Capitulo 22
Después de aquél insulto, me dejé caer en una silla. ¿Pero qué le había hecho yo? Yo solo… Él estaba celoso, esa era la verdad. ¿De Davy? Imposible. Además, él y yo no éramos pareja, y yo sabía de sobra que él no me… Los ojos se me abrieron como platos. ¿Él de verdad me…?
Estuve a punto de ir corriendo a su barbería cuando noté de nuevo que se iba. Genial. Me senté de nuevo, algo confusa.
Era completamente de día cuando llegó, ¿es que acaso a los vampiros no les mata el sol?
-¿Nell? –preguntó una voz desde la puerta-.
-Hola, Davy –sonreí. Él se acercó a saludarme con un tierno beso en los labios-.
-Hoy es Domingo. ¿Quieres ir a dar una vuelta?
-¡Claro! –exclamé-. Cualquier cosa con alejarme de aquí –él me sonrió de tal forma que creí hacerme mantequilla, de nuevo…-.
Caminábamos juntos del brazo, pasando de largo un puente. (El mismo puente donde en otro fic se suicida), y continuando un camino por el bosque (al de la playa de Ilusiones). Cuando estábamos cerca de la mitad del camino, de repente, me tiró contra un árbol y me besó apasionadamente.
-Lo siento –susurró, con lágrimas, y todo se volvió negro-.
Lo siguiente que recuerdo, es que hacía frío, mucho frío. Mis extremidades me dolían y estaba muerta de miedo. Tumbada en una superficie dura, con una bolsa en la cabeza.
-Has tardado, muchacho –dijo una voz espesa-.
-No he podido… -ese era Davy-.
-Tenías que traerla antes de ayer.
-Lo sé pero…
¿Él me tenía que traer? Pero… ¿Por qué? ¿Qué le había hecho yo?
-¿Dónde estoy? –grité-. ¡Ayuda! ¡Por favor! –noté que tenía una bolsa en la cabeza-.
-No iras a ninguna parte. Ellos te quieren muerta, y yo les ayudaré. No puedo permitir que los vampiros nos ganes terreno y tu eres parte de la profecía. Morirás –sentenció al espesa voz, haciendo que llorase-. Pero antes disfrutaremos de ti –un escalofrío recorrió mi columna vertebral-.
¡Por qué no haría caso al Sr. Todd! ¡Por qué tuve que hacerlo! Sollozaba en mi mente, mientras recibía más y más golpes y cortes. Mis ojos ya no podían llorar. Ya no sentía mi cuerpo, de la cantidad de golpes, cortes y mordidas que tenía. En varias ocasiones, sentí como algo se desprendía de mi, y cada vez que gritaba, me abofeteaban más fuerte.
-Por favor…
-¡Calla! –gritó otro, y me dio un bofetón-.
Era licántropos. Él tenía razón. Siempre la tenía. Y yo no había sabido escucharle.
No sé cuánto tiempo estuve allí, pero me parecieron días, meses, incluso años. El dolor era insoportable, en más de una ocasión caí inconsciente. No quiero imaginar lo que me hicieron esos periodos ausentes de mí. Mientras, no podía escuchar a nadie cerca de la casa que acudiese a mi llamado. Y los licántropos no parecían prestarme atención alguna.
-Dejadla –dijo una voz-. Debe estar al menos un poco fuerte antes de mañana.
Me paralicé. ¿Qué pasaba mañana? ¿Más dolor? ¡No por favor! Hubiese gritado de haber tenido fuerzas. ¡Más dolor no! ¡Lo que queráis menos eso!
Llevaba varios días sin comer, sin beber, sin nada de nada. Y sentía la necesidad de morirme de una vez. ¡Por favor, matadme ya! Pero nadie me hacía caso.
-…El vampiro tiene que saber que está viva, después, morirá junto a ella.
Solo percibí el final de la oración. Los ojos se me llenaron de lágrimas. Era una trampa. Iban a matarle, y todo por mi culpa. Siempre era todo por mi culpa.
Después de un tiempo, no sé calcular cuánto pero anoté como unas 10 horas, me levantaron en volandas y me sacaron a la calle. Hacía un frío tremendo, así que deduje que era de noche. Las cicatrices me escocían demasiado, y tiraban.
Cuando el que me llevaba paró, me dejó caer encima de algo muy, muy duro. Chillé de dolor.
-Lo siento –dijo una voz burlona, era Davy-.
Me quitaron la capucha, yo temblaba del terror. 5 caras me miraban desde todos los ángulos, y yo estaba… yo estaba en una ataúd… a 6 metros bajo tierra.
-¡No, por favor! – pero dejaron caer la tapa encima de mí, y después, escuché la tierra caer. Estaba perdida, de nuevo-.
