Hola!

Bueno me vengo a presentar aquí con una bolsa en la cabeza por la pena que tengo con Viri Malfoy, chica aquí esta la segunda parte de tu regalo, solo que esta vez Los Reyes Magos, vinieron y me lo dejaron al pie de mi árbolito diciéndome que era para ti :P Espero que te guste linda ^.^


Parte II

La tarde avanzó hasta que el sol quedó ocultó detrás de las montañas. Era un bonito paisaje el que se podía apreciar desde "La Madriguera".

En toda esa tarde mi padre no volvió a beber ni una sola gota de "Llamarada Weasley" y el resto de la familia de Lily y yo nos entretuvimos jugando un intento de Quidditch, digamos que casero puesto que solo dibujamos unos aros con la varita para simular los postes de gol.

Cuando ya la noche había entrado completamente, decidimos parar de jugar, nos reunimos para discutir nuestro pequeño plan para sacarle toda la información posible a mi padre sobre su oscuro y oculto pasado.

- La única forma de hacer hablar a mi padre es que este ebrio. Lo conozco y muy bien –

No para nada eh vivido con él 17 años.

- El problema está en ¿Cómo hacemos que beba? –

Dirigí mi mirada hacia mi madre que estaba dándole de codazos a mi padre para que bebiera, llevaba haciendo ese ademán - y no dudo que también lo estuviera invitando con su distorsionada voz - toda la tarde.

- ¿Cuántas botellas te sobran? – Me atreví a preguntar, quería saber cuántas oportunidades más teníamos para saber la verdad.

- Bastantes, de eso no tienes de qué preocuparte –

Asentí inexpresivamente con la cabeza e invité a Lily a sentarse con mis padres y los suyos, no quería ir a ver cómo se encontraban los demás porque era casi obvio que tanto los profesores como los invitados se encontraban casi en las mismas condiciones que la Sra. Potter y mi madre.

En el camino a la mesa, una idea invadió mi mente, si nosotros no podíamos hacer que bebiera, tal vez su tío sí o mejor aún, tal vez sabía algo.

- Probablemente Scorp, al menos estará gustoso de ayudar. Siempre había querido ver a tu padre en todo su esplendor –

¡Vaya! Ni siquiera yo lo había visto de esa forma y jamás me lo imaginaría, él era un hombre bastante serio, incluso con mi madre.

- Todo va a salir bien, tranquilo – Lily me dijo antes de tomarme la mano y rozar mis labios con los suyos.

- Tío. Necesitamos tu ayuda –

- Mientras no sea algo bueno, adelante - El pelirrojo le guiñó el ojo a Lily mientras sonreía.

Lily nos presentó y luego prosiguió a explicarle en qué consistía su plan y el por qué de la necesidad de la ayuda de su tío. George Weasley sonreía divertido conforme ella le explicaba la parte en la que les confesamos sobre nuestro noviazgo.

- Entiendo y ahora quieren que confiese a Malfoy –

Ambos asentimos al mismo tiempo con la cabeza y con una pequeña sonrisa dibujada en nuestros rostros.

Al menos contábamos con la ayuda de aquel pelirrojo, Lily me había dicho que él era un hombre bastante persuasivo y no lo dudo. Además de que estuvo gustoso en ayudarnos. Obviamente no quiso decirnos absolutamente nada pero al menos teníamos su valiosa ayuda.

Los tres nos dirigimos hacia la mesa más ruidosa del lugar. Claro que intentamos no levantar sospechas sobre nuestras negras intenciones. Lily y yo nos sentamos en silencio esperando a que llegara George quien caminaba sin ninguna prisa y sin ninguna preocupación.

- ¡Malfoy! Qué sorpresa tenerte aquí –

Observamos cómo se sentaba a lado de mi padre y lo abrazaba con un solo brazo. Como era de esperarse mi padre puso mala cara ante esta actuación de vieja camaradería por parte del pelirrojo.

- ¿Por qué tan apretado Malfoy? Creí que tenías mejor sentido del humor –

- Tu shi shabesh, esho esh lo gue le eshtado dishiendo hip toda la tarde –

Sí, efectivamente, eso le había estado diciendo toda la tarde y seguramente el resto de la noche si mi padre no cedía a emborracharse con ella.

Mi padre solo guardaba silencio, mirando al tío de Lily con fastidio y tenía razón pues en primer lugar él ni siquiera quería asistir a la dichosa fiesta de graduación organizada por la familia de mi novia - aunque lo haya ocultado todo el tiempo -. En segundo lugar estaba el lindo espectáculo de mi madre. Y en tercer lugar la gran noticia de mi noviazgo con Lily. Supongo que había razón de sobra para estar enfadado y lo entendía – al menos las primeras dos razones –

Antes de que mi padre tratara de zafarse del abrazo de George. Aquel hombre tomó un vaso vacío y lo llenó hasta el tope de "Llamarada Weasley"

- Anda Malfoy. Brindemos por la graduación de tu único hijo –

Al escuchar tales palabras me volví para observar a mi padre, la mirada que le dirigí fue de súplica por no echar a perder la velada. Tenía que hacer cualquier cosa y si tenía que fingir disfrutar al máximo la fiesta. Lo haría.

Intercambiamos miradas durante unos cuantos segundos hasta que por fin tomó el vaso lleno y le dio un largo sorbo. Parecía que era el primer vaso que probó, pues al principio lo bebió con un tanto de desconfianza pero después se volvió a servir un vaso más… y otro…

Resultó ser de lo más sencillo para George, pues en tan pocos segundos mi padre se había obsesionado tanto con esa bebida como el resto de los invitados.

- Esho esh amog, ashi she hashe – Escuché decir a mi madre mientras me servía un poco de "Llamarada Weasley" pues me había llamado la atención el efecto tan adictivo que provocaba, así es que decidí probarlo. Bebí un pequeño trago, y… no estaba tan mal, su sabor no era amargo como el resto de los licores que estaba acostumbrado a tomar en alguna celebración en la Mansión, al contrario, era un sabor bastante dulzón y quemaba la garganta tan ligeramente que parecía no estar bebiendo nada que contuviera alcohol.

Esperamos pacientemente a que mi padre siguiera tomando hasta emborracharse, agradecí profundamente que su estado no se deterioraba tanto como el de mi madre, pues mientras a mi padre se le sonrosaban las mejillas por el exceso de alcohol, mi madre cantaba a todo pulmón el himno del colegio…

- Sí mamá, ya vimos que te sabes todavía el himno de Hogwarts pero… ¡Ya cállate! –

Era realmente embarazosa esa escena y no estaba dispuesto a soportarla ni un minuto más. Mi madre me observó perpleja después de haberle gritado que se callara pero después le importo realmente poco.

- ¿Ahora du eresh el aguado sss…sssgorbiusss? –

No contesté a su "pregunta" solo presté atención a las acciones de mi padre.

La mesa en la que nos encontrábamos ahora se había agrandado, pues al principio cuando toda la tortura comenzó, solo nos encontrábamos la familia Malfoy; luego estaban con nosotros los padres de Lily, y ahora hasta "la comadreja" y su esposa se habían unido.

- Papá… ¿Te, encuentras bien? –

Vacilé al hacerle esa pregunta, pues solo estaba observando lo que hacían la señora Potter y mi madre, sus mejillas estaban completamente sonrosadas, pero su voz seguía siendo la misma, y sus actuaciones no se habían deteriorado lo suficiente como para creer que de verdad estaba ebrio.

Mi padre, solo asintió con la cabeza, extrañado de la pregunta que acababa de formularle.

Decepcionado, apoyé mi cabeza en un brazo que a su vez estaba posado en la mesa. El ambiente se había tornado aburrido, no teníamos ya nada qué hacer, solo esperar a revelar la verdad de la actitud de desconfianza y de inseguridad por parte de nuestras familias.

Todo era un fracaso, no hacían otra cosa más que reírse de cualquier estupidez y decir una sarta de incoherencias que terminamos tanto Lily como yo desesperados de aquella escena.

Derrotados decidimos entrar a "La Madriguera" y jugar una partida de ajedrez… pero al momento de levantarnos surgió algo verdaderamente interesante…

El ambiente de ebria felicidad, se había convertido de repente en un campo de batalla, Hermione Weasley se había levantado de su silla. Tambaleándose se dirigía a mi padre, bastante enojada le gritaba.

- ¡Draago Maalfoy, aleeegaadee de mii! –

Sin duda algo estaba pasado, y al volvernos notamos que mi padre estaba a dos sillas de distancia de aquella castaña.

Pero ahora una nueva pregunta comenzaba a nacer en mi mente. ¿Hermione Weasley, gritándole de esa forma a mi padre?

Algo sabía sobre sus días en Hogwarts, y es que mi padre siempre me había platicado sobre los días en los que todavía existía magos que repudiaban a los sangre sucia, y me había dicho, arrepentido que él era uno de ellos; me había contado de la rivalidad que existía entre él y el "Trío dorado" como lo habían bautizado. En una de sus anécdotas me había dicho que esa mujer jamás se había atrevido a gritarle de esa forma.

No teníamos ni idea de lo que estaba sucediendo, así que nos quedamos a observar la pelea, antes de agarrar a la señora Weasley que seguía gritando y estaba dispuesta a propinarle un buen golpe a mi padre, quien se había levantado en el acto.

- ¡Dodo fue du guulbaa! –

- Vámonos – Dijo mi padre con mucha calma, pero la tensión en su voz se notaba bastante.

- Pero… - Intenté replicar pero mi padre solo me miró de una forma muy fría. Tomó del brazo a mi madre y se dirigieron directamente hacia el Traslador.

- Te mandaré una lechuza, si llego a averiguar algo –

Asentí con la cabeza, y luego me despedí de Lily para encaminarme y alcanzar a mis padres que ya me estaban esperando junto a una lata vieja.

- Está bien, gracias, de cualquier forma trataré de averiguar –

Aquella noche, nadie más habló, mi madre cayó en un profundo sueño después de que mi padre la llevó directo a su habitación.

Mi padre y yo estuvimos a solas cuando él bajó. Mientras él se servía un vaso de whiskey de fuego, yo me senté en la barra y me quité mi saco para luego arremangarme las mangas de mi camisa – una costumbre que aprendí de mi padre –. No tenía sueño y quería saber por qué la señora Weasley de un momento a otro comenzó a alterarse de esa forma. Además sentía curiosidad por lo que pasó después de nuestra partida.

- ¿Papá? –

Él hizo un sonido para darme a entender que me escuchaba, aún no terminaba de beber. Así que me aventuré a preguntarle sobre lo sucedido hace unos minutos atrás, claro que procuré sonar lo más desinteresado posible, de esa forma podría ser más fácil que hablara.

- ¿Qué le pasó a esa señora? – Me levanté y tomé un tarro para servirme cerveza de mantequilla, mi objetivo era que esa charla durara bastante.

- Esta loca –

- Loca – Repetí sin mostrar interés alguno. Por un momento creí que no funcionaría pero ¡Oh sorpresa! Sucedió lo contrario a lo esperado.

- Scorpius… - Suspiró pesadamente, y se sirvió un vaso más de Whiskey de fuego antes de comenzar a hablar.

- Sé que estas muy confundido por todo lo que pasó el día de hoy… - hizo una pequeña pausa para darle un buen trago a su bebida, pero después hubo un largo silencio. Noté que le costaba trabajo encontrar las palabras adecuadas para continuar, pues nunca nos habíamos sentado como hoy a hablar de algo en concreto, siempre eran vagas palabras sobre sus días en Hogwarts.

Esperé pacientemente y después lo invité a continuar – Así es y me pregunto ¿Por qué reaccionaste de esa forma cuando… cuando…? Tú sabes –

No quería rememorar aquella escena es por eso que dejé esa pregunta al aire.

- Porque es una Potter, tú sabes perfectamente que entre Potter y yo nunca ha existido una relación de amistad. Al menos no en el sentido estricto de la palabra, además sonará estúpido pero ella no es una sangre completamente pura, como a tu abuelo le hubiera gustado –

Era eso, su sangre… no podía creer que a estas alturas del juego, mi padre aún se inclinaba por la pureza de la sangre, eso me decepcionó e incliné la cabeza para hacérselo notar.

- No quiero que te decepciones de mí… tú no -

Me volví para mirarlo, y pude notar que su rostro denotaba dolor, no quise decirle nada, solo me limité a inclinar la cabeza de nueva cuenta, simulando que no me había dado cuenta de su expresión.

Se sirvió un tercer vaso de whiskey y se lo bebió ¿Hasta cuándo iba a parar?

Volvió a guardar silencio, y no continuó sino hasta haber terminado un cuarto vaso. A estas alturas no había duda que estaba ebrio pero ni siquiera él sabía cuánto tiempo más podría resistir aquel licor. Realmente, sus últimas palabras le afectaron, observé el reloj y me percaté que ya era bastante tarde, aunque en verdad no me sentía cansado, al contrario sentía la enorme necesidad de acompañar a mi padre, y ver que no le sucediera nada malo.

Suspiré y luego de ese suspiro, mi padre se desplomó sobre un banco y se cubrió el rostro con ambas manos.

- Mentí – Dijo desesperadamente. Su voz me alarmó bastante y me levanté rápidamente para acercarme a él, pero antes de dar mi primer paso, se volvió rápidamente para mirarme y con un movimiento de su mano me invitó a tomar de nueva cuenta asiento.

- ¿De qué estás hablando? - Me atreví por fin a preguntar, comenzaba a asustarme su estado.

- Eres un Malfoy y tienes derecho a saberlo… Mi padre estuvo decepcionado de mí y no quiero que ahora tú también lo estés, es por eso que debo contarte la verdad por la cual me opongo a esa relación y también Potter –

Suspiró larga y pesadamente, luego tomó más whiskey, yo sólo lo observé, no quería que continuara bebiendo, así que tomé la botella y la alejé de él, esperé a que reaccionara como un ebrio reacciona cuando lo despojas de su vicio y de su deseo, pero no dijo nada y me miró agradecido.

- Cuando yo tenía 16 años me enamoré. No supe cuándo, no supe cómo. Ella era alguien de quien jamás debía enamorarme, era una sangre sucia y siendo yo un Malfoy, un miembro de la familia del más puro linaje, creía que mi deber era repudiar y molestar hasta el cansancio a cualquiera que no fuera de ascendencia mágica, ese era uno de mis principales deberes cuando puse un pie en Hogwarts. Pero jamás pensé en odiar tanto a Potter y a sus amigos que me ensañé con ellos, pero en especial con la ahora señora Weasley. Nunca perdía la oportunidad de insultarla y hacerla sentir mal. Hasta que un día, en uno de los viejos rincones de la biblioteca la vi, se veía tan inocente y tan pura que por un momento me pregunté "¿Cómo puede ser ella una sangre sucia?" pero después desvié esos pensamientos, no podía siquiera tenerlos.

A partir de ese día no podía dejar de observar cada movimiento que hacía. Trataba de acercarme a ella pero de la forma en la que nunca me esperé acercarme. Por lo regular cuando quería conquistar a una chica, solo me bastaba por decirle algo… bonito y en cuestión de segundos era mía. Pero con Granger fue distinto… -

Otra pausa. Por la expresión que tenía su rostro, estaba rememorando cada escena de su pasado e intentaba saltarse algunas cosas. No supe qué pensar en ese momento, nunca me imaginé que mi padre tuviera un pasado de ese tipo. Bueno, no hasta que me enfrenté a él esa misma tarde.

- … como sea, ella al fin cedió y comenzamos a salir en secreto, nuestro lugar de encuentro siempre era la biblioteca, puesto que nadie la visitaba y nadie sospecharía jamás. Incluso Granger siempre iba a allí todas las tardes y yo… pues me desaparecía sin más. No iba a estar dando explicaciones a nadie.

Pensamos que todo iba perfecto pero al estúpido de Weasley se le ocurrió seguirla y fue cuando nos descubrió. Ella me culpa porque para salvar mi reputación mentí y dije que todo había sido una apuesta con Zabini además de elevar mi ego. Ella jamás supo que mentía, y no volví a buscarla puesto que en ese entonces el lord oscuro me había encomendado una tarea muy importante… esa es una historia que ya has de saber –

Terminó así su pequeño pero revelador relato, no le exigí más de lo que podía decirme porque sabía perfectamente que era bastante difícil sincerarse de esa forma, y menos conmigo, con su hijo. Por lo regular los padres nunca cuentan a sus hijos sobre los antiguos noviazgos que tuvieron antes de conocer a su esposa o esposo y esta verdad… no me era tan indiferente pues comenzaba a comprender su oposición. Por lo menos sabía que él no quería ningún tipo de relación con los Potter y mucho menos con los Weasley, precisamente por esa historia. Porque sabía que tener un vínculo con los Potter, implicaba también tenerlo con los Weasley.

Guardé silencio, las palabras aún no llegaban a mi boca, al menos no las palabras correctas así que dejé que él siguiera hablando.

- ¿Ahora entiendes todo? Después de lo que pasó mantener una relación con los Weasley sería algo realmente incómodo y posiblemente estúpido –

Suspiré al entender esas palabras y él hizo lo mismo. La escena que estábamos protagonizando era realmente anormal. De hecho pareciera que él nunca había estado ebrio.

El silencio reinó bastante tiempo hasta que decidí romperlo.

- Ellos creen que haré lo mismo con Lily. ¿No es así? –

Mi padre asintió con la cabeza y la mirada perdida. Ahora era mi deber demostrarles lo contrario y creía saber cómo.

- ¿Puedes ayudarme? – Quería sentirme apoyado por mi padre; sabía que el apoyo de Albus y de Lily lo tendría sin siquiera pedírselos, pero nunca había necesitado la ayuda de mi papá. No como hoy.

La noche había avanzado demasiado rápido, ninguno se había percatado de ello, pero mi padre al escuchar mi petición, noté su sorpresa y buscaba evadirme, rogué porque no encontrara nada para lograr su objetivo pero todo indicaba que para terminar mi día todo iría de nueva cuenta en mi contra.

- Hablaremos de esto mañana, ya es tarde –

Mañana. Todo sería un rotundo fracaso, tal vez ni siquiera se acordará de esta charla, sabía que estaba ebrio y por alguna razón le creí, pues alguna vez escuché decir a Lily que solo los borrachos y los niños decían la verdad. Y esta vez quería creer en ese dicho, pues sabía cuán orgulloso era mi padre y sincerarse de esa manera solo podría ocurrir en dos ocasiones. La primera, que de un momento a otro dejara a un lado su orgullo y se comportara mucho mejor que ahora. Y la segunda que estuviera ebrio. Era obvio que… opté por la segunda.

A la mañana siguiente, todo era tranquilidad, era como si no hubiera sucedido nada en la noche anterior. Claro que si quitamos la parte en la que mi madre no se podía mover de su cama, en verdad hubiera creído que todo se trató de un desagradable sueño.

Como era de esperarse mi padre se encontraba, considerablemente bien. La jaqueca no le afectaba tanto como a mi madre, así que ambos decidimos bajar a desayunar y aprovechando la ocasión en la que mi mamá no se encontraba con nosotros, intenté retomar la charla de anoche, al final de cuentas tendríamos todo el día para nosotros dos.

- Papá. No me contestaste la pregunta que te hice ayer –

Era mejor ir directo al grano, y si tenía que recordarle todo. No tendría problemas en repetirlo.

Se levantó de su silla sin siquiera terminar su desayuno dispuesto a salir de ahí, pero no me iba a rendir así que también me levanté y posé una mano sobre su hombro para detenerlo.

- Papá. Por favor –

Y luego pasó algo que jamás me imaginé que pasara nunca en mi vida. Mi padre se dio media vuelta y me abrazó. Era la primera vez que lo hacía, me sentí querido por él, no era que no me sintiera así anteriormente pero esta vez lo sentí con mayor intensidad así que le devolví el abrazo.

Así permanecimos hasta que al fin respondió.

- Claro –

La suerte comenzaba a sonreírme, solo pude agradecerle y dirigirme a escribirle una carta a Lily, no quería contarle nada de esto en una carta, prefería verla y si era acompañada de Albus, sería mucho mejor.

Recibí respuesta ese mismo día, solo necesitaba esperar hasta el día siguiente para verla y contarle absolutamente todo.

Le conté a mi padre de mi plan para hablar con los Potter… al principio se mostró un tanto inseguro pero al final accedió. Ninguno de los dos quería meter a mi madre en esto puesto que ella no sabía absolutamente nada.

oOoOoOo

Llegué al lugar acordado con Lily y antes de que pudiera contarle todo, ella se adelantó y me reveló lo que había sucedido justo después de nuestra partida.

- La tía Herms se puso realmente mal, nunca la habíamos visto igual, estaba hecha un mar de lágrimas. Y a mi tío Ron le afectó. Mi papá no me quiso decir nada, pero parece que ya arreglaron las cosas y ahora están bien… mejor de lo que pensaba. Hugo y Rose se quedaron en "La Madriguera" con mis abuelitos, ellos insistieron en que no tenían que presenciar nada de lo que ocurriera llegando a su casa... – suspiró antes de continuar – Scorp esto no me está gustando nada –

Y eso era apenas el inicio, todavía faltaba que le contara una parte de la historia de mi papá, así que lo hice rápido y concreto.

Al finalizar mi relato, ella guardó silencio, estaba sorprendida y no era para menos por eso entendí su silencio, pues yo había reaccionado de la misma manera.

El silencio se prolongó más de lo que esperé… y más de lo que podría soportar. La situación era tensa y esperar a tomar una solución, creo que no era lo más conveniente en ese momento. Por lo menos yo quería actuar enseguida, salir a mi defensa y salir también a la defensa de mi padre, él no podía quedar como el chico malo de esta historia y no quería que ellos pensaran que yo sería el siguiente personaje antagónico en la vida de los Potter.

- ¿Y bien? – Pregunté, quería que se notara mi ansiedad, y todo indicaba que lo había logrado.

- ¿Qué quieres que te diga? – Su voz sonaba bastante alterada y supuse que no me había creído la última parte.

- ¿Qué piensas? – Soné de la misma forma alterada que ella. Eso iba encaminado a una discusión, por una parte estaba ella alterada y después seguía yo, un tipo bastante desesperado para ser verdad.

- No te creo… al menos no la última parte… ¡Perdóname Scorpius! Pero tu padre era un… ocasionas que dude de las historias de mi papá. Yo nunca que hablado con tu padre y no puedo crearme una imagen diferente a la que me ha mostrado mi padre de él –

¡Genial! Si ella pensaba de esa manera, era obvio que Albus también. Las dos personas con las que estaba contando ahora me habían abandonado completamente, y lo peor de todo es que se trataba de mi mejor amigo y de mi novia. Ahora me sentía realmente solo, nunca me había sentido de esta forma y era extraño, era triste. Pero… no iba a rogarles, si querían que las cosas se quedaran así, por mi no habría problemas. Por primera vez había querido dejar mi orgullo para salvar la relación que tenía con Lily, y ella me despreciaba de esa manera… No me iba a rebajar para rogarle su amor… al menos no como lo harían otras personas.

- Bien, si así lo quieres –

Me di media vuelta para emprender mi camino a casa pero ella me detuvo tomándome de la mano.

- Yo no lo quiero así Scorp, es que… me es difícil creerlo –

Sí era difícil pero ¡Demonios! ¿Qué le costaba abrir su mente a hechos distintos a los que estaba acostumbrada a escuchar? Yo lo intenté y ahí estaba tratando de salir con ella abiertamente y no escondiéndonos de todos, como si hubiésemos cometido algún crimen.

- Inténtalo –

Intenté observarla inexpresivamente, ella solo agachó su cabeza suspirando. Y luego me devolvió la mirada asintiendo con la cabeza. Ese hecho solo me dejó en claro una cosa. Ella me quería de verdad y yo a ella, solo que…

- Gracias -

Me incliné para besarla. Era la única forma en la que podía demostrarle cuánto le quería pues decírselo por alguna razón me costaba trabajo, aún no me sentía preparado para decírselo, además aún estaba preparando mi ridícula declaración.

Hablamos durante largo rato discutiendo las posibles soluciones a nuestro problema, ella me había prometido hablar con Albus para que nos ayudara, de cualquier manera yo le había dicho que mi padre estaba dispuesto a ofrecernos su ayuda también.

- Lo ves, no es tan malo como crees –

Sonrió, pude notar cómo la sangre subía a sus mejillas y asintió con la cabeza. Pero después trató de ocultar su pena. Nunca me había gustado que tratara de ocultar su rostro cuando se sonrojaba pues lucía realmente linda. Esta vez no iba a permitir que se ocultara así que la tomé de la barbilla para observarla, el acto provocó que el rojo se intensificara así que no pude resistirme a la idea de besarla.

Permanecimos así durante un tiempo bastante prolongado, hasta que Albus llegó a interrumpirnos, en cuanto llegó tuvimos que separarnos.

- Albus quedó en alcanzarnos cuando le dije que queríamos vernos – pero luego agregó en voz baja – yo le contaré no te preocupes –

Y así lo hizo, al principio él se mostro de la misma forma que su hermana pero al final accedió. Al menos teníamos un apoyo por parte de un miembro de su familia. Pero mientras ella le contaba todo, a mí se me había ocurrido algo…

- Papá, es tiempo que intervengas… Si es verdad que te arrepentiste de todo lo que le hiciste pasar a la señora Weasley, creo que es tiempo que hables con ella –

Sí, ni siquiera yo sabía qué pensar ni qué sentir en una situación como ésta. Por una parte me sentía mal por mi madre, porque ella no sabía absolutamente nada de esto pero tarde o temprano tendría que enterarse. Por otra parte me sentía también mal por mi papá y a la vez triste porque por un momento pensé que mi padre no quería tanto a mi mamá como yo siempre había querido creer y ahora me era casi imposible. Había visto en muchas ocasiones que se portaba bastante cariñoso con mi ella pero tal vez… todo era cuento.

- Sé que suena extraño pero, también me gustaría que mi mamá se enterara de todo y… -

Intentaba decir las cosas tal cual las pensaba pero me era imposible, mi voz la escuché triste, no quería crear un conflicto en mi familia. Este hecho era sumamente difícil para mí. Pero, ahora me di cuenta de muchas cosas, mi padre me entendía más de lo que alguna vez supuse.

- Sé que esto es difícil, y sé también que probablemente te estés preguntado si en verdad quiero a Astoria… La respuesta es fácil, ¿Crees que si no la quisiera me hubiera casado con ella? Sé también lo cabrón que fui en mi juventud pero ya era hora de sentar cabeza y qué mejor que hacerlo a lado de Astoria, no me arrepiento pues en verdad le quiero… y mucho –

Sonreí ante tal declaración, y me di cuenta de lo fácil que era para él hablar sobre los sentimientos hacia mi mamá y no puse en duda ni por un instante sus palabras.

oOoOoOo

Pasaron los días bastante rápido para ser verdad, y el día en el que habíamos quedado ponerle fin a este asunto había llegado…

Mi padre se mostraba sereno y muy indiferente, al contrario yo me sentía nervioso por el fin de todo esto. Nos encaminamos hacia el Traslador que nos llevaría a Godric's Hollow y en una centésima de segundo ya estábamos fuera de la casa de los Potter.

Como era de esperarse solo la familia de Lily se encontraba ahí…

Después de saludarnos como es debido, procedimos Lily y yo a hablar con ambos padres, la señora Potter no se había opuesto… al menos no completamente y al parecer confiaba plenamente en su marido puesto que ella no se encontraba ahí, solo estábamos: Lily y su padre. Mi padre y yo.

Hablamos durante un largo rato solo Lily y yo. Por lo menos el señor Potter hizo que le contáramos toda nuestra historia, obviamente tuvimos que cambiar algunos detalles, pero en general hablamos con la verdad.

Mi padre ya sabía casi todo, al menos la última parte y no le sorprendió mucho, de hecho hasta por un momento pensé que sabía exactamente que estábamos cambiando unos muy pequeños detalles… Yo era igual.

- Pues bien… ¿gustan quedarse a cenar? –

Las cosas habían salido bien. De eso no había duda, y los lazos entre nuestras familias no habían sido los esperados, pero al menos habíamos logrado que se llevaran bien. Ahora solo sería cuestión que mi padre se atreviera a aclarar sus asuntos con la señora Weasley y así no habría ya ningún problema y no habría ni un tipo de desconfianza.

Accedimos a quedarnos a cenar, mi mamá sabía muy bien a qué habíamos salido y decidió no acompañarnos… por obvias razones.

Al término de la cena que no fue tan cómoda como habríamos querido. Lily y yo salimos a dar un paseo por Godric's Hollow, había una muy bonita escultura de sus abuelos y su padre, ante tal visión quedé sorprendido. Sabía que su familia tenía una historia trágica y también heroica, y no era por nada pero los admiraba… No era que me sintiera mal porque mi familia había formado parte de las filas mortífagas, al menos habían reaccionado al final y habían decidido cambiar de bando y pasarse con los buenos… Al menos eso tenía entendido.

- Bueno… ya todo está arreglado… ¡Me siento tan feliz! –

Había olvidado lo efusiva que era… ¡Maldición! Siempre lo olvidaba. Me tomó desprevenido su abrazo, pero pude reaccionar a tiempo y se lo devolví. Justo en el abrazo ella me susurro al oído… "Te quiero". ¡Rayos! Eso si me había tomado con la retaguardia completamente baja.

Suspiré profundamente y cerré mis ojos, era hora de decirle lo mucho que le quería pero realmente me era muy difícil.

- Lily… yo… yo también te quiero y mucho… - Trataba de encontrar las palabras correctas para continuar pero agradecí profundamente que ella presionara suavemente su dedo índice contra mis labios para hacerme callar.

- Lo sé –

Luego nos besamos en medio de aquel pequeño parque, ajenos a todo y a todos. Ya no importaba nada. Lo único que importaba ahora era que estábamos juntos y que podríamos estarlo sin ningún reproche, sin ninguna mirada reprobatoria y sin nada más de qué preocuparnos…


Hola de nuevo ^.^

Pues espero que les haya gustado, y déjenme decirles que lamentablemente para ustedes (si es que les aburrió) aún no termina, he estado pensando en agregar un pequeño epílogo :P y pues siento que pasaron muchísimas cosas importantes, sé que al principio estaba dentro del cannon pero me fue imposible darle el brochazo Dramione, sobre todo porque es un regalo para Viri y sé que a ella le encanta el Dramione entonces, linda espero que te haya gustado. Y espera que el final te gustará más (eso espero :P)

Por último y eso porque no tengo mucho tiempo por ahora quisiera dar mis agradecimientos especiales a quienes dejaron review en el primer capítulo:

kassey-diggory-coffey, .Luna, edith, Luchiana.21, Paulita Granger y por supuesto a Viri Malfoy.

Con cariño.

Eren Lovett