Iba a ser un poco mala en esta viñeta, mala con onee-sama, pero decidí que no.

Caza

Estaban en posición pecho tierra. Dos líneas negras y gruesas pintaban su cara por debajo de los ojos... "Camuflaje". Unos arbustos los cubrían, se encontraban a las afueras del bosque prohibido.

Ya habían pasado dos horas y no habían visto nada. Draco comenzaba a pensar que aquello era ridículo.

Luna completamente concentrada, no había apartado la vista de la base del árbol.

Draco suspiró, los cálidos rayos de sol de aquél sábado le llegaban mezclados con las sombras de las ramas y hojas de los árboles que danzaban al ritmo del ligero viento que soplaba.

A lo mejor era hora de rendirse, estiró su brazo para llamar la atención de Luna; justo en ese momento los ojos de la rubia se abrieron como platos y exclamó en un susurró.

– ¡Mira!

Draco volteó rápidamente hacia el punto que habían estado vigilando tan exhaustivamente. Lo que parecían cientos luciérnagas moradas salieron del pequeño montículo de hojas y tierra que estaba a unos centímetros de un pino.

El rubio quedó extasiado, revoloteaban de aquí para allá dejando un halo de luz violeta que refulgía cuando los haces de luz se cruzaban en el camino. Parecía que cantaban y cuando chocaban entre ellos parecía que reían.

Sólo quitó los ojos de aquel espectáculo para observar la razón por la cual la había seguido hasta ahí a la caza de morlitens: la risa de Luna, desprendía dicha y euforia absoluta, unos morlitens se habían acercado y empezaron a dar vueltas alrededor de ella, daba la impresión de que la ataban con listones morados.

Después de algunos minutos los morlitens se dispersaron por el bosque y dejaron a ambos con sonrisas en los rostros.

Draco tomó a Luna de la mano y caminaron lentamente para regresar al castillo, disfrutando de la tarde despejada.

*~*~

N/A: Los morlitens bailan por reviews.