La Mina de las Oportunidades
Capitulo 3
Qué extraño. Él debería estar muerto. Sin embargo, acababa de abrir los ojos. Estaba de pie en una extraña habitación blanca. El blanco era pobre, triste, pero se notaba la elegancia de la misma. Un momento. ¿¡No estaba en una mina!? Entonces… ¿esto era el cielo?
-¡Sr. Todd! –le llamó una voz-.
Cuando por fin se hizo al blanco, vio a la Sra. Lovett levantándose de una silla. Esta estaba al otro lado de la habitación.
-Llevo esperándole… No sé cuánto tiempo –sonrió-.
-¿Dónde estamos? –preguntó él. ¿Esperándome?
-A decir verdad, no lo sé. Yo me desperté aquí. Pero no ha venido nada ni nadie. Pensé que tendría que esperarle a usted.
-Leí la nota –afirmó-.
-Lo sé. Le vi hacerlo… -se sonrojo y apartó la mirada-.
-Esto no parece el infierno.
-Eso parece.
Se quedaron pensativos un momento. Si no estaban vivos, estaban muertos. Pero ¿Dónde? ¿No estaban en una mina? ¿Entonces que era aquella habitación? Daba un poco de repelús, porque era enteramente blanca. Hasta la silla era blanca. Carecía de ventanas o puertas y aún así, era muy luminosa.
-¿Tiene alguna idea de donde nos encontramos? –preguntó ella mientras se acariciaba el codo. Señal de nerviosismo.
-"Están en la Intersección" –dijo una voz. Bueno, dos voces-.
Ambos dieron un respingo. ¿De dónde había salido aquella voz?
-"No se asusten" –se escuchó de nuevo-.
Antes ellos se materializó una figura –bueno, si se puede materializar-. Era totalmente blanca, pero esta resplandecía, como una divinidad. No tenía una forma definida. Tenía el pelo largo, media como 2 metros de altura, su cara era perfecta y unas alas inconclusas adornaban su espalda. Pero su género era imposible de saber. A veces parecía mujer y otras hombre. Además, sus voces eran diferentes. Una era masculina, mientras que la otra, femenina.
-"No se asusten" –repitió, ya que "vio" como la Sra. Lovett se ponía detrás de Sweeney-.
-¿Qué… o quién eres? –pregunto el Sr. Todd-.
-"Somos las criaturas de la Intersección"
-¿Y qué es la Intersección? –preguntó la Sra. Lovett-.
-"Me temo que ha este paso no vamos a conseguir mucho. Tomad asiento, por favor" –la figura cambiante divina hizo aparecer un sofá, y para variar, era blanco-. "La Intersección es la zona entre el cielo y el infierno"
-El Limbo –dijo Sweeney-.
-"No. El Limbo no. El Limbo es para los niños o para aquellos que no se han ganado el cielo y tampoco el infierno. La Intersección es un lugar especial. Y tan solo es esta habitación."
-No lo entiendo –admitió ella-.
-"Lo sabemos" –afirmo la figura- "Intentaremos explicarlo" –se hizo aparecer un asiento para si mismo y se sentó-. "Como sabréis, el cielo está reservado para las personas buenas y el infierno para las malas. Pero hay veces, veces escasas, a decir verdad, que interceptamos esas llegadas."
-¿Llegadas?
-"Sí. Las llegadas al infierno y al cielo. Si te quedaste aquí, esperando a que él viniese, fue porque nosotros no quisimos que llegases a tu destino. Cuando alguien muere, su cuerpo se queda, pero su alma y su esencia se van, generando otro en esta… "dimensión" podríamos llamarla. Nuestra morada es esta habitación. Nos escapamos de nuestros lugares de reposo. Por aquí pasan todas las almas y esencias. Pero hay veces, en que gente muere prematuramente. Si estas personas tienen un fuerte sentimiento, a veces las interceptamos y las metemos aquí. Repetimos, muy pocas veces, pues nos suelen reclamar las almas. Nos habéis parecido interesantes, así que os hemos traído aquí" –terminó de explicar-.
-¿Por qué? –volvió a preguntar Nellie-.
-"Por un sentimiento"
¿Mi Amor por él? –se preguntó ella-.
¿Mi Amor recién descubierto? –se preguntó él-.
-¿Para qué? –preguntó Sweeney, que había estado callado escuchando la explicación. A la figura debió parecerle gracioso-.
-"Para daros una segunda oportunidad"
Se quedaron perplejos. "¿¡Segunda oportunidad!?" pensaron al unísono.
-"Como ya hemos dicho, es muy poco frecuente este tipo de casos. Ahora, nuestra pregunta. ¿Quieren o no esa Segunda Oportunidad?"
Ambos se miraron a los ojos, tratando de adivinar que deseaba el otro. Pero no sabían expresar lo que sentían, así que fracasaron.
-¿Una segunda oportunidad? –preguntó ella-. ¿Seguir viviendo? ¿Cómo si nada?
-"Obviamente no. Volveríais a la mañana del día en que la venganza fue cumplida. Si se lo pregunta –dijo mirando a Sweeney-, sí. Podrá volver a vengarse. Su esposa no estará muerta. Nada de lo que ocurriese ese día habrá pasado"
-A mi… no sé –empezó la Sra. Lovett- me gustaría volver…
-¿Y el pero? ¿No me dirás… diréis que no hay un pero? ¿Qué ganáis vosotros con esto? –estaba dándole vueltas a ese asunto desde que mencionó la "Segunda Oportunidad"-.
-"Por supuesto que hay un pero. No sería divertido para nosotros si volvieseis tal cual. Vamos a cambiaros un poco y a poneros limitaciones. Ambos deberéis renunciar a algo."
-¿A a-algo?
-"A lo que nosotros digamos. Levantaos" –se levantó también- "Cada uno vendréis con cada uno de nosotros y os lo explicaremos a solas, en privado. Será mejor así"
Entonces, la figura sin rostro, sin definición, se dividió en dos. El brillante aura que la rodeaba se alargó y aparecieron dos figuras. Una negra y una blanca. Ambas hermosas.
La figura negra era un hombre, de facciones perfectas, iguales a las de su hermana, la figura blanca, que era mujer. Tenía las alas negras. En vez del resplandor, ahora le envolvía una negrura. Era un Ángel Oscuro. Sus cabellos y sus ojos eran negros completamente. No había iris en ellos, eran completamente negros, como si de un cristal se tratase. Su pelo era corto, hasta un poco más debajo de la oreja. A pesar de su apariencia, era hermoso y parecía amigable. Era atrayente también, con su aura de misterio.
En cambio, su hermana, la figura blanca, era mujer. Sus cabellos eran blancos, a diferencia de los de su hermano, y sus ojos también. De la misma forma, parecían cristales en forma de ojos. Su estela blanca era mucho menos potente que cuando habían estado juntos, y ahora se le podía ver la cara. Igualmente perfecta. Sus alas eran blancas también y vestía un vestido blanco, mientras que su hermano llevaba un traje negro.
Ambos no sabían a cuál de los dos mirar, ambos eran hermosos, pero eran dos polos opuestos.
-Ven por aquí, querida –dijo la ángel blanca-.
La empujó suavemente por los hombros y un muro apareció entre ella y el barbero. Las sillas volvieron a aparecer.
-Voy a explicarte a qué renunciaras –su voz era suave y melodiosa-.
-Si –atinó a decir-.
-No estés nerviosa.
-Vale –asintió-. ¿A qué renunciaré?
-Al Amor.
-Voy a explicarte a qué renunciaras –dijo a la vez el ángel negro. Su voz era suave también, pero algo malévola-. No estés nervioso.
-No lo estoy –aseguró. Y en verdad no lo estaba-. ¿A qué renunciaré?
-A la Muerte.
-¿Al Amor? ¿Pero ese no es el sentimiento que nos trajo aquí? –preguntó confusa-.
-Sí. Pero no he dicho que renunciaras al sentimiento. He dicho que renunciaras a él, refiriéndome a Sweeney Todd. Será peligroso para ti. Deberás renunciar a él e intentar vivir tu vida. Siendo otra cosa. Alteraré tu cuerpo.
-¿A la Muerte? ¿Pero ese no es el destino de todo humano? –preguntó, un tanto frustrado-.
-Sí. Pero no he dicho que renunciarás a la Muerte en sí. Me refería a que renunciaras a morir, porque ya lo estarás. Un No-Muerto serás. Alteraré tu cuerpo.
-¿Mi cuerpo? ¿De qué forma? –le daba miedo-.
-De una forma peculiar. Has estado caracterizada por sentimientos bondadosos, incluso en la mentira. Eso te concede el no ser totalmente humana. Tendrás la "habilidad" de que la gente de tu alrededor sea feliz, o que se encuentre a gusto a tu lado. Se fiaran de ti, aunque les mientas de una forma horrorosa. También brillaras de forma inusual algunas veces, pero la gente lo ignorará. Salvo tu compañero. Hay más. Él será muy peligroso para ti. Tu sangre será tan atrayente para él que si estás a su lado mucho tiempo es posible que te mate. Espero que te vaya bien de ahora en adelante. Puede que incluso te ganes las alas.
-¿Mi cuerpo? ¿Qué quiere decir eso? –pidió-.
-Lo alteraré de una forma peculiar. Has estado caracterizado por sentimientos malignos, incluso en la verdad. Eso te concede el no ser totalmente humano. Tendrás varias "habilidades", pero también inconvenientes. Beberás. La ventaja es que sacarás provecho de tus clientes, el inconveniente ya lo descubrirás. Seguirás igual de pálido, casi nada en ti cambiará. Salvo por el hecho de que no morirás de ninguna de las formas, pues tu corazón no latirá. Tendrás fuerza y velocidad ilimitada. Te saldrán colmillos, te ayudarán a beber y comer. Te gustará más la oscuridad que la luz, pero esta no te hará daño. Hay algo más. Serás el compañero de ella. Y tú la amas, lo sé. Pero no podrás estar con ella. Su sangre será tan atrayente para ti, que si estás muy cerca de ella tal vez no puedas resistirte y la mates. Y en caso de que consiguieras convertirla, ella seguramente te odiaría por hacerle eso. Eres y serás muy peligroso para ella. Puede que incluso te ganes las alas y otra forma.
-… No sé qué decir.
-¿Tienes alguna pregunta? –dijo dulcemente-.
-¿Qué será él?
-Un Vampiro.
-Qué extraño… -dijo pensativo-.
-¿Tienes alguna pregunta?
-¿Qué le pasará a ella?
-Será un ángel.
-Un vampiro… -repitió-. ¿Puedo preguntar algo más?
-Adelante.
-¿A qué lugar estaba destinada?
-Al Infierno.
-¿Y él?
-Al Cielo.
-¿A qué lugar estaba destinado? –preguntó después-.
-Al Infierno.
-¿Y ella?
-Al Cielo.
