Handsome & The Beast
Por Inugami
Ed x Al
Notas previas: Los personajes de Full Metal Alchemist pertenecen a sus autores y a los que han comprado la licencia y esto que escribo es sólo por ocio, no gano nada de dinero a pesar de lo mucho que lo necesito. Y "Beauty & The Beast", mejor conocido como La Bella y la Bestia, tampoco me pertenece, es de sus autores originales y de los que han comprado la licencia.
Quinto capítulo. Y ahora con la presentación de dos nuevos personajes en la historia (bueno, no tan nuevos, porque uno aparece en el anime y en el manga, y otro sólo en el anime XD). Ya verán de quién se trata, quizás este capítulo no vaya a tener mucho Elricest, pero es vital para el desenlace.
~*~*~
Capítulo 5: Revelaciones.
Un mes más tarde
El invierno aún se dejaba notar en Amestris, a pesar de que la primavera había comenzado hace poco. El frío era intenso, la nieve aún cubría los extensos valles y los bosques. Había resultado ser un invierno más frío de lo habitual.
Pero en el castillo parecía no haber ese frío tan intenso.
La Bestia y Alphonse habían comenzado a notar en sus corazones el despertar de un sentimiento. Pero al principio ninguno de los dos había querido reconocerlo. Sin embargo, el sentimiento pudo más, y una tarde, mientras en el exterior llovía intensamente, la Bestia decidió hablar con Al.
- Aru… Hay algo que te he estado ocultando desde hace mucho tiempo…
- ¿Qué ocurre? – Preguntó Al, apartando su vista del libro que leía en ese momento.
- En realidad… Hay algo que quiero mostrarte… Sígueme…
Alphonse, sorprendido por lo nervioso que se mostraba la Bestia, notó que aquello se trataba de algo realmente serio.
Mientras tanto, en otro lugar…
Una bruja llamada Dante se encuentra ante un caldero hirviente, el cual le sirve para revelar las respuestas a las preguntas de sus visitas, en este caso de Envy, un poderoso homúnculo que poco antes de que Ed fuese convertido en Bestia, había sido derrotado y humillado por él. Así es que Envy había jurado venganza, y después de recuperar su fuerza y de haberse vuelto más poderoso, regresaba para el gran momento.
- Así es, Envy… Tu antiguo rival aún vive, y a pesar de no tener el mismo poder que tenía en ese entonces, todavía es un hueso duro de roer. Pero tiene una debilidad, y yo te la revelaré…
- Y bien, ¿Por qué tanto interés en que yo derrote a ese maldito? – Dice Envy, desconfiado.
- Porque ese castillo protege Amestris – Dice la bruja – Y si lo destruyes, podré apoderarme de todo este poderoso país. Claro, si me ayudas, podrás tener lo que desees…
- Mira vieja bruja, si crees que mataré a ese bastardo por tu conveniencia, estás equivocada. Pero tu información me sirve, así es que ten por seguro que voy a encargarme de ese tipo. No quiero tener problemas con una bruja como tú…
- Bien pensado… Y ya que llegamos a un acuerdo, te revelaré el secreto de la Bestia…
En el castillo…
Alphonse siguió a la Bestia hasta la prohibida ala este. Una vez ahí, la Bestia se detuvo en la puerta de su habitación.
- Aru… Después de que te muestre lo que hay dentro de esta habitación, quedarás libre de irte si así lo deseas. Ya no estás atado a ningún trato, con nada ni con nadie. Y sólo me queda decirte que el tiempo que hemos pasado juntos ha sido lo mejor que me ha pasado en toda mi vida…
- Pero…
- Entra conmigo…
La Bestia abrió la puerta de la habitación, que permanecía oscura y lúgubre. En una mesa, la rosa encantada, protegida por una campana de cristal, y una fotografía al lado. Al miró con curiosidad la rosa, la cual era lo único que parecía emitir luz propia en medio de la penumbra reinante. Luego tomó el marco donde estaba la fotografía, mirándola con atención.
- Así era yo antes de haber sido convertido en esto – Dice la Bestia, indicándose a si mismo en la fotografía – y el que está a mi lado es mi hermano menor… Esto fue hace tres años…
- Él se parece a mi… O bien… – Alphonse no quiso decirlo. ¿Y si no era así? Pero todo coincidía. Se quedó en silencio, sin saber qué responder.
- ¿Bien qué? – dijo la Bestia, temeroso.
- Dime tu verdadero nombre – Pidió Alphonse, mirando fijamente a los ojos de la Bestia – Dímelo, por favor.
La Bestia respiró profundo, bajando la mirada.
- Mi nombre es… Yo soy Edward Elric – Dijo, casi sin poderlo pronunciar. Pero Al había logrado escucharle.
- Este lugar siempre se me había hecho familiar, pero nunca supe la razón, hasta ahora… Es que yo… ¿Soy acaso… tu hermano menor?
- Sí – Contestó Ed – Eres Alphonse Elric, mi hermano menor…
- Y por qué… ¡¿Por qué nunca me lo dijiste?! – Exclamó Al, con lágrimas en los ojos.
- Tenía miedo… Y además… – Esta vez fue Ed quién se quedó en silencio. No podía decirle que le amaba, no después de haberle dicho que era su hermano.
- Así es que siempre lo supiste… Pero entonces… Entonces… ¡¿Por qué no me detuviste?! ¡¿Porqué correspondiste mis besos, por qué?!
- Aru, yo…
- No… Eres cruel… Pensé que eras sincero, y que tenías un buen corazón a pesar de tu apariencia. Pero dejaste que me enamorase de ti, aún sabiendo que yo… ¡Te odio!
Alphonse dejó la fotografía sobre la mesa, y salió corriendo de la habitación.
- ¡Aru! ¡ARU! – Ed intentó detenerle, pero fue inútil. Al simplemente corrió sin destino, bajando las escaleras del castillo, con los ojos llenos de lágrimas.
Mientras tanto, Ed permanecía en shock por lo sucedido. Al, su Aru, le había dicho que era cruel... Pero sus sentimientos, a pesar de ser prohibidos, habían sido correspondidos hasta ese momento. Aunque ahora Alphonse le odiara como a la más vil de las bestias, si bien lo era, pero… Pero gracias a Al había ganado en humanidad. Había comenzado a ser humano de nuevo. Y lloró, por sus ojos humanos, porque en ese momento, cuando la noche había caído, había recuperado su forma humana, sus manos humanas, su cuerpo humano. Y comprendió que sólo el sufrimiento había roto el hechizo, o quizás el sentir el abandono y el juicio injusto en carne propia.
Salió en busca de Al, yendo hacia su habitación. Pero no se encontraba ahí. Buscó por todo el castillo, sin encontrarle, y decidió ir a buscarlo en el exterior; cuando vio huellas frescas notó que el castaño había huido hacia el bosque, lo cual lo preocupó bastante. Era una noche demasiado fría, y a pesar de que la lluvia había parado, los bosques son peligrosos aún sabiendo usar alquimia. Así es que sin importar nada más que Al, decidió ir a buscarlo, aunque él le odiara a muerte.
Envy, quién había estado observando todo desde el exterior, decidió infiltrarse en el castillo; ahora sabía cuál era la principal debilidad de su antiguo rival, y estaba decidido a usar esa información en su beneficio. Llegó hasta el ala este, encontrando la puerta abierta de la habitación de Edward. Y ahí la vio.
La brillante rosa roja de la que Dante le había hablado. Y el espejo que refleja el mundo exterior. Cuando lo tocó, pudo ver que Edward aún buscaba a Alphonse.
Luego miró sádicamente la bella flor, pensando en la agónica muerte de su rival. Levantó el cristal que la cubría, y cuando iba a tomarla, una voz desde la oscuridad le detuvo.
- ¡Deja eso! – Alphonse, aún con los ojos húmedos, había regresado al castillo.
- Ahh… Qué tierno eres… ¿Pero crees que voy a obedecerte? – Dicho esto, tomó la rosa, aún cuando las espinas de su tallo se le clavaron en la mano, haciéndole sangrar.
- ¡No! – Al intentó quitársela, pero Envy le esquivó – Déjala ahí… Es su vida…
- Es por eso que quiero destruirla – Contestó Envy, deshojando un pétalo – Porque quiero destruirlo a él también.
- No voy a permitírtelo… – Al trazó un círculo de transmutación en el suelo, capturando a Envy en una mano que salió del suelo.
Mientras tanto, en el bosque cercano al castillo, Ed siente un fuerte dolor en el pecho.
- La rosa… – murmura, preocupado – Pero debo seguir buscando a Aru… ¿Y si me ocurre algo?...
Edward no sabía hacia dónde ir, pero al dirigir su mirada hacia el castillo, logró ver la luz de una transmutación.
- Aru… ¡Puede estar en peligro! – Corrío hacia el castillo, presintiendo algo no muy agradable – No dejaré que ese maldito le haga nada…
- ¿Por qué lo defiendes tanto? – Pregunta Envy, burlesco – Él te engañó…
- ¡Cállate! – Al sigue atacándole, ante lo cual Envy ni siquiera se inmuta – no es… Asunto tuyo…
- Es cruel, tú mismo lo dijiste. Yo podría darte todo lo que realmente quisieras…
- Sólo eres un cobarde que se aprovecha de las debilidades de los demás… ¡No eres nada!
- Ahhh, claro… Mientras él sólo sueña con tenerte en su habitación y satisfacer sus más bestiales instintos, literalmente hablando… Aunque seas su hermanito menor…
- ¡cállate ya! – Alphonse se descuida, y Envy se libera de los ataques del castaño, dejando la rosa a un lado y tomando por el cuello al joven. Le arrincona contra la pared, mirándole sádicamente.
- Te gustaría, ¿Verdad? – Dicho esto, Envy adopta la forma de Edward humano – que así fuese y disfrutase de tu virginal cuerpo…
- ¡Déjame! ¡Suéltame!
- Pues yo cumpliré con tu deseo…
Ed llega a tiempo, separando a Al y Envy mediante un muro hecho con alquimia.
- Deja a Aru, condenado homúnculo…
Envy y Al le quedan mirando, mientras en los ojos de Ed se refleja toda su ira.
- Mucho tiempo sin vernos, enano… Extrañé el no golpearte…
~*~*~
Notas finales: Este capítulo se desvió BASTANTE de lo que es la historia original de La Bella y la Bestia (El Apuesto y la Bestia, en este caso xD); y es que en realidad ninguna de las dos versiones pegaba con lo que debía ocurrir después, así es que me tuve que inventar esta parte. De ahí ya verán que el final va a ser bastante similar a lo ocurrido en la versión original, aunque no idéntico, ya que en el fondo esa es la gracia de este doujinshi con tintes de crossover. Envy me cae mal, pero era el más malo que pude encontrar (pensaba poner a Kimbly, por lo sádico que es también y porque me cae mejor, pero no me cuadraba mucho). Por cierto, imagínense a Dante tal como es antes de traspasar su alma al cuerpo de Lyra, con ese aspecto de ancianita buena, pero con una actitud malvada, muahahaha.
Y además he dejado este capítulo en medio de una pelea. ¿Quién vencerá, los Elric o el malvado palm… ejem, el malvado Envy?
Sin reviews… No hay respuesta (muahahahahaha)
Saludos y agradecimientos a todas/os!!!
