Eres como el hijo de la Luna¿quién realmente¿Qué fuiste para mí? Aunque mis recuerdos hayan sido borrados, mi corazón y mi alma siguen pensando en ti. Figura de la Luna, mi amado y misterioso Señor.
---
Capítulo 3: Dolor y decisiones cruciales
La mañana ya había llegado fresca como la naturaleza misma. El cantar de las pequeñas aves despertaba en esos momentos el sueño de Rin que abría los ojos sintiéndose más cansada que descansada.
Ya no sabía cuantas veces soñaba con aquel hombre de blanco. Siempre era lo mismo. Una figura al horizonte contemplando el cielo, cabellera larga casi plateada que ondeaba con el viento. Vestimentas blancas que también se mecían y una extraña cola peluda colgado de su brazo derecho. Antes de que el sueño finalizara, ella seguramente, avanzaba hacia él donde se giraba para verla. Luego despertaba y aquel rostro era olvidado como sus memorias.
Derrotada se puso su bata y se acercó a la terraza viendo en el cielo los nubarrones grises, presagio de lluvia y de tormentas.
-parece que hoy no podré salir de palacio... –se dijo a sí misma con una media sonrisa. no le gustaba para nada estar en un sitio cerrado. A ella le encantaba el sabor del bosque, correr, caminar por él. Tenía la impresión de que ese sentimiento era parte de su memoria perdida.
El canto de un pajarillo atrajo toda su atención. Su melodía era suave y relajada. Inconscientemente, comenzó a tararear acompañando al son del ave o eso creía. Al cabo de diez segundos se detuvo extrañada dándose cuenta.
-esto... –recordando de forma concisa que ella la había compuesto dirigida a la persona de sus sueños, mientras lo esperaba.
-
-Yama no naka... Mori no naka... Kaze no naka... Yume no naka...
(TRADUCCIÓN: En la montaña, en el bosque, en el viento, en un sueño)
-
Lo siguiente se fue perdiendo en la lejanía sonando como ecos. Un nuevo dolor de cabeza y lo siguiente que vio fue todo negro y la voz de alguien llamándola de forma alarmante.
---
Rin despertaba sintiendo como la cabeza le pesaba horrores.
-eres tonta de remate, si dejaras esos recuerdos. –murmuró una voz masculina llena de reproche.
-Se... Sei-kun... –viéndolo a su lado- has... ya has vuelto... –se desperezó por completo al darse cuenta de lo que había dicho y se echó a sus brazos toda contenta- ¡Qué bien que hayas vuelto sano y salvo¡Estaba muy preocupada por ti!
-ay no seas plasta y ¡suéltame! –dijo nervioso y ligeramente azorado.
-¿dónde está padre? –preguntó alegremente.
-en su habitación...
-voy a verle. –cortándole.
-pero Rin... –pero ella ya había abandonado la habitación- es mejor que no vayas... –dijo en bajo con tristeza.
Rin corría felizmente con intenciones de recibir a su padre. El hecho de que siempre se fueran a una batalla para eliminar a los youkais siempre la ponía los vellos de punta. Especialmente cuando iban con ganas de derrocar al asesino que padre e hijo buscaban con ansias.
-padre... –entrando en su habitación, sin embargo el color de su cara pasó al blanco al verlo lleno de heridas muy graves, sus ropas llenas de sangre y su armadura desquebrajada- ¡¡padre!! –yendo a su lado.
-no Rin-sama. –dijo un hombre que había en la habitación.
-¡suéltame! mi padre... –decía desesperada llena de lágrimas intentando zafarse.
-por favor mi señora, su padre se encuentra en un estado crítico. Debemos dejarlo descansar.
-no... no va a morir... ¿verdad? –preguntó esperanzada.
-no puedo asegurarle nada. –contestó con cierto pesar- Eiji-sama se puso de escudo para proteger a su hijo de los youkais que fueron a exterminar. –eso rompió todo el optimismo de la joven- De todas formas, Seichiro-sama se encargó de vengar de forma valerosa y honorable. Actuó como un auténtico guerrero. –dijo con cierto orgullo.
-pero... ¿qué pasará con mi padre?
-todo depende de cómo reaccione. Nosotros ya hemos hecho todo cuanto hemos podido. Por favor señora, le ruego que se tranquilice y no pierda la fe.
-sí, tienes razón... –miró al hombre que yacía acostado sintiendo el mismo dolor que él- puedo... ¿puedo quedarme?
-mi señora... –intentando replicar.
-solo quiero hacerle compañía. –pidió implorante.
-esta bien señora.
-gracias. –agradeció la muchacha acercándose a Eiji para colocarse a su lado.
Estaba muy malherido y quería ofrecerle su ayuda de alguna manera. Entonces de repente, acudió una imagen borrosa.
-
¿Era un humano¿Por qué sus ojos eran rojos como la sangre? Su aspecto era terrorífico. Y aún así, su presencia tan aterradora no la asustaba. Al contrario, verle así, lleno de heridas, viendo como no podía moverse, le producía una lástima tremenda. Sentía enormes deseos de ayudarlo. Y eso fue lo que hizo.
-
La imagen de aquel sujeto se distorsionó por completo, pero un nuevo dolor de cabeza más intenso que todos los que había tenido cuando recuperaba parte de su pasado, acudió haciendo que volviera a desmayarse. Sin embargo, ahora le recordaba, ahora sabía quién era aquella persona.
-Sesshoma... –decía mientras caía medio inconsciente.
Pero se cortó al caer bruscamente al suelo y su cabeza contra el duro suelo. No llegó a escuchar como los sirvientes que habían en la habitación habían gritado alterados su nombre. No había visto como su padre había entreabierto los ojos sintiendo el dolor de su cuerpo y una sensación nunca antes tenida. La muerte, la sentía muy próxima.
o.o.o.o.o
Mientras, en otro castillo custodiado por youkais, un demonio salía disparado hacia al exterior. Dentro del palacio, Sesshomaru se encontraba completamente fuera de sí. Sus ojos ahora rojos como la sangre fulminaba a aquel que se le acercara.
-¡¡no quiero que volváis con las manos vacías¡¡TRAÉDMELA DE VUELTA!! –exclamaba furioso.
Todavía insistía en que ella, su protegida estaba viva. Se agarraba como un loco a esa idea. Solo él podía decidir cuando fuera su final, y ahora no era ese momento. Ella estaría con él durante muchos años más. Dándole esa cálida sonrisa, molestándole a cada rato, recibiendo sus regalos...
Bien sabía que cuando la encontrara, las cosas no serían como antes. Ella ahora sería toda una joven y quizás su inocencia...
Eso lo frustró de sobremanera. Pensar que un hombre la hubiera tocado, le daban arcadas. Lo mataría sin dudar, aún en presencia de ella. Nadie tocaba lo que por derecho era suyo. Su vida le pertenecía.
-¡¡QUE NADIE DESCANSE HASTA QUE LA HAYAIS ENCONTRADO!! –gritó a lo alto fuera de sí, haciendo que todos los youkais a su servicio temblasen de miedo.
-keh! Que fácil se los pones. –dijo una voz a sus espaldas con sarcasmo.
El youkai cerró los ojos tratando de controlar su ira interna.
-¿qué haces aquí? –preguntó calma y con dureza.
-solo vengo porque Kagome me lo pidió. –apoyándose en el marco a medida que se cruzaba de brazos- sabe que Rin es muy importante para ti y ella es la única capaz de hacer que te "tranquilices" un poquito.
-¿estás diciendo que he estado controlado por una niña humana? –preguntó con burla.
-llámalo como quieras porque es la verdad. –contestó con naturalidad- ¿ahora no me vas a negar, que desde que ella entró en tu vida te volviste un poco más pacífico?
-¡¿qué has dicho?! –mirándole gélidamente sintiéndose insultado.
-está viva. –dijo de repente mirándole con seriedad.
Sesshomaru se asombró ligeramente al escuchar esas palabras.
-Kagome siente su espíritu. Su energía sigue en este mundo.
-¿dónde está? –exigió saber.
-no pidas demasiado. No es tan fácil sentir una presencia tan débil como la suya.
Sesshomaru frunció el entrecejo y le aventó un puñetazo que hizo que cayera al suelo. El hanyou le miró furioso y asombrado.
-gracias por nada. –dijo irónicamente- ¿vengo a darte una buena nueva y así me lo agradeces?
-mi protegida no es débil. –recalcando cada palabra.
Inuyasha le miró completamente sorprendido por lo que había dicho, entendiendo que detrás de aquella fachada se escondía un profundo sentimiento que su medio hermano nunca había querido reconocer.
Tranquilamente se fue levantando y sin decir ni una palabra, se fue directo a la salida.
-Sesshomaru... –parándose en el sitio- Kagome y yo haremos todo lo que esté en nuestras manos para encontrar a Rin... pero... –mirándole de reojo seriamente- debes de imaginar que si han pasado ya quince años y no ha vuelto a ti pueden haber muchas posibilidades. Que la tienen secuestrada o que haya perdido la memoria... hay que tenerlo en cuenta...
-sea lo que sea, no me importa. La recuperaré y la traeré de vuelta aquí, a su verdadero hogar. –dijo con decisión.
Inuyasha sonrió de forma tranquilizadora.
-no eres tan malo como aparentas... –emprendiendo nuevamente la marcha.
Sesshomaru se quedó viendo de forma inexpresiva el lugar vacío donde había estado el hanyou. Incluso él le había dicho que no era un ser cruel. Él había cambiado, era consciente de ello. Y lo había hecho por ella. Por aquella niña de ojos esmeralda donde había vivido a tan corta edad la cruda realidad...
-----
flash back:
-oiga amo, la niña vagabunda esa no para de seguirnos… -susurró Jaken cuando estuvo a su lado, mirando de soslayo a la pequeña criatura.
Sesshomaru ya se había percatado de eso. Era por esa razón que se dirigían a una aldea de humanos, para dejarla.
El olor a sangre y la presencia de lobos junto a un demonio de gran categoría había hecho que dedujera el estado de aquella villa donde había vivido aquella niña.
Paró en una colina viendo ahí abajo una pequeña aldea. Los hombres y las mujeres trabajaban amenamente en sus labores, los niños se dedicaban a jugar alegremente. Era un buen sitio para aquella humana.
La miró haciéndole una seña para que se acercara. Ella así lo hizo viendo fijamente aquel lugar y luego a él.
-vete con ellos. –dijo de forma seca y cortante girando sobre sus talones, dejándola y abandonándola en aquel lugar.
Pero cuando dio tres pasos, notó el cuerpo de aquella pequeña sobre su pierna, agarrándole con fuerza a medida que lloraba desesperada.
-n... no... no... –pronunciaba con dificultad.
-oye humana¿cómo osas negarte a la petición del Gran Sesshomaru?
-¡no quiero estar con los humanos! –gritó de tal forma haciendo que Jaken retrocediera un paso que provocó que cayera al suelo- no quiero... no quiero... –negando frenéticamente con la cabeza.
-¡basta ya! –ordenó el youkai- ¡vete con ellos!
-yo... yo no... quiero estar... con ellos... –dijo la niña entre hipos- por... por favor... no me deje... con... con ellos... –aferrándose con más fuerza a su pierna.
Sesshomaru miró a la niña. ¿Qué hacer¿Llevarla consigo? Por supuesto que no. Él odiaba a los humanos. Es más¿por qué permitía tanto acercamiento de esa niña hacia su persona? Y lo más importante¿por qué había tomado la decisión de revivirla? Ya había visto a miles de humanos, tanto mujeres como niños, muertos con sus propias manos. ¿Por qué había regresado por ella cuando había olido su sangre¿Por qué no la había dejado tirada, muerta, en aquel camino cuando la encontró?
-Jaken.
-¿sí amo?
-trae a Ah-hun.
-ah... ahora mismo... –yendo de inmediato por el dragón que habían dejado en el claro.
Cuando Sesshomaru se quedó asolas con la niña se agachó hasta estar a su altura.
-¿por qué no quieres estar con los humanos? Tú eres una de ellos.
-porque ellos... ellos... mataron a mi familia... unos bandidos... vinieron... y los mataron... y la gente... donde yo vivía... no me trataban... bien... por eso... no quiero... estar con ellos...
-¿y quieres estar con un youkai¿Nunca te han contado como somos en realidad¿Quién no te asegura que en cualquier momento te mate?
-usted... usted no es... no es tan malo... –dijo con una pequeña sonrisa que sorprendió al inuyoukai- por favor... déjeme... déjeme quedar... con usted... yo... yo seré... obediente... –eso lo dejó inexpresivo y sin palabras. Esa niña sabía la verdad sobre los de su especie y estaba más aterrada de los débiles humanos que de los poderosos youkais. No le tenía sentido.
-amo ya estoy aquí. –dijo Jaken montado sobre el dragón de dos cabezas.
Sesshomaru, de espaldas a su sirviente, mirando a la niña, se levantó y sin mirar a nadie con una seriedad impasible se colocó al lado de sus dos seguidores dejando a la chiquilla confusa y temerosa de que la abandonaran.
-Jaken.
-¿sí?
-¿todavía se conserva aquel kimono a cuadros que pertenecía a mi fallecida hermana?
-por supuesto mi señor.
-creo que será de la talla de la niña. -mirándola donde en ella veía una sonrisa muy amplia y llena de alivio.
-pe... pero Sesshomaru-sama... esa vestimenta pertenecía a su hermana... la princesa de las tierras del oeste. –decía alarmado e incrédulo- son ropas que pertenecieron a un miembro de la realeza Inu.
-ella vendrá con nosotros. Si promete que será obediente y no estorbarme, haré de ella una auténtica princesa como lo era mi hermana.
-sí señor, seré buena y obediente. –dijo con seriedad.
-----
Y así había sido. En ningún momento le había contradicho de sus decisiones. Sin protestar, sin quejarse acataba todas sus órdenes al pié de la letra. Aunque después descubriese que no todo en él era bondad como imaginaba, eso no hizo que cambiara su opinión sobre que fuera una buena persona. Que inocente era. No podía evitar preguntarse si cuando la encontrara seguiría pensando que era alguien bondadoso.
o.o.o.o.o
Ella despertó terriblemente cansada y con otro dolor de cabeza, aunque éste era diferente de los anteriores. Le dolía horrores. Se llevó una mano notando que tenía hecha una cura.
-¿se encuentra bien, Rin-sama? –preguntó la voz de Naoko preocupada.
-ah... ss... sí... –sentándose sobre el futón algo aturdida- ¿qué... qué me ha pasado?
-¿no lo recuerda?
-solo la imagen de mi padre herido y yo a su lado... después de eso, nada más...
-según Tetsuo-sama, usted se había quedando mirando a su padre fijamente perdida en sus propios pensamientos y luego susurró algo que no alcanzó escuchar.
-no... no lo recuerdo...
-supongo que cuando cayó, se dio un fuerte golpe en la cabeza perdiendo ese fragmento.
-sí, puede ser. Ese espacio lo tengo como en blanco. No recuerdo nada. Creo que en vez de recordar, está yendo a peor. –dijo de forma angustiada.
-¿de verdad desea recordar su pasado? –preguntó con pena- ¿no es feliz aquí?
-claro... pero... –cortándose- nada... ¿podrías dejarme sola?
-sí. –haciendo una leve reverencia hasta que abandonó el cuarto.
Rin suspiró angustiada. Como deseaba saber que era lo que había perdido. Lo único que sabía era que había estado con alguien a quién adoraba más que a sí misma. Para ella, él era su mundo, una buena persona, el único que la hacía sentirse protegida.
Se dirigió hacia donde estaban sus pertenencias personales y de un cajón sacó un kimono a cuadros de tonalidades naranjas. Esa persona se lo había regalado, era lo único que tenía de él. Lo olió como aspirando su perfume.
-deseo tanto saber quien eres... mi amo, mi señor... –susurró mecánicamente abrazando aquellas ropas.
---
Mientras tanto, Seichiro vigilaba la salud de su padre quién tenía los ojos abiertos y miraba al techo de forma tranquila y serena. El joven había ordenado que se retiraran todos los guardias y médicos para así poder estar asolas con él.
-hijo... –cerrando los ojos- espero que cuides bien de Rin-chan.
-padre.
-me queda muy poco tiempo de vida. –dijo calmadamente.
-padre no diga eso. Muy pronto te pondrás bien. Todavía es pronto para que me deje.
-Sei, durante estos años has crecido y madurado en cuerpo y alma. Al decir verdad, sino tuviéramos que ir a esta batalla iba a pasarte todos mis poderes y obligaciones como mi heredero.
-pero padre... yo... yo no puedo... todavía soy joven... no sé nada de política...
-deja de mentirte a ti mismo. –dijo sonriente- conoces más de lo que dices... te conozco hijo... al igual que de tus verdaderos sentimientos hacia Rin.
-¿eh?
-sé que no la miras con odio como antes. Con el paso de los años, has estado viendo como crecía y se iba convirtiendo en una mujer hecha y derecha. –Sei solo bajó la mirada avergonzado recordando la pura sonrisa de la joven- todos los posibles candidatos que hiciste que no se fijaran en ella, fue por despecho. Si tú no podías tenerla como esposa ya que es tu hermana, ellos tampoco¿verdad?
-¿y eso qué tiene que ver padre?
-Sei... –tosiendo con fuerza- aunque Rin sea de la familia, no tiene lazos de sangre contigo ni conmigo... –volviendo a toser- no debes pensar en vuestra condición... yo estaría muy feliz si ella estuviera con alguien como tú...
-padre...
-¿pro... promete... que... que la... cuidarás... y la... harás... feliz...? –hablando con dificultades debido a la falta de oxígeno.
Las lágrimas comenzaban a salir de los ojos azules de Seichiro. Cumplir la última voluntad de su padre, en su lecho de muerte, no podía negarse. De hecho, ni él mismo quería decir que no. Él la amaba, pero ella estaba figurada y conocida en aquellas tierras como hermana suya. Y si daba la noticia de que se casaban se armaría un gran escándalo y ella sufriría al sentirse señalada por estar con su hermano, cuando en realidad no compartían lazos de sangre.
Miró a su padre donde tenía los ojos cerrados, había dejado respirar y su cuerpo se encontraba inerte.
Limpió sus lágrimas tomando una actitud seria y decisiva.
-poco me importa lo que vayan a decir... yo ahora soy el señor y rey de estas tierras y si ven nuestro casamiento como algo pecaminoso que vengan a mí a decírmelo a la cara... padre, prometo que no sufrirá... cuidaré de ella...
o.o.o.o.o
El tiempo acompañaba a un día tan fatídico como aquel. Las nubes juntas, grises, la copiosa lluvia. Sin embargo, aquel temporal no importaba a la gente de los pueblos cercanos o amigos del difunto quiénes se encontraban fuera de palacio algunos con la cabeza gacha, otros llorando y algunos mirando como el cuerpo sin vida depositado sobre la dura piedra se iba consumiendo por las llamas. Deseo suyo de querer ser incinerado y luego que sus cenizas fuesen depositadas junto al resto de sus antepasados.
Seichiro observaba el funeral de su padre desde una de las ventanas de palacio. Él como hijo suyo tenía que estar ahí, pero estaba seguro que su padre no le hubiera importado el que no asistiera, si la causa era su hermanastra.
Giró su vista hacia ella donde estaba sentada sobre el futón con una mirada cargada de tristeza y angustia. Perdida en su mundo.
Cuando le había dado la trágica noticia, había vuelto a tener una especie de flash back y de no haber sido porque estaba a su lado, habría caído al suelo golpeándose nuevamente la cabeza como la última vez donde según el guardia más leal de su padre y amigo suyo, le había comentado que había murmurado algo.
-"no puedo permitir que recupere la memoria. No quiero que se vaya de mi lado."
-cuando vi a mis padres morir... no quería ver morir a nadie más... –dijo Rin de pronto, acaparando toda la atención de Seichiro- y hasta la muerte de nuestro padre, no lo he visto... salvo en una persona...
-¿fue eso lo que has recordado?
-sí... recuerdo vagamente que aquel hombre tenía dos personalidades. Una buena y otra mala. La mala había hecho que me raptase y que casi me matara. Pero esa persona, la que soy incapaz de recordar... –pronunciaba con tanta terneza y melancolía que provocaba los celos en Seichiro- vino a rescatarme. Él había venido por mí. Todavía conservo el recuerdo de sentirme aliviada y contenta de que él arriesgándose a todo viniera a buscarme. Después de eso, recuerdo a una mujer... una miko que fue la que me salvó de una muerte segura... –decía con un terrible dolor de cabeza que casi le impedía continuar- recuerdo que aquel hombre en sus últimos momentos estaba con su apariencia buena... y luego, su compañero acabó con él quedando solo huesos... –agarrando después las sienes tras recordar el momento.
-Rin¿por qué te empeñas en recordar algo que te hace daño? Deja a esa persona en paz. Ya han pasado 15 años¿no crees que si realmente fueses alguien importante para él ya te hubiera encontrado? –dijo lleno de rencor e ira.
-sí... pero...
-escucha Rin, antes de que "mi" padre muriese hizo que le prometiera algo, y es lo que pienso hacer.
-¿eh? –mirándole extrañada por su actitud por primera vez seria ante ella.
-como bien sabes, al morir él, yo como primogénito suyo, soy el heredero de estas tierras, por lo tanto el soberano de esta región.
-claro. –asintió sin saber a donde conducían sus palabras.
-pero eso solo será si tuviese una esposa. Y bien sabes que durante este tiempo no se me había pasado la idea de buscarme una con quién comprometerme. Pero ahora es inevitable y aunque sea un matrimonio arreglado y por conveniencia poco me importaría.
-pero hay muchas mujeres que están locas por ti y anhelan llegar a ser candidatas a convertirse en tu esposa.
-no he acabado Rin... –cortándola- dije que no me hubiera importado un matrimonio arreglado. Pero si tengo la libertad de casarme con alguien que está prohibido, mando todo a paseo, para casarme con esa mujer que no puedo evitar amar.
-Se... Sei... ¿de... de... de qué estás hablando? –preguntó completamente asustada.
-"mi" padre me dio el consentimiento para casarme contigo. Me pidió que te hiciera feliz y no se opone a que nos casemos.
-pe... pero... ¿qué... qué dices? Se... Sei-kun... somos hermanos... –impactada por la noticia.
-¡tú no eres mi hermana¡no compartimos ningún vínculo de sangre!
-Se... Sei-kun... –solo pudo susurrar su nombre del miedo que le producía el rostro tan lleno de determinación.
-por lo tanto no hay impedimentos y si los hay que vengan a mí a decírmelos... y si llegan a hacerte algo lo pagarán muy caro...
-Sei-kun... pero... yo... –sin saber como decirlo- dices que quieres casarte conmigo... pero el matrimonio es algo muy serio... y que se realiza por el sentimiento de amor entre dos personas...
-¿acaso no me expresé con claridad que yo te quiero? –preguntó con un matiz lleno de ironía.
-pero yo...
-"mi" padre me pidió que cuidara de ti, y que yo era el candidato ideal para ser tu esposo... –mintiendo en lo último, sabía que de hacer eso, la conseguiría sin tapujos- ¿piensas fallarle a aquel que te dio todo?
-no... –negando con suma tristeza.
-entonces... –levantándose- dentro de una semana anunciaré nuestro compromiso. Te prometo que realizaré la boda de tus sueños, ahora descansa. –antes de dejarla, le dio un beso tímido en la mejilla.
Al quedarse sola, las lágrimas fluyeron de forma liberal cayendo sobre la manta que era sujeta por las manos de Rin que sujetaba con fuerza sintiéndose impotente. Ella solo sentía un aprecio fraternal por él. Nada más. Su corazón ya estaba ocupado por una persona. Era esa persona que no recordaba y que al mismo tiempo se acordaba. No le tenía rostro, pero sus actos de protección, el saber que era alguien especial para él, tantas cosas hacía que se diera cuenta que estaba enamorada de él.
Con lágrimas rondando por su mejilla, miró el cielo oscuro lleno de nubes grises y la lluvia cayendo sin cesar. Incluso ellas les impedía ver ese astro lunar que de alguna manera extraña le recordaba.
-si no te hubiera olvidado... ¿por qué a ti precisamente¡¿por qué?! –ocultando con sus manos las gruesas lágrimas que aparecían- ven... ¡¡ven a buscarme!! –gritando al aire.
o.o.o.o.o
-amo¿ocurre algo? –preguntó Jaken confuso viendo como Sesshomaru se quedaba mirando de forma fija y hasta preocupante el cielo donde alguna nube tapaba la luna llena.
-"es extraño... siento como si ella estuviera sufriendo... como si me llamara... ¿cómo es posible que sienta esto? No puede ser." -con una mano sobre su corazón asustado de que le doliera pero no físicamente.
CONTINUARÁ...
--------------------------------------------------
Notas de la autora:
Mis más humildes disculpas por haber tardado en poner la conti de este fic, pero entre el trabajo y cosas personales no me daba tiempo a revisarlo y a publicarlo. Lo cierto es que sino fuera por la insistencia de una lectora mía, este cap tardaría mucho más en ser actualizado. Así que si hay alguna incoherencia o algo, culpas a ella (Monse me vengo por tus amenazas)
Fuera de todo eso, ahora las cosas se han complicado algo más y seguirán complicándose que esto no es nada. Sei prácticamente la ha obligado a que sea su mujer, Rin siendo como es, no puede negar más bien a la petición de su padre ignorando que solo fue una opinión ya que si Eichi estuviera vivo, no forzaría a la hija que crió a ser obligada. Cuando Sesshomaru se entere aquí va a correr sangre y de la buena. Lo he puesto como alguien loco o como un niño mimado que le han quitado el juguete y quiere recuperarlo aunque tenga que poner el mundo patas arriba.
Dos aclaraciones de este cap. La canción de marras que Rin tararea, supongo que muchos sabréis a cual me refiero¿no? Para algún despistado, es aquella que canta cuando espera a Sessh, cuando éste vuelve de luchar contra el clan de las panteras. A mi parecer es una canción muy bonita. Me costó horrores buscar la letra del segundo fragmento y ya ni digamos la traducción. Esta canción, tendrá algo que ver en futuros capítulos; La otra aclaración, por si acaso, es sobre el hombre muerto que dice Rin haber recordado. Se trata de Suikotsu.
Por último, y para no dar más la lata, agradecimiento de todo corazón a aquellas que me dejan sus reviews y se molestan en leer este fic tan pesado y la promesa de que leeré vuestros fics. Solo pido tiempo y un mes de vacaciones (eso es pedir mucho en esta época XD) Ya sabéis que las contestaciones están en mi pág de grupos Basho no AoTsuki que ya he subido, las encontraréis en la sección de Inuyasha. Besos y ja ne!
-
PREVIEW PRÓX CAP: Rin ha sido encontrada finalmente, pero no por Sesshomaru. Ella acabará tomando una decisión respeto a sus sentimientos, mientras que Seichiro empezará a sospechar sobre el pasado de su hermanastra. La melancolía de Sesshomaru crecerá más y más deseando tenerla con él cuanto antes.
-
'Atori'
