio una flecha clavada en un árbol, con un pedazo de papel atravesado, doblado por la mitad. Se acercó temerosamente al árbol y tomó el papel y lo desdobló. "S" fue lo único que encontró en el dichoso papel. Miró a su alrededor una vez más y luego siguió su camino, aunque esta vez, muy desconcertado.
-Lo siento Tomoyo –se disculpaba por sexta vez en los quince minutos que habían pasado- pero debes comprenderme, amiga. Siento que he olvidado una parte de mi vida, como si algo realmente importante se hubiera esfumado de repente.
Tomoyo sabía que no se refería a sus poderes, puesto que, tanto Yue como su querido primo Touya le informaban que Sakura aún poseía sus poderes, aunque ella estuviera no lo supiera. Diariamente, por las noches, Yue realizaba un estudio de los poderes de su dueña e informaba a Touya sobre cualquier anormalidad, quien, a su vez, la informaba a ella.
La joven amatista era muy consciente del tema al que se refería su amiga, sabía muy bien lo que se había esfumado de repente… Shaoran Li. Pero… ¿porqué se había olvidado solo de él? ¿porqué decía que era una parte muy preciada en su vida? ¿qué es lo que en realidad había pasado? Era lo que ella se preguntaba, pero no importaba cuanto pensara en ello, jamás obtenía respuesta alguna, y jamás la obtendría de no hacer algo.
Pensó por unos momentos cuando… ¡Bingo! Una idea cruzó por su cabeza. Miró disimuladamente a Sakura, quien estaba perdidamente ensimismada mirando hacia el horizonte a través de la ventana que se encontraba al otro lado de la habitación.
-Sakura… -dijo, llamando su atención- debo hacer algo, enseguida regreso –la esmeralda solo atinó a asentir sin mirar a su amiga.
Tomoyo se dirigió a la cocina, donde agarró su teléfono y comenzó a marcar un número, siempre vigilando de que Sakura no la escuchara.
-¿Hola? –respondió la voz masculina del otro lado.
-Hola, Eriol. Escucha, necesito pedirte un favor.
-Hola, Tomoyo –respondió alegre, aunque ni él sabía por qué- claro, lo que quieras, Tommy.
Tomoyo se congeló ante la pronunciación de su nombre con el acento inglés que lo caracterizaba, pero enseguida olvidó su embelesamiento y le contó a Eriol su plan.
-¡Por supuesto que te ayudaré!... No, quédate tranquila que no se lo diré a nadie.
Continuará…
Notas: Hola!! ¿Qué les pareció el cap? A este capítulo no le puse mucho suspenso, salvo por el plan de Tomoyo… jejeje
Bueno, no tengo mucho que decir... salvo DEJEN REVIEWS!!
Estoy a punto de subir una historia nueva que se llama "Te quiero", espero y la disfruten...
Hasta la otra semana!!
-White-Wings-6-
