30 Vicios
x| Tabla de Vicios - Draco Malfoy
x| Harry/Draco - Todas las referencias a amor, lujuria, sentimientos, relaciones, lo-que-sea, son Drarryescas.
29. Infierno
Draco quiere ir a Azkaban. Sí, cuando todo acabe, se entregará a los Aurors.
No. En realidad, no. Pero no porque no quiera, sino porque no tiene las agallas para hacerlo. Y realmente desearía tenerlas…
Cuando todo acabe, será un asesino y pensará en ello durante lo que resta de su vida. Jamás podrá huir de la cara de agonía de Katie Bell ni del rayo de luz verde con el que pronto asesinará a Albus Dumbledore.
¿Y cuántos inocentes morirán cuando él deje entrar a los Mortífagos al Castillo?
¿Sufrirá Potter, cuando el Señor Oscuro lo elimine?
Dumbledore y Potter… Draco jamás creyó que podrían llegar a importarle y en toda honestidad, no le importan ellos en sí, sino lo que les va a ocurrir, porque él será el responsable.
Muchas veces pensó en la muerte de Potter. Era su pasatiempo preferido. Potter aplastado por un piano, Potter devorado por una quimera, Potter muriendo en exilio tras quitarse los ojos, Potter convertido en alimento para dragones… Potter muerto, una y otra vez.
Pero ahora sucederá de verdad: Potter morirá y nada lo traerá de regreso. A Dumbledore y a las víctimas de la llegada de los Mortífagos, tampoco.
No creyó que este asunto llegaría a afectarlo tanto, y ni siquiera quiere imaginar cómo se sentirá cuando las muertes sean un hecho, uno irreversible.
Lo que le pasa no tiene nada que ver con bondad ni con amor por el prójimo. No. Draco sufre por motivos completamente egoístas. No le preocupa lo que pasará con las almas de los muertos, sino lo que pasará con la suya, la culpable de las muertes.
¿Lo atormentará esa preocupación hasta su último suspiro? ¿Podrá su mente alguna vez pensar en paz, sin que su alma le recuerde que es un asesino e irá al Infierno?
Draco teme que nunca pueda deshacerse de la culpa, que su alma nunca encuentre redención.
¿Para que tener un alma si ésta se encuentra manchada de sangre?
Puede que sea mejor no tenerla en absoluto…
Cierra los ojos y se imagina en una habitación llena de Dementores.
Tiene miedo, muchísimo miedo. La sala está en penumbras y se siente temblar. Una lágrima se desliza por su agotado rostro y pide perdón.
Oye voces a la distancia y se pone aún más nervioso, mas intenta tranquilizarse. Se concentra en el Rondo Capriccioso, que siempre hace que se sienta mejor.
Su cuerpo continúa abatido por el temor, pero su mente está sumida en el sosiego de la preciosa melodía.
—Procedan.
Al oír esa fría palabra, las notas se deshacen en su mente... Lo abandonan y así vuelve a sentir la oscuridad asfixiándolo sin clemencia.
"No, por favor" quiere decir y no puede, pues tiene un nudo en la garganta.
Se acerca uno de los Dementores y Draco piensa que está observando el vacío, la inexistencia en sí. Ese putrefacto rostro se acerca al suyo y… Nada.
Ya no hay nada en el mundo. Cadáveres, Potter, Marca Tenebrosa… Nada. Ya no existen. El mundo ya no existe. Él ya no existe.
Y por lo tanto, ya no sufre, porque ya no hay nada por lo que sufrir. No hay conciencia ni remordimientos. Se fueron junto a su dolor.
Puede que su alma esté sufriendo una eternidad en el Infierno, pero su mente no lo sabe, porque no sabe nada.
Ha vuelto a nacer. Es un bebé sin pasado ni futuro, uno que no se siente culpable porque no comprende lo que es la culpa.
Los Dementores abandonan la sala y él se queda allí, flotando en esa oscuridad a la cual ya no le teme.
No necesita la música de violín, dado a que no hay preocupaciones.
Sólo quedan él y la nada. Quizás él es la nada.
Abre los ojos y lo primero que ve es el gabinete. Tiene tan solo unas pocas horas para arreglarlo. Y lo hará: lo arreglará, festejará, salvará a sus padres… Y luego, se irá, porque no quiere ser consciente mientras se sumerge en una vida de tormento.
Cuando todo acabe, le dirá adiós a su alma… Prefiere soportar un solo Infierno, uno que no logra comprender porque nadie ha muerto y vuelto a contar cómo es. Pero sí entiende lo que es el Infierno en vida y eso no puede tolerarlo. Si está destinado a sufrir y a pagar por sus culpas, lo hará una sola vez y después de muerto. En vida, vivirá sin preocupaciones, sin dolor y sin culpa… No vivirá, pero tampoco sufrirá.
Y ese es el mayor consuelo que puede hallar ahora.
