Bueno... entonces ahora conoceremos más de los extraños muchachos esos... gracias por sus fantásticas reviews, y espero más eh xD besotes


Capítulo 3: Reglas

- Pasen, chi... a ver, tú eres Eva ¿verdad? - dijo el castaño señalando a Hermione, quien asintió con la cabeza - y tú ¿Marcus?

- Exacto - respondió Harry con una sonrisa - ¿a dónde nos dirigimos?

- A la sala común de Gryffindor, es como un lugar donde los estudiantes...

- Sabemos qué es una sala común - interrumpió la ojiambar, se había sentido como insultada - en nuestra escuela también las tenemos.

- Pues me alegro, Eva, porque yo no me explico muy bien, dudo que me hubieran entendido... en fin, vamos a la sala común de Gryffindor, donde les presentaré a alguien... a alguien muy especial - añadió en un tono más bajo. Steven soltó un bufido.

- ¡Por Merlín! - gritó - déjate de tonterías...

- Por cierto - dijo Harry tratando de cambiar de tema - ¿cuál es tu nombre?

- Andrew - respondió - llegamos.

Harry y Hermione conocían de sobra el castillo y mucho mejor su propia sala común; sin embargo, lucía muy diferente, y por décima vez se preguntaron en qué tiempo estarían.

- Esperen aquí - dijo Andrew y salió disparado hacia un rincón de la sala común.

A los pocos minutos volvió tomado de la mano de una muchacha hermosa. Era delgada, con lindísimo cuerpo - el cual a pesar de estar cubierto por la túnica, se podía apreciar - el cabello color negro azabache le caía hasta por debajo de los hombros, su tez clara y sus ojos verdes la hacían ver aún más bella. Tenía una apariencia angelical, una expresión muy dulce.

"Casi tan linda como Hermione" pensó Harry.

- Bueno, Eva, Marcus... ella es Rowsselyn - la muchacha sonrió - ellos son los chicos de los que te acabo de hablar...

- Pues mucho gusto, encantada... hola para ti también, Steven - el pelirrojo le había dado la espalda, ella suspiró - en fin... ¿se van a quedar aquí?

- Sí - dijeron los dos al mismo tiempo.

- Yo me voy, tengo que ir a recibir clases extras de pociones - dijo Andrew abrazando a la chica - nos vemos luego ¿si? - le dio un beso; el niño que vivió y la castaña estaban incómodos, no querían ver a otra gente besarse. Entonces el pelirrojo interrumpió.

- ¡Por Merlín! ¡Andrew! ¡Rowsselyn! ¿Acaso no se dan cuenta del mal que se hacen el uno al otro? ¿Del mal que le hacen a Hogwarts?

- ¡¿Qué?! - gritaron los dos muchachos al mismo tiempo.

- ¡Steven, cállate antes de que digas tonterías! - agregó Andrew - Rowsse, no lo escuches...

- No, Andrew, déjalo, que suelte todo... que vergüenza con ustedes - dijo mirando a Harry y a Hermione, pero sin darles oportunidad de que contesten, agregó - ¿entonces? Vamos, Steven, di qué te pasa conmigo...

- Ustedes saben perfectamente que la unión entre las casas está prohibida - bramó Steven - y si nadie los ha descubierto es por un golpe de suerte... no sigan corriendo contra el reloj.

- Nosotros ya hemos hablado de eso - contestó Rowsselyn sin perder la calma - y acordamos seguir juntos, nos amamos y esas estúpidas reglas no van a poder con nosotros, no le hacemos nada a nadie... son sólo un montón de magos que apoyan la rivalidad entre las casas...

- ¿La unión entre casas? ¿Prohibida? - preguntó el ojiverde interrumpiendo.

- Sí - respondió Steven de mala gana - justamente para evitar este tipo de uniones patéticas...

- No, no es por eso - el castaño levantó la voz - es porque esos magos no aceptan ni apoyan el que Hogwarts es una sola escuela y que el hecho de que hayan cuatro casas no significa que las cuatro deban luchar por su cuenta; debemos apoyarnos unos a otros... y Rowsselyn y yo nos complementamos... aunque seamos de diferentes casas - tomó la mano de la morena y la entrelazó con la suya.

- Pero ¿tú no eres de Gryffindor? - preguntó extrañada la castaña.

- No, soy de Ravenclaw...

- ¡¿De Ravenclaw?! - gritaron los dos chicos al mismo tiempo.

- Así es... demasiado inteligente para Gryffindor - añadió imitando la voz del sombrero seleccionador, abrazando una vez más a la morena y sonriéndole.

- O quizás demasiado cobarde... - añadió esta a su vez con una sonrisa pícara - demos por terminado el asunto ¿si? Gracias por la preocupación Steven... - el pelirrojo bufó.

- Pero sabemos a lo que nos enfrentamos - completó el castaño.

- Anda tranquilo... yo me quedo con... ¿Eva? - miró a Hermione y esta asintió.

- Y con Marcus - le recordó Andrew - antes de dormir, yo volveré y lo llevaré a mi sala común, dormirá en mi habitación... no se puede quedar aquí...

- ¿Por qué no? - preguntó la morena.

- Porque, bueno... quizás para ellos es normal dormir juntos, pero aún...

- ¡¿Que para nosotros qué?! - gritó histérica la castaña - ¿qué te hace pensar eso? ¿cómo así? Claro que no, nosotros...

- Pues porque somos novios, cariño - interrumpió "Marcus", abrazando a la muchacha - relájate - agregó en un susurro que sólo ellos dos escucharon. Hermione rió nerviosamente - a mi me parece bueno ese plan...

- Entonces nos vemos luego - y después de darle otro beso a la morena, se fue del lugar.

- ¡¿Cien años?! - gritó la clase.

- Así es... Finnigan, tienes talento... pero la próxima vez, ¡intenta hacerlo con alguien que no sea tu compañero de curso! - gritó Moody. La clase entera bufó.

Entonces las puertas del salón se abrieron y una Minerva Mcgonagall con cara de pocos amigos, entró.

- ¿Dónde están Potter y Granger? - preguntó sin rodeos.

"¡Merlín! Es como si leyera la mente... ¿sabrá legeremancia? Eso debe ser... Pero ¿ahora cómo diablos me salgo de esta?... Mataré a Finnigan"

- Pues... Minerva luces muy bien - la directora levantó una ceja.

- De hecho, señora directora... Harry y Hermione están en una tarea especial - interrumpió de pronto Neville, para el alivio de Ojoloco - verá... yo también estaba en esa tarea; más bien, éramos sólo Harry y yo, pero me siento un poco mal... le tuve que pedir al profesor permiso para faltar y Hermione accedió a ir en mi lugar.

- ¿Tarea especial? ¿Se puede saber de qué? - preguntó aún con la ceja levantada, signo de que todavía no lo había creído.

- Pues... sobre este hechizo, Minerva - contestó Moody - necesitaba unos objetos que los chicos pudieran... mandar al pasado o futuro y luego ir por ellos - comenzó a reír nerviosamente; "Ojoloco, ¡por Merlín! No te va a creer nada... vamos, crueldad" - ¡es que son unos holgazanes! Pero yo tengo en mente un par de maleficios...

- Por favor, Alastor, trata bien a mis alumnos - la expresión de todos se relajó mientras McGonagall se daba la vuelta - Ah, una cosa más - examinó bien a todos con la mirada - los quiero de vuelta para mañana en la noche a más tardar.

- ¿Qué? - articuló Moody y toda la clase estalló en murmullos.

- Silencio - su expresión lucía relajada - a Potter y a Granger... ¿a qué otros podría querer de vuelta? De su "tarea especial", claro está... tienen hasta mañana en la noche para hacerlos volver Alastor... - sentenció y salió de la habitación.


Qué les pareció? Espero les guste!

La Jooovi