Hey!! Reportándome con capi nuevo. Y ya faltan sólo dos para ponerle final a esta travesía x) Ahora en el futuro ¿verdad? ¿Qué sorpresas le espera a nuestra adorable parejita?
ADVERTENCIA: En este capítulo hay una escena hot, por favor abstenerse de leer sino lo desean.
Sólo una cosa más... R-E-V-I-E-W-S!! XD
Besotes!
Capítulo 7: Consecuencias
La esfera se desvaneció dejándolos caer una vez más en un lugar desconocido. Totalmente desconocido no era, pues estaban en los jardines de Hogwarts, donde habían estado segundos atrás. Había algo diferente, eso se podía notar en el ambiente. ¿A qué año los podían haber mandado ahora?
- ¡IMBECIL! - Gritó la castaña dándole una cachetada al moreno; este, retrocedió instintivamente - ¿Cómo se te ocurre hacer eso? - continuó empujándolo.
- ¿Alguna otra cosa que me quieras hacer? - Respondió este abriendo los brazos - tus golpes no es que me hagan mucho daño... - agregó sarcásticamente.
- Que bueno, porque todavía falta más - y al mejor estilo de su tercer año, cerró su puño y le dio un golpe diez veces más fuerte del que le había dado a Malfoy en su tiempo - ¡IDIOTA!
- Creo que me partiste la nariz - dijo tocándosela y tratando de detener la hemorragia.
- Es lo menos que te mereces - dijo ella comenzando a caminar - Harry... ¡arch!
- Y ahí estamos de nuevo, vas a tener que decirme que significa ese "arch", eh... - comenzó a seguirla - Está bien, Herms, lo siento...
- ¡Las cosas no son así, Harry! ¡Te comportaste de la manera más infantil del mundo! ¿Quién nos va a sacar de aquí ahora? ¿Dónde estamos? ¡No sabemos nada! - la muchacha siguió caminando con el moreno siguiéndola, diciéndole "Lo siento, lo siento, lo siento" y no paró hasta abrir las puertas del Castillo, olvidándose de que no tenían idea de en qué tiempo estaban.
Miró a su alrededor, nada parecía haber cambiado. Excepto que se veía todo más elegante. Ya eran las seis de la tarde, ¿qué estaban haciendo esas guirnaldas y adornos por todo el Castillo? El ojiverde seguía hablando, sin prestar atención al Castillo. Todo lo que le importaba en ese momento era que Hermione lo escuchara, lo perdonara y le aclarara las cosas. La miró por un momento y supo que ella ni siquiera lo estaba mirando. Se acercó y la tomó por el brazo, acercándola a él, de modo que sus bocas quedaran a dos centímetros entre ellas.
- Después de todo, esto es tu culpa - dijo para provocarla. La castaña abrió los ojos desmesuradamente al comprender lo que el moreno le estaba diciendo. ¿Cómo se atrevía? ¡Él había hecho que los hechizaran!
- ¿Qué? ¿Qué diablos te pasa? ¡Por supuesto que no es mi culpa! - trató de sacarse de encima al muchacho pero éste no la dejó.
- Sólo tenías que decirme la verdad... - continuó - tú sabes qué verdad - agregó al ver la mirada de ella. No le daba bien el hacerse el seductor, pero esta vez no desaprovecharía la oportunidad.
- ¡Ay por favor! - había comprendido todo - ¿Sigues con eso de que te diga lo que siento por ti? - lo había comprendido pero no le diría la verdad; estaba molesta, furiosa... ¡¿Cómo podía haberlos devuelto a ese calvario?! Y ahora quería que ella dijera "Sí, Harry, también te quiero" ¡Ni soñarlo! - Pues te lo digo... ¡NADA! Eres un buen amigo, eso es todo... - el moreno sintió cómo se le estrujaba el corazón, pero algo le decía que no era verdad. ¿Qué hacer? ¿Presionarla porque le diga lo que él quería escuchar o dejar ahí el asunto? ¿y qué si de verdad ella no lo quería? No importaba, ya había mostrado sus cartas y no retrocedería
- Mentirosa... ¿sabes? No se te da muy bien el mentir... puedo ver en tu cara que estás mintiendo - a la ojiambar le comenzaron a temblar las piernas, el peliazabache lo detectó y la apretó más hacia su cuerpo - Mentirosa, mentirosa...
- Yo... - Harry acercó más sus labios a los de ella decidido a besarla...
- ¿Qué rayos creen que hacen?
- ¿Qué? - bramó el moreno, ambos se separaron bruscamente. ¡Por Merlín! No era posible que los siguieran interrumpiendo. Esta vez era un pelirrojo, pecoso... muy familiar para Harry. Había cambiado tremendamente, estaba más alto, más fornido, con una leve barba que le poblaba la mandíbula; sino fuera por esos ojos azules inconfundibles, no lo hubiera reconocido - ¿Ron?
- ¡No, McGonagall con barba! ¡Pues obvio que soy yo! ¡¿Dónde diablos estaban?! Y peor aún... ¿Qué hacen así? Tenemos poco tiempo y ustedes andan jugando...
- ¡Ron! - gritó Hermione con cierta incomodidad, no se sentía tan bien gritándole a alguien que lucía mayor que ella - ¿De qué hablas? ¿Dónde estamos? Y ¿Por qué tienes esa barba?
- Herms, uso barba desde hace cinco años - respondió mirándolos de manera rara - ¿Los ha hechizado algún alumno? ¡Merlín! ¡Lucy y Sirius los están esperando!
- ¡¿SIRIUS?! - gritó el moreno desbordando esperanza y alegría.
- Sí, Sirius y Lucy... tus hijos - aquello calló como una bomba de agua fría para los muchachos, se miraron y luego volvieron a mirar al pelirrojo, que seguía parado frente a ellos.
- Harry, es obvio que estamos en el futuro - comenzó olvidándose de la presencia del otro integrante del trío - Me refiero a... ¿tus hijos? ¡Wow! ¡Lucy y Sirius! ¡Lindos nombres! - el moreno aún no podía decir nada de la impresión - Pero... ¿qué hay de mí, Ron? ¿Y mi familia? ¿Estoy casada?
- ¿Qué diablos te pasa? ¿Cómo es eso de "y mi familia? - se acercó a Harry, tomó su mano y la puso encima de la de la castaña - TU familia es SU familia... ¡están casados, por Merlín!
- ¡¿QUÉ?! - la ojiambar soltó inmediatamente la mano del moreno con el semblante desencajado; ¿cómo que ella se casaría con Harry? ¡eso... eso era... imposible! y a la vez fantástico. Aunque no lo quisiera admitir, era casi un sueño hecho realidad, pero... ¿cómo había llegado a pasar eso? ¡Y se lo tenían que decir justo ahora que le había dicho a Harry que no sentía nada por él! ¡Justo en ese momento! Miró al ojiverde por unos segundos, tenía una sonrisa de oreja a oreja - cierra la boca, Harry.
- ¡¿Pero qué ha pasado con ustedes?! ¿Están peleados o algo así? Bueno, no importa, ¡sus hijos los esperan! ¡Esta es una ocasión muy importante para ellos! ¡Y ya es bastante desagradable que hayan decidido aparecer como diecisiete añeros! Vamos ya, el baile está por empezar - comenzó a caminar y ellos lo siguieron sin decir otra palabra, hasta que Harry pudo pensar en algo.
- ¿Y qué hay de ti, Ron? ¿Qué ha pasado contigo?
- ¿Están idiotas o qué? - bramó el ojiazul de mala gana.
- Él no sabe nada, Potter, no podemos cambiar la historia - susurró Hermione aún disgustada.
- Y yo por nada del mundo deseo cambiarla - sin previo aviso de acercó a ella y le robó un dulce beso en los labios, un "topón". La muchacha lo miró y no pudo evitar sonreír, pero recobró la compostura rápidamente y le dio un codazo en el estómago - bueno, me calmo - agregó el peliazabache sobándose el abdomen - Ron, me refiero a que si tú también vas a ver a tus hijos...
- Insisto, a ustedes les hicieron algo; claro que vengo a ver a mi HIJA - remarcó la palabra para dejarle bien claro al ojiverde que él tenía una nena - por cierto, Emily quiere ir a casa de sus "tíos" de nuevo. Extraña jugar con Lucy y con Sirius; quizás y pueda aprovechar ese tiempo para tomarme unas vacaciones con Pansy.
- ¡¿Pansy?! - dijeron los dos al mismo tiempo con los ojos fuera de sus órbitas.
- Pansy, mi esposa... ¿qué les han hecho? y ¿por qué lucen como cuando teníamos diecisiete años?...
- Nosotros, ehm... queríamos recordar viejos tiempos ¿no, amor? - respondió el moreno sonriendo, Hermione asintió sin decirle nada - En fin, ¿de qué se trata todo esto?
- Estás bromeando ¿verdad? - el pelirrojo se giró y lo miró horrorizado - El baile de fin de curso de nuestros hijos, como están en segundo año, deben asistir con sus padres... ¿ya lo olvidaron? - el ojiverde soltó un bufido.
- Claro que no, eso es lo más importante para nosotros en estos momentos... lo habré olvidado, sí claro... ¿vamos, entonces? - continuaron andando, siguiendo al pelirrojo. Harry miró a Hermione y le tomó la mano, murmurando algo como "Sólo por si acaso", la muchacha no le dijo nada, por dentro se quería morir de la risa, pero por fuera su máscara de hierro.
Los alumnos seguían alrededor de él, algunos "trataban de despertarlo" lanzándole uno que otro golpe o zarandeándolo. Moody se abría paso entre la pequeña multitud para cobrar venganza.
- Dejen a Weasley, yo me encargo de él - todos los alumnos se alejaron de él; Ron, haciéndose el desmayado, tragó saliva instintivamente - Ahora... - se arrodilló.
- ¡Profesor, espere! - comenzó a gritar alguien - ¡Weasley tiene que ir a la sala de herbología!
- ¿Y eso, Parkinson? - preguntó Ojoloco mirando a la aludida.
- Pues que el idiota reprobó y le harán un examen de recuperación - respondió con altanería - la profesora Sprout lo está esperando.
- Bueno... ¡Weasley! ¡Muévete! - gritó el Auror - ¡Anda con Parkinson!
- Encantado - murmuró el muchacho poniéndose de pie, olvidándose de que "estaba desmayado" y antes de que Ojoloco pudiera decir algo más, estaban ya encamino al Castillo. Una vez que hubieron entrado, la morena lo tomó de la mano y lo comenzó a guiar a una dirección completamente contraria al aula de Herbología - ¿no tengo que ir a herbología? No, ahora que lo menciono, ¡yo no he reprobado!
- Da gracias a Merlín que tienes esas pecas, porque no eres muy brillante... vamos al baño de prefectos - le tomó la mano y lo siguió guiando.
- ¿Qué? No - dejó de caminar y le soltó la mano - yo no voy a ninguna parte contigo... ¡Me dejaste esperando por más de una hora! ¡Ni una palabra! ¿Y ahora quieres que me vaya contigo? - tenía que aclararle las cosas; no iba a permitir que lo manejara a su antojo.
- Estuve ocupada, Weasley - sentenció Pansy. ¿Qué se supone que era eso? ¿"Estuve ocupada"? ¿Esa era su disculpa? ¡Diablos! ¿A quién quería engañar? ¡Ella era Pansy Parkinson! ¡No pedía disculpas! - vamos a ver si te puedo convencer... - se acercó decididamente y lo besó con pasión, revolviéndole el cabello, como dándole una probada de sus besos... el pelirrojo cayó y justo cuando iba por más ella se separó de él seductoramente - tú decides... - siguió andando en dirección al baño de prefectos.
Ron se quedó como petrificado... ¿ir o no ir? ¡Que dilema! Si iba parecería un perro arrastrado y sino se perdería de lo más placentero que podía haber en la vida... después de comer, claro. ¡Pero que diablos! ¡Entonces sería SU perro arrastrado! Y Pansy Parkinson... bien valía la pena.
Comenzó a andar hasta llegar y verla despojándose de su túnica, quedándose con unos pantalones cortos y una blusa pequeña y ceñida... si hacía falta algo para despertar al pelirrojo, ya lo había hecho.
- Parece que te animaste al final... - el pelirrojo no dijo más, se acercó a ella y comenzó a besarla con desesperación, con deseo, quería terminar lo que habían empezado en el pasillo, estaba sediento de sus besos, sediento del cuerpo de ella.
- ¿Te parece? Estabas deseando que aceptara... - pronunció con su boca cerca de la oreja de ella, mordiéndole el lóbulo suavemente. Continuó besando su cuello, pegándola más a su cuerpo, como si quisiera que todo pasara de una vez por todas. La muchacha dejaba escapar ciertos gemidos de placer que no hacían sino avivar más el fuego del pelirrojo.
- Ya quisieras Weasley... ¡Diablos! Cómo haces eso... - respondió Parkinson quitándole la túnica al pelirrojo y dejándolo con el pecho desnudo, comenzó a besar y mordisquear su hombro; el ojiazul no podía negarlo... ¡le encantaba! ¡¿Cómo podía tener tanto control sobre él?!
- Te odio - susurró cuando la morena puso sus piernas alrededor de la cintura de él y continuaron besándose con desesperación.
- Es recíproco, Weasley... ah, rayos... - gimió - es recíproco. Sin una palabra más el muchacho le quitó la blusa para poder admirarla en todo su esplendor.
No hizo falta más, él se desprendió del resto de su ropa salvajemente. ¿Para qué esperar? ¡¿Para qué esperar?! Entonces ella lo miró a los ojos, como diciéndole que aún había mucho más que explorar, desenroscó sus piernas de la cintura de él y lo soltó por un momento. Abrió la tina y el agua comenzó a caer. Hasta eso se veía sensual en ese momento. Seductoramente se metió en el agua despojándose de las últimas prendas que aún conservaba. Con una mirada cómplice le indicó que era su turno.
El pelirrojo entró en la tina dispuesto a entregarse a una feroz y salvaje aventura. Llena de muchos "te odio", "te aborrezco" y mil frases más. Estaba contento de ser un perro arrastrado. ¡Rayos! Estaba contento de ser su perro arrastrado.
Qué les pareció? Espero les guste!
Dios los guarde!
La Jooovi
