Frente a ustedes el capítulo 7. Disfrútenlo!!!!
MI VIDA ERES TÚ
CAPITULO 7
Redención
"¡pero… ¿Taichou?…".
Matsumoto había estado sonsacándole a su capitán información de hacia a donde se había dirigido la última vez que lo vio. Al final, él se había hartado tanto de escuchar a Matsumoto, que sonrojado había terminado contándole una pequeña crónica de su escape de la realidad.
"¡¿Qué esperabas que hiciera?!" replicó él "yo no sé que se debe hacer en estos casos…creo que se molestó conmigo"
Matsumoto enarcó las cejas, no cabía duda que dentro de ese fuerte y sabio capitán había un niño. Un niño muy retardado, cabe mencionar.
"¡pero Taichou!, ¿no dijo que Hinamori lo besó? Usted solo tenía que corresponderle, no había necesidad de hacer nada. Estoy segura que Hinamori lo hizo así pensando en esa absurda inseguridad de usted".
Hitsugaya se quedó callado. Había estado pensando en la posibilidad de salir a buscarla y pedirle perdón por su estupidez, pero eso significaría echar por la borda todo su orgullo. ¡Pero tenía que hacerlo!. Aunque Hinamori no lo disculpara él tenía que pedir perdón. Al fin se decidió.
"¡Voy a verla!" dijo simplemente, se levantó y salió de su oficina.
El día seguía nublado. Hacia unas horas que había cesado de llover, pero ni un rayo de sol podía cruzar la espesa capa de nubes que se extendía por todo el cielo. Sobre todo en ese momento en el que el sol debería estar desapareciendo por el horizonte.
Se dirigió directamente a la habitación de Hinamori. Ya era tarde y dudaba que siguiera en los entrenamientos.
Estando enfrente de su puerta, un ataque de nervios le acometió. Pero no se dejó intimidar, por algo era Hitsugaya Toushiro. Tomó el mango de la puerta, se arrepintió y lo soltó, luego volvió a tomarlo.
"¿piensas decidirte o vas a estar ahí toda la noche?"
La voz era demasiado conocida como para equivocarse, era sin duda Hinamori. Estaba sentada en uno de los barandales fuera de su habitación.
"pensé que tal vez estarías dormida…No sabía si molestarte" contesto Hitsugaya
"no podía dormir" dijo ella encogiendo los hombros, mirando hacia la nada "pensé en hacerte una visita pero luego recordé…" tragó saliva y volteó a verlo a la cara "recordé lo de esta tarde"
Ella bajo la mirada con un débil suspiro. Hitsugaya inmediatamente deseó poderse dar de golpes por hacerla sentir de esa manera. Si su orgullo era el precio por recompensar lo que había hecho, era en realidad un costo muy bajo.
"¡no!" dijo el acercándose hacia donde estaba ella "el del error fui yo. Fui un tonto Hinamori, no debí haberte hablado como lo hice. No debí…"
"¡shh!, eso no vale la pena" dijo ella y después de unos segundos sonrió aunque la sonrisa no llegó a verse en sus ojos "lo importante es que estas aquí, como siempre, no volveré a presionar nada contigo. Es solo que cuando te vi ahí hablando solo con tu conciencia..." Hinamori contuvo una risita "¿Cómo es eso que tu conciencia habla como yo, Shirou-chan?"
"No es gracioso" cortó él, pero en realidad se estaba riendo por dentro "en realidad pensaba que tu voz estaba dentro de mi cabeza pero debí reconocer que nada dentro de mi cabeza puede tener esa horrible voz".
"¡Shirou-chan…!" se quejó ella.
Ambos soltaron carcajadas tan sonoras, que hasta unos cuantos pájaros salieron volando de los árboles contiguos. De repente, un rayo de luna, que se escapó por entre la masa de nubes e iluminó el rostro de la chica. Era verdaderamente hermosa, sus ojos castaños miraban al capitán con expectación… el rayo de luna parecía hacer más hermosas sus delicadas facciones. Era hora de dejar el miedo atrás. Hinamori Parpadeó. Hitsugaya se movió un poco más cerca y disimuladamente rozo su mano con la de ella. Hinamori se estremeció. Decidido a terminar con todo eso, Hitsugaya le dijo…
"estas hermosa"
Hinamori abrió mucho los ojos, lo cual provocó una carcajada nerviosa por parte de él.
"¿de que te ríes, Shirou-chan?" preguntó ella inconsciente de su reacción. La intriga hizo que otra expresión divertida apareciera en su rostro "¿Qué…?"
Las palabras dejaron de salir por su boca, porque sorpresivamente el chico la había besado fugazmente en la comisura de la boca. Ella se quedó inmóvil… estaban muy cerca, sus narices podían hacer contacto en cualquier momento…el parpadeó… -¡que no se arrepienta!- pensó ella.
Al fin sus labios se unieron, esta vez ambos respondieron de inmediato, mandando electricidad por todo sus cuerpos. El cielo iba clareando pero ellos rehusaban separarse. La mano de Hitsugaya acarició la mejilla de ella y pronto descubrió que besar era todo un arte. En el cual, como en todo, se volvería un genio.
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