Viñeta de la semana y sigo debiendo una...

Música

En Hogwarts no había salas de música.

A Draco eso le frustraba un poco, en la mansión solía tocar todas las tardes para su madre alguna melodía en el piano. Su piano era una pieza por la cual sentirse orgulloso. Un piano negro de cola, colocado ostentosamente en medio de la sala de música principal, los grandes ventanales lo iluminaban con la tenue luz del sol y la plateada luz de la luna, era magnífico.

En Hogwarts estaba la sala de los menesteres y a pesar de que los instrumentos no eran tan grandiosos como los de su mansión, ahí solía tocar el piano.

Mientras Luna bailaba.

Danzaba como una prima ballerina, generalmente con un vestido azul pastel que ondeaba a cada vuelta e iba al mismo ritmo que su cabello.

La música solía adueñarse de ella con cada melodía que el rubio tocaba, que tocaba sólo para ella.

Un día, Luna paró de pronto y lo miró fijamente con esos ojos grandes y bonitos.

– Baila conmigo.

– Yo toco el piano.

Ella no le quitó la vista de encima, el se ruborizó.

–No sé bailar muy bien -dijo él sin mirarla.

La rubia caminó hacia él y se sentó a su lado.

– Si tú me enseñas a tocar el piano, yo te enseñaré a bailar, después de todo si giras muy rápido, los zanroys no te alcanzan.

Draco sonrió, Luna subió sus manos y el rubio empezó a guiarla en la melodía.

La verdad es que ya no le importaba mucho no tener su piano negro.

Con Luna hacía música.

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N/A: Las reviews también hacen música...