Continúa la historia, para aquellas a quienes les haya gustado.
Que disfruten!!
Lily se tensó al reconocer su rostro. Habían pasado siglos desde que sus miradas se habían encontrado, despidiéndose de sus placas de prefectos en su último viaje en el expreso de Hogwarts. Él no era su amigo, no de la clase de amigos a los que pudiese llegar a contar valiosas confidencias, pero su impresión sobre él durante los dos años que compartieron rondas nocturnas en busca de alumnos rebeldes era francamente buena en comparación con otros chicos de su antigua casa. Algunas chicas morían por él, fascinadas por aquel aura de misterio que despedía por cada poro de su piel. Lily seguía sin encontrar atractivas aquellas ojeras, característica primordial en su rostro y que nunca parecía disiparse, como si el joven jamás durmiera; pero reconocía que aquel chico tanto por su imagen como por su cerebro, ganaba muchos puntos en su examen.
Remus Lupin ocupó asiento en aquella mesa como todo hombre que discurre en asuntos de mujeres, como un perro con las orejas alicaídas esperando una reprimenda. Una riña que antes que él, Crysania parecía haber sobrellevado con suma elegancia, como era habitual en ella. Recorrió de un vistazo aquellos antiguos rostros, transformados por los años y el hábito de maquillaje en mujeres hermosas y serias, con ligeros ápices de las infantiles adolescentes que una vez fueron. Sus ojos pasaron impávidos por Mina, sabiendo ella misma que había sido descubierta gracias a ser la única morena del grupo, algo que dibujó una sonrisa de orgullo en sus labios carnosos. Para cuando el rostro amistoso se hundió en la profundidad de los ojos de Lily, la pelirroja ya estaba preparada para escopetearlo a preguntas hasta conseguir su desaparición inmediata de aquel restaurante. Remus lo supo nada más ver su expresión y sonrió complacido de que algunas cosas siguieran manteniéndose: aquella chica seguía siendo igual de predecible.
- Evans, por un momento he dudado de sentarme, ¿tanta molestia causo?- interrogó fingiendo un dolor insufrible en el corazón para regodeo de su compañera, cuyos rizos rubios bailaban al son de sus carcajadas, tan finas que parecían hechizar a los camareros que les servían una copa de vino como cortesía.
La expresión de Lily fue tan severa que no necesitaba meditar palabras cordiales. Un sí tan rotundo golpeó a Remus, consciente de que aquella sería la única complicación de la noche, como bien había supuesto Crys. Era cuestión de tiempo que él mismo tuviese agallas y expusiese la causa de aquel acto homicida, pues en pocos minutos la paciencia de la pelirroja acabaría agotándose.
- he topado con Crys de camino hacia aquí y la he propuesto un plan que quizás os guste- dijo sin más rodeos, notando las cejas de Minerva Hopkins alzarse al unísono por la sorpresa. No era de extrañar su énfasis sin disimulos: Mina era la invitada estrella en todas las fiestas que sus colegas y él organizaban en Hogwarts. Cantaba bien, bailaba bien e inventaba excusas al desorden posterior con una velocidad superior a la de Sirius, el gran artista mentiroso. Notando su victoria en dos terceras partes del jurado, Remus tosió para darse fuerzas y prosiguió, evitando cualquier tipo de tono arrogante que pudiese delatarlo.- Hoy se celebra una fiesta, de las mejores, y tengo permiso para invitar a todo aquel que quiera. Sé que teníais reservada la mesa pero es un día especial…
- No voy a ir-. Como caída del cielo, la respuesta hermética e instantánea de la pelirroja apagó todas las esperanzas de sus acompañantes. Ninguna entendía los motivos, quizás estaban ahora tratando de adivinarlos, pero sólo Lily y él podían conocer la verdad escondida en aquellas palabras. Un hecho que sólo ellos podían conocer y la razón más que suficiente de que Lily saliese disparada a llamar a un taxi que la llevara a casa si se excedía en sus insistencias.
- Sólo tú podrías acordarte, Evans, de qué fecha es hoy- sonrió con complicidad, intentando sacar de la mente cabezota y cerrada a cal y canto la ironía de aquella infalible memoria que a cada año no paraba de sorprenderle.- Sólo un año saliste con James y sabes de memoria cuándo es su cumpleaños
Mina abrió los ojos en señal de entendimiento al tiempo que Crys me clavaba las uñas histérica: me mataría como la dejase sola, sin fiesta y acompañada de una iracunda Lily a la que había hecho recordar la existencia de la persona más odiada en su adolescencia. Encogí los hombros sin mirarla, dándola a entender mi jugada: o la conversación tomaba la dirección que yo quería o Lily me partiría la cara delante de todo el comedor, era una jugada a suertes que esperaba ganar, aunque Crysania se vengara después de mi arrogancia.
Por otro lado, Lily miraba sin ver. El nombre de James resonaba en sus oídos como un pitido agudo, doloroso y que acababa con todos sus nervios en cuestión de un instante. Esa era la definición perfecta de aquel chico, James Potter, un mago, ni más ni menos, que la engañó como a otras muchas para hacerle compañía, alabar sus jugadas de quidditch y sentirse halagada cuando levantaba a alumnos de la casa rival por los aires. En definitiva, una auténtica pesadilla que logró poner fin en cuanto llegaron los exámenes finales y su cabeza volvió a la Tierra, donde debió estar desde el día que la locura embargó su mente y la llevo a aceptar salir con Potter. Parpadeó un instante, intentando borrar aquel rostro arrogante de sus recuerdos y concentró su mirada en Lupin, que estudiaba sus gestos intentando psicoanalizarla.
- Ya sabes la respuesta, ya puedes irte. Un placer volver a verte- comentó con voz cantarina, notando la mirada gélida de Crysania apuntándola con toda la concentración que era capaz de asimilar: aquella pelirroja podía quedarse soltera si tanto odiaba divertirse, pero ella no, ella era rebelde, divertida y adoraba la atención de los hombres. Una fiesta como aquella, con los chicos más atractivos de Hogwarts como anfitriones, podía llegar a la altura de la mejor fiesta de año nuevo posible. Lily no podía hacerla aquello, por mucho que el cretino de Potter estuviese metido en el lote- pensó inconscientemente Crys ladeando la cabeza, sabiendo que la jugada de Remus había fallado estrepitosamente.
Jamás supo cuánto iban a cambiar las tornas.
- Coincidió que era su cumpleaños. A Sirius le pareció divertido ahorrarse dinero en regalos, aunque haya acabado regalándole un coche deportivo- confesó el rubio elevando los ojos al cielo al recordar el volvo aparcado en medio del jardín de los Potter y con el que habían intentado atropellar a Peter entre carcajada y carcajada. Jamás llegaría a entender quién le habría dado un carnet de conducir a James, aunque fuese una mujer.
- Me da igual, Lupin. No pienso ir-. Lily se cerraba en banda. Él lo sabía, sospechó desde el primer instante que la conversación fluiría de tal forma que acabasen anclados en aquel punto, y nada había salido fuera de sus cálculos. Sonrió para si y clavó sus ojos azules en los verdes de ella. Algunas veces se maldecía de ser tan condenadamente astuto:
- Lily, James se casa…dentro de dos semanas-.
Hasta el próximo cap.
Por favor, si te ha gustado, deja una review :)
Bss. Sao
