SONATA EN LAS PENUMBRAS
POR. CASANDRA
CAP. IV
TERRY POV
Salí de ese lugar, no pude mirar atrás, simplemente mi vista no coordinaba con mis sentidos, de nuevo estaba reviviendo ese vacío que sentía en mi como aquel día que venia de regreso a casa después del entierro de mi madre, sentía como si estuviera viviendo un dejavu, la misma escena, sólo que en aquella vez no tenía nada en que pensar mi mente estaba en blanco, y ahora sólo pensaba en como desaparecer de la faz de la tierra.
Llegue a casa poco antes del amanecer, sabía de antemano que no vendría a buscarme, así que tenía tiempo de sobra para quitarme la vida sin que ella me lo impidiera. Arrastrando los pies, llegue a mi departamento, todo era tan extraño para mi, sentía que todo daba vueltas, me sentía ajeno a todo, a ese lugar, a la vida, a mi mismo, camine hasta llegar al sofá donde me senté, y mire por la ventana como salía el sol, lo mire con repugnancia, lo odiaría las horas que me restaban de vida.
Me levante y fui en busca de una copa de wisky, sería en su honor, brindaría por haber encontrado al amor de mi existencia, y porque fuera feliz el resto de su eternidad, brinde a salud de ella y de mi desgracia, sabía que con tanta tristeza y vació dentro de mi no me conformaría con una copa, así que bebí hasta que me harte. Ahora recostado sobre el sofá con las lágrimas derramadas sobre mi rostro, no encontraba la manera de decirle a mi cuerpo que se levantara a hacer lo que sé que tenía que hacer, no era muy difícil teniendo en cuenta que hay varias maneras de suicidarte.
En ese momento sentí una tibia piel rozando mi mejilla, yo aún con los ojos cerrados, sabía que no era ella, la tibieza que acariciaba mi rostro no era nada parecido a la helada sensación que ella había dejado siempre en mi piel, entonces pude olfatear su aroma y descubrí de quien se trataba, era mi madre.
En cuanto abrí los ojos pude ver de nuevo su tierna y hermosa mirada, parecía triste, sus ojos hubieran desbordado lágrimas si hubieran podido, pero no, su espíritu no podía llorar. Me incorpore y ella lo hizo al mismo tiempo que yo, me sonrió con un enorme pesar, y entonces sin dudarlo me abrace a ella como cuando era un niño, su hermoso vestido blanco me hizo recordar tantas cosas, era mi madre, pero ahora era un ángel, comencé a llorar como nunca antes, ella acariciaba mis cabellos, sus manos seguían siendo igual de suaves, como siempre las recordaba.
Terry: ¿Por qué madre?...porque la vida me condena…que hice en mi otra vida…para merecer tanto dolor
Eleonor: No juzgues a la vida…hijo…-acariciando la cabeza de él –
Terry: Y como no hacerlo si ella me ha juzgado y condenado injustamente
Eleonor: Terry –mirándolo a los ojos –…hijo la vida es lo más maravilloso que te pueda ocurrir…sólo que el camino de cada una es diferente…comprendes realmente todo cuando lo vez desde el exterior como yo
Terry: Entonces necesito morir para comprenderlo…
Eleonor: No hijo, no tiene porque ser así…lo que necesitas es aceptar lo que te toco vivir…y ser feliz con eso…mi amor…yo fui feliz…toda mi vida, a pesar de lo bueno y lo malo…fui inmensamente feliz…pero mi tiempo termino...en este mundo…pero continua eternamente en otro sitio…los espíritus jamás dejamos de existir, vivimos por siempre…en diferentes formas…pero siempre estamos presentes
Terry: Te extraño mamá –abrazándola de nuevo –
Eleonor: Yo también mi amor…-acariciando su mejilla –…pero tu camino esta en otro lado…donde yo siempre te cuidare pero no lo recorreré contigo…Terry –haciendo que lo mire –encuentra ese camino…el que te haga feliz…y recórrelo hijo no importa donde este ni como sea…pero hazlo…Recuerda mi amor…La felicidad es un trayecto no un destino –le sonríe –
Terry: Te quiero mamá
Eleonor: Y yo a ti mi amor –le besa la frente –…recuerda que siempre estaré contigo…estés donde estés…
Mi madre se soltó de mis brazos, y antes de que pudiera decir algo su cuerpo se fue desvaneciendo como el sol en el cielo, me sonrió de nuevo y desapareció, afuera el panorama era de un color naranja, había perdido todo el día, y pronto oscurecería. Mi madre me había dado un mensaje, me dijo que encontrara mi camino, no importa cual fuera para que pudiera ser feliz, y ese camino era a lado de ella, pero si era imposible recorrerlo, solo me quedaba otro y ese era morir, no era el que deseara pero me reconfortaría mas que el seguir viviendo, y se que mi madre lo entendería.
Volviendo a arrastrarme, llegue hasta la habitación de mi madre, que en algún punto lejano también fue de mi padre, de su armario saque la herramienta que me ayudaría a cumplir lo que deseaba, algo tan pequeño pero tan poderoso, esa arma me llevaría al infierno. Camine con ella en la mano hasta la sala y de nuevo me senté sobre el sofá, jugaba con ella, pensando cual sería la mejor manera, si en la boca, en la sien, o en el corazón, daba igual. Había perdido la noción del tiempo, el sol ya no me miraba a la cara, seguramente se avergonzaba de lo que haría, y me gustaba que no estuviera presente, como dije me repugnaba ver su luz.
Por un momento sentí ansiedad por terminar todo, pero de repente mi mirada se clavo en el piano, creo que aunque sonara loco, aunque a estas alturas ya nada podría ser más extraño para mi estaba enamorado de una vampira y el fantasma de mi madre me hablaba, no ya no me podía sorprender de nada, el piano me hablaba y me pedía que lo tocara por última vez, la verdad no me podía negar a hacerlo, él había sido mi compañero en todo momento, en tiempos felices, en tiempos tristes, en la soledad, él siempre era el que me animaba a continuar, y seria el que me animara a terminar.
Me senté frente a el, dejando el arma a un lado, lo mire con nostalgia creo que seria lo único que extrañaría de mi miserable vida, agite los dedos, y sin poder evitarlo comencé a tocar, realmente no tenia intención de tocar algo en especial, pero parece que mis dedos y mi subconsciente gritaban por oír la melodía favorita de los dos seres que ame, esa sonata seria como mi marcha fúnebre, la toque con maestría, al momento que lo hacia me transporte a dos lugares, el primero era esta misma sala, pero hace algunos años, tocaba mientras mi madre desde el sofá me sonreía complacida al verme tocar, la mire como si realmente fuera ese instante, me sonrió aun más mientras veía el resplandor de sus ojos y su cabello a través de la luz de la mañana, fue un gesto de despedida.
Después la habitación volvió a girar sin que dejara de tocar ahora me encontraba en aquel bar, la gente caminaba a mi alrededor, el bullicio era grande, así que mi música se perdía con la mezcla de sonidos, pero yo no dejaba de tocar, y de nuevo como si fuera real, la mire al fondo del lugar, estaba sentada y endemoniadamente bella como siempre, me miraba con fuego y deseo en la mirada, me encantaba ver el hambre en sus ojos, de cierta manera era lo mejor que me podía pasar antes de morir, ver su rostro tan real que me sonreía.
Pensaba que aquella ilusión desaparecería en cuanto terminara de tocar la pieza, pero ella no desapareció, y ya no era la Candy de mi ilusión, ahora su expresión era otra, tenia la mirada triste, llena de dolor, algo que me hizo estremecer, aunque yo muriera mi alma no podría descansar sabiéndola triste por toda la eternidad, mire en la dirección en donde ella estaba, la sala ya no daba vueltas, era real, no estaba soñando, y ella tampoco era una ilusión ni un fantasma, estaba en mi casa, mirándome desde la oscuridad de un rincón, mi corazón volvió a latir con tan solo mirarla tan cerca de mi otra vez.
CANDY POV
Cuando escuche la puerta cerrarse, sentí un dolor inmenso, como aquel que tuve cuando me transformaron, y no era por sentir como me quemaba por dentro, un ardor espantoso, y sentir como tu corazón comienza a disminuir su ritmo, no, era el dolor de sentir que te arrancan lo más preciado que tienes, en aquel momento fue la vida, y ahora era él, se había ido para buscar su muerte, ya que yo le había negado la eternidad a mi lado. Cuando reaccione y decidí ir en su búsqueda para impedir que cometiera una locura, me di cuenta que el amanecer ya estaba ahí, no podría hacer nada, solo buscaría mi muerte. A estas alturas si él estaba muerto, yo ya no tenia nada que hacer en el mundo, ahora comprendía que él era lo que yo siempre había esperado, mi compañero para la eternidad, y yo lo había dejado morir, seguramente ahora su cuerpo inerte yacería no lejos de aquí, y su alma estaría encaminándose a algún lugar donde descansar, y yo seguiría condenada a vivir eternamente, sufriendo y maldiciéndome, ardiendo en vida, porque no fui capaz de evitar que el ser que ame desistiera de quitarse la vida.
Ahora ya nada importaba, creo que me comencé a sentir como se sintió mi creador al momento de ir a buscar su muerte, ya había vivido lo suficiente para seguir ahora que me daba cuenta que lo único que seria motivo para seguir viviendo ya no estaba, él lo entendió cuando se dio cuenta de que yo jamás lo amaría, y yo lo entiendo ahora que se que él estará muerto, ya no hay nada más que tenga motivo para que siga aquí, esperare a que el sol salga, y lo mirare a la cara después de tantos siglos, para dar por terminado mi inmunda existencia.
Me acomode en el sillón, abrace mis rodillas con mis brazos como si tuviera frió, pero ya no sentía nada, ni mi propio cuerpo, ahora si, sin dudarlo estaba vacía. Mirando hacia la nada no sentí cuando el tiempo paso, las ventanas y cortinas estaban cerradas para impedir el paso de la luz, solo era cuestión de abrirlas para terminar conmigo, y así lo haría. En cuanto divise una tenue luz deslizarse por lo bajo de la ventana supe que era hora. Con mi rostro lleno de sangre a causa de las lagrimas camine hacia el ventanal más grande que había, lentamente y sin miedo llegue hasta el, ya no tenia miedo de nada, ya no sentía nada, puse mi mano en la manija para abrirla de una vez, y entonces sentí una tibia mano sobre mi fría piel, en un momento pensé que seria él, mis ojos desorbitados querían mirar, pero no se atrevían, así que con mi simple olfato descubrí que no era él, no era su aroma, esta era dulce, pacifica, olía a flores, era una aroma especial, hacia mucho que no percibía aroma tan exquisito, la ultima vez que lo hice, fue la ultima vez que vi a mi madre.
Eleonor: No...El tiempo no es importante...solo la vida es importante...y tu vida no debe concluir.
Di vuelta y vi a una mujer hermosa, tenia el cabello castaño, la piel blanca y tersa, labios hermosos, y su mirada, su mirada era algo bellísimo, su mirada cargada de ternura, de amor y de compasión, que seguramente yo le inspiraba, me di cuenta que yo conocía esa mirada, era la mirada de él, de Terry, me pregunte por un momento si ese ángel que estaba frente a mi seria en lo que se convirtió mi amado ahora que estaba muerto, tal vez así era, antes de que pudiera decir algo, ella acaricio mi mejilla y con la otra mano quito la mía de la manija, me atrajo al sofá, nos sentamos y me abrazo haciendo que mi cabeza quedara acomodada en su regazo, me acaricio el cabello y el rostro por horas, no supe cuanto tiempo estuvimos así, pero la paz que me llenaba estando en su regazo era totalmente avayasadora, no me sentía capaz de levantarme, y mucho menos de quitarme la vida.
Candy: ¿Por qué mi tiempo no ha concluido?
Eleonor: Porque aun te queda demasiado que hacer en el mundo
Candy: No creo que tenga más que hacer...he hecho demasiado...y mucho de lo cual me arrepentiré siempre...la vida ha sido muy injusta conmigo desde hace tiempo
Eleonor: No debes juzgar...debes buscar la solución
Candy: Para mi no la hay...me equivoque y es por eso que debo pagar con mi vida
Eleonor: No Candy...la vida aun no te ha dado todo lo que tiene para ti...tal vez hayas esperado bastante...pero ya ha llegado la hora de que realmente comiences a vivir...ha ser feliz
Candy: Pero...yo
Eleonor: Sigue el camino que te ha tocado recorrer, porque ahí mismo encontraras lo que tanto has buscado...-sonriendo –...no tengas miedo...ahora todo estará bien...se fuerte y valiente...no dudes has lo que realmente sientas...que tu interior y tu corazón –tocándole el pecho –...no te van a decepcionar
Candy: Mi corazón esta muerto...
Eleonor: Físicamente...pero aun siente...y tu lo sabes...deja que el te ayude a seguir...se valiente Candy...-se levanta –...y se feliz donde sea que este tu felicidad.
Se alejo de mi lado, poco a poco se fue desvaneciendo del lugar, lo ultimo que vi fue su sonrisa y el destello del azul de sus ojos, que me volvió de nuevo a la realidad, mire a través de la cortina y ya no estaba la luz que atravesaba por ellas, me di cuenta que estaba por oscurecer. No comprendía el significado de la visita de aquel espíritu, era un ángel sin duda, pero no me atrevía a creer que los ángeles se ocuparan y preocuparan por los monstruos como lo que yo era, era imposible, pero había pasado, entendí que ese no era el fantasma de Terry, era otra persona que se había preocupado porque yo dejara de existir, y también comprendí que él aun seguía con vida, ella me lo había dicho.
En cuanto me percate que la oscuridad reinaba en el exterior salí volando con dirección a su departamento, ahora estaba segura que estaba con vida, pero aun así tenia un poco de miedo, un dolor en mi pecho me decía que él podría estar en peligro, mientras me dirigía a su casa recordé lo que el ángel me dijo, y en especial lo ultimo...Sigue el camino que te ha tocado recorrer, porque ahí mismo encontraras lo que tanto has buscado...se feliz donde sea que este tu felicidad...y mi felicidad era a lado de él...por toda la eternidad.
La penumbra invadía el lugar cuando entre por su habitación, la cama estaba intacta, tuve miedo que al ver esto descubriera que el ni siquiera llego a casa, pero de nuevo como si fuera la primera vez, esa melodía me llenaba los sentidos de paz, escuche de nuevo esa sonata que me había traído consigo la única razón para continuar, era él, lo sabia. Me detuve un instante al mirar un retrato que estaba en una mesita a lado de la cama de él, era mi ángel, era ella, ahora entendía que esa persona que Terry conocía nos quería unir y yo le agradecía lo que había hecho. Lentamente salí de ahí y camine hacia donde sabia que estaría ese piano, y donde él lo tocaba, cuando lo divise mi cuerpo sufrió un espasmo, me quede rígida, tocaba con los ojos cerrados de nuevo, lo mire maravillada, era perfecto, en toda la extensión de la palabra, fascinante, era perfecto...perfecto para mi, y yo había sido creada para él.
Me asuste al mirar que donde él estaba sentado yacía un arma, sentí miedo de pensar que ya podría estar muerto, y agradecí de nuevo a la música por tenerlo aun con vida, de vez en cuando volteaba a mirarme, pero no veía, parecía como si estuviera sumido en un sueño, en alguna ilusión que no le permitían ver la realidad, que yo estaba ahí, a su lado. Sentí una inmensa tristeza de ver lo que había provocado, estuve a punto de provocar que lo más hermoso que existe en mi mundo se autodestruyera, eso me provoco un gran pesar.
Cuando la melodía termino, y como siempre lo hacia, busco mi mirada, y la encontró, clavo su enigmática y azul mirada en la mía, como intentando descifrar si yo era real o no, de nuevo por un segundo me sentí viva de nuevo, sentía mi corazón latir y salirse del pecho, se puso de pie y camino hacia a mi, yo salí de la oscuridad para dejar que la luz de la luna me bañara por completo, vi su rostro, y sabia que él era mi felicidad donde sea que él estuviera. Quedamos a un paso de distancia, él parecía perplejo aun, y yo cada vez me convencía más de que estaría donde el estuviera, sin romper el contacto visual, tome su tibia mano que era prodigiosa para hacer música, con mi mano helada, él no perdió de vista nada, y observo como bese el dorso de esta, y sin dudarlo mas rompí ese silencio.
Candy: He vagado en las penumbras por siglos...creyendo que el sentido de mi vida era ese, solo vagar y subsistir, me sentía conforme con lo que la vida me había dado, no comprendía otro sentido más para ella, no buscaba nada, no esperaba nada más, y no hallaba nada...porque tu aun no habías llegado al mundo...ahora comprendo que la vida me había reservado todo lo bueno para este hermoso presente...y si me amas tanto como yo...déjame pasar la eternidad a tu lado...aunque sea solo en las sombras.
Terry me sonrió como solo él sabia hacerlo, para que yo me sintiera la más afortunada por ser a quien le sonreía, y con ambas manos tomo las mías, y ahora fue el quien las beso, sentí como mi piel se electrificaba al contacto, me encantaba sentir sus labios en mi piel, me miro a lo ojos, y susurro.
Terry: Que así sea...caminemos juntos entre las sombras...por toda la eternidad
Y de nuevo como tanto añoraba que se repitiera ese momento, inclino su rostro y poso sus hermosos, perfectos y tibios labios en la frialdad de los míos, ahora yo me deje llevar por ellos, que ya no solo rozaban clamaban por todo mi ser, nuestras lenguas se encontraron y bailaron juntas sabiendo que se esperaban desde hace mucho, mis manos descansaban en su cuello, y las suyas aprisionaban mi cintura, ya nada más existía, solo él y yo, y la eternidad nos aguardaba para estar los dos siempre juntos.
Ya no tenia dudas, ya no tenia miedo, saciaría mi sed, y lo convertiría en mi compañero, le quitaría la vida y le regalaría la inmortalidad para que estuviera a mi lado eternamente. Este nuevo acercamiento me hizo estremecer y comprobar al mismo tiempo que él era el sendero que tenia que recorrer, él era mi felicidad. Cuando nos volvimos a mirar a los ojos, su respiración era entrecortada, jadeaba al igual que yo, sentí un hambre inmensa, su aliento me embriagaba, quería probarlo, quería sentir su sangre caliente recorrer mi boca, él lo entendió, me estrecho, hundí mi rostro en su pecho, pero él me alentó a continuar, y dar comienzo a su nueva vida.
Terry: No tengas miedo...solo hazlo
Candy: No quiero que sufras...me va a doler verte sufrir cuando lo haga...no quiero hacerte daño
Terry: No lo harás...se valiente y demuéstrame cuanto me amas...ahora estaremos juntos siempre mi amor...te amo
Candy: Yo también te amo...para siempre.
Estas últimas palabras se las dije al oído, fue el sello de nuestro pacto, baje lentamente aspirando el aroma de su mejilla y su mentón, me detuve en su cuello, y sin poder detenerme más, lo probé. Hundí mis afilados y hambrientos colmillos en su terso y hermoso cuello, él se estremeció un instante, y yo me sentí en la gloria. Después de tantos siglos de alimentarme de sangre humana, jamás había probado sabor más exquisito que esa sangre que ahora corría por mi cuello y mi boca haciéndome perder en mis instintos, era lo más delicioso que había probado, no habría palabras para describir ese sabor tan especial, era única, y por fin después de tanto había saciado mi sed. Quería beber hasta quedar totalmente satisfecha, pero no lo haría, no quería matarlo, así que me separe de él, que a pesar del dolor que empezaba a recorrer en su cuerpo, me sonrió y me dio las gracias.
NOTAS DE MÍ.
HOLA…PUES YA CASI TERMINANDO…ESPERO LES ESTE GUSTANDO MI LOCA HISTORIA…JAJAJA. YA VIENE EL FINAL…DE NUEVO SUS COMENTARIOS LOS RECIBIRÉ GUSTOSA, GRACIAS POR TODO.
BESSTTSSS
CaSaNdRa LaDy CaSs
