Hola! Quiero contarles que ésta historia se me ocurrió después de un sueño sumamente flashero XD, espero que les guste. Les recomiendo que se bajen una canción, que es más o menos parecida a la que soñe XD "Wimboe" de la película del Rey León. Jajaja. Enserio, bajensela.
Leyendas del Reino Tierra: Sorpresa
Por fin, luego de cinco días de estar viajando sobre el lomo de Appa, los cuatro amigos llegaron al Reino Tierra, para dirigirse hacia Ba Sing Se.
Estaban tan agotados y hambrientos que no podían ni pensar en la palabra "viaje" sin que les diera náuseas. Toph, como siempre que llega a tierra luego de un largo, tedioso y aterrador vuelo, se revolcó por el césped besando cada montoncito de roca y tierra que tuviese a su alcance.
Habían aterrizado en el claro de un bosque, no sabían qué era, pero había algo allí que los hizo descender. Parecía que el lugar estaba lleno de criaturas, aunque no veían a nadie más que a ellos mismos. Oían claras voces a pesar de que nadie hablaba. Todo era sumamente extraño.
De todos modos al único que parecía importarle todo aquello era al Avatar. Aang estaba entusiasmado por ir a investigar, aunque tenía una vaga idea de qué se trataba. En el Templo Aire del Este, los monjes contaban toda clase de leyendas del Reino Tierra, y si no se equivocaba, ya conocía ésta.
En dos minutos Katara ya había tendido su bolsa de dormir y prendido una pequeña fogata, y Sokka, luego de agonizar exageradamente, frotándose el trasero y quejándose porque la silla de Appa no era más cómoda, tomó un pescado-pingüino traído de la Tribu Agua del Norte y se puso a asarlo.
Unos instantes después, el Avatar ya no resistía la tentación de recorrer el bosque en busca de aquello que sonaba tan dulce para sus oídos. Se paró y tomó su planeador.
- ¡¿Alguien quiere ver algo verdaderamente asombroso?! – Como vió que todos lo ignoraban y seguían con sus asuntos, continuó. – Es algo misterioso, único… No se lo pueden perder.
- ¿Algo maravilloso como aquel "circo" de hormigas acróbatas? – Se burló Sokka. – O aquella misteriosa "Dama pintada", que por cierto resultó ser Katara. – Así estuvo un buen rato recordando momentos que, para él, no habían tenido nada de maravilloso y misterioso. – No gracias hermano, pgefiego feguir comiendo y dofmig – Dijo con la boca llena, luego de engullir medio pescado de una sola vez.
- Tu Katara… ¿Qué dices, te gustaría venir? – Sus ojos brillaron al pensar en la idea de estar a solas con Katara en el bosque encantado y su rostro se iluminó de esperanza… Que no duró mucho tiempo.
- Lo siento Aang, la verdad es que estoy muy cansada del viaje, prefiero dormir un rato. – Extrañamente para ella, Aang pareció derretirse como mantequilla.
- Bueno… Creo que iré a pasear yo sólo. Toph y su flojera de seguro están en el quinto sueño.
La tienda de piedra que siempre se construía Toph con ayuda de Tierra-control, para poder dormir sin que el Sol de la mañana la despertara, se desvaneció con un golpe de la muchacha en el piso.
- Alto ahí pies ligeros. – Dijo señalándolo. – Yo voy… Necesito estirar las piernas. Viajar en el pequeño peludo ya me está trayendo dolor de… No querrán saberlo. – Dicho eso, empujó a Aang para que camine hacia cualquiera que fuese la dirección a tomar. Pero alguien la miraba suspicaz desde la otra punta del campamento, y no pudo resistirse a preguntar. - ¿Qué te sucede Sokka? ¿Por qué me miras así?
- No. Nada, nada… - Dijo con una voz extraña, como ajeno al asunto. – Solo que…
- ¿Sí…? – Lo animó a seguir.
- No, digo, es extraño que tú quieras hacer algo después de un viaje. No es tu costumbre. Generalmente llegas, te hechas tierra y te duermes bajo piedra.
- Pues hoy decidí dejar la rutina… ¿Te molesta, chico boomerang? – Dijo sin ningún tipo de sobresalto, completamente calmada. Y sin que nadie lo note, se ruborizó un poco al decir lo siguiente. – Aún puedes venir conmi… con nosotros si quieres.
- No gracias… No quiero estar de más… Sólo sería un estorbo. – dijo acostándose y volteándose para que no vean su expresión de enojo tallado en su rostro. Toph no podía creer lo que acababa de escuchar, pudo detectar un tono de ironía mezclado con… ¿Celos? En las vibraciones de la voz de Sokka.
- Sokka, en vez de enojarte, la próxima invítame tú primero a dar un paseo por la noche. No es mi problema que no te decidas a hacerlo.
Menos mal que Sokka se había volteado para que no lo vean antes de que la chica dijera eso, de otra manera, hubiese sido muy evidente que había pegado justo en el palo con ese comentario, pues el muchacho estaba al rojo vivo de la vergüenza.
- ¡Chicos ya basta, dejen de pelear!, Sokka, que te quede claro que yo invité a TODOS, tú no quisiste venir. – Dijo Aang alzando una ceja y compartiendo una mirada de interrogación con Katara, sin entender mucho porqué ahora sus amigos discutían de esa manera. Sokka simplemente se quedó callado. – Bien… En marcha, no quiero perderme el espectáculo.
Sin perder más tiempo, Aang abrió su planeador y se elevó por los aires con Toph sujeta fuertemente en la parte de arriba del artefacto.
- ¡AAAAAAANNNNGG! – Como era de esperarse ella nunca pensó que irían volando, sino que pensaba ir caminando, por tierra, por la sana y segura tierra, donde podía ver.
- Sí, vete con el "cabeza de flecha". – Gritó Sokka cuando ya no podían oírlo. Katara meneó la cabeza negativamente dejando escapar un suspiro.
- Sokka… Toph tiene razón, tú no quisiste ir. Y a demás, ellos no se van a una cita romántica… si es eso lo que te molesta. – Dijo tratando de acertar con los sentimientos de su hermano. Lo que luego la llevó a pensar algo inquietante que le dejó un extraño sentimiento de vacío en el pecho. - No creo que a Aang… ¿le guste Toph?
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- ¡AAAAHHHH! – Toph gritaba con cada giro que Aang realizaba para aprovechar las corrientes. – ¡AAAAAH, TEN MÁS CUIDADO!
- Toph, te suplico que dejes de gritarme en el oído.
- ¿Cuánto falta? Quiero bajar de éste artefacto infernal, YA.
- Falta poco, de hecho… Mejor sujétate.
- ¡AAAAANNGG!
Repentinamente, sin previo aviso, Aang descendió en picada dando vueltas en círculos. Inevitablemente, Toph no tuvo más opción que aferrarse fuertemente a su cintura para sentirse un poco más estable. Misteriosamente una sonrisa se formó en el rostro del muchacho, que ya había previsto qué pasaría exactamente.
Al fin tocan tierra, después del espeluznante evento. La música ya no se escuchaba como antes, apenas era audible, y poco a poco se apagaba cada vez más.
- Toph… Ya llegamos.
- Si, ¡Por fin, ya era hora!
- Toph…
- ¿Qué?
- ¿Piensas soltarme?
- ¿Eh?... Sí, lo siento.
La muchacha lo soltó sentándose en la tierra para acariciarla con sus manos, y agachó la cabeza para que no se le notara el rubor de las mejillas.
- Bueno ahora sólo nos queda sentarnos a esperar. – Y se sentó a su lado mirando al horizonte, donde el Sol estaba apunto de desaparecer por completo. Se reclinó sobre sus brazos, y cerrando los ojos aspiró el aroma de la brisa que golpeaba su rostro. Pero algo, que no era brisa precisamente, lo golpeó más fuerte.
- ¿Cómo es eso de que hay que esperar?, O sea que podríamos haber venido caminando, en el firme y seguro suelo.
- No me hubiese divertido tanto escuchándote gritar si íbamos caminando. – Obviamente estaba distraído al contestar, que mala elección de palabras. Nunca deseó tanto volver el tiempo atrás y borrar ese comentario.
- Aang… - Dijo muy calmada, pero él sabía que detrás de eso se escondía una Toph sumamente peligrosa. – Corre.
Un pequeño, pero poderoso puño, se incrustó en el brazo del chico, sin atravesárselo de casualidad.
- ¡AAAUU!
- Lo siento pies ligeros, tú me obligaste a hacerlo.
- ¿Por qué no subimos a aquél árbol? Quizás así pueda ver si algo se acerca.
- Yo te espero aquí, de todos modos si algo viene no lo podré ver arriba del árbol… - Un sonido la puso alerta. – ¿Oyes eso pies ligeros?
- Seee.
Aang estaba como hipnotizado. Se oían voces que parecían de otro mundo, y unos ruidos de tambores acompañaban el ritmo de los coros.
Por detrás de unas piedras, unos flamencos de pico chato, se les acercaban, aturdiéndolos con la agudéz de sus notas. La canción era pegajosa y decía algo en una lengua desconocida para ellos, algo como "Wimboe, wimboe, wimboe, wimboe, wimboe, wimboe, wimboe".
Pronto los extraños animales comenzaron a danzar alrededor de ellos abriendo y cerrando sus plumas, y parecía que todos los insectos del lugar se les habían sumado a la serenata.
El círculo que los rodeaba cada vez se hacía más estrecho. Toph se asustó y le tomó fuertemente la mano a Aang, éste salió de su trance, no sabía porqué lo segaba tanto escuchar a esas criaturas. Él le devolvió el apretón, ¿Podía ser posible?… No, de ninguna manera… ¿Los animales le estaban diciendo que bese a Toph? De seguro todo esto era algo que estaba soñando. Pero entonces recordó la leyenda.
Flash back
- ¿Cómo puede ser que yo sea el Avatar? Nunca me he sentido tan rechazado en la vida. Quisiera que por un momento otro tomara mi lugar. – Se tiró boca abajo en su letrina.
- ¿Eso es lo que realmente quieres Aang?
- Gyatso… Yo…- Tomó aire y luego lo dejó escapar lentamente. - No sé lo que quiero realmente. No creo que yo en verdad sea el Avatar.
- Hay Aang… ¿Te conté aquella leyenda del Reino Tierra sobre los flamencos de pico chato?
- ¿Esa que decía algo sobre que el canto de esas criaturas te decía lo que verdaderamente sentía y deseabas en lo más profundo de tu alma?
- Esa misma… Déjame decirte que es verdadera. Yo los encontré en uno de mis viajes. Lo extraño es que no solo me dijeron lo que sentía y quería, si no que me revelaron una cosa muy importante de mi futuro… ¿Sabes qué fue?
- No, ¿qué?
- Me dijeron que iba a tener el placer de educar al Avatar más sabio de todos, el único que piense en alcanzar la paz sin necesidad de dañar a su oponente.
- …
- Ese eres tú Aang.
- Claro… - Ya no quería hablar más de aquel asunto del Avatar. - Pero a demás del futuro que le revelaron, ¿cuál le dijeron que era su sentimiento más deseado?
- Ya te lo dije joven Aang… Tú.
- ¿Yo?... ¿Y que tengo que ver yo con sus sentimientos?
- Siempre quise tener un nieto al que pudiera pasarle toda mi sabiduría. – Le sonrió tiernamente, mientras una lágrima solitaria rodó por su mejilla y Aang se quedó perplejo. – También me aconsejaron que debía ayudar al muchachito a cumplir con su deber de salvar al mundo, por eso recuerda que siempre estaré cuando me necesites.
Aang abrazó al anciano monje, quién en un principio no se esperó esa reacción, pero le devolvió el abrazo.
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Al día siguiente, Aang caminaba por uno de los pasillos secretos de la ciudad y escuchó algo que no le agradó en absoluto.
- Monje Gyatso, tenemos que entrenarlo lo antes posible, él tiene que aprender a usar todos los elementos antes de que venga el cometa, no hay tiempo de jugar con él, tiene que cumplir con su deber o la guerra más grande de la historia se desatará.
- Aang es apenas un niño, necesita divertirse como tal.
- Lo siento Monje Gyatso, pero si no lo entiende tendremos que ponerle otro maestro al niño.
"¡NOO!" Pensó asustado Aang. De repente el corazón se le retorcía, la sangre se le helaba y sus extremidades no respondían.
Corrió, corrió y no paró de correr. Ya en su cuarto, con lágrimas en los ojos, tomó un viejo pergamino, pincel y tinta china. Dejó el pergamino a medio enrollar sobre la cama, tomó su planeador y desesperado salió por la ventana, sin rumbo alguno.
Un ancianito entraba lentamente por la puerta, pensando que el niño en cuestión estaba tomando una siesta.
- Aang… No dejaré que te separen de mí. – Aunque la habitación estaba en penumbra, nadie dormía allí, estaba vacía. El hombre estaba por retirarse para buscar en otro lado, cuando un pequeño rayo de sol, que se coló por la ventana, dejó relucir un pergamino sobre la letrina. - ¡OH, NO!
Fin del Flash Back
Las aves los estaban empezando a mirar enojadas, hasta ese momento no hacían más que rozarlos con sus plumas de lo cerca que estaban, pero parecían querer comérselos a picotazos.
El sentir a Toph que lo abrazaba escondiéndose en su pecho lo devolvió una vez más a la realidad. ¿Estaría sintiendo Toph lo mismo que él? ¿Le estarían diciendo las aves que lo abrace?
En su mente la canción decía "Tómala, porque otro puede hacerlo antes que tú. Bésala, ella lo está esperando."
"Bueno, quizás sea la única manera de librarnos de éstas bestias, haciendo lo que nos dicen" Pensó Aang. Lentamente bajó la vista hacia Toph, que aun se aferraba a él, y se encontró con su mirada verde cristal, que a pesar de que no veía de la misma forma que él estaba seguro que podía verlo, sentir sus movimientos.
La tomó por la cintura y la atrajo más hacia él, pegando sus cuerpos y acortando la distancia que los separaba. Cerró los ojos y se llevó una sorpresa cuando sintió los labios de Toph sobre los suyos, fue ella quien acabó con el espacio que los apartaba. Que razón tenían aquellos flamencos, no se había dado cuenta lo mucho que anhelaba probar esos labios, eran dulces y suaves, y encajaban perfecto con los suyos. El beso se hizo más intenso hasta que la música dejó de sonar y el oxígeno los abandonó, por eso tuvieron que separarse.
"Oh, oh… la razón volvió a mí. Dios, Toph debe querer asesinarme. ¿Por qué no me golpea de una vez, qué está esperando?"
- Eh… Toph perdóname, no se qué pasó… La canción me dijo… Y venían a atacarnos…
- Aang no te... - Pero no la dejó continuar.
- Tenía que hacer algo, no se me ocurrió otra cosa…
- Aang…
- Si quieres puedes golpearme… Te juro que no lo tenía planeado… No se porqué lo hice… Vamos grita, me lo merezco.
- ¡¡Aang!!
- ¿Qué?
- Cállate.
- Lo siento.
- Está bien, yo fui quien te besó. Me disculpo por causarte demencia a corto plazo y repulsión, pies ligeros.
- ¡Ja ja!, si te interesa saberlo… No me causaste repulsión… De hecho… - Una mano golpeó el brazo de Aang, aunque no fue del todo fuerte, más bien fue algo "cariñoso" si se tiene en cuenta la fuerza de Toph.
- Ya, corta con la cursilería por favor… No necesito saber más. – Satisfecha de sí misma continuó. - Se nota que te gustó, punto. – Y con otro golpe un poco más fuerte y una mirada severa dijo. - ¡Ni se te ocurra decírselo a alguien!, o te aplastaré como a un gusano.
- Tranquila, no diré nada. – Aang se sonrió, no podía evitarlo, le encantaba que tomara todo a la ligera hasta en las situaciones que podían llegar a ser embarazosas, ella tenía un chiste para todo.
Y acercándose un poco la besó nuevamente. Esta vez fue un beso rápido, pero muy dulce. Sin más que decir se encaminaron de vuelta al campamento, esta vez por tierra. Y Aang se sorprendió, nuevamente, cuando se dio cuenta que su mano sostenía otra más pequeña y cálida que había llegado hasta allí por sí sola, o mejor dicho, por obra de su dueña.
Este es el resultado de convivir con tus primitos, uno se termina enganchando más con las series de anime que ellos mismos. (jaja típico que queres aparentar que sos grande para mirar dibujitos y le hechas la culpa al familiar más pequeño de tu casa, pero en realidad los miras porque queres XD).
Besos.
Dejen Reviews, ya llegaron hasta acá es solo un clic más, a la Izquierda en la parte inferior… No, tu otra Izquierda torpe… ahí donde dice "GO", sí exacto… ahí.
C.A.
