Lo sieeeeeeeeeeeeeeento!! u.u Pensé que había publicado, y ¡resulta que no! Pero sin más, les dejo el capi.
Hay un pequeño "casi lemmon", casi, casi lemmon, que no creo que dañe la sensibilidad de nadie, pero por si son EXTRA-HIPER-MEGA-SENSIBLES, les aviso x)
La historia va llegando a su clímax. Parece que nuestros dos tontos enamorados van a ser descubiertos, o quizás lo mejor sería que ellos se descubrieran a sí mismos, descubrieran sus sentimientos, pero todo con tiempo... ahora nos toca ver cómo se salvan de esta u.u
Espero reviews! ¿Qué parte les gustó más del capi?
Capítulo 5: La verdad
Se aseguraron de que no había nadie en la biblioteca antes de poder entrar. ¿Por qué había tanta gente? En su época a penas y los alumnos la visitaban. Sólo ella la visitaba. Por fin, el último alumno recogió un libro y se marchó de ahí.
- Bien, ya estamos aquí - comenzó Harry un poco nervioso, ¿sería verdad lo que su amiga le había dicho al pelirrojo? ¿Quería pasar un tiempo a solas con su "novio"? - ¿Qué es lo que pasa? - preguntó sin rodeos. La castaña miró ansiosamente a los costados.
- Si alguien pasa, parecerá sospechoso vernos aquí conversando, tú... sólo abrázame o tómame la mano - dijo aún mirando hacia los lados - en fin, Harry, por fin descubrí en qué año estamos... 1908.
- ¡¿QUÉ DEM...?! - pero no pudo continuar ya que Hermione le puso una mano en la boca para que se callara.
- ¡Harry, silencio! - dijo la ojiambar; el moreno se le quedó mirando, sintiendo la suavidad de su piel; si eso había que hacer para que lo tocara, entonces gritaría las veinticuatro horas del día.
Poco a poco fue quitando su mano del rostro del muchacho, mientras él la miraba, silencioso. Estaba reconsiderando si gritar o no. La sensación que había producido el solo tacto con la mano de Hermione lo había estremecido, su corazón había empezado a saltar, sus manos a sudar y aunque duró sólo un instante... para él fue como algo eterno.
Ya sólo rozaban las yemas de sus dedos con el rostro de él, pero no quería que lo abandonara, no quería dejar de sentir esa suavidad. Sin pensarlo dos veces, levantó su mano y tomó la de ella, volviéndola a poner en su rostro, donde había estado segundos atrás. Cerró sus ojos y se dejó llevar por esa calidez que emanaba de las manos de su amiga.
La castaña se quedó atónita. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué Harry de pronto se comportaba tan extraño? No pudo evitar que sus piernas comenzaran a temblar en cuanto el moreno tocó su mano. Podría quedarse así toda la vida, sintiendo su piel, contemplándolo... de pronto se dio cuenta de todo... ella... ella se había enamorado de su mejor amigo. Pero... no estaba bien ¿o sí? ¡Ya! ¡Esas ideas tenían que salir de su cabeza!
"¿Me haces el favor de concentrarte? ¡Por Merlín! ¡Están perdidos en el pasado! ¡Ahora no importa si lo quieres o no!" Trataba de convencerse a sí misma de volver a la realidad y de no seguir perdiéndose en esos ojos verdes que tanto adoraba.
- Bueno... ¿me dejas hablar? - preguntó cuando por fin pudo soltarlo del todo. Esquivó su mirada; no podría mantenerse de pie si él la miraba de esa manera - sí, estamos en mil novecientos ocho, no sé qué clase de signos hizo Seamus, pero nos mandó bien lejos... ahora, la pregunta es cómo saldremos de aquí.
El peliazabache no había prestado atención a las palabras de la ojiambar, tenía algo en mente, sólo recordaba lo que ella le había dicho minutos atrás: "tú... sólo abrázame o tómame la mano". Pues bien, él quería hacer mucho más.
- ¡Herms, alguien viene! - y sin pensarlo dos veces la atrajo hacia él en un cálido abrazo.
- ¡Harry! ¿qué haces?
- Parecerá sospechoso si nos ven conversando aquí solos - respondió él como si fuera la cosa más obvia del mundo. Apoyó su rostro en el cabello de ella y aspiró su olor. Una mezcla de lilas y azucenas que lo volvía loco y a la vez lo tranquilizaba.
Quería que ese momento durara por siempre... tímida y suavemente fue retirando su cabeza de sus cabellos; ella, quien tenía la suya apoyada en el hombro de él, también la retiró... los dos sabían lo que venía... y lo deseaban. Se quedaron frente a frente, mirándose, tratando de verse el corazón, tratando de superar esa confusión que los invadía cada vez que pensaban en el otro. Cada vez se acercaban más.
- Harry - susurró ella; es que ya no había que gritar ni hablar a tono normal, estaban tan cerca que hasta los pensamientos se podían oír - yo... no veo a nadie.
- Shh - contestó el moreno acercándose más a la boca de la ojiambar - están ahí - dijo para que sólo ella lo pudiera oír - ellos... están... - no continuó... sus labios se encontraron con los de la que había sido hasta meses atrás sólo su mejor amiga; un beso cálido dio inicio, jugaban con sus labios como queriendo darle al otro la oportunidad de arrepentirse... pero ninguno de los dos lo hizo, por lo que el beso continuó suavemente... poco a poco la intensidad aumentaba, el muchacho estaba fuera de control y ella simplemente no lo paraba.
Las manos de él ahora jugueteaban con los cabellos de ella, bajaban lentamente, se posaban en su cintura y la atraían más a él. El moreno la levantó y la sentó suavemente encima de la mesa que estaba detrás de ellos para poder besarla más cómodamente. Quizás había aplastado unos libros, pero no me importaba. Hermione se sentía aferrada a él y no le molestaba; comenzó a juguetear con su cabello, ese cabello indomable que también le encantaba. Tenía miedo, miedo de lo que estaba pasando, miedo de no estar haciendo lo correcto, pero los labios de él recorriendo su boca y luego su cuello borraban cualquier señal de temor que podía haber en ella.
Entonces la puerta se abrió, el sonido de unos pasos acercándose a ellos, alguien tosió... pero nada lograba romper el beso.
- ¿No lo anticipé yo acaso? - sonó la voz de Steven, haciendo que los dos muchachos comenzaran a separarse.
- ¿Eva? ¿Marcus? - preguntó el castaño - Si nos dan un poco de atención no nos molestamos...
- ¡LA MAESTRA EN CALZONES! - gritó la morena de pronto; ellos, que ya se habían separado, la miraron incrédulos - bueno... para bajar las hormonas... en fin, a lo que vinimos - pronunció mirando a su novio y tomándole la mano.
- Eva, tú le dijiste a Rowsse que Marcus y tú no eran novios - comenzó Andrew a su vez - ¿por qué nos mintieron? ¿Por qué has llamado "Harry" a Marcus muchas veces? ¿Qué está pasando?
- Todo esto tiene una explicación razonable... - comenzó Harry - mi segundo nombre es Harry - dijo buscando con la mirada a Hermione - pues... a ella le gusta decirme así a veces...
- Eso me parece bien, ¡nos hubieras avisado! - interrumpió la morena - ahora... con respecto a lo de novios... ¿qué hay de eso?
"Todo tiene una explicación razonable... excepto eso... porque no puedo saltar y decir que no, no somos novios pero que me gusta y tengo planes de proponérselo... estamos perdidos"
- El caso es que no, no somos novios... - la castaña lo dijo de tal manera que dio por cerrado el tema y ninguno de los del otro trío quiso seguir excavando, sabían de antemano que con las cosas del corazón, no se juega.
- Sí, eso es verdad... cuando les explicamos que vinimos a ver a un amigo que había ganado un concurso - la ojiambar le mandó un codazo, el ojiverde la miró pero hizo caso omiso y continuó - tuvimos que decir que éramos novios porque ustedes tenían las varitas empuñadas y... - no sabía qué más decir ¿qué tenían que ver las varitas con su mentira?
- ¿Qué? ¿Ver a un amigo que ganó un concurso? ¿ustedes no estaban aquí por el funeral de un amigo suyo? - intervino el pelirrojo confundido - ¡Paren de mentir, hombre! ¡¿Quién diablos son ustedes y qué hacen aquí?!
La preocupación seguía aumentando. Todavía no encontraban el hechizo que traería a los dos muchachos de vuelta y ya tenían un límite de tiempo. Miles de imágenes vinieron a su mente sin siquiera poder evitarlo. Sabía que su experiencia como auror le serviría. Hacía ya muchos años, un criminal había usado ese hechizo para esconderse en el tiempo y sin importar cuántos años hubiera retrocedido, ellos usaron un contra-hechizo para traerlo de vuelta. ¡Listo! Tenía la solución... sólo tenía que recordar cuál exactamente era el hechizo. En sus recuerdos se había quedado palpado el frío de esa noche...
Las calles estaban desiertas y el frío se impregnaba en sus huesos negándose a abandonarlo. Tenía sólo veinticinco años y una cita que lo esperaba con Mary, la secretaria del Ministro. Sin embargo, allí estaba él, cumpliendo con el deber. El Londres muggle ya no sería seguro con ese tipo vagando por las calles. Continuaron buscando por cada callejón y al fin lo encontraron. Había mucha basura acumulada y el criminal se escondía en ella.
¡Menudo asqueroso! Pero si tenía que entrar allí y sacarlo de las greñas, lo haría. De pronto el hombre desenvainó la varita y pronunció algo que él hasta ese momento no conocía.
- ¡Tempus Incantatem! - gritó con fuerza y realizó unos símbolos extraños con la varita. Lo siguiente que ocurrió hizo que Ojoloco saltara, no había visto a nadie realizar un hechizo así. Una especie de esfera blanca apareció, envolvió al perseguido y luego se achicó hasta desaparecer.
- ¡¿Qué pasó?! - gritó Ojoloco mirando a su alrededor y buscando en las bolsas de basura.
- Déjalo, Alastor, no irá muy lejos - intervino su compañero de misiones, Sebástian, aunque más parecía su superior; le llevaba diez años, pero se mantenía en buena forma, sin duda, le enseñaba muchas cosas - ese es el hechizo "TEMPUS INCANTATEM", un hechizo que permite viajar en el tiempo... normalmente, no debemos interferir porque no sabemos las consecuencias, pero esto es urgente - por un momento él pensó que hablaba de la cita que perdería sino lo atrapaban pronto - así que podemos usar un contra-hechizo... se llama "MOLETUS INCANTATEM", la persona, no importa cuántos años haya viajado en el tiempo, volverá exactamente a donde se encontraba - desenvainó la varita y pronunció fuertemente mientras realizaba un símbolo - ¡Moletus Incantatem!
Pasaron unos cuantos minutos, y entonces, así como de la nada había desaparecido la esfera que se llevó a su presa, igualmente volvió a aparecer, agrandándose cada vez más, hasta dejar caer bruscamente al tipo sobre la basura. Después de todo, llegaría a su cita a tiempo.
- ¡Eso es! - saltó cuando por fin lo hubo recordado - ¡Moletus Incantatem!
- ¿Profesor? ¿Quiere ir al baño? - preguntó Dean al ver a Ojoloco saltar de la nada.
- Muy gracioso, Thomas, ¡Oigan todos! - gritó para que todos los alumnos lo escucharan - tengo el hechizo perfecto que hará que Potter y Granger regresen - todos comenzaron a gritar - ¡cállense! Vamos a hacer esto de una vez... el hechizo se llama Moletus Incantatem, pero antes...
- ¡Moletus Incantatem! - gritó Neville empuñando la varita antes de que Ojoloco pudiera terminar. Todos se quedaron observando al muchacho con la varita erguida y una sonrisa en su rostro... la cual poco a poco se desvaneció. No pasó nada.
- ¡NO! ¡NO! ¡IDIOTA! - se agarró la cabeza y comenzó a jalarse los cabellos - ¡¿QUÉ HAS HECHO?!
- Pero... profesor, usted dijo... el hechizo... - balbuceaba Neville. ¿Había hecho algo malo? Él sólo quería traer de vuelta a Harry y a Hermione, se había emocionado al escuchar nombrar a Ojoloco el hechizo... y ahora todo estaba estropeado.
- No, Longbottom, no es sólo "el hechizo" - respondió imitando la voz del chico. Tenía que tranquilizarse, pero por dentro estaba hirviendo. Ese... ese mocoso había desperdiciado su oportunidad - se tiene que ¡hacer una equis! ¡UNA EQUIS! ¡Por eso es el contra-hechizo! ¡LA EQUIS NEUTRALIZA LA CRUZ!
- Profe... no se irrite - intervino Parvati; le disgustaba ver a ese abuelo gritar por nada... era sumamente molesto - ¡lo hace otra vez y ya! ¡Obvio, esta vez de manera correcta! - volvió a decir como si fuera la cosa más obvia del mundo.
- ¡Vaya! ¡Entre nosotros tenemos un genio! - respondió Moody sarcásticamente - cómo se lo explico señorita "sólo traigan a Potter y a Granger mientras yo me limo las uñas"... el hechizo ya fue usado una vez, como es un contra-hechizo, y como ustedes sabrán o por lo menos deberían saber, la naturaleza de este contra-hechizo, también tiene condiciones... una de ellas es que no puede volver a realizarse en menos del lapso requerido.
- Eh... ¿en español? - intervino Lavender.
- Que de nuevo estamos varados... sin nada, nothing, rien... ¡NADA!
- Profesor... explíquese - intervino Ron saliendo de la muchedumbre de alumnos. Había estado muy callado hasta entonces, algo le decía que ese "viaje" entre sus dos mejores amigos traería buenas consecuencias para él. Ojoloco suspiró mientras preparaba su respuesta
- El hechizo no puede ser usado dos veces sin que haya pasado un lapso de tres horas... eso quiere decir que tendremos que esperar tres horas más por Potter y Granger, sin mencionar que McGonagall no debe enterarse.
Las cosas no estaban saliendo nada bien. El pelirrojo iba a agregar algo, pero alguien le jaló la túnica mientras formulaba su pregunta; se giró justo a tiempo para contemplarla decir "te espero en media hora en el baño de prefectos" en un susurro que sólo él pudo escuchar.
- Tendremos que esperar... supongo - añadió sin preocupación; todos le lanzaron miradas asesinas pero a él no le importó, tenía un asunto que arreglar con Pansy Parkinson y nada haría que se retrase... ni siquiera Harry y Hermione. Se sintió culpable al haber llegado a esa conclusión.
"Pero si ellos no corren ningún peligro... tres horas más juntos, no los matarán... el baño de prefectos... Ronnie, tenemos una cita... rara, pero una cita al fin" repitió para sí mismo y sin que nadie lo notara, se dio la vuelta y se fue tarareando una canción muggle que había escuchado a dos chicos cantar hace mucho tiempo: "vereda tropical, esta noche vamos a conquistar".
Todos los alumnos se sentaron a esperar. Moody había dado la instrucción exacta de que ninguno dejara el salón donde se encontraban y de que siguieran buscando en libros, así que a regañadientes lo hicieron. Sólo había que esperar, muy pronto todo terminaría, tres horas, tres pequeñas horas y los dos estudiantes estarían de regreso... nada podía cambiar en tres horas ¿o sí?
Qué les pareció? Espero les guste!
Dios los guarde!
La Jooovi
