Capitulo 13


Me sentí respirar. Me sentí caer. Me sentí… vivo, de nuevo. Abrí los ojos. Un techo. Un techo de madera, y no de piedra. Moví los brazos. Sábanas. Sábanas suaves y… ¡blandas! Mis ropas, antes sucias, ahora limpias. Cerré los ojos de nuevo y respiré hondo, aliviado. Quizás había sido todo un sueño. Quizás nunca había sido un… monstruo. Tal vez no me había vengado. Tal vez… jamás me habían deportado. Ilusionado con la idea de volver a verla –y sin acordarme siquiera de la Sra. Lovett-, me levanté de la cama de un salto, para llevarme una gran decepción al observarme en el espejo. Mi gran cana, debido a mis años de sufrimiento, seguía allí. Las ojeras no se habían borrado, y había sangre en mi cara. Todo volvió a mi cabeza y decidí bajar para saber si había sido… ¿real? ¿De verdad? ¿Desde cuándo vivíamos estas locuras? ¿Desde cuándo todo era tan… real? Demasiado tarde para seguir mi hilo de pensamientos, ya estaba entrando por la puerta.

La Sra. Lovett delante del mostrador, estaba poniendo los pasteles y recolocándolos de… alguna manera para que quedasen… ¿mejor? No habría sabido decirlo. Di un par de pasos y ella me oyó. Nunca me hubiese esperado la reacción de ella al verme.

-¡Alto! –me gritó, provocándome una parada en seco-. ¡Ni se le ocurra acercárseme! –me señaló con el dedo, como diciendo "¡STOP!" y retrocedió-.

-¿Qué ocurre? –pregunté, algo extrañado-.

-¿Qué qué ocurre? ¿¡Que que ocurre!? ¡Sr. Todd! ¡Creo que con morir 1 vez y media tengo suficiente!

Oh mierda, había sido verdad. Pero…

-¿Media?

-No sé si morí anoche, o ayer… ¡o cuando demonios ocurriese! ¡Pero no quiero que se me acerque! ¿¡Me oye!? ¡Ni un centímetro! ¡Si me vuelvo a cortar, si vuelvo a sangrar, no quiero volver a sentir el DOLOR que sentí la última vez! ¡Así que, LARGUESE! –me gritó. Yo no sabía que decir. ¿Qué hacer? ¿Pedir perdón? ¿Sería suficiente?

-¿L-lo… siento? –pregunté-.

-¿Es una afirmación o una pregunta? –preguntó ella irónicamente-.

-¿Una… afirmación? Lo siento… -repetí-. Yo no…

-Me da igual. Fuera de mi tienda –se dio la vuelta y se metió en la sala.

Apenado y con mi energías renovadas hechas puf…, me volví a subir a mi habitación a llorar las únicas lágrimas que quedaban en mi ser, las de sangre…


Maché un pañuelo bordado muy bonito que estaba debajo del tablón suelto, con un A.L. grabado en ella. Creo que la sangre nunca se quitó completamente. Mientras, perseguía a la Sra. Lovett mentalmente, pero no supe porqué, nunca pude entrar en su mente. Estaba bloqueada para mi, totalmente.

-Ese olor… -susurré, secándome las rojas lágrimas con el sedoso pañuelo.

No, no era sangre. Era… ¿temor? No, yo nunca tuve miedo. ¿Respeto? Tal vez… era una especie de… "ser" que olía distinto. Por supuesto, cada persona tiene un olor diferente, pero este me llamaba especialmente la atención, ya que despertaba algo en mi… no muy bueno.

Me levanté de la silla para acercarme a la ventana y ver el olor que era lo que emanaba ese olor que acababa de cruzar la esquina.

Era parecido al de la perra, aquel que me hizo gruñir y casi… matarla.

Era un hombre, de buen parecido, pero no de clase alta. Se dirigió a la tienda de mi dueña y… no sé qué pasó abajo, pues de repente, no podía rastrear la tienda ni oírla. Estaba cegado.


Sí, xDDD, las lágrimas de él son SANGRE, no era metaforico xDDD