Capitulo 4: Los comienzos.
En las mazmorras….
-¡Maldición! ¡Esa maldita arrogante¡ - La voz de la joven estallaba en sus oídos "Mal nacido, mal nacido, mal nacido"
-Ahhrg! Por un demonio, esa maldita…-Volteó todos los pergaminos y tintas que había sobre el escritorio de un manotazo, el tintero explotó sobre una de las paredes de su despacho y una gran mancha de negra goteaba sobre la piedra. El aire se revolvió y la vela que antes iluminaba la habitación, cayo a un lado de los papeles. Se dejó caer en el sillón con los codos sobre las rodillas en aquella penumbra.
La grotesca voz de su ebrio padre muggle resonaba en su cabeza. "Tú estúpido mal nacido……. Eres una maldita niña, mal nacido……Eileen dime por que has tenido a este mal nacido" Sus manos se hundían crudamente es su cabello azabache.
-Realmente eres una persona muy torturada Severus…-La silueta de Dumbledore apareció en el marco de la puerta, con los brazos cruzados sobre su pecho y una severa expresión de sufrimiento.
-Solo tu permites estas sandeces Albus.-Dijo sin levantar la mirada del piso donde la había fijado.
-Puedo entender que te enfada, quizás mucho mejor de lo que lo entiendes tú. Pero no debo recordarte que tú te metiste en este embrollo. Y pusiste en peligro la vida de muchos inocentes, entre ellos la vida de quien es más importante para ti. Tú elegiste ser un paria, el día en el que te uniste a ese sequito de mounstruos.
-¡Hago lo que puedo por un demonio!-Dijo levantando la voz y volteando la cabeza para ver al director entre su arremolinado cabello negro- ¿que mas quieres de mi? Te notifique de lo que pasaba para que salvaras a los…-Hizo una pausa, un enorme sentimiento de asco le azotó, trago ásperamente para poder continuar – Potter. Soy tu espía del Señor Tenebroso y salvo a tus benditos estudiantes de cualquier estúpido embrollo en el que se meten. Haces conmigo y con mi tiempo lo que dispones y siempre estoy a tu servicio. No tengo nada más para dar.
-Pues es suficiente por ahora Severus.-Cortó el anciano - ¿No vas a preguntarme por ella?
-No. Pero supongo que va a contarme de todos modos. – Se enderezaba con un gesto calmado y altivo, cruzando las piernas e irguiéndose en el respaldo del sillón mientras acomodaba con una mano su largo cabello. En un intento de calmarse y retomar el control de su mente.
Dumbledore sonreía desde la puerta y se sentó en el sillón frente al profesor, mientras encendía la chimenea y las velas con la varita. Severus hizo aparecer dos copas y una botella de vino de elfo sobre la pequeña mesilla a su lado. Le sirvió una copa al Director y se llevó la suya a los labios.
-Pues es la dueña de Hogwarts-Escupió el anciano. El profesor se ahogó visiblemente volcando la mitad del vino que estaba tomando en su rostro y sus ropas.
-¡¿Pero que demonios?! ¿Esa mocosa es una Winbell?-Sus ojos negros brillaban de nuevo ante el reflejo de la luz de las velas.
El director rió ampliamente y el profesor se dio cuenta de que la situación era tan patética que al anciano le divertía "Anciano sádico"- pensó.
-Pues si.-Dijo divertido y con malicia el director, Severus se preguntó si no había estado usando Legeremancia en ese preciso momento.- Y a partir de mañana una estudiante de la escuela.- Comentó el director mientras dejaba su copa vacía sobre la mesilla. "Fantástico, una ola de buenas noticias"-Pensó, el profesor de pociones, sarcástico.-Seguramente viene a comentarme que será nuestra consentida los años que le queden aquí y que…- Se quejaba automáticamente cuando el anciano le corto en seco por segunda vez en la noche. Por una parte respetaba y quería al director, pero odiaba enormemente que alguien osara interrumpirle.
-Pues no, vengo a decirte que tienes hasta mañana para elegir un severo castigo para ella por la falta que cometió contigo. – El director captó toda su atención.
-Pues me parece bien.- confeso el profesor estirando las palabras - Ya pensaré en algo apropiado-Dijo siseando con algo de malicia.
-Sabes, Severus, que si le haces algún daño estarás nuevamente en situación. Sin embargo considero, que uno de sus mayores problemas, traídos de su ascendencia Slytherin sin duda –Dijo mientras observaba divertido a Severus contorsionar el rostro y continuó.
-Es su increíble orgullo, y creo que contigo puede aprender un par de cosas, ya que tu has aprendido de tus errores ¿verdad?- Le interrogó mientras bajaba sus lentes de media luna para verle mejor.
Severus solo bajó la mirada y el Director supo que estaba en lo correcto. Dumbledore se dirigía a la puerta a paso lento.
-Vas a usarla por su poder también ¿verdad?- Dijo el profesor en tono herido antes de que el director cruzara el marco.
-Mírate Severus, ya hasta pareces preocupado por ella.-Sonrió y desapareció por las puertas del despacho de pociones con una amplia sonrisa en el rostro.
