Ese tercer día, todos se despertaron temprano, para ordenar sus cosas antes de partir. Kurapika no estaba en la casa, aunque sus cosas aun estaban ahí. Aun tenían que comprar los boletos del barco, y no tenían tiempo ni para quedarse a desayunar, por lo que decidieron adelantarse un poco en el camino. Se despidieron de Mito-san, y se sentaron cerca del lago a esperar a Kurapika.
-¿Qué es eso que tienes en el cabello Cannon?- pregunto Gon
-¿Esto? Es un broche que compre hace poco. Me gusta mucho, por eso lo uso poco, no me gustaría perderlo-dijo ella
-Una luna creciente… La forma es muy linda- dijo Gon
-Gracias Gon- dijo Cannon
-¿Adonde iras ahora Cannon?- dijo Leorio
-Aun no estoy segura, creo que iré a York Shin- dijo Cannon
-Ese es un lugar peligroso- dijo Killua
-No tengo problema con eso. Tal vez no lo parezca, pero puedo cuidarme bien sola- dijo Cannon
-Kurapika está tardando mucho- dijo Leorio- ¿Adonde se habrá ido? El sabe que tenemos que irnos temprano.
-Ahí viene- dijo Killua, señalando una parte del camino
Kurapika iba corriendo hacia donde se encontraban. Se le veía bastante agitado, como si hubiera estado corriendo desde hace un rato. Ya llevaba sus cosas.
-¿A dónde habías ido Kurapika?- pregunto Gon cuando el rubio los hubo alcanzado
-Fui a buscar algo- dijo Kurapika, una vez que recupero el aliento
-Bueno será mejor que vayamos ya hacia el puerto- dijo Leorio
El grupo fue hacia el puerto. Compraron sus boletos y fueron a dar una vuelta para hacer tiempo. El barco de Cannon zarpaba primero, así que se dirigieron a donde estaba.
-¿Puedo preguntarte algo, Kurapika?- dijo Gon
-Claro Gon- dijo Kurapika
-¿Qué es lo que fuiste a buscar tan temprano?- dijo Gon
-Una semilla- dijo Kurapika, mientras caminaba hacia donde estaba Cannon
-¿Una semilla?- dijo Gon, algo extrañado
Cannon miraba el movimiento del agua. Ella no quería dejar a sus amigos todavía, pero no podía quedarse con ellos, eso lo sabía bien. Una mano se apoyo en su hombro y ella giro para ver de quien se trataba, encontrándose con Kurapika.
-Cannon, tengo algo para ti- dijo Kurapika
-¿Qué puede ser?- pregunto ella
-Toma- dijo Kurapika, entregándole la semilla
-¡Esa semilla! ¿Cómo supiste que esa era exactamente la que estaba buscando ese dia?- dijo Cannon
-No lo sabía- dijo Kurapika
-M-muchas gracias- dijo Cannon
-Cannon, hay algo que he querido decirte…- comenzó Kurapika, pero fue interrumpido por el capitán del barco, que dijo que el barco estaba por zarpar.
-Debo irme- dijo Cannon, tomando sus cosas, que estaban en el suelo y subiendo a la cubierta del barco
Los otros chicos se acercaron a Kurapika, que miraba a Cannon, quien se había acercado a la borda para poder despedirse de ellos.
-¡Gon! ¡Killua! ¡Leorio! ¡Kurapika! ¡Me alegra mucho haberlos conocido! ¡Espero que nos encontremos nuevamente!- grito Cannon, agitando la mano
-¡A nosotros también nos alegra haberte conocido!- dijo Gon
-¡Volveremos a encontrarnos, eso es seguro!- dijo Leorio
El barco empezó a moverse lentamente. Los cuatro chicos miraban el barco alejarse de la costa.
-¡Cannon!- grito Kurapika
-¡Kurapika! ¡Atrápalo!- grito Cannon, quitándose el broche del cabello y lanzándolo con fuerza hacia donde estaba el rubio
Kurapika atrapo el broche en el aire y lo miro. Una luna creciente plateada. Lo apretó en su mano y volvió a alzar la vista hacia el barco que se alejaba.
-¡Kurapika!- se volvió a escuchar la voz de Cannon, ahora más suave por la distancia que los separaba- ¡Me gustas mucho! ¡Espero que en verdad volvamos a encontrarnos!
-Cannon…- susurró Kurapika
El barco ya se encontraba demasiado lejos como para que se escuchara alguna voz. Los chicos miraron a Kurapika, que estaba con la mirada perdida en el horizonte.
-¿Te encuentras bien, Kurapika?- dijo Leorio, apoyando su mano en el hombro del rubio
-Sí… - dijo Kurapika, sin mover la vista
-Nuestro barco va a zarpar pronto, vámonos ya, no quiero tener que comprar otro pasaje- dijo Killua
Comenzaron a caminar por el puerto hacia donde se encontraba su barco. Kurapika abrió la mano para ver una vez más el broche antes de guardarlo. Aunque Cannon ya no estuviera cerca, tenía su broche para poder recordarla cada vez que se sintiera solo, hasta que volvieran a encontrarse.
