-LAGUNAS DE MEMORIA-

by: Atori


Capítulo 1: Adiós¿para siempre?

Todo era sangre y destrozos en lo que antes era un hermoso palacio con su vegetación. El lugar de batalla, la batalla definitiva, había sido ubicado en uno de los escondites de Naraku donde Sesshomaru, Koga, Inuyasha y su grupo luchaban arduamente para deshacerse de él para siempre.

Una patada del youkai lobo y el ataque combinado de las dos espadas de los dos hermanos hizo que Naraku se convirtiera en una nube negra que se dirigió hacia el cielo evaporándose poco a poco donde le habían derrotado o eso habían creído.

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En otra parte, muy lejos de aquella zona, una pequeña de cabello largo castaño claro y ojos dulces e inocentes verde esmeralda, se encontraba sentada en un amplio pasto con una gran sonrisa en su rostro al mismo tiempo que tarareaba una suave melodía, su favorita. La dedicada a su amo. Cogió una de las tantas flores que había para oler su perfume con deleite. Sabía que él iría a luchar contra aquel enemigo que desde hacía tiempo le había molestado. También sabía que esa sería su última lucha, la última vez que se enfrentaría con él. Estaba segura de que a su vuelta llegaría algo cansado y quería recibirle con un obsequio para alegrarle el momento.

Sintió una presencia a sus espaldas y más contenta que nunca se volteó imaginándose a su amo junto a Jaken y Ah-hun ya de regreso.

Sin embargo, su sonrisa se apagó y las flores que tenía entre sus manos cayeron libremente de sorpresa. Retrocedió un paso instintivamente donde su labio inferior temblaba ligeramente teniendo allí de frente al mayor enemigo de su amo, Naraku.

-estaré feliz si te destrozo... lástima que no pueda ver el rostro angustiado de Sesshomaru...

La niña se asustó más retrocediendo un nuevo paso. Quería llamar a su amo, pero las palabras no le salían. Estaba muda, como cuando había visto morir a sus padres.

El hanyou lanzó un ataque contra Rin que cayó al suelo inconsciente. La debilidad de su espíritu le impedía matar a un simple humano y Naraku era consciente de ello.

-Sesshomaru sufrirás más de lo que sufro yo en mi ida al infierno... –en su último intento por hacer algo creó un fuerte viento que arrastró el cuerpo de la pequeña hasta el borde un acantilado la cual cayó sin ser rescatada por nadie.

Después de eso, Naraku sonrió triunfal y su alma y espíritu desaparecieron de forma permanente.

o.o.o.o.o

En su regreso, Sesshomaru vio como la tarde caía, el sol amenazaba con ocultarse tras las montañas verdosas, haciendo que el camino poco a poco fuera más oscuro y el ambiente más frío. Por la condición de su protegida había que apurar el paso. Tenían que encontrar un lugar cómodo y algo cálido para que ella no se resfriara. Y después quedaba el asunto de encontrar algo de comer para ella. Aunque de eso no tenía porque ocuparse él precisamente, para algo tenía a Jaken con él.

Hablando del sapo, sino fuera porque se encontraba algo agotado, que procuraba ocultar por puro orgullo, le habría asestado una patada sino dejaba de cantar y comentar los excesivos halagos que hacía hacia su persona sobre la victoria obtenida contra Naraku.

-lo hemos conseguido... mi señor sois fabuloso, genial, único, épico... solo vos podríais haber derrotado a un ser tan inferior como ese Naraku... jejeje, se lo tenía merecido... nadie osa burlarse de mi Gran Señor y salir vivo para contarlo... pero que victoria... el mérito es suyo amo, no de ese maldito hanyou... vos fuisteis quién acabó con él de forma definitiva... sois el mejor... no hay ningún otro ser tan poderoso como vos... ¿no opinái...? –no pudo seguir haciéndole la pelota porque tropezó con su amo quién se había parado de golpe- ay... –sobándose el trasero- ¿ocurre algo mi señor?

No obtuvo respuesta. Se fijó en el youkai quién tenía su mirada puesta en un punto específico, pero lo que le asombró era el ver sorpresa y preocupación en su rostro. Curioso, fijó también su mirada encontrando aquel espeso campo lleno de flores sin ninguna anomalía.

-¿mi señor, sucede algo? –volvió a preguntar.

Sesshomaru parecía que le ignoraba por completo. Su mirada estaba puesta en aquel lugar donde había dejado a su protegida, ordenándole de forma bien clara que no se moviera del sitio. ¿Cómo era posible que ya no estuviera allí? Ella hasta la fecha nunca le había desobedecido y si no estaba es que algo malo le había pasado.

Lentamente fue caminando fijándose en algo que había tirado en el suelo. Se agachó viendo unas pequeñas flores silvestres. Aspiró su aroma, sintiendo el de ella impregnado y el de otra persona más.

Furioso se levantó y volvió a caminar siguiendo el olor de la humana y por el bien de aquel hanyou que estaba muerto, encontrarla sana y salva.

-a... amo... espere¿a dónde va? –preguntó Jaken confuso del estado de Sesshomaru.

El inuyoukai fue caminando con las pequeñas flores en su única mano. Al llegar al borde de un acantilado, las apretó con fuerza, al haber perdido su rastro.

-¿amo?

Sesshomaru volvió a ignorarlo y de forma ágil saltó de roca en roca para caer limpiamente en tierra firme, teniendo delante un riachuelo donde la corriente era fuerte y peligrosa para un humano. No quería pensar como sería para ella cuando no sabía nadar.

No.

No quería pensar que estaba muerta, era algo a lo que se negaba.

-¿amo, qué pasa? –preguntó Jaken quién había bajado con la ayuda de Ah-hun y que al igual que el sapo estaba intrigado en lo que ocurría.

-buscad a Rin por ese lado... –señalando la derecha- avisadme cuando la encontréis...

Ambos youkais comprendieron al instante lo que estaba pasando, sobre todo, cuando Sesshomaru tras lo dicho, se había ido apresuradamente en dirección contraria a la que había señalado.

-no puede ser... –murmuraba Jaken para sí mismo- si algo le llega a pasar a la pequeña Rin... el amo se pondrá loco de ira...

Una de las cabezas del youkai dragón se movió inquieto ante esa teoría.

-vamos Ah-hun, no perdamos tiempo...

o.o.o.o.o

La búsqueda había sido larga y dura. Jaken de camino hacia donde se había separado de su amo, rogaba a todos los dioses existentes que la hubiese encontrado. No quería llegar con las manos vacías y decirle que no habían encontrado absolutamente nada de ella.

Tenía tanto pánico que era por eso, que Ah-hun de vez en cuando apremiara a que apurara. Seguramente con una esperanza de que Sesshomaru hubiera encontrado a la niña que tanto le agradaba.

Pasaron una curva y ahí estaba el youkai... ... ...solo. En su mano aún estaba el pequeño ramillete silvestre que seguramente la niña le habría hecho para él.

-Jaken... –pronunció simplemente.

-no... no hemos encontrado nada de nada... –dijo con miedo.

Agachó la cabeza sin ver que su amo había apretado la mano con tanta fuerza que las flores se rompieron dejando caer los pétalos suelo. Sus ojos se volvieron rojos como sangre, enfadado, frustrado, rabioso.

En esos momentos, mataría a alguien, al primero que tuviese delante. Incluso a Jaken. Pero había otra persona que deseaba aniquilar más que a nadie. El culpable de todo aquello. Corrección, los culpables.

Su cola peluda se alargó bastante y se elevó por los cielos para dirigirse en una dirección.

o.o.o.o.o

-¡KANPAI! –gritaron al mismo tiempo un grupo de amigos alegres y felices, aunque algunos tenían heridas en su cuerpo que eran tapadas para que no se infectaran.

-no me puedo creer que por fin hayamos derrotado a Naraku... –dijo Kagome aliviada.

-ahora que el peligro ha pasado... –empezó el youkai lobo todo serio- podemos casarnos sin problemas... –abrazando a Kagome de forma posesiva.

-oye lobo apestoso, suéltala ahora mismo... –interviniendo el hanyou de inmediato.

-¿qué te pasa chucho? –abrazando a la humana todavía más- yo la quiero, y no sé cuál es el problema... o¿es que tú también la amas?

Silencio total.

-¿qué... qué dices? –todo rojo y nervioso- ¿cómo me va a gustar esta estúpida?

-Inuyasha... ¡osuwari! –y el hanyou cayó.

-hay cosas que nunca cambian... –dijo el pequeño kitsune negando con la cabeza.

-pero otras que nunca volverán a ser lo que eran... –dijo Sango en bajo con una sonrisa triste.

-Sango... –dijo Miroku con compasión quién había sido el único en escucharla.

Aunque hubieran vencido a Naraku, Kohaku había muerto y eso le había dejado muy marcado a la exterminadora.

-Sango, estoy seguro que Kohaku no querría verte triste... él sabía que no iba a durar mucho en este mundo. Ha sido un muchacho muy valiente y que ha luchado con mucho valor y coraje... –dijo el monje en un intento de reconfortarla.

-Miroku... –mirándolo con asombro para luego sonreír tiernamente- gracias...

-no hay de que... sabes que siempre puedes contar conmigo, mi querida Sango... –decía todo esto a medida que le acariciaba el trasero- sabes que estoy para lo que tú quieras...

Sango estaba que temblaba de ira y no tardó más en darle una sonora bofetada.

-jóvenes de hoy en día... –murmuró Kaede tomando un poco de su té.

El ambiente de la fiesta cambió al habitual de todos los días, riñas, osuwaris, bofetadas. Todo como antes cuando Naraku vivía. Aquello era como el pan de cada día.

Repentinamente todos callaron al sentir la energía maligna de Sesshomaru acercándose a ellos.

Salieron de la cabaña, encontrándose con el youkai quién todavía tenía los ojos rojos y los dientes apretados como una bestia salvaje.

-Sesshomaru... –dijo el hanyou sorprendido de verle tan pronto y lo más importante a unos pocos metros de tierra de humanos.

Lo siguiente que sintió Inuyasha fue un fuerte puñetazo en el rostro que hizo que cayera para atrás rompiendo la fachada de la pequeña cabaña.

-¿a qué ha venido eso? –preguntó de inmediato el menor de los hermanos.

-¡silencio! –ordenó el youkai- por culpa de tu estupidez, de tu insensatez, de tu mera existencia, apareció Naraku en mi vida...

Todos se quedaron más sorprendidos y con la confusión marcadas en sus caras. ¿Y ahora que tenía eso que ver?

-¡keh¿Te crees acaso que a mí me ha gustado que Naraku apareciera para destrozarme la vida? –sacando ya su espada para luchar contra él.

-poco me importa... irás al mismo lugar donde descansa ese hanyou, maldita escoria... –con ojos inyectados en sangre.

-espera Sesshomaru... –poniéndose Higurashi en el medio- ¿por qué¿Por qué intentas matar a Inuyasha?

-apártate Kagome... esto es entre mi "queridísimo" hermano y yo...

-¡ju! –sonriendo de lado- que equivocado estás Inuyasha... –cerrando los ojos tranquilamente- cuando haya acabado contigo, esa mujer también morirá... –mirándola con odio.

-¡¿qué?!

El resto del grupo se pusieron en alerta, preparados para defender a la humana. Pero¿qué le pasaba a Sesshomaru que se había vuelto en un loco asesino? Era como aquel demonio cuando Inuyasha y Kagome le habían conocido por primera vez.

-por encima de mi cadáver... –dijo Inuyasha indispuesto a perder a otra mujer.

-y así será... –sentenció Sesshomaru.

Los dos hermanos comenzaron a luchar, pero el cansancio obtenido tras la lucha contra Naraku y las múltiples heridas, hacían mella en el más joven. Sin embargo, Sesshomaru, peleaba como alguien renacido y eso dejaban boquiabiertos a todos los presentes y a Kagome angustiada al ver como Inuyasha iba perdiendo considerablemente.

Una estocada por parte de Sesshomaru, haciendo que el hanyou quedara en el suelo y la punta afilada de la espada sobre su garganta.

-muere... –entrecerrando los ojos.

-no Sesshomaru, no lo hagas... -pidió Kagome con lágrimas.

Esas palabras provocaron que Sesshomaru se contrajera ligeramente al escuchar lo mismo de la boca de su protegida, de su pequeña. Recordaba como le había pedido de aquella forma tan suplicante que no matara a unos humanos. Pero lo que más recordaba era...

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Flash back:

Era de noche, el grupo compuesto por Sesshomaru, Jaken, Ah-hun y Rin dormitaban, excepto el youkai quién tenía la mirada en la nada como si allí hubiese algo especial. Su vista viajó hacia la niña que dormía apoyada sobre el youkai dragón, la cual se movía constantemente y su mirada era angustiada. Entonces fue cuando despertó abruptamente.

Vio como jadeaba y después suspiraba de alivio. Le miró a él de forma asombrada, quizás por verle despierto a esas horas. Bajó la vista sintiéndose indecisa y finalmente se levantó para acercarse a él.

-Sesshomaru-sama, he vuelto a tener otra pesadilla...

-son solo sueños... –volviéndose a concentrar en la nada.

-pero... no me gusta volver a revivir lo que les pasó a mis padres...

-solo es lo que hay en tu imaginación... debes pensar en otra cosa... ahora vete a dormir...

-sí... –yéndose a su sitio, sin embargo a medio camino se paró y se volteó a verle- Sesshomaru-sama¿por qué pelea con Inuyasha-sama si es su hermano?

-porque odio los hanyous... –respondió con simpleza.

-pero... –volviendo a bajar la vista con angustia- sé que también odia a los humanos... y yo soy humana... ¿o acaso a mí también me odia? –atreviéndose a preguntar algo que dependiendo de la respuesta la alegraría o deprimiría.

-no.

-entonces... –tratando de que su alegría no se hiciera muy presente- ¿por qué odia a la sangre de su sangre?

-mi padre murió por protegerle...

Eso hizo que Rin se sobresaltara sintiéndose mal. Volvió a bajar la vista más deprimida que antes.

-eso significa¿qué mi hermano me odia? –preguntó con voz quebradiza de que su hermano pensara algo así de ella.

-¿por qué tendría que hacerlo?

-mis padres... cuando murieron... me sacaron de aquel lugar para salvarme... pero mi hermano se quedó para salvarnos a mis padres y a mí... aunque al final... –sin poder continuar.

-estoy seguro que tu hermano no te odia.

-pero... –sin estar convencida.

-él nunca te va a odiar... vosotros los humanos sois muy diferentes a nosotros y tenéis sentimientos de cariño y amor... nunca he conocido a un hermano humano que odiase al otro...

Ante tal respuesta, Rin se sintió tan feliz que sonrió ampliamente. Contenta se echó a los brazos de Sesshomaru ante su asombro de tener otra vez a esa humana tan cerca de él. Pensando en eso, no se percató de su proximidad y que le había dado un sonoro beso en la mejilla. La miró impresionado sin saber por primera vez en su vida como reaccionar.

-lo quiero mucho Sesshomaru-sama...

Eso lo dejó sin palabras.

Después de eso, la niña se acomodó en él durmiendo plácidamente libre de pesadillas.

-Rin... –susurró.

Levantó la mano y con lentitud comenzó a acariciar su larga cabellera.

-mi pequeña... –terminó con una pequeña sonrisa.

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Aquel recuerdo, la primera vez que alguien le decía que le quería sin importar nada era lo que conservaba ahora solo de ella. Eso y su dulce sonrisa que en muchas ocasiones le dedicaba.

-amo Sesshomaru... –llegando Jaken con el dragón de dos cabezas viendo como el youkai estaba inexpresivo, perdido en sus propios pensamientos.

Apretó con fuerza la empuñadura de su espada y sin decir una palabra, la guardó en su cinto dándole la espalda a su medio hermano y a los demás para emprender el camino.

-amo...

-¡déjame solo! –ordenó con voz dura y exigente.

Jaken agachó la cabeza con tristeza comprendiendo los sentimientos del youkai. No importara que aquella niña fuese humana, él, aunque no quisiera reconocerlo la apreciaba más que a nadie.

El youkai se perdió entre los espesos bosques.

-¿qué ha pasado? –preguntó Miroku extrañado por su actitud.

-acaso¿tiene algo que ver con Rin-chan? –preguntó Kagome preocupada.

Jaken levantó la mirada con una profunda tristeza casi con lágrimas dándoles a entender que algo muy grave había pasado.

-¿no será...? –empezó a pronunciar Sango cortándose bruscamente.

El demonio solo asintió con más tristeza cerrando los ojos donde las lágrimas descendían libremente que fueron contagiadas por el resto de los humanos y a Inuyasha sorprendido de que el comportamiento tan furioso de su hermano se deba a una humana.

o.o.o.o.o

En otra parte muy lejos de allí, en un campamento donde una de las tiendas resaltaba más que las otras en tamaño y en adornos, dando a entender que ahí residía alguien muy importante. En el interior, se hallaba Rin tapada con una manta y al lado de ella un hombre bien trajeado donde sus vestimentas parecían indicar que era algún señor feudal y que miraba a la niña preocupado. Poco a poco Rin fue abriendo los ojos, parpadeando varias veces hasta acostumbrarse a la luz del día. Finalmente abrió los ojos por completo, encontrándose con aquel hombre de tez morena sentado a su lado que la miraba con una sonrisa de alivio.

-¿estás bien pequeña?

-¿quién... quién es usted? –preguntó a medida que se sentaba en el cómodo futon donde había dormitado con un terrible dolor de cabeza- ah...

-cuidado pequeña... –acercándose de inmediato viendo que se iba a desmayar- has tenido que tener una buena caída para tener semejante chichón...

-¿chichón? –tocándoselo donde sintió un fuerte dolor y un vendaje alrededor de su cabeza- ¿cómo me lo he hecho?

-¿no recuerdas nada? –preguntó extrañado.

-no... solo... solo que mis padres fueron asesinados pero de eso hace ya muchos años y que después de eso, unos aldeanos me acogieron... y nada más...

-¿nada más? –repitió confuso.

-es que tengo la sensación de que hubo algo más... algo muy importante que me sacó de aquel lugar donde me golpeaban y me trataban mal... pero no sé que es...

-no te molestes en recordarlo... –posando tiernamente su mano sobre su cabeza- eso puede ocasionar más dolores y pareces estar muy debilitada... llamaré ahora mismo a mi sirviente para que te haga algo de comer...

-gracias... esto... ¿cómo se llama?

-llámame Eiji...

-ya se despertó esa niña pecosa y vagabunda... –dijo una tercera voz con malicia detrás de la cortina.

-¡Seichiro! –gritó Eiji regañándolo.

-¿y luego no lo es? –apareciendo un niño de la misma estatura que Rin de cabellos castaños y cortos con un pequeño flequillo en la frente. Ojos grandes, azules como el cielo pero con un toque malicioso.

-disculpa a mi hijo... está muy malcriado y ha perdido a su madre y a su hermana hace poco menos de un año...

-ah... lo siento...

-no te preocupes... –sonriendo y la miró largamente- ¿sabes? Te pareces mucho a mi difunta hija...

-¿yo?

-sí, ella era dulce y tenía un aire inocente... alegraba a todos con su sola presencia...

-esa niña no se parece en nada a Hiromi... –dijo el niño como si hubiesen insultado a su hermana.

-Seichiro ya es suficiente... –se dirigió a la niña- oye como no recuerdas tu pasado¿te gustaría quedarte con nosotros?

-¿yo? –volvió a decir.

-padre¿qué dices? –dijo Seichiro sin gustarle esa idea.

-pareces estar sola y sin hogar... y tu presencia encenderá esa luz que había en nuestro castillo...

-¿eh? Pero...

-por favor... me gustaría adoptarte como hija mía...

Aquello hizo que Rin no supiera que decisión tomar. ¿No era algo precipitado? Se trataba de algo muy importante. De su vida. Y tenía la corazonada que ella le pertenecía a alguien, aunque no sabía a quién.

-¿qué dices? –siguió insistiendo.

-me opongo rotundamente a que una fea vagabunda ocupe el lugar de Hiromi...

-Seichiro, tú no tienes ni voz ni voto en estos momentos... –mirándolo duramente.

-disculpe... yo... yo no quiero que por mi causa... –empezó Rin nerviosa al ver la discusión que se había formado entre padre e hijo por su culpa.

-no te preocupes pequeña... –girando para verla con una dulce sonrisa- por cierto, dices que no recuerdas un fragmento de tu vida, pero¿cuál es tu nombre para no llamarte continuamente pequeña? O¿es que tampoco lo recuerdas?

-yo... sí... me llamo Rin...

-¿y no te apetecería vivir con nosotros de ahora en adelante? –volvió a sugerir.

-yo... yo... yo no quiero ser una carga para usted... además, me acaban de conocer, no saben nada de mí... ni siquiera yo sé quién soy... –dándole dolor de cabeza recordando ese pedazo que no podía recordar.

-no te esfuerces en algo que te causa dolor... piensa que esto es como una nueva vida para ti... quizás eso que has olvidado no era muy importante... si lo fuera, lo recordarías como todas las tragedias que viviste... además¿no dices que en la aldea donde te acogieron te trataban mal?

-sí, es cierto... –asintió aunque parte de ella no se encontraba convencida respeto al pedazo de memoria que había olvidado.

-entonces¿te quedas con nosotros? –volvió a preguntar con un brillo de luz en sus ojos.

-sí... –accediendo con un suspiro de resignación.

-¡bah! –murmuró el niño girando la cabeza- pues niña ya te lo advierto, no pienses que tú y yo nos iremos a llevar bien¿lo has entendido?

Al verla vio asombrado como parecía estar en su propio mundo con los ojos abiertos de par en par mirando la nada.

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-niña quedas advertida... aunque él haya decidido que te quedas con nosotros, no esperes que nos llevemos bien...

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Después de eso, Rin cayó desmayada dejando asustado al niño y a su padre.

-¡Rin!! –exclamó Eiji.

CONTINUARÁ...

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Notas de la autora:

Ya sé que tengo muchos fics por ahí pendientes, pero cuando se me ocurrió éste me vino la divina inspiración y he estado todo este tiempo dedicándome a él. De ahí que no actualizara antes. Quiero comunicar que este fic lo tengo casi acabado, estoy con el último cap para terminarlo.

Espero que os guste este nuevo proyecto. Sino me lo decís en un review no lo sabré. Jejeje.

Un último comentario, tengo pensado publicar el 24 de diciembre un fic dedicado a ese día con todas mis parejas favoritas. Más información estará en mi profile.

'Atori'