SONATA EN LAS PENUMBRAS
POR. CASANDRA
CAP. II
TERRY POV
¿Cuanto tiempo había pasado desde que la misma escena se repetía cada noche?...parecía que todo se repitiera cada día, yo llegaba junto al piano, antes de sentarme volteaba y no la veía, me sentaba y abría la tapa del piano, cuando volvía a levantar la mirada, ella ya estaba en la misma mesa de siempre, mirándome con sus hermosos ojos verdes, entonces comenzaba a tocar lo de siempre, cerraba los ojos para concentrarme, daba mi número mientras volteaba a verla de vez en cuando, percatándome de que toda su atención era completamente mía, en cuanto terminaba mi número, escuchaba uno que otro aplauso, y entonces venia la mejor parte de la noche cuando ella me sonreía, nunca me había atrevido a responderle a ese gesto, tenia miedo de que se sintiera ofendida, después de eso siempre desaparecía y no me daba tiempo ni siquiera de ver a donde ni a que hora se iba. Hasta que decidí que era hora de saber más de ella.
Había realizado un plan en mi mente, que desde un principio pensaba que era una locura, pero tenia esperanza de que funcionara, le había pedido de favor a Rox una de las meseras que me ayudara, primero para desechar la idea de que aun después de tanto tiempo ella no era una alucinación, le pregunte si la había visto, después de describírsela Rox supo de quien hablaba, fue un alivio para mi darme cuenta que no había perdido la razón. Sabiendo que siempre que terminaba mi actuación ella se marchaba, le pedí a Rox primero que días antes se fijara hacia donde caminaba cuando salía del lugar, solo para saber en que dirección podría seguirla.
Cuando la noche para llevar a cabo mi plan llego, le pedí a Rox que en cuanto terminara mi actuación, la detuviera unos instantes antes de que se marchara para darme tiempo de poder seguirla, y así lo hizo, después de que termine mi actuación, le vi sonreírme, por primera vez me atreví a devolverle la sonrisa, algo que a ella la hizo cambiar la expresión por una que no comprendí, no sabia si era sorpresa o molestia, después de romper el contacto visual conmigo tomo su abrigo y se dirigió hacia la salida, yo me levante rápido del piano y me dirigí por mis cosas y salí por la puerta de atrás que daba a la calle donde Rox me dijo que ella caminaba después de salir del bar, antes de irme vi como la mesera cumplía con su parte, no se que le habrá inventado para detenerla unos segundos, pero lo hizo, yo me apresure a salir.
En la calle el frió estaba fuerte, pareciera que fuera a nevar, pero no había rastro de esa nieve aun, camine rápidamente por la calle para llegar al punto donde sabría ella aparecería, a pesar de saber que ella tendría que aparecer por ahí, mi poca fe me decía que tal vez hoy se habría ido por otro camino, que era una estupidez estar esperando que apareciera y más aun una tontería pensar que ella podría tener algún interés en mi como para si quiera cruzar una palabra conmigo. Estaba a punto de darme vuelta e irme cuando escuche unos pasos, voltee lentamente y me di cuenta que ahí estaba ella, con un abrigo rojo que le hacia lucir su piel aun más blanca, sus labios estaban mas rojos que de costumbre y su mirada, fue extraño desde la distancia en la que estábamos pude distinguir que en cuanto me vio su mirada parecía oscura, sus ojos se veían negros, más negros que un carbón, pero en cuanto le hable su mirada volvió a ser verde, aun después de todo parecía que si estaba desvariando mentalmente.
Terry: Buenas noches –salude con cortesía –
Candy: Buenas noches –aun perpleja –
Terry: Disculpe mi atrevimiento señorita...pero...bueno –nervioso –...solo quería agradecerle
Candy: ¿Agradecerme ?... –extrañada – ¿Por qué?
Terry: Por estar cada noche el bar escuchando mi humilde música...tal vez su objetivo al ir ahí no sea escucharme...pero quiero que sepa que aunque esa no sea su intención para mi es un placer y un verdadero regalo verla como me sonríe cada vez que termino de tocar –apenado –...su sonrisa es muy hermosa al igual que usted
Se hizo un breve silencio, yo estaba apenado y confuso, no sabia porque había dicho todo eso, no me di cuenta como fue que lo dije, pero ya estaba hecho, estaba a punto de irme por la pena que tenia, cuando sentí una mano fría, más fría que el hielo tomar la mía para detenerme, la hermosa joven me miro con ternura y me volvió a sonreír.
Candy: Siento contradecirlo señor, pero el regalo no es para usted...es para mi, es una verdadera delicia escucharlo tocar
Terry: Me... –abriendo más lo ojos – siento muy halagado por sus palabras señorita –haciendo una pequeña reverencia –
Candy: Candy...me llamo Candy
Terry: Es un placer señorita Candy...yo me llamo Terry –tomando su mano y besando el dorso de esta –
Candy parecía no estar preparada para mi saludo, pues al sentir el contacto de mis labios en su helada y grácil piel, quito su mano de inmediato, volví a darme cuenta que sus ojos se oscurecieron, y la vi mirarme con una expresión que jamás había visto de ella ni de ningún otra persona, vi que me veía como si tuviera hambre, hambre de mi.
Terry: Discúlpeme...no pensé que le molestara
Candy: No...No –cambiando el semblante –...discúlpeme usted...es solo que...perdón –volteando la cara –
Terry: No se disculpe –buscando su mirada –...la verdad no quisiera quitarle más su tiempo...ha sido un placer Candy...espero vuelva al bar a verme tocar –sonriendo –
Candy: Claro que si...Terry...hasta luego –pasa a un lado y se aleja –
Mire como se alejaba del lugar donde yo me quede de pie por minutos, su caminar era perfecto parecía una hermosa bailarina que tenia suavidad y clase en cada paso que daban, parecía que flotaba, y su cabello volaba gracias al viento que soplaba, parecía una verdadera diosa, o más bien un demonio, un hermoso demonio que se había venido a adueñar de mis pensamientos.
CANDY POV
Llegue a casa aun perpleja por lo que acababa de suceder, jamás me lo hubiera esperado. Lo primero fue al ver como me sonrió cuando yo lo hice, me quede sorprendida, su sonrisa era hermosa, más que miles de estrellas juntas en la más oscura de las noches, no supe como reaccionar, de nuevo tuve ganas de tomarlo en aquel instante, mi instinto estuvo a punto de hacerse presente, pero era tan bello que no fui capaz de terminar con aquello, salí de ahí esperando llegar a casa pronto y olvidarme de mi sed. Cuando iba a llegar a la puerta una mesera se cruzo conmigo, me pidió que le diera la hora, yo lo hice, y cuando me pensaba ir ella me volvió a interceptar preguntándome si me gustaba el lugar, y la música, yo sin comprender le dije que si a ambas, entonces me dejo continuar.
Salí y sentí la fría brisa del exterior pegarme en el rostro, me sentía libre de mi sed hacia ese hombre cuando los olores de la naturaleza ahora impregnaban mi mente, camine en la misma dirección de siempre para dirigirme a casa, entonces al dar vuelta me quede estática, y no por lo que vi, sino por lo que mi nariz percibió, volvió a localizar ese exquisito olor que provenía de la sangre del hombre que me acababa de aturdir con una sola sonrisa, en cuanto me miro supe que me estaba esperando a mi. Se me acerco y me saludo con cortesía, yo le devolví el saludo aun sorprendida, pero aun más maravillada por lo que escuchaba, oír su voz tan aterciopelada, suave y varonil era mejor que escucharlo tocar, sentía que no había mejor música para mis oídos que el tono de su voz, ella fue la que calmo mi interior y mis ganas de terminar con su vida en ese instante.
No terminaba de sorprenderme, ahora me agradecía por escucharlo tocar y sonreírle cada noche, aunque aun había pena y vergüenza en sus palabras, pude sentir que lo decía sinceramente, pero en aquel instante mis oídos quedaron mas maravillados por otra cosa, cuando me dijo que le gustaba mi sonrisa, vi que agacho su cabeza a causa de la pena, y al mismo tiempo mi sentido del oído tan desarrollado pudo escuchar claramente como su corazón se aceleraba, escuche sus latidos cambiar de ritmo, fue algo fascinante, extrañe esa sensación, extrañe como se sentía cuando se te aceleraba el corazón por estar con alguien, sentí envidia por él , por su humanidad, pero ese chico más que envidia me despertaba total y completa fascinación, fue entonces que le contradije y le hice saber que la afortunada era yo, por escucharlo cada noche, él me lo agradeció, y no pude esperar más a saber el nombre de aquel hombre que me estaba enloqueciendo completamente, sabia que si le decía mi nombre, el diría el suyo, así que después de hacerlo, escuche de sus bellos labios salir el nombre más bello y exquisito para una persona...me llamo Terry me dijo.
Pensaba que después de haberme controlado ya no volvería a perderme por lo que pasara, pero sin prevenirlo, me hizo volver a perderme en mi propio instinto, me beso el dorso de la mano, cuando mi mano fría como el mármol sintió el roce de sus labios totalmente tibios, además de sentir un cambio en la temperatura de mi cuerpo, pude sentir como su sangre me llamaba, nunca antes había sentido tanto deseo y hambre por un humano, parecía que su sangre clamaba por mi boca, me estaba cantando, quería que yo bebiera de ella, de nuevo me sentí perderme, así que antes de que otra cosa sucediera quite mi mano fuerte y rápidamente de sus labios. Él se disculpo al mismo tiempo que yo intentaba controlarme, pero aun no podía vi a mi alrededor rápidamente y me di cuenta que la calle estaba desierta, y pensé que fácilmente podría hacer lo que tanto deseaba sin ser descubierta, podría morderlo ahí mismo y terminar con su vida y con mi intensa agonía de tenerlo, de poseerlo, de beber su sangre, pero antes de decidirme el volvió a hablar con su hermosa voz, eso sin querer me tranquilizo, se despidió de mi al mismo tiempo que me pedía que volviera a verlo tocar, yo se lo aseguré, sabiendo que no podía reprimir mi deseo de volver a verlo, y con todas las fuerzas que me quedaban pase a un lado de él y seguí mi camino, fue casi imposible quitarme su olor de la mente, parecía que no me abandonaría nunca.
Llegue a casa, y como cada noche, me sentaba en el balcón durante unas horas a mirar las estrellas, buscando como cada noche una respuesta a mi dilema, cuando al fin encontraba mi respuesta del día, fuera si convertirlo o no hacerlo, salía de mi casa, pero no por la puerta si no por la ventana y volaba hacia su casa, que había sido mi lugar de visitas desde que lo conocí, cada noche lo miraba llegar, sentarse en su sofá por horas, yo desde la penumbra lo miraba embelezada luchando contra la decisión de hacerlo mi compañero o no, era difícil para mi poder controlarme teniéndolo tan cerca y no hacerlo, en muy pocas ocasiones lo miraba dormir, parecía que algo lo tenia tan preocupado y ocupando sus pensamientos que simplemente el sueño no lo vencía, y como cada mañana antes de irme lo observaba como miraba que comenzaba a amanecer, era cuando lo miraba más triste, parecía que el ver que un nuevo día empezaba lo hacia sentirse aun más deprimido que de costumbre, por eso cada que abandona su casa y llegaba a la mía, antes de dormir me quedaba pensando en él, en que si estaba solo y ese era uno de los motivos de su tristeza, yo debería hacer algo, y pensaba que yo podría ser quien cambiara su tristeza, tal vez me odiaría por quitarle su vida de humano, pero así como yo, me podría agradecer el hecho de que le mostrara otro mundo, que lejos de ser perfecto, era interesante y bello desde ciertos puntos de vista.
Esa misma noche tarde demasiado en captar todo lo que había pasado, ya casi amanecía y no había podido salir de casa, tenia un miedo enorme, sabia que si iba a su casa como cada noche no podría contenerme y lo convertiría, pero ya no podía soportarlo más, tenia que hacerlo era demasiada mi desesperación y mi ansiedad, así que cuando al fin iba a salir de casa e irle a buscar, me di cuenta que el crepúsculo ya estaba ahí, ya no habría tiempo, tendría que esperar un largo día más, y ser paciente a que la hermosura de la penumbra volviera a caer sobre aquella ciudad para que yo pudiera ir a cumplir mi deseo.
En cuanto supe que se metió el sol, salí de casa rápidamente tenia que pensar bien lo que haría, aunque prácticamente estaba segura de lo que haría, llegue antes de la hora que él empezaba su número, me senté en la misma mesa, como siempre pedía una copa de Wisky para no levantar sospechas, pero de la cual no bebía ni un sorbo, en eso antes de que volteara pude percibir su olor, supe que estaba cerca, lo escuche hablarme a mis espaldas, entonces de nuevo me perdí en sus ojos, en su voz y en el sonido del latido de su corazón.
Terry: Buenas noches Candy...que gusto verla –sonriendo –
Candy: Buenas noches Terry...encantada de volver a verle –sonriendo –... ¿gusta sentarse?
Terry: Me halaga pero no quisiera incomodarla
Candy: Claro que no...Hágame compañía...y sirve que yo se la hago a usted en lo que empieza su número –sonriendo –
Terry: -se sienta –...Veo que llego más temprano que de costumbre
Candy: Si...no tenia que hacer en casa... –juntando sus manos que estaban recargadas en la mesa –
Terry: Vaya...me alegro... ya que por esa razón ahora estoy acompañado de tan linda dama –sonriendo y viendo su copa de vino – ¿Le gusta el wisky?
Candy: En realidad no bebo, solo que para poder estar en un lugar así...tengo que pedir algo... ¿a usted le agrada el wisky?
Terry: Si...bueno no bebo mucho...pero el wisky es de lo poco que llego a beber, me gusta su sabor es concentrado y huele exquisito
Candy: Entonces –le acerca la copa –
Terry: No...Como cree no puedo aceptarla –rechazando con la mano –
Candy: Vamos...tómela no quiero volver a desperdiciarla
Terry: Pero...
Candy: Complázcame...por favor –con mirada fija –
Vi como Terry tomaba la copa temeroso al mismo tiempo que me miraba buscando alguna seña de desaprobación de mi parte, me encantaba mirarlo así con la mirada llena de sorpresa y duda, era hermoso, para animarlo le sonreí, él se acerco la copa y antes de beberla vi como aspiraba su aroma, así como yo lo hacia cuando estaba cerca de él, lo mire embelezada, sabia que si seguíamos así me olvidaría de todo y de una vez por todas terminaría con lo que había venido a hacer. Después el bebió un sorbo de la copa.
Terry: Gracias
Candy: ¿Ahora por qué? –con extrañeza –
Terry: Por dejarme verla sonreír de nuevo
Candy: ¿Me vas a agradecer cada que te sonría?
Terry: Es lo más seguro... –la mira con ternura mientras pone su mano sobre las de ella – verte sonreír es lo más hermoso que me pasa durante el día...y tenerte a mi lado así como ahora no tiene precio, me provocas mucha paz, podría pasar la eternidad contigo si eso fuera posible.
Me quede perpleja por lo que me acababa de decir, si escuchara el trasfondo de sus palabras entendí que me estaba pidiendo que lo transformara, me estaba pidiendo que lo volviera mi compañero por toda la eternidad, esa era su petición y mi deseo, lo mire fijamente por unos momentos, lo iba a sacar de ese lugar en ese instante y me lo llevaría para cumplir lo que ambos anhelábamos, pero antes de que pudiera reaccionar una mesera le vino a recordar que era hora de su numero, me miro fijamente, me sonrió, beso mi mano y me prometió volver. Ahora mi mano ardía, después de sentir de nuevo sus tibios labios sobre mi fría piel, sentía que mi mano se consumía por aquel contacto, mire cada paso y movimiento que dio después de que me dejo, paso a la barra, y de ahí al piano, se sentó y como cada noche, volteo me miro y me sonrió, yo hice lo mismo, y sin dejar de mirarme comenzó de nuevo con la misma tonada de cada noche, esa sonata era mejor ejecutada cada vez por tan hermosas manos, me hacia volar, sentirme perdida entre el ser de aquel hombre, que me tenia hechizada.
A diferencia de los demás días, esta vez no salí corriendo del lugar como siempre, me quede ahí sentada mirándolo, sonriendo y aplaudiendo cuando termino de tocar, él se dio cuenta de esto de inmediato, sabía que mi decisión estaba tomada, lo haría esa misma noche. Parecía que el había entendido que yo tenia un plan, me miro desde donde estaba con mirada profunda como intentando descifrar que tenia en la mente, parece que su curiosidad fue mucha, pues en cuanto se levanto de aquel lugar no tardo ni dos minutos y ya estaba sentado de nuevo conmigo, no se porque en esos momentos sentí su aroma más fuerte penetrar en mis sentidos, supe que mis ojos se oscurecieron así que los cerré , y lo escuche hablarme, eso me tranquilizo, me quito un poco el hambre, pero solo un poco.
Terry: Me sorprende que no se haya ido... ¿Le gusto el numero de hoy?
Candy: Si –con ojos cerrados –...como siempre estuvo magnifico...
Terry: Gracias...madame –mirándola –... ¿se encuentra bien?
Candy: Si –abriendo los ojos –...creí que ya habíamos pasado por las formalidades...Terry –sonriendo –
Terry: Lo siento...Candy...no me acostumbro a hablarle de tu...es algo tan...extraño y placentero... –apenado –
Candy: Es tan hermoso ver como te sonrojas...a pesar de la poca luz del lugar puedo distinguir el tono de tus mejillas –acariciando su mejilla con la mano –
Vi como quedaba sorprendido por mi acción, yo también estaba sorprendida por mi proceder, no se ni como ni por que lo estaba haciendo, pero me gustaba, no podía negar que ese humano me había cautivado, me sacaba de toda cordura, y lo quería, lo quería para mi por toda la eternidad. Sabía que si en ese instante le pidiera su alma me la daría, me seguiría a donde yo lo llevara, y así lo haría, me lo llevaría conmigo para siempre.
Candy: Terry –quitando su mano –...tengo que irme... ¿le gustaría acompañarme?
Terry: Cla...claro Candy –levantándose –...iré por mi abrigo de acuerdo...no tardo –se va casi corriendo –
Candy: Aquí te espero –sonriendo –
Parecía que ni siquiera se había ido, cuando me di cuenta ya estaba en la puerta conmigo, salimos del lugar, había comenzado a nevar, así que nos abrigamos y empezamos a caminar por la acera, entonces sentí curiosidad por mi presa, quería saber quien era, saber que tanto de vida le estaba quitando, aun estaba a tiempo de recapacitar, si tenia algo por que vivir no le haría nada, pero si nada ni nadie lo esperaba como yo suponía no dudaría en hacer lo que me había prometido.
Candy: Y cuéntame de tu vida Terry... ¿a parte de trabajar como pianista que mas haces?
Terry: Bueno en si nada más –con sonrisa triste –...antes de entrar a trabajar en el bar estudiaba música, pero por cuestiones económicas ya no pude seguir
Candy: Que lastima...tienes talento
Terry: Pues eso creía yo...pero no vale la pena cultivar algo que no llegara a florecer...para hacer música tienes que tener amor por algo...y eso es algo que ya no poseo –con mirada triste –
Candy: Oh lo lamento...parece que eso te causa tristeza... ¿y tu familia?
Terry: No tengo –más triste –...mi padre me abandono cuando era un niño...y mi madre murió hace unos meses...así que estoy solo...completamente solo
Pude observar todo el sufrimiento de él con una sola expresión, me sentí muy mal por eso, no me gustaba verlo así, y me sentía peor porque a la vez agradecía lo que le pasaba, pues si estaba solo y triste era mucho más fácil no sentirme mal por arrancarle la vida, no me atreví a decir nada más, y no hubo necesidad puesto que en ese instante llegamos al edificio donde se encontraba mi hogar.
Candy: Hemos llegado –parándose –
Terry: Lamento haberla incomodado por lo que conté –apenado –
Candy: Oh no Terry...te agradezco que me tengas la confianza de contarme de tu vida...se que no es fácil –buscando su mirada –...y la verdad me gustaría saber más de ti –sonriendo –... ¿te gustaría pasar?...esta haciendo frió y no quisiera que te fueras a enfermar...ya no te podría ver tocar en el bar
Terry: ¿Me invitas a pasar?
Candy: Se que no es muy propio de una señorita...pero la verdad no me importa...ven vamos –jalándolo hacia adentro –
No pude evitar conmoverme por su expresión cuando lo dirigía hacia adentro del edificio, su cara de sorpresa y gusto eran preciosas, la verdad ni yo misma sabia como me habían salido esas palabras para convencerlo de entrar, cuando hable me recordé a mi misma cuando era humana, recordé como la sociedad me recriminaba el que mi espíritu y mi forma de ser fueran tan libres, pues una señorita no debería de comportarse como yo lo hacia, y eso nunca me importo, hasta ahora, a pesar de haber cambiado y que ahora fuera un monstruo, mi esencia de sentirme libre jamás me abandonaría. Entramos a mi departamento que como siempre estaba a oscuras, prendí unas cuantas lámparas y velas, Terry parecía sorprendido por como era mi hogar, mire como observaba cada detalle, me quite mi abrigo y le pedí el suyo a él, en cuanto lo tuve en mis brazos aspire su aroma, y de nuevo tuve hambre, no quería esperar, así que en cuanto regrese lo mire de nuevo con ansiedad, él se percato pero no parecía asustado eso me puso más nerviosa y hambrienta, pero como siempre el sabia calmar todo en mi, me quede estática mirándolo desde un lugar aun más oscuro, mientras observaba como él se dirigía hacia mi, mire sus ojos, tenían ahora un tono más oscuro, entonces supe que era hora.
NOTAS DE MÍ.
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