Todas mis pesadillas se disolvían cuando estabas a mi lado. ¿Tanto era el cariño que profesaba hacia ti? ¿O era algo más a lo que en aquel ignoraba?

---

Capítulo 4: Tan cerca y tan lejos

-¡estáis hermosa! –alabó la joven Naoko después de hacerle el último retoque a lo que era su vestido de novia.

Consistía en dos piezas, un kimono completamente blanco propios de la realeza. Una especie de chaqueta que llegaba hasta el suelo también blanco con algunas tonalidades verdes que combinaba con sus ojos a la perfección. Lo mismo que la cinta que tenía sobre su cabello para tener sujeto ese mechón tan característico en ella.

-quizás... –dijo simplemente llena de tristeza la misma que se reflejaba en su rostro.

-princesa, ¿qué os ocurre? –preguntó Naoko viéndola en ese estado a pocos días de casarse con el mejor y poderoso hombre de esas regiones- ¿es que estáis preocupada por lo que dirán los demás?

-no... bueno, sí... ambas cosas... –confesó con sinceridad sentándose sobre su futon.

-alteza, ya sabéis que no debéis inquietaros por eso... Seichiro-sama ha dado la orden clara que si alguien intenta decir algo en contra de vuestro matrimonio sería condenado...

-Naoko-chan, no estoy preocupada por mí misma, sino por él... además... sabes perfectamente que no lo amo...

-ya... –comprendiéndola perfectamente. No obstante había sido su doncella personal y amiga confidente desde que la habían asignado cuando era niña igual que ella- princesa... –sentándose a su lado- ¿habéis intentando hablar con él sobre esa situación?

-sí... desde el primer momento en que me dijo que me casara con él... intenté que comprendiera, pero... es la voluntad de mi padre... no puedo negarme... –sintiendo sus lágrimas cayendo nuevamente por sus ojos- lo que más me duele es que, si me caso con Sei-kun, algo me dice que traicionaría a ese hombre...

-¿habláis de aquel que no sois capaz de recordar?

-sí... –mirando el cielo que se veía desde su ventana con una sonrisa melancólica- no recuerdo su rostro, no recuerdo como era físicamente... pero poco a poco mi corazón va recordando todos los momentos que pasaba con él... recuerdo como venía a salvarme, como me protegía, incluso recuerdo que era alguien de apariencia completamente fría, pero yo lo veía como alguien cálido y una persona maravillosa y generosa...

-¡princesa! –la chica se levantó completamente asombrada mirando a Rin con los ojos abiertos como platos- ¿estáis hablando como si estuvierais enamorada de él?

-¿eh? –mirándola asustada- pero... pero... ¿qué dices? –desviando la mirada sintiendo sus mejillas enrojecer. No quería que nadie, ni siquiera ella, su mejor amiga se diera cuenta de los sentimientos que tenía escondidos hacia ese desconocido sin rostro.

-la forma que tienes de hablar de él, tus ojos soñadores, tu sonrisa deslumbradora, todo en ti te delata como enamorada...

-ah... ah... –llevándose sus manos a sus mejillas sintiéndolas calientes por el rojo que cubría en su cara- ¡pero es un amor imposible! –cerrando los ojos donde más lágrimas salían pero éstas eran diferentes a las anteriores, ya no eran de pena sino de frustración y rabia- aunque estoy enamorada de él, hay algo que me dice que lo nuestro no puede ser... no por lo de Sei-kun... sino, porque tengo un presentimiento que esa persona que tanto estimo no me corresponde...

-Rin-chan... –llamándola por su nombre que era pocas veces- no digas eso... –colocándose frente suya para atraer su cuerpo y abrazándola dándole el consuelo que necesitaba- ¿quién no se iba a enamorar de una persona tan maravillosa como tú?

-él... –dijo toda convencida.

o.o.o.o.o

En otra parte, no muy lejos de aquel castillo, por un camino, había una pareja que andaba bajo una atmósfera bastante tensa. A pesar de que el clima era agradable e ideal para pasear el uno al lado del otro en un lugar donde la vegetación y los cultivos que los rodeaban eran ricos y abundantes, el hombre y la mujer se encontraban algo apartados el uno del otro. La mujer quién era la que iba delante, iba completamente enojada y molesta, mientras que el hombre la miraba algo nervioso en como controlar la situación y con la mano estampada en su mejilla.

-vamos Sango, ¿no me digas que sigues enfadada por una tontería como esa?

La mujer se paró en seco, ante el miedo incrementado del hombre y su temor aumentó más al ver que se había volteado donde de sus ojos canela echaban fuego. En ese momento pensó que utilizaría todas sus armas que tenía puestas como exterminadora, desde su hiraikotsu hasta su espada.

-¡¿UNA TONTERÍA DICES?!

-pero Sango, ya sabes que no puedo evitar mi costumbre de pedir a cualquier mujer que sea la madre de mis hijos... ya sabes que por esas mujeres no siento nada especial... yo te quiero solo a ti... tú eres la verdadera madre de nuestros dos pequeños... es solo que no se me va esto que heredé de mi padre... –dijo en un intento de arreglar la situación.

-solo son excusas Miroku... –cruzándose de brazos.

Miroku solo suspiró resignado. ¿Cómo ganar su perdón cuando había pedido algo indecente delante de su esposa? ¿Cómo decirle que esa manía no podía quitársela de ninguna manera?

-teníamos que habernos traído a Kirara... si fuésemos con ella hacia esa aldea, no tendríamos este problema... y lo más importante, no hubiéramos tardado tantos días en estar fuera de casa...

-¿y quién se ocuparía de Kohaku y Ryuji?

-podríamos habérselos dejado a Inuyasha y a Kagome-sama...

-Kagome ya tiene sus angustias y calamidades con Inuyasha y el pequeño Inuyama...

-es verdad... –sonriendo- la versión infantil de Inuyasha... el pequeño Inuyama que no para de hacer travesuras y gamberradas...

-no me vengas con esa actitud monje, que aún sigo enfadada contigo...

-¿qué se le va hacer? Estaré calladito hasta que se te haya pasado el enfado... –dijo derrotado.

La mujer irritada por ese comentario tan despreocupado como el que tenía antaño, giró la vista hacia el frente para proseguir su camino, con un Miroku que la seguía un poco más cerca de ella.

-¿te has enterado? –escucharon de pronto, por lo que inconscientemente Miroku y Sango se pararon para ver a un grupo de campesinos que habían detenido su trabajo y murmuraban algo entre ellos que parecía ser escandaloso- el joven príncipe se va a casar con su propia hermana...

-que indecente... –comentó otro.

-pero después de todo, el joven príncipe no tiene lazos de sangre con la princesa Rin...

Miroku se quedó asombrado seguido de su mujer al haber escuchar aquel nombre. ¿Sería la misma Rin que conocían y que daban por muerta? Querían respuestas y si estaban en lo cierto, estaban seguros de que cierta persona se alegraría, aunque a su manera, por la noticia.

-disculpen... –intervino Miroku- sin querer hemos oído vuestra conversación... provenimos de una aldea del oeste y nos ha llamado la atención sobre ese enlace que comentabais... –por no decir que aquellos aldeanos estaban cotilleando.

-¿qué es lo que desean saber?

-han dicho que el príncipe iba a casarse con su hermana, pero que ella no tiene vínculos de sangre con él, ¿cómo es posible?

-muy fácil. Nuestro antiguo señor, que en paz descanse, la adoptó hace 15 años...

-hace 15 años... –susurró Sango dándole las cuentas a cuando sucedió aquello.

-según parece el antiguo señor y el joven príncipe por aquellas iban de viaje por las tierras del oeste y se encontraron con la joven...

-dicen que cuando la encontraron estaba inconsciente, y con ligeras heridas por su cuerpo. Cuando despertó, parece ser que debió darse un buen golpe en la cabeza que perdió un fragmento de su memoria...

-debió ser un acontecimiento muy importante en su vida, ya que después de aquello la joven princesa no para de tener como dejhá vùs sobre cosas muy extrañas y luego cae desmayada...

-aunque lo más importante es que las noches en que la luna está en cuarto menguante, la princesa no para de observarla con fijeza, a medida que tararea una melodía infantil, como si estuviera en trance... es lo que cuentan en palacio...

-eso sí, lo que le ocurrió en su niñez y lo que padeció lo recuerda perfectamente... pero lo que pasó en el transcurso de un año antes de que la encontraran lo tiene en blanco...

-corren rumores de que poco a poco va recuperando la memoria pero ella no dice nada... quizás porque no quiere abandonar a Seichiro-sama, su hermano... hace poco murió su padre y dado el carácter tan bondadoso y amable de la princesa no quiere dejarlo...

Miroku y Sango se miraron seriamente. No había ninguna duda. Aquella princesa de la que hablaban podía ser Rin perfectamente. Solo ella tenía un corazón tan gentil como aceptar todo sin rechistar. Solo ella había tenido tantas ganas de estar con el terrible Sesshomaru y vivir feliz a su lado. Acabaron por deducir que la joven intentaba recuperar a la fuerza ese fragmento del pasado.

-¿y cómo es ella físicamente? –preguntó Miroku. Después de todo solo eran suposiciones, si el físico coincidía con el de ella, tendrían que correr a informar.

-¡hermosa! –la calificaron todos los campesinos al mismo tiempo con una sonrisa y las caras rojas llenas de lujuria.

Sango casi se cae al ver que existían más hombres pervertidos por el mundo, aparte de su marido.

-entiendo... pero... ¿podrían concretar un poco? –pidió Miroku nervioso imaginándose el estado de su esposa.

-desde luego... tiene la piel blanca como la nieve, su cabello largo como el ébano cae como una cascada por su espalda. Siempre tiene un mechón sujeto en el lado derecho. Sus ojos son preciosos. Verdes como esmeraldas, dulces y apacibles. Su sonrisa es deslumbradora, preciosa... –acabó uno de los hombres suspirando.

-y su cuerpo tampoco queda atrás... aunque siempre anda con esos kimonos reales donde apenas se distingue su figura, se puede apreciar sus brazos delgados, su cintura estrecha y esos pechos propios de una verdadera mujer... no me extraña que Seichiro-sama se hubiera fijado en ella... con razón rechazaba a todas sus posibles candidatas y alejaba a todos los chicos de su "hermana" –terminó con cierto retintín.

o.o.o.o.o

o.o.o.o.o

En el exterior del palacio, sesshomaru se encontraba observando la pequeña flora que crecía en un sitio en particular. Era el de ella. El espacio que le había regalado y donde la primera vez que había ido, había plantado una flor que se había cruzado en su camino. todavía recordaba lo que le había dicho.

-

-es un regalo para agradecerle el que me quede con usted...

-

A cada día que pasaba, más y más la echaba de menos. Y más sentía su sufrimiento. Quería tenerla ya, ahí, en esos momentos. Cantándole aquella canción que había sido dedicada solo a él. Su hermosa y melodiosa voz.

Entonces, fue cuando le sintió. No solo a él, sino también a su leal vasallo donde podía notar en su mirada como preocupación.

-¿y ahora qué quieres Inuyasha? –fue lo que dijo Sesshomaru sin todavía voltearse a verlo.

-si vas hablar conmigo de esa manera, será mejor que no te lo diga... –juntando sus manos y sonando infantil.

-Jaken, si has dejado pasar a un híbrido que viene a sermonearme, ten tu vida contada... –le aseguró el youkai.

-ah... señor, lo siento... es que él no paró de insistir en entrar porque tenia algo muy importante que decirnos... –decía a medida que suplicaba con la mirada a Inuyasha para que se lo contara.

-si se trata de que "no" somos realmente hermanos o que me darás a tessaiga, no sabes las buenas nuevas que me darías... –dijo cínicamente para mirarlo de forma maliciosa- aunque dudo que sea eso, ¿verdad?

-¡maldito Sesshomaru! para empezar me disgusta tanto como a ti el hecho de que seamos hermanos...

-lo dudo... –mirando nuevamente el pequeño jardín como si ahí viera el rostro de su pequeña y tratando de hacerse una idea de cómo sería actualmente.

Inuyasha observó eso y relajó todos sus músculos adoptando una pose calmada.

-la hemos encontrado... –dijo finalmente.

La sorpresa del youkai fue tal que sus ojos por un segundo parecieron dos órbitas.

Jaken por su parte abrió la boca por completo mirando al hanyou sin palabras. La niña estaba viva y la habían encontrado. Se sentía tan feliz que estaba seguro que su amo todavía más, aunque no lo expresara abiertamente. Se fijó donde se había girado y emprendía el camino casi de forma apurada.

-espera, ¿a dónde crees que vas?

-a traerla de vuelta... dame su localización... –dijo de forma exigente como era su costumbre.

-está en el sur, en uno de los palacios más lujosos de la zona... sin embargo, te aconsejo que no vayas...

-¿qué has dicho? –preguntó incrédulo.

-te he dicho que la hemos encontrado... bueno, más bien fueron Miroku y Sango que habían ido a una aldea del sur a exterminar a un demonio...

-ahórrame los detalles Inuyasha...

-ella te ha olvidado...

-¿cómo? –preguntó Jaken estando sorprendido y con su alegría y esperanzas que cayeron en un pozo sin fondo.

-no en el sentido de que haya sido por voluntad propia... –aclaró para alivio interno del youkai- Miroku y Sango se han informado y les contaron que ha perdido la memoria, concretamente desde el día que te conoció...

-¿se ha olvidado solo de mí? ¿Se ha olvidado de todo lo que he hecho por ella? –decía con cierto rencor e incredulidad- ¿y quieres retenerme? –mirando a su medio hermano- yo le haré recordar quién era yo para ella...

-no lo hagas... no sabes lo que le provocarías... –Sesshomaru le miró con atención donde él estaba bastante serio- Miroku y Sango también me contaron que no para de tener como flashes cuando ve o nota algo relacionado contigo y tras recordarlo cae inconsciente... también me contaron algo muy importante... en las noches con la luna en cuarto menguante, ella no para de observarla con fijeza... quizás inconscientemente te recuerda a ti... piensa que si te ve directamente, podrías causarle un shock muy fuerte...

-pero recuperaría la memoria, estúpido hanyou... –intervino Jaken.

-pero es mejor que el golpe no sea tan fuerte y vaya poco a poco...

-¿qué quieres decir? –preguntó Sesshomaru interesado.

-Kagome, los demás y yo iremos a buscarla... si nos ve primero a nosotros su impresión no será tan fuerte...

-partid cuanto antes... –dándose la media vuelta para adentrarse en su castillo con una pequeña sonrisa adornada en su cara.

La habían encontrado y muy pronto estaría con él.

-

-ya has oído al amo, venga, en marcha... –dijo Jaken quién casi daba brincos por la noticia y se iba en dirección hacia donde estaba el dragón de dos cabezas para comunicárselo.

Inuyasha se quedó quieto sin moverse todavía. Su medio hermano le había dejado el mensaje de "iros y tráemela" pero era algo muy difícil. Ella estaba comprometida, destinada a casarse y no podía romper el enlace porque su querido hermano la quería egoístamente solo para él. Además, la humana era bien cuidada en aquel lugar y le daban el cariño y amor que seguro que Sesshomaru jamás le daría.

Entonces, ¿por qué le dijo que la habían encontrado?

-"después de todo, él sufre y aunque sea que se reencuentren y que sea la propia Rin la que decida que hacer..."

o.o.o.o.o

o.o.o.o.o

Una sola palabra decía todo de los rostros cansados de los cuatro viajeros, impresionante, asombro. Observaban sin palabras el lujoso palacio que tenían delante de sus narices. Habían oído que era uno de los palacios más preciosos no de aquella zona, sino del mundo, pero las palabras se quedaban cortas.

-escuchad, ¿qué os parece si alertamos a esta gente sobre la presencia de un youkai y quedarnos una noche como en los antiguos tiempos? –sugirió Miroku tentado por la elegancia de aquel señor castillo.

-Miroku, por favor no tientes... aunque dejé a Inuyama con Shippo, quiero regresar cuanto antes... –pidió Kagome sin despegar su mirada del castillo.

-keh! Ya te dije que no era necesario que vinieras... que podíamos ir Miroku y yo, pero te empeñaste...

-tú con el poco tacto que tienes para las cosas lo estropearías todo... –dijo Kagome mirándole con enfado.

-además de eso, nosotras somos mujeres y la entenderíamos mejor que vosotros... aparte... –mirando de reojo a su esposo- que la salvaríamos de pervertidos como tú...

-pero Sango, ¿cómo iba yo a hacerle algo a la pequeña que acompañaba a Sesshomaru? –dijo haciéndose la víctima- sería un completo suicidio...

-pues no parabas de babear como un viejo verde en todo el camino...

-pero Sango, eso fue porque...

Repentinamente pasaron dos guardias que vieron en la entrada a los cuatro viajeros. Al ver a Inuyasha sacaron sus espadas y rápidamente corrieron hacia él.

-¡youkai! –gritó uno de ellos.

-pero, ¿qué les pasa a estos? –preguntó la exterminadora impresionada por el buen recibimiento.

Inuyasha no perdió el tiempo y sacó a tessaiga que se convirtió en un colmillo. De un golpe, hizo que los dos guardias cayeran al suelo que con dificultades solo pudieron sentarse.

-por favor, no hagan nada... venimos en son de paz... –dijo Kagome de forma apresurada.

-los youkais nunca vienen en son de paz... y menos ese... –señalando a Inuyasha.

-keh! Como siento desilusionaros pero no soy youkai...

-pues si no eres un youkai, -empezó la voz de Seichiro que aparecía caminando hacia ellos con traje de guerrero junto a unos cuantos soldados- tampoco eres un humano... por lo que solo queda una especie... hanyou... –parándose en seco con una cara de asco- youkais y hanyous venís siendo lo mismo... sois peores que animales que os abastecéis de sangre humana y matáis por diversión...

-no todos son así... –defendió Kagome.

-tú eres una miko, ¿no es así? –viendo sus ropajes de sacerdotisa- tú un monje, -viendo a Miroku- y tú una exterminadora de ¿demonios? –preguntó con sarcasmo- ¿qué hacéis vosotros al lado de un hanyou? No me tiene sentido...

Inuyasha no sabía porque, pero ese chico no le agradaba en absoluto por lo que le miró con odio.

-¿quién eres tú para hablar de esa forma llena de superioridad?

-no estoy acostumbrado a hablar con gente tan asquerosa como los youkais o hanyous... pero vistos en que vas a morir me presentaré... soy Seichiro, el señor de estas tierras...

-entonces, ¿tú eres el que se casará con Rin? –preguntó Sango.

-¿de qué la conocéis? –preguntó de inmediato con suma seriedad- ella no tiene nada que ver con hanyous.

-keh! Como siento desilusionarte chico...

-Inuyasha... –acercándose Kagome a él para que no hablase.

-Seichiro-sama... –susurró uno de sus guardias el cual era distinto al de los demás- ese hanyou... ¿creéis que...?

-no... se le parece a la descripción pero no es... además recuerda que fue un youkai... y no tenía orejas perrunas...

-¿qué pasa si fuera youkai y no tuviera estas orejas?

-que serías el asesino de mi madre y mi hermana Hiromi... pero te salvas ya que tampoco tienes una luna en cuarto menguante incrustada en la frente... sino ya te hubiera matado con mis propias manos...

La sorpresa fue tan grande que a la mente de los cuatro amigos les vino solo una persona. Solo un ser se parecía al propio Inuyasha y con esas características.

-¿dónde está Rin? –preguntó Inuyasha. Por alguna razón, algo le decía que debía sacarla de allí. En aquel lugar no estaba segura.

-ya te lo he dicho, ella no tiene nada que ver con hanyous... ella los odia al igual que a los youkais... mi difunto padre le enseñamos como sois realmente...

Ahora agradecían que Sesshomaru no estuviera allí, sino les habría matado por haber cambiado los ideales de la humana.

-y la verdad, empiezo a estar harto de vosotros... tengo una boda pendiente que preparar, pero primero eliminaré a los hanyous y a sus compañeros que pasen por mi camino... –con una mano dio la orden de atacar y todos los guardias se dirigieron hacia los cuatro amigos.

-¡vámonos de aquí! –exclamó Miroku evitando luchas innecesarias.

Inuyasha cargando a Kagome dio un salto hacia atrás, seguido de Miroku y Sango, los cuales se perdieron en aquel profundo bosque.

-han huido... –dijo Sei con decepción.

-señor, ¿quiere que mande un equipo de búsqueda? –preguntó el mismo guardia que antes le había hablado.

-no... no quiero que esa gente se vea más involucrada en este palacio... –apretando los puños imaginándose el pasado perdido de su hermanastra- ¿dónde está Rin?

-está con Naoko-san, en la parte trasera de palacio...

-no quiero que nada de esto llegue a sus oídos...

-sí, mi señor...

-"no pienso permitir que ella recuerde, nunca..."

---

No muy lejos de allí el pequeño grupo respiraban agitados y aliviados. La visita no era lo esperado. Aquella gente no solo odiaba a los youkais, sino a hanyous y a aquellos humanos que iban con ellos. La tan sola idea de pensar que Rin había crecido en un sitio así les producía pánico, al igual cuando le comentasen a Sesshomaru el éxito de su misión. Ni siquiera habían logrado verla.

-¿qué hacemos ahora? –preguntó Sango.

-lo más inteligente, sería decirle a Sesshomaru que nos hemos equivocado de persona...

-Miroku... –pronunció Kagome impresionada- ¿qué estás diciendo? Aunque Sesshomaru sea cruel, Rin es lo más importante para él, siempre lo ha sido... piensa en ella también... ¿qué sucederá cuando recuerde todo y ese chico si se entera la juzga o algo peor? no podemos dejarla en un lugar como este...

-la verdad, estoy de acuerdo contigo... –apoyó Inuyasha muy serio- ese Seichiro hay algo que no me gusta de él...

-parece que va muy en serio lo de eliminar a todos los youkais y hanyous... –argumentó Miroku.

-si supiera que la mujer con la que va a casarse estuvo precisamente con un youkai, y no con cualquier youkai, sino con el asesino de su madre y hermana...

-si las mató, solo pudo suceder antes de que conociera a Rin. –dijo el medio demonio convencido al igual que los tres.

Fue entonces cuando escucharon una simple canción proveniente de una dulce voz. Inuyasha agudizó su olfato reconociendo al instante aquel aroma. De inmediato y seguido de sus amigos se dirigió hacia esa melodía ocultándose en uno de los árboles viendo allí a dos mujeres. Una sentada en el suelo vestida elegantemente, la dueña de la canción. Y la otra mirándola fijamente.

Lo tuvo claro. Era ella. No había duda. Quizás pasaran 15 años, pero su rostro era el mismo.

-que hermosa dama... –dijo Miroku impresionado- si supiera que la niña de Sesshomaru se iba a transformar en semejante belleza le había pedido que me encargara de ella...

-Miroku... –le reprendió Sango.

-es ella, ¿no Inuyasha? –él solo asintió.

-

-princesa, ¿por qué no lo dejáis? Lleváis cantando la misma estrofa una y otra vez... –pidió Naoko preocupada.

-sé que hay algo más... sé que hay algo que hará que recupere mis recuerdos... –cogiendo un ramo silvestre mirándolo con melancolía- lo único que he adquirido es que es un hombre que me ha protegido y ayudado, un guerrero que no teme al peligro, una persona generosa y amable... solo conmigo... –con una sonrisa percibida por los cuatro amigos que estaban impresionados por las palabras y el tono de voz de la humana- tengo vagos recuerdos de estar esperándole en numerosas ocasiones... para matar el tiempo, me dedicaba a coger flores para dárselas cuando llegase...

-"Rin-chan..." –había pensado Kagome completamente asombrada por los sentimientos que habían detrás de aquellas palabras.

-pero... por mucho que lo intento... no soy capaz de recordar su rostro... ni siquiera esta simple canción donde ahí había quedado grabado su nombre y el de otra persona más... pero me duele la cabeza cuando lo intento... como si mi mente se negara a recordarlo... y no sé si será lo mejor...

-pero princesa, vos estáis enamorada de él...

Asombrando a los tres presentes y confirmando las sospechas de Kagome.

-Naoko recuerda lo que te dije el otro día... aunque yo sienta este amor por él, tengo la sensación de que él no me corresponde... y además, no puedo dejar a Sei-kun...

-¿qué queréis decir? ¿Acaso vais renunciar a esa persona que por años habéis tratado de recordar?

-bien sabes que cada vez que tengo un recuerdo suyo, no puedo evitar desmayarme... ya cuando sueño con él, sufro al despertar y no saber quién es... lo mismo ocurre en las noches de luna en cuarto menguante...

-

-ella lo ha decidido... y está segura... –dijo Inuyasha dándose la vuelta.

CONTINUARÁ...

-------------------------------------------------

Notas de la autora:

No tengo palabras para disculparme por mi tardanza. Trabajo, asuntos que atender, dolor de espalda y gripe fueron los que hicieron que me olvidara de este fic.

Pero bueno, aquí está la continuación. Quizás no tenga el mismo sabor que antes, pero que se le va a hacer. Yo le he puesto todo mi corazón.

Sesshomaru ahora ya sabe donde está, Inuyasha y sus amigos la han localizado pero han decidido dejarla y Rin ha tomado la decisión de atormentarse. Tranquilos que no lo pienso dejar así.

Muchas gracias a todas por vuestros reviews.

Por cierto, si os interesa, el 06/06/07 publicaré un fic crossover con sesshrin como una de las tres parejas protagonistas. Más información en mi profile.

PREVIEW DEL PROX CAP:

-esperaré a que nos casemos, a partir de ahí vete acostumbrando a que te bese, ¿entendido inocentona? –dándole un ligero golpe en la frente.

-

-yo se la cantaba a él, cuando se iba y me preguntaba dónde podía estar.

-y siempre venía a buscarte.

-

-no puedo volver.

-¡maldita sea! Estoy dejando a un lado mi orgullo y te estoy pidiendo que regreses conmigo incluso como pareja.

-

-¿qué hace con un youkai?

'Atori'