Disclaimer: D-Gray-Man no me pertenece (por desgracia)~
¡Gracias a todos los que han comentado! De verdad, vuestros reviews me han hecho so happy *Es feliz*. Los contestaré en un plis.
Pobre Kanda, siempre de mal humor... me gusta creer que Allen podrá hacerle sonreír algún día. Muy lejano, pero algún día. Y si no, ya lo hará en alguno de mis drabbles de la forma más inesperada posible *Ríe malvadamente*.
En fin~
Disfrutad de la lectura.
PASTA SOBA
A Kanda no le gustan muchas cosas. En cambio, hay una lista interminable de cosas y personas que no soporta. Y cuando empieza a pensar en eso se pone de mal humor. Y cuando eso pasa, pobre del que se le acerque. Todos en la Orden lo saben muy bien, por eso se alejan de su camino cuando ven esa mirada –todavía más- asesina. Pero, claro, Allen es nuevo y no sabe nada de eso. Le extraña que no haya nadie sentado en un radio de cinco metros alrededor de Kanda, en el comedor, y por eso Allen decide sentarse con él. Es un buen chico. Por desgracia, el mayor no lo ve así.
Lo llama moyashi, le insulta y le obliga a marcharse. Pero, aunque sea nuevo, Allen sabe una cosa: Kanda adora la pasta soba. Y él no le tiene miedo, al menos no mucho. Y ante la mirada de asombro de todos agarra el plato de pasta soba del exorcista y huye.
Lo único que le pesa es no poder ver la mirada de incredulidad de Kanda ante su acción, pero eso es inevitable. Allen aprecia mucho su vida.
La venganza es un plato que se sirve frío, o eso dicen. Good job, Allen!
Estaré encantada de recibir cualquier comentario, queja, duda, sugerencia o crítica :)
