Handsome & The Beast
Por Inugami
Ed x Al
Notas previas: Los personajes de Full Metal Alchemist pertenecen a sus autores y a los que han comprado la licencia y esto que escribo es sólo por ocio, no gano nada de dinero a pesar de lo mucho que lo necesito. Y "Beauty & The Beast", mejor conocido como La Bella y la Bestia, tampoco me pertenece, es de sus autores originales y de los que han comprado la licencia. Y más encima, los fragmentos traducidos que uso de la canción Birdcage de Gackt, tampoco me pertenecen. En resumen, lo único que es mío es este enorme desvarío (y el verso que me acaba de salir sin esfuerzo)
Tercer capítulo, jejeje. Éste, como probablemente otros capítulos, se saldrá un poco de la historia original de B&TB, pero añadirá algo al componente Elricest de este fanfic. Así es que menos cháchara y más acción, vamos al fic en si.
Capítulo 3: Libros y alquimia.
Semanas después, durante un almuerzo, Alphonse le contó a la Bestia que se había entretenido leyendo los libros que se encontraban en su habitación, pero que ya los había acabado todos. Entonces la Bestia le preguntó a Al si quería leer más, y obviamente éste contestó que sí.
Entonces la Bestia llevó a Alphonse a una de las habitaciones del castillo, con la esperanza de que los gustos del joven no hubiesen cambiado mucho con el paso del tiempo y la pérdida de sus recuerdos. Alphonse le seguía de cerca, ciertamente tenía curiosidad de lo que la Bestia le mostraría, pero intentaba mantenerse tranquilo para no despertar el mal carácter del ser.
- Me sentiría mal si además de estar tan solo en este sitio con un ser como yo, tengas que pasar horas de aburrimiento. Así es que te he traído hasta este sitio que espero sea de tu agrado…
- ¿Qué es? – Preguntó Al con curiosidad.
Como única respuesta, la Bestia giró el pomo de la enorme puerta y cuando la abrió, ante ellos se desplegó la más magnífica biblioteca que Al haya visto jamás (bueno, en realidad no la recordaba, así es que la sorpresa era igual a no haberla visto nunca). Miles, millones de libros, de todo tipo de materias de estudio habidas y por haber, novelas, clásicos, libros sobre máquinas, naturaleza, anatomía, matemáticas, gramática, historia, ciencia… Y por supuesto, alquimia.
- ¿Puedo…? – Preguntó Al tímidamente, asombrado.
- Por supuesto – respondió la Bestia, mientras Al miraba a su alrededor - ¿Te gusta?
- Waaah… es fantástico!
- Entonces todo aquí es tuyo…
- De verdad? Muchas gracias!! – Exclamó Al mientras recorría los pasillos formados por los estantes que guardaban los libros – oh, mira! – tomando un libro que en su portada llevaba dibujado un círculo de transmutación – "Introducción a la alquimia"… Creo haberlo leído alguna vez…
- ¿Sabes realizar alquimia? – Preguntó la Bestia, si bien conocía la respuesta, quería saber si lo recordaba.
- Sí… Es una de las pocas cosas que recuerdo de antes de haber perdido la memoria…
Alphonse le contó sobre lo ocurrido hace tres años, cuando despertó en la parte más cercana a East City del bosque, su llegada a la casa Rockbell, su agradable vida ahí; aunque redordar todo lo que había dejado atrás le causó un poco de pena.
- … Y después de eso ya sabes lo ocurrido… – dijo Al, un poco triste por recordar tantas cosas bonitas sobre East City.
- Ya veo…
Ambos se quedan en silencio un momento.
- Hey, sabes hacer alquimia? – Preguntó Alphonse, rompiendo el incómodo y triste silencio.
- Sí… ¿Quieres ver?
- Por supuesto!
La Bestia tomó un jarrón que se encontraba en el lugar, y lo lanzó al suelo tranquilamente, ante la sorpresa de Al quién veía cómo el seguramente carísimo adorno se quebraba en mil pedazos. Luego, juntó sus manos y al ponerlas en el suelo en donde habían quedado los fragmentos del jarrón. Una luz azul brilló en el lugar, y el objeto volvía a estar de una pieza, como si nunca se hubiese quebrado.
- Whoa… sin círculo de transmutación… ¿Cómo lo haces?
- La verdad… No lo sé… Pero qué hay de ti? ¿Puedo ver cómo haces alquimia?
- ¡Por supuesto! – Dijo Alphonse entusiasmado – hmmm, la verdad es que esta biblioteca está un poco polvorienta…
- Debe ser que hace mucho que nadie la visita, y los sirvientes acá son unos perezosos…
- ¿Sirvientes? No he visto a nadie más por aquí…
- Ah, es verdad, fueron todos convertidos en estatuas desde aquella vez – murmuró la Bestia, con algo de rabia.
- Bueno, no importa… déjamelo a mi…
Alphonse dibuja un círculo de transmutación en el suelo, y luego coloca sus manos sobre éste, el cual brilla con una intensa luz blanca. De pronto se abren las ventanas de la habitación, el polvo sale e incluso los libros son desempolvados, fuera telarañas, polillas y demases… La luz que entró por las ventanas hizo que la Bestia se encogiese un poco, pero cuando todo quedó en orden, la habitación se veía incluso más luminosa y acogedora que antes.
- Eres realmente increíble Aru!
- No… no es nada –Al se sonroja y sonríe – siempre he sido flojo para ordenar, así es que prefiero usar alquimia…
La Bestia miró a Alphonse, quedando fascinado por la belleza de su rostro sonriente, y su cabello castaño que brillaba hermoso con la luz que provenía de las ventanas. Recordó aquellos días de infancia, cuando él era lo único que podía ablandar su incipiente cruel corazón…
"En la luz vi mis memorias de juventud,
Aún demasiado lejanas para mi, sucio como ahora estoy.
Dentro de la oscuridad, te llamé una y otra vez
Dentro del tiempo sin fin, no hay nadie más que tú…"
- ¿Qué pasa? ¿Tengo algo? – Dijo Alphonse cuando se dio cuenta que la Bestia lo miraba fijamente.
- Es sólo que… Eres realmente hermoso… – dijo, y un dolor en su pecho se hizo casi insoportable, que le hizo caer de rodillas – Ouch!
- ¡¿Qué tienes?! ¡Dime qué puedo hacer! – Al, preocupado, se acercó a la Bestia, poniendo sus manos en los enormes hombros del ser.
"Me encierro, incapaz siquiera de expiar mis culpas
No puedo hacer nada más que rogar… Mi tristeza no es sanada"
- No lo sé – murmura la Bestia – pero no te preocupes… Estaré bien…
La Bestia entreabrió sus ojos dorados, los cuales se cruzaron con los preocupados ojos gris verdoso de Al.
- ¿De verdad? Puedo hacer una infusión con toronjil, leche y…
- ¿Leche? ¡No gracias! – Exclamó la Bestia, casi infantilmente – Sabes que odio esa cosa…
Alphonse le miró extrañado.
- Lo siento, no lo sabía – dice sonriendo – ¿Te sientes mejor?
"Arranqué un pétalo húmedo de una hortensia
Flotó en un charco, y te recordé"
- "al verte sonreír, claro que me siento mejor" – Pensó, pero prefirió no decirlo – Sí, fue sólo un malestar pasajero. A veces me pasa – mintió, era la primera vez que le ocurría – Pero no es nada serio…
- De acuerdo…
- ¿Te preocupaste? – Preguntó la Bestia, sorprendido.
- ¡Claro que sí!
- En verdad tienes un corazón bondadoso, Aru… Y además eres hermoso…
Alphonse miró a los ojos dorados de la Bestia.
- Cuando veo en tus ojos, puedo ver que tú también tienes un corazón hermoso y bueno – le dijo, acercándose a la Bestia y acurrucándose en su pecho.
- Aru…
- Es cálido… Y se siente tan familiar…
La Bestia rodeó con sus toscas manos caninas la espalda de Alphonse, abrazándolo.
- Me gusta estar contigo – Murmuró Alphonse, algo dormido.
Ambos permanecieron así durante largo rato, mientras la Bestia pensaba en la inocencia de Aru.
- A mí también, Aru… Me gusta mucho…
"La noche justo después de la lluvia, escuché vagamente el lejano silbato de un barco
Por alguna razón, me entristeció"
Desde ese día, dedicaban mucho rato en la biblioteca, estudiando libros de alquimia. Esto le recordaba a la Bestia a cuando ambos eran niños. Y aunque se daba cuenta de que Al aún no recordaba nada, la sensación de cercanía le hacía feliz, y notaba que cada día se encariñaba más y más del joven de cabello castaño. Esto le ponía un poco triste, puesto sabía que por mucho que lo llegara a querer, Aru nunca se fijaría en él, una por ser una bestia y otra por ser un varón. Y si se llegase a enterar, o a recordar, que son hermanos, menos posibilidades.
Sin embargo, la cercanía era su único consuelo. Y con ver a Alphonse feliz, incluso le dejaría ir si él así lo deseara. Entonces comprendió una dolorosa lección: "si le amas, déjale ir".
Notas finales: Ouch! Un capítulo muy breve T.T, pero lo que quería era poner a los dos en una situación simpática y empezar a "acercarlos" más n.n, aparte de que yo también ADORO los libros, y leer, y la alquimia, y sería feliz si tuviera una GRAN biblioteca a mi entera disposición. Ejem, volviendo a lo del fanfic, supongo que habrá uno o dos capítulos en esta misma línea, es decir que no sigan la historia original sino que sirvan para que Ed, digo, la Bestia y Al se encariñen más entre ellos.
Aish, si no fuera porque tengo que hac… perdón, TERMINAR el informe de práctica temprana, estaría escribiendo el capítulo siguiente, que prometo va a ser muuuuuuuuy meloso (gente que no le guste mucha dulzura, abstenerse hasta el que viene después)… Bueno, en realidad lo estoy comenzando, pero el informe va primero o me calificarán mal. Así es que si me demoro, es por culpa de la universidad.
En todo caso, sin review NO hay capítulo. Advertidos están. Y muchas gracias a quiénes han comentado, hacen feliz a Inugami-chan (o sea a mi n.n)!
